Carmen Calvo está contenta. El Partido Socialista aguanta en las encuestas. La Kitchen tiene a los medios ocupados. Y ella ha recuperado protagonismo después de la primera ola pandémica. Y no cualquier protagonismo. Precisamente en el asunto en el que más goza, el del feminismo falso y las fosas. La semana pasada, la vicepresidenta primera del Gobierno presentó su anteproyecto de Ley de Memoria Democrática (sic). El texto, previamente filtrado a un par de periódicos, supone una vuelta a la España de Franco. El retorno a un tiempo sin luces, lastrado por la ignorancia, la intransigencia y la imposición. Una involución.
El anteproyecto del Gobierno es franquista desde su orwelliano enunciado. No hace falta ser una criatura borgiana para saber que la memoria, por definición, no puede ser democrática. Como tampoco totalitaria: ni fascista ni comunista. La memoria no es una construcción política, impuesta desde arriba, uniformemente roja o azul; es un caleidoscopio formado por recuerdos personales, sesgos inconscientes y referencias sobrevenidas. Sobre la memoria solo puede decirse lo mismo que Popper sobre la identidad: hay tantas como individuos.
El anteproyecto del Gobierno es devotamente franquista en su desprecio a los hechos, en su ciego culto a una ficción. El franquismo ahormó un relato sobre España y lo propagó con fervor. Se contó a sí mismo y a los niños sus mentiras, sobre los orígenes de la guerra, claro, pero también sobre la milagrosa génesis y gloriosas gestas de la España eterna. El sanchismo hace lo mismo, ahora con los vencidos. Construye una leyenda igualmente pueril y falaz. Nos cuenta y pretende contar en las aulas una novela épica y maniquea en la que la Segunda República emerge como la Arcadia agredida. Esta frase ridícula sobre la guerra civil: “Tuvo como objeto poner fin a la democracia y acabar con los demócratas”. No fue ese el objetivo de la contienda, desde luego. Y demócratas hubo pocos, en un bando y en el otro. O esta otra afirmación, amarilla biliar, sobre los horrores cometidos por la dictadura: “Incluso el secuestro masivo de recién nacidos bajo una política de inspiración genética”. Las fantasías de Baltasar Garzón, elevadas a categoría de Ley. Y lo que es peor, a categoría de Historia. La imposición de una versión oficial del pasado es propio de las dictaduras y su peor consecuencia es la ignorancia: la anulación de la complejidad y de los matices que distinguen a los hechos y a los hombres. Para convertir a Companys en mártir ocultan su golpe a la República.
El anteproyecto del Gobierno es franquista, y tópicamente goyesco, en su sectarismo; en su rechazo al otro, vivo y muerto. Le habla a una sola España. Como si no hubiera habido una guerra civil. Como si ningún español hubiera comulgado con Franco hasta su último aliento e incluso después: las masas que le vitoreaban en Barcelona y San Sebastián; las colas ante su féretro en Madrid. Y, sobre todo, como si no hubiera habido españoles, los más lúcidos, asqueados por ambos bandos. Miguel de Unamuno, doliente portavoz de una doble decepción. Manuel Chaves Nogales, expatriado por “la estupidez y la crueldad”. Salvador de Madariaga, autor de la feliz expresión “la Tercera España”. Dionisio Ridruejo, primero falangista, luego resistente y por fin vanguardia de la España inteligente y equilibrada de la Constitución. Bajo Franco hubo tres Españas. Desde 1978 hay muchas más: tantas como partidos, tantas como proyectos de vida en común.
El anteproyecto del Gobierno es perversamente franquista en su menosprecio al Estado de derecho. Para anular las condenas de la dictadura socava la Ley de Amnistía, pieza clave de la reconciliación española. Además crea una Fiscalía ad hoc que, al carecer de capacidad real para depurar responsabilidades penales -los delitos ya han prescrito-, tendrá como sórdida misión la revisión histórica para el señalamiento político. Su responsable será algo así como un híbrido entre Dolores Delgado y Paul Preston. Y su referencia histórica más próxima, el Tribunal de Orden Público franquista: también él se ocupaba de juzgar y sancionar los delitos políticos. Ahora, con hasta 150.000 euros.
El anteproyecto del Gobierno es rudamente franquista en su ataque al núcleo de la democracia: la libertad de pensamiento y opinión. Así como Franco prohibió todos los partidos ajenos al Movimiento, hay miembros de nuestra coalición gobernante que fantasean con instar a la ilegalización, como mínimo, de Vox. Por el momento, les basta con decretar la extinción de la Fundación Francisco Franco, que es como arrojar tres toneladas de arroz sobre un trozo de pollo. Con un agravante: la hipocresía. Porque si hay una organización que merecería ser ilegalizada por su sistemático enaltecimiento del totalitarismo y humillación a las víctimas esa es Bildu, socio de investidura del Gobierno y objeto de su obsceno cortejo para la aprobación de los Presupuestos.
El anteproyecto del Gobierno es imperialmente franquista en su actitud ante los títulos nobiliarios. El texto decreta la supresión de los títulos concedidos entre 1948 y 1978, pero el Gobierno aclara que salvará a los “pocos intelectuales, académicos o científicos” a los que el régimen condecoró. Nada como el prestigio del intelectual. Y nada como la arbitrariedad del soberano Sánchez, al que su favorito incita ahora a rematar la tarea. “Tenemos que avanzar hacia una nueva República”, proclamaba el sábado Pablo Iglesias, ese fake republicano que promueve el fin de la libertad, la igualdad y la fraternidad entre españoles. ¡A por el sucesor de Franco a título de Rey!
El anteproyecto del Gobierno es muguruzamente franquista en su interpretación del espacio público como extensión de la ideología en vez de escaparate de la Historia. Según el Gobierno, es imprescindible “resignificar El Valle de los Caídos como lugar de memoria”. Para eso tendrían que devolver a Franco a su tumba. Porque no había lugar más descriptivo del nacionalcatolicismo y, por tanto, más pedagógico y útil a la memoria que El Valle tal cual estaba, con Franco en su tétrico agujero y en lo alto la gigantesca cruz. En cuanto al cambio de nombre del Panteón de Hombres Ilustres, que pasará a llamarse Panteón de España, hay que entenderlo como un guiño a Zapatero y otros próceres patrios con veleidades de reconocimiento postrero. No les preocupa tanto el hombres como el ilustres.
El anteproyecto del Gobierno es fálicamente franquista en su concepción de la mujer. Si el franquismo encorsetó a las mujeres en el colectivo beatas y de derechas, el sanchismo las encorseta en el colectivo víctimas y de izquierdas. El texto incluso llega a invocar una “memoria de las mujeres”. Como si todas las españolas hubieran sido pasionarias. Como si todas las de derechas hubieran sido tontitas reprimidas sin criterio o crueldad propia. Como si muchas no hubieran sobrevivido extramuros de ambos bandos. En pocos textos resulta tan evidente, y tan patético, el intento del falso feminismo oficial por politizar el machismo. Solo les falta resucitar el “una, grande y libre”.
Por último, el anteproyecto del Gobierno es vocacionalmente franquista en su propósito de perpetuar al caudillito, ahora socialista, en el poder. El texto refuerza aún más si cabe la identificación entre antifranquismo y democracia. Una identificación falaz que explica la insólita superioridad moral que ostentan en España fuerzas reaccionarias como los nacionalistas y radicales como Podemos. Claro que hubo antifranquistas demócratas, la inmensa mayoría, pero también los hubo anti-demócratas: ETA, por supuesto. Y también el FRAP. Sin embargo, en el listado de víctimas que el Estado habrá de reconocer, el anteproyecto incluye la siguiente categoría: “Las personas que participaron en la guerrilla antifranquista”. Solo los ingenuos pensarán que se refiere exclusivamente a los maquis. Ahí anidan también fraperos y etarras. Podemos, heredero ideológico e incluso biográfico del FRAP, y Bildu, intérprete impenitente de ETA, son los verdaderos beneficiarios de esta ley. Y, por extensión, el hombre que los necesita para seguir en el poder. Ahora se entiende el pésame de Sánchez por el suicidio de Igor González. No lamentaba la muerte de un terrorista, sino la de un guerrillero antifranquista.
