dissabte, 23 de març del 2019

Cuando el Supremo dio la razón a Vox sin pretenderlo sobre la Ley de Violencia de Género


El gran peligro del populismo es que en algunas cosas tiene razón. Y no solo en cuestiones triviales o irrelevantes sino también en temas importantes. Si les quitamos la razón cuando la tienen, por el simple hecho de ser populistas, la gente tenderá a creer que tienen razón en muchas otras cosas y les votarán. Lo peor que pueden hacer los otros partidos, tanto del centro derecha como del centro izquierda, es actuar reactivamente ante sus propuestas. Es lo que le ha pasado a Ciudadanos, que inicialmente mantenía una posición parecida a la de Vox respecto la Ley Integral de Violencia de Género y luego se desmarcó sin llegar a aclarar exactamente qué posición había adoptado.

Esto viene al caso de la sentencia que, el pasado mes de enero, falló el Tribunal Supremo y que viene a decir pràcticamente lo mismo que dice Vox respecto a la Ley de Violencia de Género. Pese a su importancia, la sentencia tuvo un eco relativo en la prensa convencional, y muy poco respecto al precedente que sentaba. Matthew Bennett (@matthewbennett), tal vez el mejor periodista freelance de España en la red, resumió y contó con rigor y eficacia la trascendencia de la misma. Lo hizo en el siguiente hilo en su cuenta de Twitter:

El Supremo falla que un hombre reciba seis meses de cárcel por lesiones de menor gravedad (153.1) y una mujer tres meses por el mismo delito (153.2) en una trifulca de pareja mutua en la puerta de una discoteca, sin denuncias y sin lesiones.
Aquí el 153.1 y el 153.2 del código penal:
Veamos un poco la sentencia. Los hechos: Zaragoza, diciembre 2017, discoteca La Viejoteca, pareja, discusión sobre cuando irse a casa.

Ella a él: puñetazo en el rostro
Él a ella: tortazo con la mano abierta
Ella a él: patada

Sin lesiones, sin denunciarse.
4. Diligencias urgentes en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer, y al Juzgado de lo Penal. Éste en primera instancia ABSUELVE a los dos. A casa.
5. Es la Fiscalía quien recurre la sentencia, primero a la Audiencia Provincial, y luego al Supremo cuando la AP respalda al Juzgado de lo Penal, confirmando la sentencia absolutoria inicial.
6. La Fiscalía recurre por "infracción de ley […] por indebida inaplicación…", es decir, entendieron que los jueces debieron haberles condenado por esos hechos según esos artículos del Código Penal.
7. Tanto el Juzgado de lo Penal como la Audiencia Provincial entendieron que no procedía condenarles porque i) era mutuo y ii) no había lesiones o no es el más fuerte contra el más débil. La Fiscalía disiente y recurre.
8. La Fiscalía alegó, entre otras cosas, y hablando de las leyes sobre violencia doméstica o de género de 2003 y 2004, que:

- no se requiere dolo o intención
- los tribunales no pueden no aplicar la ley
- el Constitucional ha dicho que esto es constitucional
9. También aportó la Fiscalía sentencias del Supremo de casos anteriores que decían:

- "basta el maltrato de obra, aunque no origine ningún tipo de lesión"
- "la indiferencia del móvil"
- "es por completo indiferente que la motivación hubiera sido económica o de otro tipo"
10. La Fiscalía entendía que según la redacción de las leyes de violencia doméstica y de género, tocaba al acusado demostrar que era "totalmente ajeno a esa concepción" para evitar la diferenciación de penas. No hace falta una intención específica ni prueba especial de ella.
11. Fiscalía: "Acreditada la relación de pareja y que las agresiones se enmarcan en el seno de una discusión surgida en el contexto de esa relación, por más nimia o trivial que pudiera parecer en su origen, no existe razón legal alguna […] para dejar de aplicar el art. 153.1°"
12. La Fiscalía: por mucho que ella le haya dado un puñetazo en la cara, él no tiene derecho a contestar con un tortazo a mano abierta. Ella merece su condena, pero lo de él sigue siendo violencia machista, con mayor condena, según están redactadas las leyes.
13. El Supremo estima el recurso de la Fiscalía:

- se agredieron recíprocamente
- el comportamiento encaja perfectamente en la tipificación
- no hace falta probar dolo o intención
- el legislador quiso mayor pena para el hombre (153.1) que para la mujer (153.2)
14. Luego vienen varias páginas en las que el Supremo cita otras sentencias. Os pongo dos ejemplos, una del Constitucional y otra del Supremo, que intentan explicar el aspecto hombre-mujer, mayor-menor condena. Dudo mucho que el español de a pie entienda este razonamiento.
15. No hace falta demostrar la intencionalidad, pero al acusado se le deja intentar demostrar que NO fue por razones de género, desigualdad o machismo.
16. Otra sentencia que citan, del Supremo. En violencia de género, "es por completo indiferente que la motivación hubiera sido económica o de otro tipo". Basta con que i) estén en pareja y ii) se emplee la violencia.
17. Que no hace falta probar la intención de dominación o machismo:
18. Sobre el artículo 153: "En el apartado 2o no se exige que el sujeto activo sea una mujer, pero sí se exige en el apartado 1o que el sujeto activo sea un hombre".
19. El Supremo sobre por qué no hace falta demostrar la intención o el dolo: el legislador (los políticos) no quiso que fuera exigible.
20. Que el legislador y la tipificación no exigen "un elemento intencional o subjetivo de dominación o machismo" y "se está produciendo un exceso en la exigencia de la prueba a practicar" en las resoluciones que dicen lo contrario.
21. Las conclusiones del Supremo (i):

- No se puede absolver
- No hace falta probar el "ánimo de dominación o machismo"
- "La riña mutua no puede suponer un beneficio penal"
22. Las conclusiones del Supremo (ii):

- El resultado de la pelea no reduce la pena
- Una pelea mutua no reduce la pena
- La exposición de motivos de una ley no es la tipificación
23. Conclusiones (iii):

- Existe el delito
- Los hechos probados están
- Se podría aplicar una pena inferior
- La legítima defensa se puede valorar
24. Y conclusiones (última): aunque la mujer empiece la pelea, "y el hombre respondiera con un acto de maltrato igualmente podría existir un acto de dominación en el acto de la respuesta, pero ello no se exige tampoco, porque no es elemento del tipo".
25. Y de ahí las condenas. 6 meses para el hombre, 3 para la mujer, aunque ella en este caso efectivamente lo empezó, según la tipificación que quiso para la sociedad el legislador en su momento (2003, 2004).
26. La sentencia completa del Supremo ha llegado en pdf por correo, pero aquí la nota de prensa que ya han subido:
poderjudicial.es/portal/site/cg…
27. Y gracias como siempre por leer, comentar y compartir. Si valoras este tipo de hilo informativo, puedes apoyar un poquito mi trabajo aquí. Cada lector cuenta.
patreon.com/join/matthewbe…
Los comentarios mejor valorados en El Mundo y El País en la noticia sobre el fallo del Supremo: …pues entonces Vox.

El Pleno del Tribunal Supremo en sentencia de la que ha sido ponente el Magistrado Vicente Magro Servet considera, pues, que

1.- Cualquier agresión de un hombre a una mujer en la relación de pareja o ex pareja es hecho constitutivo de violencia de género.

2.-Se entiende que los actos de violencia que ejerce el hombre sobre la mujer con ocasión de una relación afectiva de pareja constituyen actos de poder y superioridad frente a ella con independencia de cuál sea la motivación o la intencionalidad.

3.- La Audiencia había considerado que en la agresión recíproca hombre y mujer es solo delito leve, pero el TS señala que no existe base ni argumento legal para degradar a un delito leve una agresión mutua entre hombre y mujer que sean pareja o ex pareja, ya que no es preciso acreditar una específica intención machista debido a que cuando el hombre agrede a la mujer ya es por sí mismo un acto de violencia de género con connotaciones de poder y machismo.

4.- En el hecho de agredirse la pareja solo deberá reflejar un golpe o maltrato sin causar lesión para integrar delito de violencia de género y violencia familiar respectivamente sin mayores aditamentos probatorios.

5.-Podría valorarse en cada caso si hubo legítima defensa en su respuesta agresiva, pero no puede dictarse una sentencia absolutoria si queda constatada la agresión mutua.

6.- Se considera que cuando el legislador aprobó los tipos que sancionan la violencia de género en modo alguno quiso adicionar una exigencia de valoración intencional para exigir que se probara una especial intención de dominación del hombre sobre la mujer para que el hecho fuera considerado como violencia de género. Si hay agresión del hombre sobre la mujer ello es violencia de género, y si hay agresión mutua no es preciso probar un comportamiento de dominación del hombre sobre la mujer. Probada la agresión el hecho es constitutivo de violencia de género y si hay agresión mutua, como en este caso, ambos deben ser condenados por violencia de género al hombre y familiar a la mujer.

Por ello, el Tribunal Supremo revoca la absolución de ambos que acordó la Audiencia y condena al hombre a la pena de 6 meses de prisión con orden de alejamiento y sus accesorias y a la mujer a una pena de 3 meses con iguales accesorias y alejamiento.