El anteproyecto del Gobierno tendrá que superar ahora el escrutinio de los órganos consultivos. La última palabra la tendremos los diputados. Yo propongo que el Partido Popular pronuncie un hondo, rotundo, luminoso y definitivo No. Ahora y siempre: cualquier iniciativa de la izquierda asociada a su obsesión por liquidar la paz civil -que es, sobre todo, el respeto a la verdad y al otro- deberá obtener por norma el rechazo del PP. La razón es simple: no queremos volver a la España de Franco.
Cayetana Alvarez de Toledo es diputada del PP por Barcelona
Publicado en 'El Mundo', el lunes, 21 septiembre 2020
"La principal virtud de la democracia es que deja obsoleta la revolución"
"La revolución consiste en imponer tu fantasía política a todos los demás"
"Los científicos deberían ir a donde les lleve su ciencia, no sus ideas políticas"
"Pensar suele reducirse a inventar razones para dudar de lo evidente"
"No es una de las dos Españas la que nos hiela el corazón, sino la atroz semejanza entre quienes creen que hay dos"
divendres, 25 de setembre del 2020
'FRANCO, FRANCO, FRANCO' por Cayetana Álvarez de Toledo
dimecres, 16 de setembre del 2020
Li-Meng Yan y otros tres científicos chinos documentan que el SARS-CoV2 ha sido manipulado genéticamente
La pandemia de COVID-19 causada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 ha provocado más de 910.000 muertes en todo el mundo y una destrucción sin precedentes de la economía mundial.
A pesar de su tremendo impacto, el origen del SARS-CoV-2 sigue siendo misterioso y controvertido. La teoría del origen natural, aunque ampliamente aceptada, carece de apoyo sustancial. Sin embargo, la teoría alternativa de que el virus puede provenir de un laboratorio de investigación está estrictamente censurada en revistas científicas revisadas por pares.
No obstante, el SARS-CoV-2 muestra características biológicas que son incompatibles con un virus zoonótico natural. En este informe, describimos la evidencia genómica, estructural, médica y de la literatura que, cuando se considera en conjunto, contradice fuertemente la teoría del origen natural.
La evidencia muestra que el SARS-CoV-2 debería ser un producto de laboratorio creado utilizando los coronavirus de murciélago ZC45 y / o ZXC21 como plantilla y/o columna vertebral.
Sobre la base de la evidencia, postulamos además una ruta sintética para el SARS-CoV-2, lo que demuestra que la creación en laboratorio de este coronavirus es conveniente y se puede lograr en aproximadamente seis meses.
Nuestro trabajo enfatiza la necesidad de una investigación independiente sobre los laboratorios de investigación relevantes. También aboga por una mirada crítica a ciertos datos publicados recientemente, que, aunque problemáticos, se utilizaron para respaldar y afirmar un origen natural del SARS-CoV-2 desde una perspectiva de salud pública,
Este documento lo firman Li-Meng Yan; Shu Kang; Jie Guan y Shanchang Hu
Li-Meng Yan, viróloga china, huyó a los EEUU tras denunciar que el gobierno chino y la Organización Mundial de la Salud sabían de la transmisión de persona a persona de COVID-19 mucho antes de que se informara públicamentedilluns, 31 d’agost del 2020
Quítense las máscaras: eso es lo que dice la ciencia
Traducción de un artículo de William M. Briggs
Si es cirujano y corre el riesgo de que le salga sangre por la nariz o que le bañen los mocos al cuerpo abierto, use una máscara. Si es pintor y trabaja con aislamiento y similares, use una máscara.
Use una mascarilla si tiene una enfermedad activa que sospecha que podría ser coronariopatía. Eso es educado. Use una máscara si es gordo, anciano, diabético, enfermo o es susceptible de alguna otra manera, y se está aventurando a un área que podría contener personas que están activamente enfermas con la fatalidad.
Por supuesto, si lo van a arrestar o multar, use una máscara cuando esté seguro de que no podrá escapar sin ella, o no pueda pagar la multa o el tiempo en la cárcel.
El resto de ustedes no tiene que usar máscaras. Ahora no.
Lo que sigue es una lista de enlaces y artículos sobre la evidencia de la eficacia de las máscaras. Que es de baja a inexistente. No es que esta evidencia sea importante para la mayoría, especialmente para aquellos que aprecian su miedo. Pero lo presento de todos modos, porque no puedo evitarlo. Si ves alguno que aún no he descubierto, ponlo en los comentarios.
Muestre este artículo a cualquiera que diga, irónicamente, " La ciencia".
Libre de aliento
La ciencia está rota. Ahora es (y ha sido) un servicio del orden progresista global. Sea testigo de este titular: Narcisistas y psicópatas son más propensos a negarse a usar máscaras, dice una nueva investigación .
Dos estudios recientes analizaron la relación entre los rasgos de personalidad y las reacciones a las restricciones impuestas para frenar la propagación del coronavirus COVID-19. Los investigadores encontraron que las personas que poseían los rasgos de la llamada "tríada oscura" (narcisismo, psicopatía y maquiavelismo) tenían menos probabilidades de cumplir con las restricciones o tomar medidas preventivas contra la pandemia. Sin embargo, los investigadores también enfatizaron el pequeño papel que tienen los rasgos de personalidad en la respuesta general a las restricciones pandémicas, como los mandatos de máscaras faciales y los requisitos de distanciamiento social.
Ambos estudios, que, combinados, encuestaron a más de mil personas en Polonia, fueron publicados en la revista académica Personality and Individual Differences revisada por pares .
Se jactaban de la "revisión por pares", que es como esos tipos que golpean a extraños y publican videos en Facebook. Note también que la psicopatía ha sido definida como adherida a la Realidad. La ciencia se ha invertido.
Máscaras de tela: ¿Peligrosas para la salud?
La infección respiratoria es mucho mayor entre los trabajadores de la salud que usan máscaras de tela en comparación con las máscaras médicas, muestra una investigación. Los trabajadores no deben usar máscaras de tela en ningún entorno de atención médica, dicen los autores del nuevo estudio ...
El ensayo vio a 1607 trabajadores de la salud hospitalaria en 14 hospitales en la capital vietnamita, Hanoi, divididos en tres grupos: los que usaban máscaras médicas, los que usaban máscaras de tela y un grupo de control basado en la práctica habitual, que incluía el uso de máscaras.
Los trabajadores usaron la mascarilla en todos los turnos durante cuatro semanas consecutivas.
El estudio encontró que la infección respiratoria era mucho mayor entre los trabajadores de la salud que usaban máscaras de tela.
La penetración de las máscaras de tela por partículas fue de casi el 97% en comparación con las máscaras médicas con un 44%.
En la actual pandemia de COVID-19 con coronavirus, SARS-COV2, las autoridades sanitarias danesas recomiendan el uso de máscaras faciales en el sistema de salud cuando se maneja a pacientes que se presume o se ha demostrado que están infectados con el virus. Sin embargo, las autoridades sanitarias danesas no recomiendan el uso de máscaras faciales fuera del sistema sanitario. Aquí, las autoridades sanitarias de otros países tienen diferentes recomendaciones para el uso de mascarillas faciales.
Los desafíos al usar máscaras faciales fuera del sistema de atención médica incluyen usar la máscara de manera constante, una eficacia de la máscara de la aplicación. 8 horas que requieren un cambio de máscara a lo largo del día y que no es lo suficientemente ajustada para mantener el virus fuera de forma segura. Además, los ojos (membranas mucosas) quedan expuestos. El cumplimiento también podría ser otro desafío.
En cambio, piden que todos usen máscaras quirúrgicas. Pero si va a hacer eso, también puede usar esos trajes espaciales amarillos herméticamente sellados que los medios adoran mostrar. Después de todo, ¿por qué tener ninguna oportunidad!
Artículo popular sobre la eficacia de la mascarilla.
Otro: Obligation du port du masque “sans aucun fondement scientifique” selon le Pr Toubiana qui fustige un “choix politique” . Lo cual ha sido obvio para nosotros durante mucho tiempo.
Las máscaras no funcionan: una revisión de la ciencia relevante para la política social COVID-19 . Citando:
Revisión de la literatura médica
Estos son los puntos clave de anclaje a la extensa literatura científica que establece que el uso de mascarillas quirúrgicas y respiradores (por ejemplo, "N95") no reduce el riesgo de contraer una enfermedad verificada:
Jacobs, JL y col. (2009) "Uso de mascarillas quirúrgicas para reducir la incidencia del resfriado común entre los trabajadores de la salud en Japón: un ensayo controlado aleatorio", American Journal of Infection Control, Volumen 37, Número 5, 417 - 419. https: // www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19216002
Los trabajadores de la salud (PS) con máscara N95 tenían significativamente más probabilidades de experimentar dolores de cabeza. No se demostró que el uso de mascarillas faciales en trabajadores sanitarios proporcione beneficios en términos de síntomas de resfriado o resfriados.
Cowling, B. et al. (2010) “Máscaras faciales para prevenir la transmisión del virus de la influenza: una revisión sistemática”, Epidemiología e infección, 138 (4), 449-456. https://www.cambridge.org/core/journals/epidemiology-and-infection/article/face-masks-to-prevent-transmission-of-influenza-virus-a-systematic- review / 64D368496EBDE0AFCC6639CCC9D8BC05
Ninguno de los estudios revisados mostró un beneficio de usar una máscara, ya sea en el personal sanitario o en los miembros de la comunidad en los hogares (H). Véanse las Tablas resumidas 1 y 2 incluidas.
bin-Reza y col. (2012) “El uso de mascarillas y respiradores para prevenir la transmisión de la influenza: una revisión sistemática de la evidencia científica”, Influenza y otros virus respiratorios 6 (4), 257–267. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/j.1750-2659.2011.00307.x
“Había 17 estudios elegibles. … Ninguno de los estudios estableció una relación concluyente entre el uso de mascarillas / respiradores y la protección contra la infección por influenza ”.
Smith, JD y col. (2016) "Eficacia de los respiradores N95 frente a las mascarillas quirúrgicas para proteger a los trabajadores de la salud de las infecciones respiratorias agudas: una revisión sistemática y un metanálisis", CMAJ, marzo de 2016 https://www.cmaj.ca/content/188/8/567
“Identificamos seis estudios clínicos…. En el metanálisis de los estudios clínicos, no encontramos diferencias significativas entre los respiradores N95 y las mascarillas quirúrgicas en el riesgo asociado de (a) infección respiratoria confirmada por laboratorio, (b) enfermedad similar a la influenza o (c) lugar de trabajo informado absentismo."
Offeddu, V. et al. (2017) “Eficacia de las mascarillas y los respiradores contra las infecciones respiratorias en los trabajadores de la salud: una revisión sistemática y un metanálisis”, Clinical Infectious Diseases, Volumen 65, Número 11, 1 de diciembre de 2017, Páginas 1934–1942, https: // académico. oup.com/cid/article/65/11/1934/4068747
“La evaluación autoinformada de los resultados clínicos era propensa al sesgo. La evidencia de un efecto protector de máscaras o respiradores contra la infección respiratoria verificada (IRV) no fue estadísticamente significativa ”; según la Fig.2c en el mismo:
Radonovich, LJ y col. (2019) “Respiradores N95 versus mascarillas médicas para prevenir la influenza entre el personal de atención médica: un ensayo clínico aleatorizado”, JAMA. 2019; 322 (9): 824–833. https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2749214
“Entre los 2862 participantes asignados al azar, 2371 completaron el estudio y representaron 5180 temporadas de TS. … Entre el personal de atención médica para pacientes ambulatorios, los respiradores N95 frente a las máscaras médicas que usaban los participantes en este ensayo no dieron como resultado una diferencia significativa en la incidencia de influenza confirmada por laboratorio ".
Long, Y. et al. (2020) “Eficacia de los respiradores N95 frente a las mascarillas quirúrgicas contra la influenza: una revisión sistemática y un metanálisis”, J Evid Based Med. 2020; 1- 9. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/jebm.12381
“Se incluyeron un total de seis ECA con 9.171 participantes. No hubo diferencias estadísticamente significativas en la prevención de la influenza confirmada por laboratorio, infecciones virales respiratorias confirmadas por laboratorio, infección respiratoria confirmada por laboratorio y enfermedades similares a la influenza utilizando respiradores N95 y mascarillas quirúrgicas. El metanálisis indicó un efecto protector de los respiradores N95 contra la colonización bacteriana confirmada por laboratorio (RR = 0,58, IC del 95%: 0,43-0,78). El uso de respiradores N95 en comparación con las mascarillas quirúrgicas no está asociado con un menor riesgo de influenza confirmada por laboratorio ".
El mejor especialista en salud de Suecia (de uno de los pocos países que no entró en pánico) dice 'peligroso' pensar que las mascarillas detendrán el virus
Otra fuente con listas de estudios sobre la eficacia de las mascarillas :
- Ritter et al., En 1975, encontraron que "el uso de una mascarilla quirúrgica no tuvo ningún efecto sobre la contaminación ambiental general de la sala de operaciones".
- Ha'eri y Wiley, en 1980, aplicaron microesferas de albúmina humana al interior de máscaras quirúrgicas en 20 operaciones. Al final de cada operación, se examinaron los lavados de heridas bajo el microscopio. "En todos los experimentos se demostró la contaminación por partículas de la herida".
- Laslett y Sabin, en 1989, encontraron que los gorros y máscaras no eran necesarios durante el cateterismo cardíaco. "No se encontraron infecciones en ningún paciente, independientemente de si se utilizó gorro o máscara", escribieron. Sjol y Kelbaek llegaron a la misma conclusión en 2002.
- En el estudio de 1991 de Tunevall, un equipo de cirugía general no usó máscaras en la mitad de sus cirugías durante dos años. Después de 1,537 operaciones realizadas con mascarillas, la tasa de infección de la herida fue del 4,7%, mientras que después de 1,551 operaciones realizadas sin mascarilla, la tasa de infección de la herida fue solo del 3,5%.Una revisión de Skinner y Sutton en 2001 concluyó que "la evidencia para descontinuar el uso de mascarillas quirúrgicas parecería ser más fuerte que la evidencia disponible para apoyar su uso continuo".
- Lahme et al., En 2001, escribieron que “las mascarillas quirúrgicas usadas por los pacientes durante la anestesia regional no redujeron la concentración de bacterias en el aire sobre el campo de operación en nuestro estudio. Por tanto, son prescindibles ".
- Figueiredo et al., En 2001, informaron que en cinco años de realizar diálisis peritoneal sin mascarillas, las tasas de peritonitis en su unidad no eran diferentes a las tasas en los hospitales donde se usaban mascarillas.
- Bahli hizo una revisión sistemática de la literatura en 2009 y descubrió que "no se observaron diferencias significativas en la incidencia de infección de la herida posoperatoria entre los grupos de máscaras y los grupos operados sin máscaras".
- Los cirujanos del Instituto Karolinska en Suecia, reconociendo la falta de pruebas que respalden el uso de máscaras, dejaron de exigirlas en 2010 para los anestesiólogos y otro personal no lavado en la sala de operaciones. “Nuestra decisión de no requerir más mascarillas quirúrgicas de rutina para el personal que no se lavó para la cirugía es una desviación de la práctica común. Pero la evidencia que respalde esta práctica no existe ”, escribió la Dra. Eva Sellden.
- Webster et al., En 2010, informaron sobre cirugías obstétricas, ginecológicas, generales, ortopédicas, mamarias y urológicas realizadas en 827 pacientes. Todo el personal que no se lavó usó máscaras en la mitad de las cirugías, y ninguno del personal que no se lavó usó máscaras en la mitad de las cirugías. Las infecciones del sitio quirúrgico ocurrieron en el 11,5% del grupo con mascarilla y solo en el 9,0% del grupo sin mascarilla.