El magistrado y profesor de Derecho, Miguel Pasquau Liaño, desde una posición opuesta a la de Vox, está de acuerdo en que el Supremo le ha dado la razón al partido de Abascal:

Las consideraciones expuestas me llevan no tanto a criticar técnicamente la sentencia del Tribunal Supremo (que no se ha pronunciado sobre lo que “debe ser”, pues no es legislador, sino que sólo ha interpretado lo que “la ley quiere y dice”), sino más bien a concluir con pesadumbre que, en vista de esa interpretación, tiene sentido plantearse una reforma legal. Habría preferido que se hubiese interpretado la ley como propone algún voto particular (es decir, excluyendo el automatismo y exigiendo el matiz machista, o admitiendo la posibilidad de acreditar su inexistencia en el caso concreto), pero puesto que el Tribunal Supremo se ha pronunciado en sentido contrario, la mejor defensa de la existencia de tipos especiales para la violencia “machista” pasaría por exigir legalmente esa intencionalidad o matiz machista en el caso concreto. Lo contrario no hará sino suministrar (¡innecesariamente!) argumentos a quienes sostienen la tesis de que todas las violencias son iguales.

Quiero terminar con una confidencia.

Hace bastantes años, cuando llevaba muy poco tiempo en la carrera judicial, asistí en Sevilla a un curso de formación para jueces destinados en Andalucía. Uno de los ponentes (juez) disertó sobre la Ley Integral de Violencia de Género, que acababa de aprobarse. El ponente era radicalmente contrario a la filosofía de la ley. Se suscitó la cuestión de si para que hubiese violencia de género era precisa la intencionalidad machista, o si ésta había de presumirse en todo caso, automáticamente, puesto que la ley se expresaba en términos ambiguos (un acto de agresión “como expresión de la superioridad del varón”). El ponente dijo, creo que literalmente, lo siguiente: “Lo que debemos hacer es interpretar la ley de la manera más estricta y automática posible: así la haremos reventar”. El Tribunal Supremo ha seguido su criterio, aunque estoy seguro de que no movido por el mismo objetivo.

El problema es que la ley española no basa la asimetría en la diferencia de fuerza. Tsevan Rabtan

El legislador (con el aval del Tribunal Constitucional) dice que cualquier agresión de un hombre a su pareja (o expareja) femenina es peor porque todas las agresiones de hombres a mujeres en tal circunstancia son resultado de una pauta cultural universal. Si esto se hubiera incluido como agravante (es decir, que hubiera de ser alegado y probado) podría admitirse. Y podría considerarse que una agresión de este tipo fuese castigada más gravemente, en la medida en que incluye una mayor lesividad, un mayor efecto intimidatorio y un atentado superior a la dignidad de la víctima. Pero no se incluyó como agravante: se presumió en todo caso. Tan aberrante es esto, que el propio tribunal tuvo que admitir que ese desvalor no existiría si se probase que la agresión no se inserta en esa pauta cultural.

Es decir, el autor ha de probar que no concurre algo que agrava su conducta.

Justo lo contrario de lo que habíamos dicho siempre que era civilizado: que el Estado probase que concurría algo que agravaba la pena para poder castigar más duramente.

Claro está: esa prueba es más fácil si él es magistrado y ella notario.

Por último, destacar la aberración moral, intelectual y jurídica de considerar la violencia contra la mujer como violencia terrorista. Consideración que evidencia que el propósito del feminismo radical y de la izquierda regresiva es de carácter ideológico para hacer avanzar una muy concreta agenda política. Una agenda en la que todo vale para alcanzar sus objetivos.

No debe llamarse terrorismo machista al crimen de pareja. Baste recordar, con Ferlosio, que los terroristas no tiene nada personal con sus víctimas y que eso lo convierte en el asesinato más deshumanizado y abyecto. Hay otra obviedad, casi dolorosa de mencionar: el asesinato terrorista es inseparable de la propaganda. Es más el anuncio del hecho que el propio hecho. Y ningún asesino de mujeres mata por la propaganda. Es de risa que alguien pueda decir en España que la cuestión no se aborda con la suficiente profundidad y que no está en la primera línea del debate político. Pero esas frases son la introducción de una espesa falacia. Si en España han muerto asesinadas mil mujeres en 14 años, más han muerto en casi cualquier país de nuestro entorno, incluidos los nórdicos países ejemplares. Por el contrario, lo que sí tiene nítida denominación de origen y lo que ha sido por tanto un grave problema español han sido los mil muertos que el nacionalismo se ha cobrado a la democracia.



dimarts, 19 de març del 2019

En defensa de Arcadi Espada






Las declaraciones de Arcadi Espada en un programa de televisión acerca de los progenitores que, a sabiendas de que el embrión presenta anomalías genéticas o es susceptible de un mayor riesgo de trastornos metabólicos o neurológicos, llevan el embarazo a término, han dado lugar a un acoso que excede con mucho de los estándares de crítica que incluso él, un hombre que vive y escribe río arriba, se ve obligado a soportar.

En una actuación que convierte el acoso en persecución institucional, la Consejería de Asuntos Sociales de la Generalitat de Cataluña ha denunciado a Espada por un presunto delito de odio contra las personas con síndrome de Down. Aunque sea desmoralizador, aclarémoslo una vez más: Espada jamás ha hablado de “personas con síndrome de Down”, por lo que difícilmente puede haber propuesto su exterminio, como sostienen sus haters.

Lo que plantea Espada (a menudo, por cierto, preguntándoselo él mismo) alude al sobrecoste derivado de una atención necesariamente extraordinaria. Es decir, quién asume la factura de esa “libertad reproductiva”. En todo caso, si algo cabe inferir de esta reflexión de Espada es el mandato irrenunciable de procurar a todas las personas nacidas, incluidas por supuesto las aquejadas de síndrome de Down, una existencia digna.

En este debate, el biólogo y ensayista Richard Dawkins considera que “abortar porque se ha obtenido un diagnóstico de amniocentesis de síndrome de Down no es peor razón para abortar que hacerlo porque sí”. Y es que, como dijo el filósofo y bioeticista Peter Singer, la discusión sobre cuestiones bioéticas que atañen al aborto se ocupa de aquello que “la gente practica en la privacidad de las clínicas”.

Pero el silencio, y los tabúes, son siempre enemigos de la libertad. Que las instituciones de gobierno no tengan entre sus prioridades estimular este debate, por lo demás habitual en el campo de la filosofía moral y de la bioética, habla de la incuria que las domina. Ahora bien, que persigan penalmente a quien ha sido su introductor en España es un vil abuso de autoridad que en el caso de la Generalitat, además, apesta a venganza. No en vano, Espada es uno de los intelectuales españoles que más eficazmente ha combatido los nacionalismos, y no sólo de palabra: impulsor del manifiesto que inspiró la creación de Ciudadanos, a su empeño se debe también la plataforma Libres e Iguales, la única entidad cívica que se movilizó en las calles de Cataluña contra la consulta del 9N, antecedente de la del 1-0.

La denuncia de la Generalitat se añade a la querella que interpuso el día 1 de marzo de 2019, también por un presunto delito de odio, la Federación de Entidades de la Discapacidad Intelectual de Cataluña (Dincat). Asimismo, en enero pasado, la Crida LGTBI, perteneciente a la trama asociativa de la extrema izquierda independentista, denunció a Espada por un presunto delito de incitación al odio, y discriminación (homofobia), a raíz de la entrada de su blog en El Mundo “Aznar, sin complejos”, en que postulaba que al diputado de ERC en el Congreso Gabriel Rufián se le debía dispensar el mismo trato soez que él reserva a sus adversarios políticos.

Los firmantes expresamos nuestra solidaridad con Arcadi Espada, al tiempo que manifestamos nuestra preocupación ante la ofensiva de quienes, amparándose en la defensa de la moralidad, no aspiran sino a acomodar la discusión pública a sus mezquinos intereses, las más de las veces políticos.

Barcelona-Nueva York-Luxemburgo, 14 de marzo de 2019

José María Albert de Paco, periodista<br>
Julio Valdeón, periodista
Steven Pinker, psicólogo, científico cognitivo, lingüista y escritor canadiense
Alan Sokal, científico estadounidense, profesor de Física en la Universidad de Nueva York y de Matemáticas en University College
Jean Bricmont, profesor jubilado de Física Teórica en la Universidad de Lovaina
Richard Dawkins, biólogo evolutivo​ y divulgador científico británico
Fernando Savater, filósofo
Federico Jiménez Losantos, periodista
Raúl del Pozo, periodista
Joaquín Sabina, cantante
Félix de Azúa, escritor
Jon Juaristi, escritor
Cayetana Álvarez de Toledo, historiadora y periodista
Fernando Sánchez Dragó, escritor
Antonio Escohotado, filósofo
José Antonio Montano, escritor
Jorge Bustos, periodista
José Miguel Larraya, periodista
Alberto Olmos, escritor
Enrique Lynch, escritor
Teresa Giménez Barbat, escritora, antropóloga y eurodiputada del grupo Alde
Beatriz Becerra, escritora y eurodiputada del grupo Alde
Ricardo Cayuela, director editorial de Penguin Random House Mondadori México
Alfonso de Vilallonga, músico
Ramón Arcusa Alcón, músico
Fernando Navarro, diputado de C's en el Congreso
Xavier Pericay, filólogo, escritor y diputado en el Parlamento Balear por C’s
Max Lacruz, editor
Rosa Belmonte, periodista
Javier Rioyo, escritor, periodista y cineasta
Javier Melero, abogado
Juan Abreu, escritor
Albert Boadella, dramaturgo
Jaume Boix, periodista
Rafa Latorre, periodista
Leyre Iglesias, periodista
Félix Ovejero, profesor de Filosofía Política y Metodología de las Ciencias Sociales de la Universidad de Barcelona
Milena Busquets, escritora
Inés García-Albi, periodista
Yoani Sánchez, periodista cubana, directora del diario 14ymedio.com
Laura Fàbregas, periodista
Verónica Puertollano, traductora
Diego Salazar, periodista y editor
Santiago Navajas, profesor de Filosofía
Miriam Tey, editora
David Jiménez Torres, escritor y profesor universitario
Cristian Campos, periodista
Sergio Campos, bibliotecario
Roger Domingo, editor
Ana Nuño, escritora, poeta y editora
José Pardina, editor
Zoé Valdés, escritora
Roger Corcho, divulgador y asistente parlamentario
Josep Maria Fàbregas, divulgador
Paula F. Bobadilla, editora
Ginés Górriz, empresario
Un Tío Blanco Hetero, youtuber
Borja Martínez, escritor, editor de la revista Leer
Enrique Montiel, escritor
Mercedes Casanovas, agente literaria
Yaiza Santos, periodista
Íñigo Coppel, músico
Ferran Toutain, escritor, traductor, crítico literario y profesor de Periodismo en la Universidad Ramon Llull
Juan Antonio Horrach Miralles, escritor y docente
Vidal Arranz, periodista
Mikel Arteta, doctor en Filosofía Moral y Política
Leyre Khyal, antropóloga y sexóloga
Diego de Schouwer, tuitero
Carmen Leal, profesora jubilada
Bernardo Rabassa, presidente Club Nuevo Liberalismo Siglo XXI y del Club Liberal 1812 de Málaga
Gustavo Sanromán Vázquez, técnico cultural
Cayetano Martínez de Irujo, deportista olímpico y duque de Arjona
Fernando Díaz Villanueva, periodista
Francisco Traver, psiquiatra y escritor
Alejandro Molina Olías, abogado
Ponç Puigdevall, escritor y crítico literario
José Carlos Rodríguez, periodista
Jordi Bernal Durich, periodista
Gonzalo García-Pelayo, cineasta, productor musical
Juan Soto Ivars, periodista
Emilia Landaluce, periodista
Tsevan Rabtán, abogado
Eva Serrano, editora de Círculo de Tiza
Cristina Losada, periodista
Jesús Nieto Jurado, escritor, columnista y actor
Salvador Sostres, periodista
Miguel Ángel Quintana Paz, profesor de Ética y Política de la Universidad Europea Miguel de Cervantes
Mariano Gistaín, escritor
Juanjo Martinez Jambrina, psiquiatra
Marcos Gendre, periodista
Jesús Pérez-Lanzac, vicepresidente del Club Liberal 1812 de Málaga
Juan Antonio García Amado, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de León
Anna Nadal Burgués, presidenta del CRE de NY y consejera por EEUU del CGCEE
Blanca Berasátegui, directora de El Cultural
Luis Alberto de Cuenca, poeta
Diego Ríos, profesor universitario e Investigador Consejo Nacional de Investigaciones CientÍficas y Técnicas, Buenos Aires, Argentina
Manuel Fernández-Valdés, cineasta
Santiago González, periodista
Andrés González López, economista
Camilo José Cela Conde, profesor emérito de la Universitat de les Illes Balears
Óscar Tusquets Blanca, arquitecto, diseñador, pintor y escritor
Sabino Méndez, músico y escritor
Jesús Cacho, editor y director de Voz Pópuli
Maite Rico, periodista
Sergio González Ausina, periodista
Jorge Ferrer, escritor
Berta González de Vega, periodista
Alberto Nahum García, profesor de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Navarra
Carmelo Jordá, periodista
Chema Larrea, presidente de Volt Europa en España
Dolors Caminal, pintora
María Palmero, periodista
Luca Costantini, periodista
Manuel Toscano, profesor de Filosofía Moral de la Universidad de Málaga
Patricia Jacas, bibliotecaria
Patricia Jiménez de Parga Maseda, profesora de Derecho Internacional Público de la Universidad Complutense de Madrid
José Ramón Bauzá, ex presidente de las Islas Baleares
Pilar Rodríguez Losantos, consultora estratégica
Javier Benegas, periodista
Luis Martín Arias, profesor de Farmacología de la Universidad de Valladolid
Antonio R. Naranjo, periodista
Alfonso Galindo, profesor de Filosofía Política Contemporánea en la Universidad de Murcia
Enrique Ujaldón, profesor de Filosofía de la Universidad de Murcia
José Lázaro, profesor de Humanidades Médicas en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid
Fernando Jiménez Sánchez, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Murcia
Antonio Hermosa Andújar, profesor titular de Filosofía, Universidad de Sevilla
Nicolás de Pedro, senior Fellow, The Institute for Statecraft
Hermann Tertsch, periodista
Carlos E. Díaz, ingeniero aeronáutico, Berlín, Alemania
Ferran Caballero, filósofo
Mónica Paillet, One World Project Program Director, Nueva York, EEUU
Sofía Rincón, artista disciplinar
Ramiro Cibrián, cronista hípico, antiguo lector, Yale University
Andrés Trapiello, escritor
Miriam Moreno Aguirre, doctora en Filosofía
Alfonso García Figueroa, profesor titular de Filosofía del Derecho de la Universidad de Castilla-La Mancha
Antonio Peña Freire, profesor titular de Filosofía del Derecho de la Universidad de Granada
Carmen Martínez Pineda, profesora y escritora
José Carlos Valverde, escritor y periodista
José María Marco, Universidad Pontificia de Comillas
Juan José R. Calaza, economista y matemático
Alberto G. Ibáñez, escritor y ensayista
Francisco José Llera Ramo, catedrático de Ciencia Política de la UPV-EHU
Fernando Vadillo, profesor de Matemática Aplicada de la UPV-EHU
Carlos Martínez Gorriarán, profesor de Estética y Teoría de las Artes de la UPV-EHU
Rebeca Argudo, periodista
Jesús Fernández Úbeda, periodista
Jerónimo Moreno Monforte, CEO
Ada del Moral, escritora
Pablo de Lora, profesor titular de Filosofía del Derecho de la UAM
Antonio Diéguez Lucena, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Málaga
Laura Sancho Rocher, catedrática de Historia Antigua de la Universidad de Zaragoza
Guillermo Garabito, periodista
Gema Lendoiro, periodista y editora
Teodoro León Gross, periodista y director de la Fundación y la Cátedra Manuel Alcántara
Ramon Fontserè, actor
Aitor Estalayo Álvarez, guionista
Javier Tajadura, profesor de Derecho Constitucional de la UPV-EHU
Carlos Martínez, economista
Guillaume Haeringer, profesor de Economía, Baruch College, Nueva York
Luis Antonio de Villena, poeta
Soledad Gomis, periodista
Ramiro Villapadierna, periodista
Júlio Béjar, escritor
Fernando Peregrín, ingeniero Superior de Telecomunicaciones jubilado. Escritor
Luis Lapuente, periodista musical
Yobana Carril, abogada
Camilo de Ory, escritor
Pablo Vázquez, escritor y guionista
Fernando García Alonso, director de investigación y desarrollo en la industria farmacéutic
Isabel Echevarría Isusquiza, profesora de Lengua Española de la UPV-EHU
Carlos Fernández Fonseca, economista
María Isabel Castaño González-Coto, funcionaria de Hacienda jubilada
Matías Uribe Cobo, crítico musical
Francisco Oya, profesor de Historia. Presidente de la Asociación de Profesores por el Bilingüismo
Ana Sharife, periodista
Xabel Vegas, politólogo
Luis Herrero, periodista