- Lipp y Edwards revisaron la literatura quirúrgica en 2014 y encontraron "ninguna diferencia estadísticamente significativa en las tasas de infección entre el grupo enmascarado y desenmascarado en ninguno de los ensayos". Vincent y Edwards actualizaron esta revisión en 2016 y la conclusión fue la misma.
- Caroe, en una revisión de 2014 basada en cuatro estudios y 6,006 pacientes, escribió que "ninguno de los cuatro estudios encontró una diferencia en el número de infecciones posoperatorias, ya sea que se use una mascarilla quirúrgica o no".
- Salassa y Swiontkowski, en 2014, investigaron la necesidad de matorrales, máscaras y cubiertas para la cabeza en el quirófano y concluyeron que "no hay evidencia de que estas medidas reduzcan la prevalencia de infección del sitio quirúrgico".
- Da Zhou et al., Revisando la literatura en 2015, concluyeron que "hay una falta de evidencia sustancial para respaldar las afirmaciones de que las mascarillas protegen al paciente o al cirujano de la contaminación infecciosa".
diumenge, 30 d’agost del 2020
Los niños no propagan el coronavirus y no están en riesgo
Selección de artículos de José Gefaell, fundador y presidente de Nexwm
Solo el 3,5% de contagios de coronavirus en familias fueron originados por niños Los adultos han sido los primeros transmisores del virus en el 60% de los casos estudiados por el Hospital Vall d'Hebron entre marzo y mayo
Suecia mantuvo sus escuelas abiertas y ni un solo niño murió por Covid de más de 1.8 millones de niños.
El cierre o no de las escuelas ha tenido poco o ningún impacto en el número de casos confirmados por laboratorio en niños en edad escolar en Finlandia y Suecia.
Los niños tienen más probabilidades de ser alcanzados por un rayo que por Covid.
Los niños tienen más probabilidades de morir de gripe que Covid.
No hay transmisión de niños a adultos en Grecia . Dinámica de transmisión del SARS ‐ CoV2 en familias con niños en Grecia: un estudio de 23 grupos.
Transmisión del COVID-19 y los niños: el niño no tiene la culpa
Covid19: No hay evidencia de transmisión secundaria de niños que asisten a la escuela en Irlanda.
Un estudio alemán muestra una baja tasa de infección por coronavirus en las escuelas
Los niños no son súper esparcidores de Covid : es hora de volver a la escuela
La revisión del Royal College of Paediatricans and Child Health de la evidencia de Covid en niños .
Un CDC que muestra una transmisión muy limitada en entornos de cuidado infantil
COVID-19 en los niños y el papel de las escuelas en la transmisión
Kari Stefansson, directora ejecutiva de la empresa islandesa deCODE Genetics, en Reikiavik: “Incluso si los niños se infectan, es menos probable que transmitan la enfermedad a otras personas que a los adultos. No hemos encontrado ni un solo caso de un niño que haya infectado a los padres".
The Economist: “Las escuelas son los motores más poderosos de movilidad social en cualquier sociedad. Deja entrar a los niños y déjalos aprender "
Daniel Koch , epidemiólogo que asesora al gobierno suizo para el manejo de Covid:
Los expertos no encuentran un solo caso de niños que transmiten el virus a los adultos.
Institut Pasteur: Covid19 en escuelas primarias: No hay transmisión significativa entre niños o de niños a maestros.
diumenge, 2 d’agost del 2020
"No estarás seguro de tener razón si no entiendes los argumentos contrarios a los tuyos mejor que tus oponentes"
"In 1964 -to the disgust and dismay of most of my academic friends- I served as an economic adviser to Barry Goldwater during his quest for the Presidency. That year also, I was a Visiting Professor at Columbia University. The two together gave me a rare entree into the New York intellectual community. I talked to and argued with groups from academia, from the media, from the financial community, from the foundation world, from you name it. I was appalled at what I found. There was an unbelievable degree of intellectual homogeneity, of acceptance of a standard set of views complete with cliche answers to every objection, of smug self-satisfaction at belonging to an in-group. The closest similar experience I have ever had was at Cambridge, England, and even that was a distant second. The homogeneity and provincialism of the New York intellectual community made them pushovers in discussions about Goldwater's views. They had cliche answers but only to their self-created straw-men. To exaggerate only slightly, they had never talked to anyone who really believed, and had thought deeply about, views drastically different from their own. As a result, when they heard real arguments instead of caricatures, they had no answers, only amazement that such views could be expressed by someone who had the external characteristics of being a member of the intellectual community, and that such views could be defended with apparent cogency. Never have I been more impressed with the advice I once received: "You cannot be sure that you are right unless you understand the arguments against your views better than your opponents do." | MILTON FRIEDMAN - "Schools at Chicago" 1974
dissabte, 16 de maig del 2020
¿Cuantas personas mueren cada día en el mundo?
A medida que la pandemia de COVID-19 continúa, los medios continúan recitando estadísticas con toda su fuerza.
Sin embargo, sin un marco de referencia, números como el número de muertos pueden ser difíciles de interpretar. Las muertes atribuidas al virus, por ejemplo, a menudo se miden en miles de personas por día en todo el mundo, pero ¿es este número un poco o mucho, en relación con las causas típicas de muerte?
El gráfico de hoy utiliza datos de Our World in Data para proporcionar un contexto con el número total de muertes diarias en todo el mundo. También describe cuántas personas mueren cada día por causas específicas.
Principales causas de muerte
Casi 150,000 personas mueren por día en todo el mundo, según la última investigación exhaustiva publicada en 2017. ¿Qué enfermedades son las más mortales y cuántas vidas llevan por día?
A continuación se indica cuántas personas mueren cada día en promedio, ordenadas por causa:
Orden Causa Muertes diarias
# 1 Enfermedades cardiovasculares 48,742
# 2 Cánceres 26,181
# 3 Enfermedades respiratorias 10,724
# 4 Infecciones respiratorias inferiores 7,010
# 5 Demencia 6.889
# 6 Enfermedades digestivas 6.514
# 7 Trastornos neonatales 4,887
# 8 Enfermedades diarreicas 4,300
# 9 Diabetes 3,753
# 10 Enfermedades del HIGADO 3,624
# 11 Lesiones viales 3,406
# 12 Nefropatía 3,370
# 13 Tuberculosis 3,243
# 14 VIH / SIDA 2,615
#15 Suicidio 2,175
#dieciséis Malaria 1,698
# 17 Homicidio 1,111
# 18 Enfermedad de Parkinson 933
# 19 Ahogo 809
# 20 Meningitis 789
# 21 Deficiencias nutricionales 740
# 22 Desnutrición proteico-energética 635
# 23 Trastornos maternos 531
# 24 Trastornos por consumo de alcohol. 507
# 25 Trastornos por consumo de drogas. 456
# 26 Conflicto 355
# 27 Hepatitis 346
# 28 Fuego 330
# 29 Envenenamientos 198
# 30 Calor (exposición al calor y al frío) 146
# 31 Terrorismo 72
# 32 Desastres naturales 26
Total de muertes diarias 147,118
Las enfermedades cardiovasculares, o enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos, son la principal causa de muerte. Sin embargo, su prominencia no se refleja en nuestras percepciones de muerte ni en los medios de comunicación.
Si bien el número de muertes por VIH / SIDA alcanzó su punto máximo en 2004, todavía afecta a muchas personas en la actualidad. La enfermedad causa más de 2.600 muertes diarias en promedio.
Curiosamente, el terrorismo y los desastres naturales causan muy pocas muertes en relación con otras causas. Dicho esto, estos números pueden variar de un día a otro, y de un año a otro, dependiendo de la gravedad de cada instancia individual.
Información completa, aquí
dimecres, 6 de maig del 2020
Hay más en la vida que evitar la muerte. Poner fin al confinamiento es una decisión política, no científica
Lord Sumption, ex juez del Tribunal Supremo del Reino Unido
El COVID-19 no es la mayor crisis de nuestra historia. Ni siquiera es la mayor crisis de salud pública en nuestra historia. Pero el confinamieto es sin duda la mayor interferencia con la libertad personal en nuestra historia.