Pilar Nasarre, escritora
Carlos García-Mateo, 'Barcelonerías', escritor
Manuel Mostaza, politólogo
Josean Blanco, escritor
Víctor de la Serna, periodista
Lorena Parker, veterinaria
Fernando Maura, diputado de C’s en el Congreso
Pedro Insua Rodríguez, profesor de Filosofía
Francesc de Carreras, catedrático emérito de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona
Joaquín Leguina, economista y escritor
María Elena Blanco Prieto, profesora jubilada de EPA
Santiago Sequeiros, dibujero
Tomás Valladolid Bueno, doctor en Filosofía
Lino Camprubí, Universidad de Sevilla
Aurelio Arteta, catedrático jubilado de Filosofía Moral y Política de la UPV-EHU
Antonio Rodilla, periodista
Rafa Lahuerta, comercial
Jaime Gonzalo, periodista musical
Javier Cabezas Rodríguez, ingeniero de software, California, EEUU
Juan de Ávila González, comunicación política y corporativa
Javier Antón Morán, informático
Joan Vilaplana Martí, ingeniero civil
Puri Losada, empresaria
Carmen de Tienda, empresaria
Arturo Murillo Ávila, estudiante
Jordi Suñer Lefort, empresario
Nito Fontcuberta, empresario
Jaime Climent Dewit, empresario
Ana Bassat, arquitecta
Ángel Galán, médico jubilado
Enrique Gómez, electricista en paro
Elma González, politólog
AnaTe Martínez García, economista
Pilar Jaúregui,
Luis Suárez, diseñador
Yeray González Mancebo, estudiante
Eulalia Gervás, profesora y empresaria
Gonzalo Peñalosa, músico
Luis Artime, diseñador
Julio Albalad, profesor de secundaria
Joaquin Ronda Pérez, historiador y empresario
Salvador Perpiñá, guionista y escritor
Javier Arazola Gaudichon, cineasta, realizador de televisión y bloguero
William Ruiz Durán, contable
Pedro Gómez Carrizo, editor
Pedro Luis Ampudia, cocinero
Ramón Solanas Albaredam, técnico jubilado
Manuel Molares do Val, periodista
Rose Welz, abogada
Álvaro Boro, periodista
Marisa Serrano, periodista
Rosa Cifuentes, traductora
Sergio Pineda Palomino, estudiante de Derecho
Manuel Velasco, ingeniero
Javier López Vivas, periodista
José Manuel Masip Segarra, abogado
Virginia Gutiérrez, empresaria
Jorge Pedrosa, periodista
Braulio Madueño, profesor
Helena de la Vega Orduña, traductora jurada de alemán
Miguel Postigo, profesor de secundaria
Miquel Blasi García, profesor jubilado de Enseñanza Secundaria
Elena Suñé, ciudadana
Ambrosio García Leal, biólogo y escritor
Javier Divisa, escritor
José Antonio Fuentes Rodríguez, pintor
Joaquín Ruiz Morín, informático
Juan José Ruiz, periodista
Marta Guillermo, abogada
Marcela Hinojosa, jardinera
Óscar Bermejo, activista
Fernando Castelló, periodista
Santiago Campos, empresario
Pedro Gómez Calzada, profesor universitario
Manuel Molares do Val, periodista
Fernando Santiago, periodista
Jesús Barquín, catedrático de Derecho Penal
Montserrat Ginés, profesora jubilada de la Universidad Politénica de Cataluña
Luis Méndiz, sociólogo y educador, Reading (Reino Unido)
Judith Fernández, estudiante de Bachillerato
Maite Díaz González, fotógrafa
Genoveva Rius, desempleada
Carlos Ortega, periodista
Germán Hevia Martínez, sociólogo y doctorando
Santiago Rodríguez Guerrero-Strachan, profesor
Oscar Gómez Corbo, técnico de telecomunicaciones
Jorge San Miguel, asesor político y columnista
Fernando García-Romanillos V., periodista y profesor jubilado
Pepe Jordana, productor audiovisual
Pepa Labrador Barrafón, catedrática de lengua y literatura española jubilada y concejal de Cs en Reus
Juan G.-mauriño, arquitecto
Juan Bonilla, escritor
David Robert, ingeniero de software (Alemania)
Antonio Donaire González, catedrático de Química Inorgánica
Rubén Pina, ciudadano y escritor
Juan José Cabezas Salvador, técnico de mantenimiento de telecomunicaciones
Jesús Alfaro Águila-Real, catedrático de Derecho Mercantil
Enrique Padrino, consultor
Sergi Avilés, católico
Yago Campos, lingüista
Eduard Morell Caminal, economista
María Rivas, profesora
Mariana Boadella, empresaria
José Manuel Niño Yela, jefe de mantenimiento
José María Rosales, catedrático de Filosofía Moral y Política en la Universidad de Málaga
Fernando Azagra Díaz, abogado
Jose Pablo Pavón, ciudadano de a pie
Marcos Lorite Sánchez, estudiante de Bachillerato
José María Rojas Cabañeros, activista antisicofantes
Antonio Portero R., feriante
Elina Vilá, empresaria
Felipe Colavidas Espinosa, profesor de urbanismo
Josep Guixà, periodista
Chema Ledo Cabaleiro, médico de familia
Antonio Garcia, profesor jubilado
Margarita Núñez, administrativa residente en Reus
José M. Gavilán, profesor
José Vicente Guzmán Ares, abogado
Amparo Colavidas Espinosa, jubilada
Carlos Arias Villa, farmacéutico
Emilio Díaz Rolando, catedrático de Bachillerato
Daniel Orviz, publicista
Iñigo Casasayas Talens, abogado
Ignacio Fernández Bargues, retirado
Teresa Tendero, enceradora
Francisco Carretero Aranda, informático
Camilo Vázquez, profesor de secundaria
Manuel A. Rodríguez García, realizador tv
José Luis de la Cruz Murie, abogado
Fernando Valdeon Blanco, comandante de línea aerea
Maria Isabel Guma, empresaria
Pascual González, profesor de Filosofía
Jaime Potti, biólogo
José María Alía Robledo, profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha
Josep-Abel González, profesor de la Universidad de Gerona
José Gallego Parra, jubilado
Elena Valverde Pampillón, profesora de Literatura jubilada
Eduardo Pardo González-Nandín, doctor en Periodismo
Daniel Tercero, periodista
Carlos Garriga García, periodista y editor
Concha Mateos, profesora jubilada de la Universidad de ExtremaduraJesús R. Ortega, ingeniero
Javier Ruiz, psiquiatra
Leonard Giovannini, plagiario honrado
Antonio Ortiz Hidalgo, personal de administración de la Universidad de
Málaga
Alberto Honrado Pinilla, archivero y documentalista
Miguel Guasch Aparicio, ciudadano español
Jorge Martin, funcionario en la Administración del Principado de Asturias
Rafael J. de la Vega García, empresario
Enrique Herrera Arnaiz, jubilado, TAG y letrado de Diputación Provincial
Andrés Luengo, periodista
Gonzalo Peñalosa Cano, administrativo
José María Arroyo, funcionario de la Universidad de Valladolid
Santiago Yus Teruel, médico
Carlos  Pagán, vigía
Alfonso Giral Silió, profesor de Literatura
Enrique Gómez León, escritor y profesor de Filosofía
Enrique Fernández, jubilado
Victoria Tellería, hostelera jubilada
Arturo Cuenca, artista plástico cubano
José Jaime Frías Martínez, jubilado de la Administración General
Juan José de Diego, notario
Francisco Javier López García, economista y empresario
Ana Uceda, filóloga
Jorge Merino Hernández, profesor asociado de universidad y abogado de la Generalitat
Manuel Ramos Albaladejo, técnico informático
Lola Canales, ex presa y exiliada política y periodista
Inmaculada Puig, jubilada
Concha Fisac, arquitecto
Carlos Figueroa, estudiante de Musicología
Andrea M. Esteban, soy bioquímica e ingeniera farmacéutica en Cambridge (RU)
Carlos Azar Manzur, escritor mexicano
Álvaro García, empleado público de Aena
Ramón Estrada, mecanicista
Алиса З, характер
Silvia Castellanos, reina del románico y princesa del cocido
Pedro Fernández Fernández, jubilado
Soledad  Cobos, jubilada
Frank Candries, ingeniero químico
Rafael Fernando Segura, jubilado
Alfredo Pérez Rivilla, médico
Antonio Turmo González, profesor de Lengua y Literatura Españolas
Miguel Ángel González Manjarrés,  profesor titular de Latín de la Universidad de Valladolid y colaborador de Voz Pópuli
Jorge Grau, abogado
Antonio Amengual Arregui, abogado
Graciela Merigó, socióloga
Guillermo Passas Varo, abogado
Fernando Serra, periodista
Eva Espinosa, cuidadora
Isaías Naranjo Acosta, profesor universitario
Luis Faci, periodista
Enrique Morales Canorea, ingeniero
José Miguel García, oprimido
Sofía Navarro, cocinera histórica
Carlos Bayod Lucini, arquitecto y profesor adjunto de Conservación Histórica, Columbia University, Nueva York
Juan Molina González, arquitecto
Ricardo Sanz, físico
Concepción Martínez, bibliotecaria
Ander Domínguez Arrieta, profesor de Mátemáticas
Javier Barrientos, profesor de Bachillerato
José Sánchez Tortosa, profesor de Filosofía y escritor
Abel García Roure, cineasta
Ester Caminal, leyente de Arcadi Espada
Carlos Felipe Pérez, funcionario de Administración Local con Habilitación Nacional
Eduardo Suárez Alonso, editor
Alejandro Fernández Ludeña, filólogo 
Luis J. Campo Ramos, trabajador en la industria del automóvil