Es normal en este punto agregar 'en tiempo de paz'. Pero podemos olvidar eso. Incluso en tiempos de guerra, nunca limitamos a toda la población a sus hogares, 24/7, si no tenían una excusa aceptable para un Ministro.
Los estados siempre han tratado de confinar a personas que se sabe que portan infecciones peligrosas. Pero vivimos en un mundo nuevo en el que, si estamos enfermos, el Estado intentará curarnos. A partir de esto, se dice que el Estado puede tomar el control de nuestras vidas en contra de nuestra voluntad, incluso si estamos sanos, para no enfermarnos y necesitar demasiado sus servicios.
De repente, es nuestro deber salvar el NHS, no al revés.
Ahora no tiene sentido objetar la imposición del bloqueo en primer lugar. Ha ocurrido. La pregunta es ¿cómo salimos de esto?
Es una pena que el Gobierno no se haya hecho esa pregunta cuando, con pánico ciego tras la entrega de las proyecciones estadísticas del profesor Neil Ferguson del Imperial College de Londres, legisló el bloqueo en una conferencia de prensa nocturna.Traducción rápida Google
Ahora se encuentran atrapados por sus propias decisiones.
Los ministros han formulado cinco pruebas para satisfacer antes de que se levante el bloqueo. Lo que está mal con estas pruebas es que tienen que ver con la salud y solo con la salud.
El Gobierno las ha formulado en su propio interés. Piensan que esto les permitirá evitar las críticas al refugiarse detrás de los científicos. Pero eso es solo una evasión de la responsabilidad política. Por supuesto, es comprensible que los políticos quieran protegerse de las críticas. Pero no hay ninguna razón por la cual el resto de nosotros debería ayudarlos a hacerlo.
Poner fin al bloqueo es una decisión política, no científica.
Se reduce a una sola pregunta. ¿Vale la pena? Eso depende solo en parte de la ciencia. También hay juicios morales, valores constitucionales y consecuencias económicas involucradas. Pero dado que al Gobierno le gusta que sus pruebas lleguen en cinco, aquí hay una prueba de cinco partes que trata de abordar los problemas reales.
Primero, el problema médico. No voy a discutir sobre las proyecciones del profesor Ferguson. Han causado cierta incomodidad entre profesionales de buena reputación. Se basan en algunos supuestos bastante arbitrarios. Y dejan fuera de la cuenta consideraciones importantes, como las consecuencias adversas para la salud del bloqueo en sí o el número de personas que habrían muerto de todas formas por condiciones clínicas subyacentes, incluso sin Covid-19, tal vez unos meses después. Pero tomemos como algo dado, ya que probablemente sea cierto, que el bloqueo salvará una cantidad significativa de vidas, aunque menos que los proyectos del profesor Ferguson.
En segundo lugar, debemos preguntarnos cuántas muertes estamos dispuestos a aceptar para preservar otras cosas que valoramos. Por valioso que pueda ser "salvar vidas", no es lo único valioso. Por lo tanto, es inevitable alguna comparación entre las vidas que ganamos y las otras cosas que perdemos por un encierro.
Decir que la vida no tiene precio y que nada más cuenta es una retórica vacía. La gente lo dice porque es emocionalmente cómodo y evita dilemas incómodos. Pero en realidad no lo creen.
Fuimos a la guerra en 1939 porque valía la pena perder vidas por la libertad. Permitimos automóviles en las carreteras porque vale la pena perder vidas por conveniencia. Viajamos por aire aunque la contaminación mata. Tut-tut al respecto, pero lo hacemos voluntariamente.
Tercera pregunta ¿Qué tipo de vida creemos que estamos protegiendo? Hay más en la vida que evitar la muerte. La vida es una bebida con amigos. La vida es un partido de fútbol lleno de gente o un concierto en vivo. La vida es una celebración familiar con hijos y nietos. La vida es compañía, un brazo alrededor de la espalda, risas o lágrimas compartidas a menos de dos metros. Estas cosas no son solo extras opcionales. Son la vida misma. Son fundamentales para nuestra humanidad, para nuestra existencia como seres sociales. Por supuesto, la muerte es permanente, mientras que la alegría puede suspenderse temporalmente. Pero la fuerza de ese punto depende de cuán temporal sea realmente.
Los virus no solo desaparecen. Este nunca desaparecerá a menos y hasta que haya suficiente exposición para producir inmunidad colectiva o aparezca una vacuna efectiva.
Hablar de 'blindar' obligatoriamente (en inglés simple encerrar) a los viejos y vulnerables hasta que una de esas cosas suceda es una burla cruel de los valores humanos básicos.
Cuarto, está la cuestión del dinero. La gente critica los intentos de medir la mortalidad de Covid-19 contra el costo económico de reducirlo. Pero esto también es retórica, y retórica hipócrita.
El dinero no es solo para plutócratas. Usted y yo y el editor de The Guardian y el conductor del autobús número 9 y el arzobispo de Canterbury y el cajero del supermercado valoran y dependen del dinero.
No solo en el sentido de que paga nuestros salarios o pensiones. Cientos de miles de empresas se están hundiendo. Millones están pasando de empleos a crédito universal. Una economía próspera, del tipo que ahora estamos tirando a la basura, es la fuente de nuestra seguridad y la base del futuro de nuestros hijos.
Haríamos bien en no burlarnos de eso. La pobreza también mata. Y cuando no mata, mutila, mental, física y socialmente.
Por último, pero no menos importante, tenemos que preguntarnos cuáles son los límites de las cosas que el Estado puede hacer legítimamente a las personas contra su voluntad en una democracia liberal.
Decir que no hay límites es cosa de tiranos. Cada déspota que alguna vez vivió pensó que estaba coaccionando a sus súbditos por su propio bien o el de la sociedad en general.
Una de las observaciones más impresionantes del epidemiólogo sueco Profesor Johann Giesecke, en la entrevista en la que justificó la negativa de Suecia de encerrar a su gente, no se refería en absoluto a la epidemiología.
Su punto fue que hay algunas cosas que pueden funcionar y que un estado totalitario como China puede hacer. Pero un país como Suecia con su larga tradición liberal no puede hacerlo a menos que quiera ser como China.
Nosotros también tenemos que preguntarnos qué tipo de relación queremos con el Estado. ¿Realmente queremos ser el tipo de sociedad donde las libertades básicas están condicionadas a las decisiones de los políticos esclavos de los científicos y estadísticos? ¿Dónde los seres humanos son solo herramientas de política pública?
Una sociedad en la que el Gobierno puede confinar a la mayoría de la población sin controversia, no es aquella en la que las personas civilizadas desearían vivir, independientemente de sus respuestas a estas preguntas. ¿Vale la pena?
Mi propia respuesta es no. La orientación está bien. El autoaislamiento voluntario está bien y es muy recomendable para los más vulnerables. La mayoría de ellos lo hará por elección. Pero la coerción no está bien. No hay justificación moral o de principios para ello.
No todos estarán de acuerdo, lo cual es justo. Estos son juicios de valor difíciles, sobre los cuales uno no esperaría un acuerdo general.
El punto fundamental es que estas cuestiones deben ser confrontadas y discutidas públicamente por los políticos sin el tipo de evasión emotiva, lemas propagandísticos y exageraciones generalizadas que han caracterizado su contribución hasta ahora.
Artículo original en inglés
dissabte, 25 d’abril del 2020
"Queremos que Suecia falle, porque entonces sabríamos que son ustedes y no nosotros los que estamos equivocados"
A medida que el mundo se cerró, Suecia optó por un enfoque diferente para abordar el coronavirus: las ciudades, las escuelas y los restaurantes han permanecido abiertos. Los críticos consideraron que esto era completamente tonto: permitiría que el virus se propagara mucho más rápido que en otros lugares, lo que provocaría decenas de miles de muertes. Los hospitales se convertirían en zonas de guerra. Como Suecia iba dos semanas por detrás del Reino Unido en la curva epidémica, la mayoría de los expertos británicos dijeron que pagaría el precio de su enfoque cuando llegase al pico.