Juicio a los líderes del 'procés' - Día 19/03/2019 - Semana 5


Comienzan a declarar los agentes de la Guardia Civil que actuaron en el referéndum del 1-O




diumenge, 17 de març del 2019

El catastrofismo ecológico

Probablemente, The Economist no publicaría hoy este artículo que apareció en su edición del 20 de diciembre de 1997 porque, pese a que el semanario más influyente del mundo sigue manteniendo su adscripción a la etiqueta liberal, lo es cada vez menos en el sentido europeo y más en el americano.

Ante la nueva oleada de catastrofismo ecológico desatada en Europa EEUU, alimentada ahora por la sexta edición de informe 'Perspectivas del medio ambiente mundial' de la ONU, me ha parecido muy  oportuno volver a publicarlo traducido al español.

Creo que vale la pena básicamente 
por dos buenas razones:

1/ porque, como nunca antes, este artículo puso y sigue poniendo en evidencia los grandes y graves errores de las profecías del ecologismo político, y

2/ porque, para el lector, es una buena dosis de periodismo de calidad que permite combatir el mono que produce su escasez

Paul Ehrlich y Julian Simon o la apuesta que perdió el ecologista apocalíptico



THE ECONOMIST | 20/12/1997.

EL CATASTROFISMO ECOLÓGICO
Pesimismo a raudales

Los que anuncian la escasez y el fin del mundo no solo siempre se equivocan sino que piensan que el hecho de estar equivocados demuestra que tienen razón


En 1798 Thomas Robert Malthus inició toda una tradición ecologista con su famoso trabajo sobre la población. Malthus afirmaba con lógica impecable, pero partiendo de premisas claramente erróneas, que, como la población tendía a crecer en proporción geométrica (1,2,4,8...) y la producción de alimentos en proporción aritmética (1,2,3,4...) el hambre en Gran Bretaña era inevitable e inminente. Casi todo el mundo pensó que tenía razón. Sin embargo, se equivocaba.

En 1865 Stanley Jevons publicó un libro que ejerció una gran influencia, donde argumentaba, con una lógica igualmente correcta y premisas igualmente erróneas, que el carbón británico se agotaría en unos pocos años. En 1939, y otra vez en 1951, el Department of the Interior sostuvo que durarían 13 años. Resultado de las predicciones: equivocada, equivocada, equivocada y equivocada.

En este artículo defendemos que las previsiones del apocalipsis ecológico, incluidas las más recientes, tienen un historial tan malo que la gente debería tomárselas con mucho escepticismo en lugar de tragárselas con fruición. Sin duda, los grupos de presión, los periodistas y los buscadores de fama tienen sus razones para seguir vendiéndonos catástrofes ecológicas al ritmo habitual. Es curioso, pero estos señores parecen pensar que el hecho de que antes se hubiesen equivocado continuamente hace más probable que la acierten a partir de ahora. Sería recomendable que, cuando nos anuncien la próxima catástrofe, nos acordemos de lo que pasó con la anterior.

Pura imaginación

En 1972, el Club de Roma publicó un informe titulado 'Los límites del crecimiento', que tuvo una gran influencia. Para mucha gente del movimiento ecologista, este informe aún es una guía en el loco mundo dela economía. Pero ¿se han cumplido sus previsiones?

En 'Los límites del crecimiento' se cifraban las reservas totales de petróleo en 550.000 millones de barriles. "Podríamos agotar las reservas de petróleo conocidas en todo el mundo a finales de la próxima década", decía el presidente Jimmy Carter. Y, efectivamente, entre 1970 y 1990, se consumieron 600.000 millones de barriles de petróleo. Por tanto, según en Club de Roma, en 1990 deberían haber faltado 50.000 millones. En realidad, en 1990 las reservas no explotadas eran de 900.000 millones, y eso sin contar las pizarras bituminosas (un solo yacimiento de estas pizarras en Alberta contiene 550.000 millones de barriles).

El Club de Roma hizo otras previsiones igualmente equivocadas sobre el gas natural, la plata, el estaño, el uranio, el aluminio, el cobre, el plomo y el zinc. En cada caso, dijo que las reservas de estos metales, que eran limitadas, estaban a punto de agotarse y que sus precios subirían mucho. En cada caso, excepto en el del zinc, las reservas conocidas han aumentado desde la publicación del informe del Club; en algunos casos, se han cuatriplicado. Lo que simplemente pasó es que el Club de Roma entendió mal el significado del término "reservas".

Los errores del Club de Roma no han afectado a la confianza en sí mismo. Hace poco han publicado otro trabajo: "Más allá de los límites", que ha tenido una gran acogida. Este libro viene a decir: a pesar de que antes fuimos demasiado pesimistas sobre el futuro, hoy seguimos siendo igual de pesimistas sobre el futuro. De todas maneras, desde 1990 los ecologistas se han vuelto un poco más circumspectos por lo que se refiere al agotamiento de los minerales. En ese año de 1990, un ecologista famosos, Paul Ehrlich -cuyas afirmaciones son una reserva inagotable (pero no infinita, que es distinto) de previsiones incorrectas para este artículo- mandó un cheque bancario por valor de 570,07 dólares a un economista llamado Julian Simon para pagar una apuesta.

El Dr. Ehrlich alegó después que lo "habían incitado ha hacer una apuesta con simon sobre una cuestión de importancia secundaria para el medio ambiente". En su momento, sin embargo, dijo que cun mucho gusto "aceptaba la sorprendente oferta de Simon antes que otros con ganas de hacer dinero facil aprovechasen la ocasión".

El Dr. Ehrlich escogió cinco minerales: tungsteno, níquel, cobre, cromo y estaño. Los dos apostantes se pusieron de acuerdo en la cantidad de estos metales que se podían comprar con 1.000 dólares en 1980, a continuación decidieron que diez años después volverían a calcular cuánto valdría esa misma cantidad (en dólares de 1980) y que el Dr. Ehrlich pagaría la diferencia si el precio hubiese bajado y el Dr. Simon si hubiese subido. Simon ganó con facilidad; es más, habría ganado incluso si hubiesen ajustado los precios según la inflación, y habría ganado también si el Dr. Ehrlich hubiese escogido cualquier otro mineral: de 35, 33 bajaron de precio durante la década de los 80; las únicas excepciones fueron el zinc y el manganeso.

El Dr. Simon se ofrece a menudo para repetir la apuesta con cualquiera de los profetas de la catástrofe, pero hasta ahora nadie no la ha aceptado.

Otros pesimistas siguen sin darse cuenta de nada. Un libro de texto inglés para el General Certificate of Secondary Education [título del final de la educación secundaria obligatoria], editado en 1983, afirmaba que las reservas de zinc durarian diez años y las de gas natural 30. En 1993, el autor había eliminado con muy buen criterio, toda referencia al zinc (en lugar de explicar porque no se habían agotado, y daba al gas natural 50 años, lo cual dejaba en ridículo su previsión de 10 años antes. Eso sí, seguía sin decir una sola palabra sobre los precios, el concepto de 'reservas', que es engañoso, o las posibilidades de substitución.

Hasta aquí los minerales. Si repasamos las previsiones sobre la producción de alimentos, hemos de constatar un fracaso todavía más estrepitoso. Veamos, por ejemplo, dos citas de los grandes éxitos de ventas publicados por el Dr. Ehrlich en los años 60.

"Los expertos agrícolas indican que se necesitará triplicar la producción mundial de alimentos en los próximos 30 años para que puedan comer adecuadamente los 6.000 o 7.000 millones de habitantes de la Tierra en el año 2000. En teoría, este aumento podría lograrse, pero, en la práctica, cada vez se ve más claro que es completamente imposible. Se ha perdido la batalla para alimentar a la Humanidad. En la década de los 70 habrá hambre en el mundo, centenares de miles de personas morirán de hambre".

El Dr. Ehrlich no estaba solo. El año 1973, Lester Brown del Worldwatch Institute empezó a predecir que pronto la población desbordaría la producción de alimentos, y tdoavía lo predice cada vez suben los precios del trigo. En 1994, después de 21 años de equivocarse, decía: "Después de 40 años de aumentos como nunca antes se habían visto en la producción de alimentos, la producción por persona ha caído inesperadamente de forma brusca". A continuación, llegaron dos cosechas  récord y el precio del trigo bajó a niveles mínimos. A peser de llo, el pesimismo del Sr. Brown sigue impenetrable a los hechos y sus opiniones siguen encontrando la misma buena acogida en los periódicos.

Los datos sobre producción de alimentos son realmente impresionantes para quién solo ha escuchado les opiniones de los catastrofistas. Desde 1961, la población del mundo casi se ha duplicado, pero la producción de alimentos ha aumentado más del doble. Así, la producción de alimentos por persona ha aumentado un 20% desde 1961. Y esta mejora no se limita a los países ricos. Según la FAO, en el Tercer Mundo se consume hoy un 27% más de calorías per cápita que en 1963. El número de muertos por hambre y malnutrición es más bajo que nunca.

En 1980 una comisión de notables redactó un informe para el presidente de EEUU titulado "Global 2000". La influencia del informe fue tal que un productor de la CNN "pasó de ser un periodista objetivo a un campeón" del ecologismo. En "Global 2000" se estimaba que la población crecería más a prisa que la producción global de alimentos, de manera que en el año 2000 los precios de los alimentos habrán subido entre un 35 y un 115%. Hasta ahora el índice mundial de los productos alimentarios ha bajado en un 50%. Es cierto que todavía faltan dos años y que los precios se podrían quintuplicar dando así la razón a "Global 2000". ¿Hay alguien que quiera apostar?