Pasaron las dos semanas ¿y que ha ocurrido? Pues que todos esos temores no se han materializado. Pero no por ello ha desaparecido la presión sobre Suecia para forzarla a cambiar de táctica. Pero Suecia no ha cedido. Los suecos cumplen con los principios básicos de distanciamiento social y de higiene. Permanecen más tiempo en casa que fuera de ella. Pero las escuelas y las tiendas permanecen abiertas. A diferencia de algunos países del continente, nadie les pide la documentación por la calle. La policía no para a la gente y le pregunta por qué pasa tanto tiempo al aire libre. Nadie se entromete en las bolsas de la compra para vigilar que solo se compre lo esencial.
La Agencia de Salud Pública sueca y el 'epidemiólogo estatal', Anders Tegnell, han mantenido la calma y aún no recomiendan un confinamiento obligatorio. Los modeladores científicos los critican, pero la Agencia sigue su propio modelo de cómo espera que se desarrolle el virus y a qué presión estarán sometidos los hospitales. El gobierno sigue respetando los consejos de la Agencia. Ningún partido de la oposición argumenta a favor de un confinamiento total. Las encuestas de opinión muestran que los suecos se mantienen firmemente a favor del enfoque liberal adoptado por su país frente a la pandemia.
Entonces, ¿por qué Suecia no está cambiando de rumbo en la lucha contra la pandemia? "El mal que hay en el mundo siempre viene de la ignorancia", escribió Albert Camus en La Peste, un libro que representa el sufrimiento de la condición humana cuando una enfermedad se extiende por la sociedad. Últimamente, científicos y observadores han aventurado esa explicación públicamente: ¿tal vez la negativa de Suecia a alinearse es porque Tegnell y su equipo son unos ignorantes?
Un grupo de 22 científicos lanzó esa acusación en un artículo de opinión en Dagens Nyheter, haciendo un llamado al gobierno para controlar a los funcionarios supuestamente tontos de la Agencia de Salud Pública. También lo hizo el Daily Telegraph, que fue un paso más allá: los suecos han sido engañados voluntariamente por sus autoridades ignorantes y un epidemiólogo jefe que ha sido seducido por su fama repentina. Un periodista de la televisión francesa admitía que "es casi como si quisiéramos que Suecia fallara, porque entonces sabríamos que son ustedes y no nosotros los que estamos equivocados".
Sin embargo, hay una respuesta más simple a todas esas críticas. Suecia se apega a su política porque, en general, es equilibrada y efectiva. Hasta ahora, la evolución real de la epidemia sigue paralela a la predicción del gobierno. El lunes pasado, 1,580 personas murieron y dieron positivo para Covid-19. El número de muertes diarias se ha mantenido bastante estable alrededor de 75, pero ahora están en declive. Muchas más personas morirán en las próximas semanas y meses, pero su cifra de muertos está muy lejos de las predicciones pesimistas y alarmistas que sugieren que entre 80.000-90,000 personas morirían antes del verano.
También hay signos alentadores de que el crecimiento de los contagios reportados se están desacelerando, una evolución que se mantiene tanto en Estocolmo (con mucho, la región más afectada) como en el resto del país. La estimación de la Agencia de Salud Pública es que 100,000 personas se presentarán en un hospital y darán un resultado positivo para Covid-19: el recuento actual, con 14,800, sugiere que están en línea con esa estimación, si no por debajo.
Pero quizás lo más importante es la situación en los hospitales y salas de cuidados intensivos. La ambición principal de las políticas de represión, después de todo, ha sido evitar que los hospitales se vean abrumados por pacientes que no pueden tratar debido a la escasez de personal, equipos y camas de cuidados intensivos. Los modeladores en Suecia, que han seguido un enfoque tipo Imperial College, han sugerido que la demanda alcanzará un máximo de 8,000 a 9,000 pacientes en cuidados intensivos por día. Pero los datos reales cuentan una historia muy diferente. Sí, la situación es estresante, pero el crecimiento de pacientes en cuidados intensivos se ha ralentizado notablemente y actualmente se ha estancado.
En el momento de escribir esto, Suecia tiene unos 530 pacientes en cuidados intensivos, pero su capacidad hospitalaria es el doble hasto los 1,100. Estocolmo ahora promedia alrededor de 220 pacientes de cuidados críticos por día y sus hospitales, lejos de estar colapsados, tienen capacidad para otros 70. Estocolmo también informa que tiene varios cientos de camas de atención hospitalaria desocupadas y que las personas no deben dudar en buscar atención hospitalaria si enferman. Se estableció una nueva sala de campaña en Estocolmo para cuidados intensivos y de hospitalización y algunos predijeron que comenzaría a recibir pacientes hace dos semanas. Todavía no ha recibido ningún paciente.
Pero Suecia no ha declarado la 'victoria', ni mucho menos. Todavía es temprano y nadie sabe realmente cómo se propagará el virus una vez que se levanten las restricciones y qué exceso de mortalidad habrá causado cuando todo haya terminado. Suecia no conoce el tamaño de su 'iceberg': cuántas personas han tenido el virus con síntomas leves o sin síntomas. No quedará claro durante al menos otras dos semanas si partes de Suecia (especialmente Estocolmo) han desarrollado algún grado de inmunidad colectiva.
Una prueba reciente en Karolinska sugirió que el 11% de las personas en Estocolmo habían desarrollado anticuerpos contra el virus. El profesor Jan Albert, quien dirigió estas pruebas, dice que la tasa es probablemente más alta, tal vez sustancialmente más alta. Hasta ahora solo han analizado una pequeña muestra de donantes de sangre y solo pueden donar si están sanos y sin síntomas. Albert cree que la situación actual no está muy lejos del estadio sugerido por el profesor Tom Britton en un estudio que se publicó este fin de semana: que entre el 25 y el 40 % de la población de Estocolmo ha tenido el virus y que la región alcanzará la inmunidad colectiva a finales de mayo.
Estos resultados son esperanzadores, incluso si todavía son estimaciones y no se observa en la realidad, y están abiertos a la controversia. Tampoco cambiarán la política sueca a corto plazo. De hecho, todas las incertidumbres sobre el futuro de esta pandemia son parte de la motivación para que Suecia opte por un enfoque liberal: planificar fuertes medidas de distanciamiento social que permanezcan vigentes durante mucho tiempo y que no funcionarán si son más difíciles de lo necesario.
Países como Austria y Dinamarca ahora están comenzando a aliviar sus restricciones, pero el virus todavía se está propagando en sus países, aunque a un ritmo más lento que antes. Una vez que se hayan levantado más restricciones, es posible que pronto tengan que imponerlas de nuevo para controlar los nuevos brotes del virus. Ningún país en Europa ha descubierto aún cómo se podría organizar una política de prueba, seguimiento y localización a gran escala. No sabemos cuándo estará lista una vacuna. En el futuro previsible, la columna vertebral de la defensa de cada país contra el virus tendrá que basarse en un fuerte distanciamiento social. Las autoridades suecas propusieron un enfoque liberal basado en la responsabilidad individual porque se puede tolerar durante más tiempo.
Las políticas de bloqueo perjudican las libertades civiles básicas: en Suecia estas libertades están, con algunas excepciones, intactas. Las políticas de bloqueo tienen enormes consecuencias para la salud pública. Y son profundamente perjudiciales para la economía. Suecia no es la excepción: nuestra economía ha estado cayendo como una piedra en el último mes. En Uppsala, por ejemplo, las declaraciones de bancarrota aparecen en muchos escaparates y mucha gente está perdiendo sus empleos o sus pequeñas empresas. La producción nacional también ha disminuido porque el comercio mundial se ha cerrado. Grandes grupos industriales suecos como ABB y Sandvik todavía están produciendo, pero no pueden exportar sus productos a otros países.
A mediados de abril, el gobierno presentó el nuevo presupuesto nacional que contempla una disminución del PIB en un 4 por ciento este año, un desempleo del 9 por ciento y un déficit fiscal del 3,8 por ciento del producto interno bruto.
El lado positivo es que podría haber sido peor. Suecia está bastante lejos de los niveles de declive económico previstos para la mayoría de los países confinados. De hecho, la situación económica sueca parece sensacionalmente positiva en comparación con los horribles informes y escenarios en otros lugares. Los indicadores de rotación de efectivo, por ejemplo, sugieren que el consumo personal en Dinamarca y Finlandia se ha reducido sustancialmente más que en Suecia. Los reclamos de beneficios de desempleo en Noruega se han disparado y han crecido cuatro veces más rápido que en Suecia. Es probable que los déficits fiscales en el Reino Unido y los Estados Unidos estén en la región del 12 al 15 por ciento.
Entonces, sí: la economía debe tenerse en cuenta en una respuesta pandémica equilibrada si va a durar más de unas pocas semanas. Ningún país puede sostener políticas de represión si tienen consecuencias catastróficas para la economía. Muchos países pueden pedir prestado efectivo ahora para pagar a las personas que no están trabajando y ayudar a las empresas que están al borde de la bancarrota. Pero esa no es una opción ilimitada. La deuda acumulada ahora deberá pagarse más adelante. Podemos esperar una recuperación económica aguda, pero lo más probable es que sea lenta y que lleve años reconstruir la producción nacional. Y ya sabemos lo que eso significa: el desempleo seguirá siendo alto, la gente será más pobre y habrá menos beneficios, servicios de bienestar y funciones estatales centrales como la policía. Suecia no se salvará, pero su economía no será tan devastada como en otros lugares.
Suecia, pues, no se está acercando al confinamiento. Tampoco el equipo Tegnell ha entrado en pánico y está luchando por su reputación. La gran mayoría de la gente piensa que Suecia optó por una política equilibrada y efectiva, y la evolución actual avala esa opinión. Pero eso no oculta los problemas y las críticas. La primera, el abandono de las residencias de ancianos, en dónde se han registrado la mayor parte de las muerte. La segunda, que los planes de emergencia eran muy pobres y las reservas de contingencia médica muy pequeñas. Los responsables deberán rendir cuentas. Algunas cabezas rodarán. Pero lo más probable es que ninguna sea la de Tegnell.
Fredrik Erixon
Artículo publicado el 20 de abril en The Spectator
"Chicos, antes de compartir el primer gráfico para demostrar que Suecia es un desastre, o el segundo, para demostrar que Suecia es un éxito, tened en cuenta que el mundo sabe que el otro gráfico existe y os hace aparecer como tontos" | Johan Norberg
dimarts, 14 d’abril del 2020
El éxito de Suecia: Inmunidad colectiva frente a terapia grupal
Suecia aísla a sus ancianos y a todos aquellos con graves afecciones previas. Mantiene abiertas las escuelas primarias, ya que este virus prácticamente no tiene ningún efecto en los niños pequeños y, por lo tanto, los niños son los primeros en ayudar a la sociedad a adquirir inmunidad colectiva. Suecia también insiste en un distanciamiento social razonable, pero no se requiere que las personas usen máscaras, lo que permite la propagación lenta y sostenida del virus a los grupos menos vulnerables.
A pesar de sus mejores esfuerzos, inevitablemente habrá una cantidad importante de muertes (a fecha de hoy: 919). Y es casi seguro que en un momento dado Suecia tendrá que endurecer sus restricciones para evitar el desbordamiento de las UCI.
Pero eso es manejable. Suecia tiene la suerte de contar con uno de los funcionarios más brillantes del mundo al frente, Anders Tegnell. Él le ha explicado al pueblo de Suecia que no hay una respuesta fácil a este problema. Y les ha hecho entender que deben asumir la responsabilidad de sí mismos y de sus propias familias. Los ancianos deben ser protegidos por cada familia.
Pero una vez que los ancianos están seguros, las personas restantes pueden actuar con cierto nivel de normalidad. Esta normalidad es, por supuesto, bastante diferente de la normalidad habitual. Incluye trabajar desde casa siempre que sea posible, mantener las distancias de seguridad en la calle, en el trabajo, en todas las actividades permitidas.
Hay fuertes indicios de que Suecia está teniendo éxito. El 8 de abril de 2020, Tegnell informó que Estocolmo podría haber alcanzado el pico antes de lo previsto. En particular, "Estocolmo está llegando a un punto en el que el número básico de reproducción del virus es 1.0, o en otras palabras, cuando una persona infecta en promedio solo a otra persona". Es un gran logro, dado que este virus generalmente infecta a más de 2.5 personas en las etapas iniciales.
Este enfoque ayudará a Suecia a superar rápidamente la pandemia con una creciente pared de suecos inmunes que bloquean el virus. En pocas semanas, Suecia habrá derrotado al virus y lo habrá hecho como si hubiese pasado una muy grave temporada de gripe.
La economía de Suecia recibirá un solo y limitado golpe que le permitirá recuperarse rápidamente, mientras que el resto del mundo cae en una profunda depresión y la mayoría de las economías colapsan.
dimecres, 18 de març del 2020
¿Un fiasco en ciernes? Estamos tomando drásticas decisiones políticas sin datos confiables
La actual enfermedad por coronavirus, Covid-19, se ha denominado la pandemia del siglo. Pero también puede ser el fiasco evidente del siglo.
En un momento en que todos necesitamos una mejor información, desde los modeladores de enfermedades y los gobiernos hasta las personas en cuarentena sobre el distanciamiento social, carecemos de evidencia confiable sobre cuántas personas han sido infectadas con SARS-CoV-2 o que continúan infectadas. Se necesita mejor información para guiar las decisiones y acciones de importancia monumental y para monitorear su impacto.
Se han adoptado contramedidas draconianas en muchos países. Si la pandemia se disipa, ya sea por sí sola o debido a estas medidas, el distanciamiento social extremo a corto plazo y los bloqueos pueden ser soportables. ¿Cuánto tiempo, sin embargo, deberían continuar medidas como estas si la pandemia se agita en todo el mundo sin cesar? ¿Cómo pueden saber los políticos si están haciendo más bien que mal?
Las vacunas o los tratamientos asequibles tardan muchos meses (o incluso años) en desarrollarse y probarse adecuadamente. Dados estos plazos, las consecuencias de los bloqueos a largo plazo son completamente desconocidas.
Los datos recopilados hasta ahora sobre cuántas personas están infectadas y cómo está evolucionando la epidemia son completamente poco confiables. Dadas las pruebas limitadas hasta la fecha, se pasan por alto algunas muertes y probablemente la gran mayoría de las infecciones por SARS-CoV-2. No sabemos si estamos registrando infecciones por un factor de tres o 300. Tres meses después de que surgió el brote, la mayoría de los países, incluido EEUU, no tienen la capacidad de evaluar a un gran número de personas y ningún país tiene datos confiables sobre la prevalencia del virus en una muestra aleatoria representativa de la población general.
Este evidente fiasco crea una tremenda incertidumbre sobre el riesgo de morir por Covid-19. Las tasas de mortalidad de casos reportados, como la tasa oficial de 3.4% de la Organización Mundial de la Salud, causan horror, y no tienen sentido. Los pacientes que han sido evaluados para el SARS-CoV-2 son desproporcionadamente aquellos con síntomas severos y malos resultados. Como la mayoría de los sistemas de salud tienen una capacidad de prueba limitada, el sesgo de selección puede empeorar en el futuro cercano.
La única situación en la que se probó una población cerrada completa fue el crucero Diamond Princess y sus pasajeros en cuarentena. La tasa de letalidad fue de 1.0%, pero esta era una población mayormente mayor, en la cual la tasa de mortalidad de Covid-19 es mucho más alta.
Proyectando la tasa de mortalidad de Diamond Princess en la estructura de edad de la población de EEUU, la tasa de mortalidad entre las personas infectadas con Covid-19 sería del 0,125%. Pero dado que esta estimación se basa en datos extremadamente delgados (solo hubo siete muertes entre los 700 pasajeros y la tripulación infectados), la tasa de mortalidad real podría extenderse de cinco veces más baja (0.025%) a cinco veces más alta (0.625%). También es posible que algunos de los pasajeros infectados mueran más tarde, y que los turistas puedan tener diferentes frecuencias de enfermedades crónicas, un factor de riesgo para peores resultados con la infección por SARS-CoV-2 que la población general. Agregando estas fuentes adicionales de incertidumbre, las estimaciones razonables para el índice de letalidad en la población general de los Estados Unidos varían de 0.05% a 1%.