Tal vez el lector considere que el tono de este artículo es bastante implacable. Se podría pensar que estas predicciones pueden haber fallado de manera espectacular, pero que se hacían con buena intención. En el caso que así fuera, los autores citados admitirían de buen grado sus errores, cosa que no hacen. Y, así mismo, no era imposible acertarla en su momento. Hubo gente que en 1970 previó que habría abundancia de alimentos, que en 1975 previó que el petróleo sería barato y que en 1980 predijo que los minerales serían abundantes y baratos. Hoy esta gente -entre ellos Norman Macrae, de este periódico, Julian Simon y Aaron Wildavsky- son menospreciados por la prensa y vilipendiados por el movimiento ecologista. Por tener razón, se los califica de derechistas: es bien cierto que la verdad puede ser una medicina difícil de tragar.

El calentamiento de las cabezas

Mientras tanto, la atención en el campo del ecologismo pasó de los recursos a la contaminación. De pronto, empezaron a verse productos químicos cancerígenos por doquier: en el agua, en los alimentos, en los envases... El pasado verano, Edward Goldsmith dio la culpa de la muerte de su hermano, Sir James, a los productos químicos: todos los cánceres son causados por productos químicos -alegó- y la incidencia del cáncer está aumentando. Pues no. En realidad, el índice de mortalidad debido al cáncer no relacionada con el tabaco en las personas entre 35 y 69 años disminuye continuamente: desde 1950 ha bajado un 15%. El café y el brócoli cultivados orgánicamente están llenos de substancias que en dosis altas son tan cancerígenas como los productos químicos hechos por el hombre y en dosis bajas son igualmente inocuas.

A principios de los años 80, la lluvia ácida se convirtió en el tema favorito del catastrofismo. Se publicaron informes horripilantes sobre el deterioro de los bosques en Alemania, donde se decía que la mitad de los árboles estaban afectados. En 1986, Naciones Unidas informaba que el 23% de todos los árboles de Europa estaban dañados de manera leve o grave por las lluvias ácidas. ¿Y qué pasó? Los bosques se recuperaron. De hecho, durante la década de los 80, la biomasa de los bosques europeos aumentó. Los daños desaparecieron. Los bosques no disminuyeron, al contrario se extendieron.

En los EEUU se produjo también una discrepancia parecida entre percepción y realidad. Los ecologistas se lanzaron a proclamar que los bosques norte-americanos se estaban muriendo debido a la acidificación. "No hay pruebas de una decadencia general o inusitada de los bosques de EEUU o el Canadá a causa de las lluvias ácidas". Esta fue la conclusión de un informe oficial tras 10 años de investigaciones y que costó 700 millones de dólares. Cuando a uno de sus autores se le preguntó si había recibido presiones para dar una visión optimista, contestó que había sido al contrario: "Sí, hubieron presiones políticas... Las lluvias ácidas debían ser una catástrofe ecológica, dijeran lo que dijesen los hechos".

Hoy día, la madre de todos los miedos es el calentamiento del planeta. En este caso, no hay una conclusión definitiva, a pesar que el presidente Clinton diga que sí. Pero, antes de correr a añadirnos al consenso que según él existe, comparemos dos citas. La primera es de 'Newsweek' fechada en 1975: "Los meteorólogos no se ponen de acuerdo sobre las causas y la intensidad de la tendencia al enfriamiento... pero son casi unánimes en que esta tendencia disminuirá la productividad agrícola durante lo que queda de siglo". La segunda es del vicepresidente Al Gore y es de 1992: "Los científicos han llegado ala conclusión, casi por unanimidad, que el calentamiento del planeta es real y que ha llegado el momento de actuar" (las cursivas son nuestras).

Hay muchos otros motivos de alarma para el pesimista recalcitrante a medida que se acerca el fin de siglo. La extinción de los elefantes, la amenaza de la enfermedad de las vacas locas, las epidémias del virus Ébola y los productos químicos que imitan las hormonas son los temas de moda. Estos problemas son de un tipo distinto que los citados anteriormente. Es evidente que la tendencia que siguen no es tranquilizadora, pero se está exagerando.

En 1984, Naciones Unidas decía que el desierto se comía 21 millones de hectáreas de tierra cada año. Esta afirmación no se ha confirmado de ninguna manera. No hay ni ha habido nunca avance del desierto. En 1992, Al Gore afirmaba que había desparecido el 20% de los bosques de la Amazonia y que la deforestación continuaba a un ritmo de 80 millones de hectáreas anuales. Pues bien, las cifras reales en este caso són 9% y 21 millones de hectáreas brutas al año en su peor momento durante los años 80, mientras que hoy ha bajado a 10 millones de hectáreas anuales.

Solo uno de los temores de los últimos 30 años se han hecho recalidad, dando la razón a las previsiones más alarmistas que se hicieron en su momento: los efectos del DDT (un plaguicida) sobre las aves de rapiña, las nútrias y otros depredadores. Todos los otros desastres anunciados por el ecologismo o bien no se han producido o bien han sido muy exagerados. ¿Hemos de creer en los próximos?

Las alarmas ecologistas siguen una pauta tan previsible que podemos describir su evolución. El primer año es el año del científico, que descubre una posible amenaza. El segundo es el del periodista, que la simplifica y exagera. Hasta el tercer año no se apuntan los ecologistas (casi ninguna previsión catastrofista ha sido iniciada por los ecologistas). Éstos polarizan la cuestión: solo hay que estar de acuerdo en que se avecina el fin del mundo y llenarse de santa indignación o ser un lacayo del capital.

El cuarto año es el del burócrata. Se  organiza una conferencia, a la que se mandan funcionarios -en primera clase-, que se convierten en el centro de atención. La discusión pasa de los aspectos científicos a la reglamentación, La cuestión clave es marcar un objetivo simbólico: un 30% de disminución de las emisiones de azufre, la estabilización de los gases de efecto invernadero a nivel de 1990, el sacrificio ritual de 140.000 vacas inglesas totalmente sanas...

En quinto año toca buscar un malo y lanzarse sobre él. Normalmente son los Estados Unidos (el calentamiento del planeta) o el Reino Unido (las lluvias ácidas), pero Rusia (los CFC y el ozono) o el Brasil (la deforestación) también han recibido lo suyo.

El sexto año es el de los escépticos, que dicen que no hay para tanto. Entonces es cuando los ecologistas llegan al paroxismo de su santa indignación. "¿Cómo os atrevéis a acoger posturas marginales?, protestan a los directores de periódicos aquéllos que antes eran una opción marginal. Pero, en este momento, el científico que creó la alarma se encuentra ya entre los escépticos, cosa que es de lo más fastidioso. Roger Revelle, conocido por 'Dr. Invernadero', que infundió en Al Gore su zelo evangélico contra el calentamiento global, escribía poco antes de su muerte en 1991: "La base científica del calentamiento de la atmósfera es demasiado insegura para justificar una actuación drástica en este momento".

El séptimo año toca dar marcha atrás disimuladamente. Con mucha discreción, se llega a un nuevo consenso: las dimensiones del problema no eran tan graves. Por ejemplo, cuando nadie miraba, "la explosión" de la población se convirtió en un máximo de 15.000 millones, que se rebajó después a 12.000 millones y finalmente a menos de 10.000 millones. Eso quiere decir que la población no se duplicará nunca. El calentamiento del planeta por los gases invernadero havía  des er originalmente "incontrolado". Más adelante, se cifraba en 2,5-4 grados por siglo; a continuación, en 1,5-3 grados (según Naciones Unidas). En dos años, los elefantes pasaron de estar en peligro inminente extinción a necesitar anticonceptivos (los hechos no cambiaron en ningún momento, lo que cambió fue la interpretación).

El catastrofismo mata

¿No es mejor exagerar los posibles problemas ecológicos que amenazan al mundo en lugar de quitarles importancia? No necesariamente. Un libro reciente de Melissa Leach y Robin Mearns de la Universidad de Sussex ("The Lie of the Land", publicado por James Currey/Heinemann) explica que los daños que ha provocado el mito de la deforestación y la presión demográfica en algunas zonas del Sahel. Sus habitantes han visto con perplejidad como los occidentales imponían medidas inadecuadas a causa de las ideas preconcebidas de los ecologistas sobre el cambio medioambiental. El mito del agotamiento inminente del gas y el petróleo, junto con la preocupación sobre el calentamiento del planeta, es el responsable de la destrucción de paisajes naturales de Gales o Dinamarca por parques eólicos feos, subvencionados y, como tales, en última instancia destructores de puestos de trabajo. Los libros de texto siembran la desesperación y la culpa (vean "Environmental Education", publicvao por el Institute of Economica Affairs) y no dan esperanzas de ganar la guerra contra el hambre, las enfermedades y la contaminación, creando así más fatalismo que determinación.

Sobre todo, la exageración de la explosión demográfica lleva a una forma de misantropía que se acerca peligrosamente al fascismo. El mencionado Dr. Ehrlich no oculta que cree en la necesidad de la planificación familiar forzada. El otro gurú ecologista, Garret Hardin, ha dicho que "la libertad de procrear es intolerable". Si se cree que la población está descontrolada, hay la tentació de aceptar restricciones graves de la libertat como estas. En cambio, si se cree que la curva se está haciendo plana, se puede tener una actitud más tolerante con el prójimo.