Ese enorme rango afecta notablemente la gravedad de la pandemia y lo que debe hacerse. Una tasa de letalidad de 0.05% en toda la población es menor que la gripe estacional. Si ese es el ritmo real, cerrar el mundo con consecuencias sociales y financieras potencialmente tremendas puede ser totalmente irracional. Es como un elefante atacado por un gato doméstico. Frustrado e intentando evitar al gato, el elefante salta accidentalmente de un acantilado y muere.
¿Podría la tasa de letalidad del caso Covid-19 ser tan baja? No, dicen algunos, señalando la alta tasa de personas mayores. Sin embargo, incluso algunos de los llamados coronavirus del tipo resfriado leve o común que se conocen desde hace décadas pueden tener tasas de letalidad de hasta el 8% cuando infectan a personas mayores en hogares de ancianos. De hecho, estos coronavirus "leves" infectan a decenas de millones de personas cada año, y representan del 3% al 11% de los hospitalizados en los Estados Unidos con infecciones de las vías respiratorias inferiores cada invierno.
Estos coronavirus "leves" pueden estar implicados en varios miles de muertes cada año en todo el mundo, aunque la gran mayoría de ellos no están documentados con pruebas precisas. En cambio, se pierden entre el ruido de 60 millones de muertes por diversas causas cada año.
Aunque los sistemas de vigilancia exitosos han existido durante mucho tiempo para la gripe, la enfermedad es confirmada por un laboratorio en una pequeña minoría de casos. En los Estados Unidos, por ejemplo, en lo que va de temporada, se han analizado 1,073,976 muestras y 222,552 (20.7%) han dado positivo por gripe. En el mismo período, el número estimado de enfermedades similares a la gripe es de entre 36,000,000 y 51,000,000, con un estimado de 22,000 a 55,000 muertes por gripe.
Téngase en cuenta la incertidumbre sobre las muertes por enfermedades similares a la gripe: un rango de 2.5 veces, correspondiente a decenas de miles de muertes. Cada año, algunas de estas muertes se deben a la gripe y otras a otros virus, como los coronavirus del resfriado común.
En una serie de autopsias que analizaron virus respiratorios en muestras de 57 personas mayores que murieron durante la temporada de gripe 2016 a 2017, se detectaron virus de gripe en el 18% de las muestras, mientras que se encontró cualquier tipo de virus respiratorio en el 47%. En algunas personas que mueren por patógenos respiratorios virales, se encuentra más de un virus en la autopsia y las bacterias a menudo se superponen. Una prueba positiva para el coronavirus no significa necesariamente que este virus sea siempre el principal responsable de la muerte del paciente.
Si suponemos que la tasa de letalidad entre las personas infectadas por el SARS-CoV-2 es del 0.3% en la población general, una suposición de rango medio de mi análisis de Diamond Princess, y que el 1% de la población de los EEUU se infecta (aproximadamente 3.3 millones de personas ), esto se traduciría en unas 10.000 muertes. Esto suena como un gran número, pero está enterrado en el ruido de la estimación de muertes por "enfermedad similar a la gripe". Si no hubiéramos sabido acerca de un nuevo virus y no hubiésemos examinado a las personas con pruebas de PCR, la cantidad total de muertes por "enfermedad similar a la gripe" no parecería inusual este año. A lo sumo, podríamos haber notado casualmente que la gripe esta temporada parece ser un poco peor que el promedio. La cobertura de los medios habría sido menor que para un juego de la NBA entre los dos equipos más indiferentes.
Algunos temen que las 68 muertes de Covid-19 en los EEUU a partir del 16 de marzo aumenten exponencialmente a 680, 6,800, 68,000, 680,000... junto con patrones catastróficos similares en todo el mundo. ¿Es ese un escenario realista o una mala ciencia ficción? ¿Cómo podemos saber en qué punto podría detenerse esa curva?
La información más valiosa para responder esas preguntas sería conocer la prevalencia actual de la infección en una muestra aleatoria de una población y repetir este ejercicio a intervalos regulares para estimar la incidencia de nuevas infecciones. Lamentablemente, esa es información que no tenemos..
En ausencia de datos, el razonamiento de preparación para lo peor conduce a medidas extremas de distanciamiento social y bloqueos. Desafortunadamente, no sabemos si estas medidas funcionan. El cierre de escuelas, por ejemplo, puede reducir las tasas de transmisión. Pero también pueden ser contraproducentes si los niños socializan de todos modos, si el cierre de la escuela lleva a los niños a pasar más tiempo con miembros de la familia ancianos susceptibles, si los niños en el hogar interrumpen la capacidad de trabajo de sus padres, y más. El cierre de escuelas también puede disminuir las posibilidades de desarrollar inmunidad de rebaño en un grupo de edad que no padece enfermedades graves.
Esta ha sido la perspectiva detrás de la postura diferente del Reino Unido de mantener abiertas las escuelas, al menos hasta que escribo esto. En ausencia de datos sobre el curso real de la epidemia, no sabemos si esta perspectiva fue brillante o catastrófica.
Allanar la curva para evitar colapsar al sistema de salud es conceptualmente sólido, en teoría. Una imagen visual que se ha vuelto viral en los medios y las redes sociales muestra cómo aplanar la curva reduce el volumen de la epidemia que está por encima del umbral de lo que el sistema de salud puede manejar en cualquier momento.
Sin embargo, si el sistema de salud se ve colapsado, la mayoría de las muertes adicionales pueden no deberse al coronavirus sino a otras enfermedades y afecciones comunes como ataques cardíacos, derrames cerebrales, traumatismos, hemorragias y similares que no se tratan adecuadamente. Si el nivel de la epidemia colapsa al sistema de salud y las medidas extremas solo tienen una eficacia modesta, entonces aplastar la curva puede empeorar las cosas: en lugar de verse abrumado durante una fase corta y aguda, el sistema de salud seguirá abrumado por un período más prolongado . Esa es otra razón por la que necesitamos datos sobre el nivel exacto de la actividad epidémica.
Una de las líneas de fondo es que no sabemos cuánto tiempo se pueden mantener las medidas de distanciamiento social y los bloqueos sin mayores consecuencias para la economía, la sociedad y la salud mental. Pueden surgir evoluciones impredecibles, incluyendo crisis financiera, disturbios, conflictos civiles, guerra y un colapso del tejido social. Como mínimo, necesitamos datos de prevalencia e incidencia imparciales para la carga infecciosa en evolución para guiar la toma de decisiones.
En el escenario más pesimista, que no defiendo, si el nuevo coronavirus infecta al 60% de la población mundial y el 1% de las personas infectadas mueren, eso se traducirá en más de 40 millones de muertes en todo el mundo, lo que coincide con la pandemia de gripe de 1918.
La gran mayoría de esta hecatombe serían personas con expectativas de vida limitadas. Eso contrasta con 1918, cuando murieron muchos jóvenes.
Uno solo puede esperar que, al igual que en 1918, la vida continúe. Por el contrario, con bloqueos de meses, sino años, la vida se detiene en gran medida, las consecuencias a corto y largo plazo son completamente desconocidas, y miles de millones, no solo millones, de vidas pueden estar en juego eventualmente.
Si decidimos saltar del precipicio, necesitamos algunos datos para informarnos sobre la razón de tal acción y las posibilidades de aterrizar en un lugar seguro.
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John P.A. Ioannidis
Profesor de medicina, epidemiología y salud de la población, ciencia de datos biomédicos y estadística en la Universidad de Stanford y codirector del Centro de Innovación en Meta-Investigación de Stanford
For a contrarian take on the worldwide response to COVID19 by a very smart scientist, John Ioannidis @Stanford, who argues we may be (and perhaps are) over-reacting, see: https://t.co/XAle9Z4yDQ via @jflier 1/— Nicholas A. Christakis (@NAChristakis) March 17, 2020