Se puede estar a favor del medio ambiente sin ser pesimista. En el movimiento ecologista deben caber los que piensan que la tecnología y la libertad económica darán lugar a un mundo más limpio y aligerarán la presión sobre las especies en peligro. Pero, en este momento está claro que los optimistas no son bienvenidos al movimiento ecologista, El Dr. Ehrlich se complace en decir que el crecimiento económico es como el crecimiento de la célula cancerosa convertido en dogma, y no es el único: Sir Crispin Tickell dice que la economía "más que deprimente es estúpida".

Los ecologistas acusan rápidamente a sus opositores de defender intereses creados. Pero sus propios ingresos, su promoción profesional, su fama y su existencia pueden depender de dar apoyo a las versiones más alarmantes de cada problema ambiental. H.L Mencken-decía que "la finalidad de la política es mantener a la población alarmada-y, por lo tanto, clamando por ser salvada- amenazándola con una serie inacabable de fantasmas, todos imaginarios". Por lo menos, las previsiones de Mencken parece que han sido acertadas.



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20 años después del artículo de 'The Economist', Matt Ridley recoge y amplía hasta 27 las predicciones catastróficas fallidas


La explosión demográfica sería imparable

La hambruna mundial sería inevitable

El rendimiento de los cultivos caería

Una epidemia de cáncer causado por los pesticidas reduciría la vida útil

El desierto avanzaría a un ritmo de dos millas al año

Las selvas desaparecerían

La lluvia ácida destruiría los bosques

Los derrames de petróleo empeorarían

El petróleo y el gas se agotarian,
así como el cobre, el zinc, el cromo y muchos otros recursos naturales

Los Grandes Lagos morirían

Docenas de especies de aves y mamíferos se extinguiría cada año

Una nueva edad de hielo comenzaría

El número de espermatozoides disminuiría

La enfermedad de las vacas locas mataría a cientos de miles de personas

Las malas hierbas genéticamente modificadas devastarían los ecosistemas

La nanotecnología provocaría disturbios

Las computadoras se bloquearían en los albores del nuevo milenio, colapsando la civilización

El agujero en la capa de ozono podría causar ceguera y cáncer a gran escala

La malaria empeoraría debido a la subida de las temperaturas; no lo hizo.

La nieve se convertiría en una cosa del pasado; sin embargo, la cubierta de nieve del hemisferio norte no muestra ninguna tendencia a desaparecer

Los huracanes/ciclones empeorarían; no lo han hecho.

Las sequías empeorarían; no lo han hecho

El hielo del Ártico habría desaparecido para el año 2013; no ha sido así.

El retroceso de los glaciares se aceleraría; sin embargo, más de la mitad del retroceso de los glaciares ocurrió antes de 1950.

El aumento del nivel del mar se aceleraría; y no ha pasado

La Corriente del Golfo podría fallar, pero sólo ocurrió en la película 'El día después'




Ridley lo dijo el 17 de octubre de 2016, fecha en la que logró participar, pese a las presiones en contra de los alarmistas climáticos, en la conferencia anual de la Global Warming Policy Foundation en la Royal Society de Londres. Allí, Ridley formuló esta pregunta: ¿Por qué creo que el riesgo del calentamiento global está siendo exagerado?' Y respondió así:

1. Todas las predicciones ambientales catastrofistas son siempre exageradas.

2. Los modelos han estado consistentemente equivocados durante más de treinta años.

3. La mejor evidencia indica que la sensibilidad climática es relativamente baja.

4. El “establishment” de la ciencia del clima tiene un interés particular en la alarma.




José Ramón Ferrandis | EXPANSIÓN




1. El dióxido de carbono (CO2) es solo uno de los gases de efecto invernadero. Los demás [metano (CH4), óxido nitroso (NO2), hidrofluorocarbonados, perfluorocarbonos, hexafluoruro de azufre (SF6) y vapor de agua] no se mencionan habitualmente, cuando muchos de ellos tienen una capacidad potencial muy superior para elevar la temperatura.

2. El efecto invernadero contribuye al calentamiento con 153 W/m². De estos, 150 W corresponden al vapor de agua, 3 W al de CO2, metano y otros gases. Y recordemos que solo parte del CO2 es antropogénico. Es un porcentaje mínimo, sí, pero qué se le va a hacer.

3. El dióxido de carbono en la atmósfera procede de diversos orígenes. El antropogénico no es el más abundante, pero sí es el culpable oficial. Y es lógico: intente usted reducir la emisión de CO2 de la descomposición de las plantas, de la respiración de los seres aerobios, de la fotosíntesis de los vegetales (algas incluidas) o de las erupciones volcánicas.

4. El porcentaje de CO2 en la atmósfera es, desde hace unos meses, de 400 partes por millón: 400 ppm, en la jerga. Un 0,04% del total. Suena poco porque es poco. Le dirán que es un gran calentador, pero no le dirán que el vapor de agua, existente en porcentajes mucho mayores, lo es en mucha mayor medida. Y es que al vapor de agua no le pueden echar la culpa, no porque la tenga o la deje de tener sino porque, aun siendo antropogénico en parte, su emisión no se corresponde con los países más ricos del mundo, a los que hay que culpar sí o sí. (Tampoco el mayor emisor de CO2 es el país más rico del mundo; luego lo veremos).

5. ¿Es mucho eso? Durante el siglo XX, la concentración de CO2 en el aire ha pasado de 0,03% a 0,04%: un incremento de 0,007%. Con todo, esas 400 ppm son uno de los porcentajes más bajos de la historia del mundo, pero qué más da. Es el culpable oficial, ya digo.

6. Bien, vale, pero si la atmósfera se calienta, habrá que hacer algo, ¿no?

7. Pues no, no se calienta. En los últimos casi 19 años, no se ha calentado.

8. Los registros de temperatura desde 1901 (Siglo XX) son erráticos. La temperatura subió entre 1914 y 1944. Entre 1944 y 1978 el planeta se enfrió, a pesar de las guerras y el desarrollo, pero volvió a templarse entre 1978 y 1998. No ha habido calentamiento alguno entre 1998 y 2016. Todo ello, en paralelo con un notable incremento del CO2. Ninguno de los sabios mencionados sabe explicar por qué ante un crecimiento matemático del CO2 en la atmósfera las variaciones de temperatura no se corresponden de manera igualmente lineal, sino que se comportan erráticamente. A eso llaman "la pausa", pero su génesis es un arcano. Vamos, que no saben.

9. En el siglo XX, la temperatura se ha incrementado en 0,6 °C en medición de superficie.

10. Antes, entre los siglos XV a XIX, se produjo una llamada "pequeña edad de hielo". El brusco descenso de las temperaturas comenzó en 1350, con dos valles en ese siglo XIV y en el XIX (hasta 1850).

11. Antes, en la Baja Edad Media (VI a XIV), se produjo un claro calentamiento.

12. Todo esto no refleja más que un hecho bien constatado: el clima cambia constantemente. El concepto de cambio climático no tiene el significado que se le quiere dar. Para quienes distorsionan el concepto, el cambio climático sería un fenómeno nuevo, antropogénico y letal. Pero va a ser que no.

13. Y si la Tierra (la atmósfera de la Tierra) no se calienta, ¿qué será de los desastres que los neomalthusianos de siempre nos auguran van a acontecer si los humanos (del resto, ni caso) no dejamos de emitir CO2? La lista es larga, pero intentaré abreviarla.

14. El calor es aproximadamente el mismo. Lejos de darse el habitual catálogo de amenazas, los glaciares crecen en Noruega, Nueva Zelanda y Estados Unidos. El hielo interior en Groenlandia aumenta. Los icebergs se desgajan desde siempre. Las nieves del Kilimanjaro se funden desde hace 100 años...

15. Los polos no se funden. El Ártico no se derrite. La Antártida no pierde la capa de hielo sobre el continente y además, se enfría más aún de lo habitual.

16. El nivel del mar no se elevará, de aquí a 2100, n metros (siendo n igual a casi cualquier número que se le ocurra al agorero de turno); no se elevará 200 pies, como dijo Meredith Vieira (NBC) en 2009, ni 20 pies, como aseguró Al Gore (ese premio Nobel), ni siquiera 2,5 pies, como afirmaba el IV IPCC en 2007. [Otro día hablaremos del IPCC, por Intergovernmental Panel on Climate Change, ese (otro) engendro de las Naciones Unidas]. El nivel del mar ha dejado de crecer desde 2010 y de hecho, empieza a decrecer.

17. Si a alguien preocupa que los ecosistemas sufran por el calor, que no se preocupe. Las abejas perecen por la varroasis, un ácaro parásito, pero no por el calor. Es una pandemia datada desde el siglo XIV. Los osos polares han duplicado su población. Los restantes osos hibernan como siempre. Las marmotas duermen como... marmotas. Y obviamente, ninguna de estas extrapolaciones se manifestó durante el Óptimo Climático Medieval, cuando ya había abejas, osos blancos , osos pardos... y marmotas.

18. El clima no es cada vez más tempestuoso. Lejos de aumentar el número y la fuerza de tornados y tifones/huracanes, la frecuencia de ciclones tropicales no ha cambiado desde 1989 y su potencia no hace sino disminuir.

19. Se decía que el (entonces llamado) calentamiento global produciría tanto sequías como lluvias torrenciales (y posteriores inundaciones) en distintas zonas del mundo. Sin embargo, desde 1895 no ha habido sequías severas, salvo las de los años 30 del siglo XX. No se ha verificado mayor incidencia de inundaciones. No hay más lluvia global registrada. No hay nada de eso que nos anunciaban.

20. "No hay certeza científica sobre la posibilidad y la cronología de un cambio climático abrupto y catastrófico", dijo incluso la propia Margaret Chang, directora general de la OMS, en 2008. La malaria no depende del calor sino del mosquito anofeles, vector del parásito plasmodium. No hay más malaria, y si no hay menos es porque la EPA y la propia OMS se empeñaron en prohibir el dicloro difenil tricloroetano (DDT), que rompía el ciclo reproductor del mosquito portador. Cosas que pasan.

21. Las islas no se hunden en el mar, las playas siguen ahí, los corales gozan de buena salud.



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Judith Curry



Antón Uriarte
El anhídrido carbónico (CO2) es un gas consustancial de la atmósfera de nuestro planeta y forma parte de ella desde hace miles de millones de años. El CO2 es también un gas esencial en la aparición y el desarrollo de la vida vegetal y, en general, de toda la vida orgánica terrestre.



'Una conjetura inverosímil respaldada por evidencia falsa y repetida incesantemente se ha convertido en "conocimiento" políticamente correcto y se utiliza para promover el vuelco de la civilización industrial' 



dissabte, 16 de març del 2019

No hay oleada de terrorismo islamófobo: 66 muertos en cinco años frente a los 867 en solo tres años por yihadistas islámicos




Tras los brutales ataques a dos mezquitas en Nueva Zelanda que han provocado la muerte a 49 personas, el 'sultán' de Turquía, Recep Tayyib Erdogan, ha denunciado una oleada de terrorismo islamófobo que se expande como un 'cáncer' en las sociedades occidentales. Afortunadamente, esa oleada solo existe en su imaginación. Los datos son inequívocos: solo dos atentados en los dos últimos años.

1/ El 29 de enero de 2017, en Canadá, un hombre de 27 años abrió fuego contra fieles reunidos para la última oración del día en la mezquita de Quebec. Murieron seis musulmanes y otros 35 resultaron heridos. El atacante, Alexandre Bissonnette, un estudiante que presentaba ideas nacionalistas pero que no estaba afiliado a ningún movimiento, fue detenido. En febrero de 2019, fue condenado a cadena perpetua, sin posibilidad de liberación antes de 40 años. Esta matanza, calificada de "atentado terrorista" por el primer ministro Justin Trudeau, era hasta ahora el peor ataque contra un lugar de culto musulmán en Occidente.

2/ El 19 de junio de 2017, en Reino Unido, un galés de 48 años arrolló con una camioneta a un grupo de fieles que salían de la oración nocturna del Ramadán, cerca de la mezquita de Finsbury Park, en el nordeste de Londres. Balance: un muerto y 12 heridos. El autor, Darren Osborne, empujado por un odio personal contra los musulmanes y que se radicalizó en las semanas precedentes al ataque, fue condenado a cadena perpetua en febrero de 2018.

El gran ataque de la extrema derecha fascista o neonazi no fue, sin embargo, contra musulmanes sino contra jóvenes de izquierda en Noruega. El 22 de julio de 2011, Anders Behring Breivik, de 32 años, cometió una doble matanza que dejó 77 muertos. Mató a ocho personas al hacer estallar una bomba de 950 kilos en Oslo, cerca de la sede del gobierno, y abatió a otras 69, en la pequeña isla de Utoya, a unos 40 km de la capital, donde jóvenes del Partido Laborista celebraban un campamento de verano. Breivik disparó durante más de una hora contra más de 600 participantes. La mayoría de sus víctimas fueron adolescentes.

Entre 2013-2017, 66 personas murieron por ataques de la extrema derecha en EEUU y Europa occidental. El grueso de 17 fallecimientos se concentraron en el año 2017. Sin embargo, esos ataques derechistas, pese a su leve aumento en los últimos cinco años, palidecen ante la intensidad de los atentados cometidos por el terrorismo islamista. Los datos son elocuentes:

Atentado contra Charlie Hebdo en 2015: murieron 12 personas y 11 resultaron heridas. Otras cinco personas murieron y once resultaron heridas en tiroteos relacionados posteriormente en la región de la Isla de Francia más toma de rehenes y secuestros durante los dos días siguientes..

Atentados en Copenhague en 2015 entre el 14 y el 15 de febrero: 5 muertos.

Atentado en  Susa, Túnez, junio de 2015: un hombre, que fue abatido más tarde por las fuerzas de seguridad, abrió fuego con un Kalashnikov en la playa de un hotel de lujo, matando a 38 personas, en su mayoría turistas europeos.​

Atentado en el Vuelo 9268 de Kogalymavia de octubre de 2015: 217 pasajeros y siete tripulantes murieron tras  estrellarse 23 minutos después de despegar de la península del Sinaí, Egipto, por un artefacto explosivo que había a bordo.

Atentados en Beirut, noviembre de 2015: un día antes de los atentados en París, dos terroristas suicidas detonaron bombas en el distrito Bourj el-Barajneh, un barrio del sur de la ciudad de Beirut (Líbano), habitado mayoritariamente por musulmanes chiíes. Los informes sobre el número de víctimas varía entre 37​ y 43. El Estado Islámico reivindicó los ataques.

Atentados en París, noviembre de 2015: 130 muertos, en su mayoría franceses. El presidente François Hollande declaró el 14 de noviembre que los ataques fueron organizados desde el extranjero “por Daesh con colaboración interna.

Atentados en Bruselas, marzo de 2016: El Estado Islámico se atribuyó la responsabilidad de los ataques al aeropuerto de Bruselas y la estación de metro de Maalbeek, en donde resultaron 35 muertos y 267 heridos.​

Masacre en la discoteca Pulse de Orlando, junio de 2016: al menos 50 personas perdieron la vida en el tiroteo. El autor del atentado, Omar Mir Seddique Mateen, juró lealtad al Estado Islámico justo antes del ataque y el Estado Islámico asumió su autoría. El atentado en Pulse es el ataque con mayor número de muertos en los Estados Unidos desde los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Atentado en el Aeropuerto Internacional Atatürk, junio de 2016: murieron 44 personas, incluyendo a los tres terroristas suicidas, 239 personas resultaron heridas.

Atentado en Niza, julio de 2016: un hombre embistió con un camión y disparó a una manifestación de personas que conmemoraban el Día Nacional de Francia causando 84 muertos y 202 heridos. El atacante fue Mohamed Lahouaiej Bouhlel, un tunecino de 31 años. El Estado Islámico asumió la responsabilidad del atentado.​

Atentado en Kabul, julio de 2016: un doble atentado provoca la muerte de al menos 80 personas y más de 260 heridos.

Atentado en Berlín, diciembre de 2016: un atropello masivo en plena Breitscheidplatz durante un mercadillo navideño mató a 11 personas e hirió a otras 56.

Atentado en Estambul, enero de 2017: un tiroteo en una discoteca deja al menos 39 muertos y 70 heridos.

Atentado en Londres, marzo de 2017:  6 muertos incluyendo el atacante y 40 herido scerca al parlamento británico.

Atentado en San Petersburgo, abril de 2017: ataque terrorista en el ferrocarril metropolitano. 16 muertos y 64 heridos.

Atentado en Estocolmo, abril de 2017: un camión atropelló a 13 personas y se estrelló contra un edificio. El atentado dejó un saldo de 3 muertos y 10 heridos.

Atentado en Mánchester, mayo de 2017: dos explosiones en el Manchester Arena, junto a la estación del metro Estación Victoria, mientras se presentaba la artista Ariana Grande, que logró escapar con vida. 22 muertos, más de 60 heridos y algunos desaparecidos, muchos de ellos menores de edad.

Atentado en Londres, junio de 2017: atentado en el puente de Londres y en Borough Market cuando tres terroristas atropellaron a varios transeúntes por el puente y bajaron del vehículo para apuñalar a otras personas en una concurrida zona de restaurantes. 8 muertos, entre ellos el español Ignacio Echeverría.

Atentados en Cataluña, agosto de 2017: una furgoneta embistió a varias personas. en las Ramblas de Barcelona. Un centenar de heridos y 16 personas muertas fue el saldo del ataque. Esa misma noche, los Mossos consiguieron frustrar un nuevo intento de atentado en Cambrils (Tarragona), abatiendo a los terroristas​ en otro intento de atropello que dejó un muerto más.

Atentados en Edmonton, septiembre de 2017: 1 muerto

Ataque en Marsella, octubre de 2017: un hombre de 30 años atacó a dos mujeres a cuchillo, provocandoles la muerte.

Atentado en Nueva York de 2017: una camioneta atropelló a un grupo de ciclistas y peatones en Lower Manhattan. La camioneta se desplazó un kilómetro y medio, causando la muerte de al menos ocho personas y dejando más de una docena de heridos.