dilluns, 2 de gener del 2017

Carles Puigdemont, entre las 12 personalidades que probablemente nos arruinarán el año 2017 [POLITICO]


POLITICO.- Europe has endured major angst these last 12 months, and many would say that the year 2016 was among the Continent’s most unlovely since the Balkan civil war. As we tiptoe into 2017, there’s no reason to believe that things will take a striking turn for the better.

So in this spirit of gloom, POLITICO brings you a dozen characters who will make you want to stay in bed — with the covers pulled firmly over your trembling head.

These aren’t the most obvious villains or potential wreckers of joy. So Russian President Vladimir Putin isn’t on this list. Nor is Turkey’s President Recep Tayyip Erdoğan or U.S. President-elect Donald Trump, nor even the U.K. Prime Minister Theresa May or the National Front leader Marine Le Pen, doughty depressants all: We can take it for granted that they will make us miserable in 2017, almost certainly on numerous occasions.

Instead, we give you a list of some of the other spoilers, a supporting cast of whom the best that we might wish is that they have a relatively quiet year.

The dozen follow, in alphabetical order.
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La vergüenza de Alepo


BERNARD-HENRI LÉVY | EL MEDIO.- “La pirámide de los mártires remuerde a la Tierra”. Al pensar en Alepo, este verso de un poema que René Char escribió en tiempo de guerra me vuelve como una bofetada. Y siento vergüenza. No por Vladímir Putin, ese zar de pacotilla, ese capo de un Estado mafioso que, entre sesiones de fotos y exhibiciones de testosterona, envía sus aviones a bombardear las ruinas de una ciudad. Para él, Alepo no era más que otro escenario para su narcisismo furioso, y sólo estaba representando su papel.

Ni por Bashar al Asad, cuya plomiza silueta esconde el alma más vil, oscura y cobarde de nuestro tiempo: los hombres de su pelaje renunciaron hace mucho a la raza humana; llegará el día en que tendrá que responder por sus crímenes ante la Humanidad.

No: me avergüenzo de mí mismo porque supliqué y clamé en el desierto, escribí incontables columnas y parrafadas para al final encontrarme cara a cara con mi impotencia, atragantándome con mi rabia. Pero también me avergüenzo de vosotros –de todos nosotros– porque sigue habiendo personas que son tratadas como animales de presa, perseguidas porque siguen teniendo dos brazos, dos piernas y una cabeza que aún no han convertido en montones de huesos, músculos y tripas, que es a lo que quieren reducirlas el Gobierno sirio y sus aliados; vergüenza porque, frente a este juego cruel, no hemos hecho prácticamente nada y hemos dicho muy poco.

Me avergüenzo porque, en este planeta, hay gente que ya no puede pensar, tener esperanzas o amar; gente a la que sólo le queda temblar y correr, y al día siguiente temblar y correr otra vez; gente que sólo cuenta con su propio cuerpo como escudo para proteger a sus hijos contra el fuego y el gas que pronto los consumirán a todos. Y, ante este espectáculo, estamos siendo testigos que ni siquiera reconoceremos que estamos jugando al juego de quien no quiere ver ni oír nada. ¿Hemos dejado de anclarnos a la realidad? ¿Nos hemos acostumbrado al sufrimiento forzado de los otros? ¿Acaso lo vemos como un circo en el que, desde las gradas, nos consentimos el placer culpable de ver luchar a gente corriente, no a gladiadores, y nos olvidamos de levantar el pulgar? ¿O es sólo el desahogo de quien se siente seguro y caliente en casa, mientras afuera llueve a cántaros? Lo que pasa es que, en este caso, lo que llueven son bombas.

Me avergüenzan los mecánicos boletines de radio en los días de la agonía de Alepo: el comentario anestesiado, el invariable análisis. Me avergüenzan los expertos apáticos, los pseudoexpertos siempre tan cuidadosos de que no se les escape el menor gesto de rabia o urgencia. Estoy avergonzado porque llega un momento en que los temas redundantes (muerte, muerte y más muerte) convierten a los comentaristas –y a la audiencia– en cómplices.

Me avergüenza Naciones Unidas, cuya resolución se presentó justo cuando caía el telón, cuando ya no quedaba mucho más que hacer salvo contar los muertos y, enseguida, clasificar a los refugiados. Me avergüenza esta nueva Liga de las Naciones, con sus Chamberlain que parlotean mientras que, en Alepo ayer y en Idlib mañana, nuestros hermanos y hermanas en la humanidad son despedazados por las bombas, acribillados, desangrados.

Me avergüenzan los gélidos monstruos chinos y rusos del llamado Consejo de Seguridad, que, mientras los aviones arrasaban una barriada tras otra, bloque por bloque; mientras hombres, mujeres y niños se abrazaban en una terrible comunión, y los pocos que sobrevivieron a ese mar de sangre eran ejecutados o enviados a las celdas de tortura, tuvieron la osadía de vetar la resolución de alto el fuego.

Siento vergüenza y tristeza por los otros, por los que trataron de salvar cierto honor pronunciando el enésimo discurso de condena e indignación; siento vergüenza por los honorables embajadores que intentaron, dentro del infame búnker en que se ha convertido la sede neoyorquina de la ONU, llegar a los hombres de hielo e impedirles, esta vez, levantar sus gordezuelas manitas para decir que no, que en realidad no pasa nada por desfigurar o triturar decenas de miles de cuerpos.

¿Qué le pasa por la cabeza a quien participa en un proceso así? ¿Qué siente el descompuesto funcionario de la muerte que vota sin escrúpulos que se siga matando, o el hombre de buena voluntad que planta cara pero tiene que aceptar el fracaso? ¿Cómo vive uno cuando, después de pasar una noche observando a quienes vetan (es decir, a los bombardeadores), una vez más, en un ritual tan rígido como una sesión de tortura, tu último llamamiento y descubres, de camino a casa, a primera hora de la mañana, que te pesan los pies no por por un cansancio normal, sino por la carne humana que llevas pegada en la suela o los dobladillos?

Me avergüenzan Barack Obama y la política de “líneas rojas” que abandonó el 30 de agosto de 2013, en una palinodia que dejó atónitos a sus aliados. Obama no era muy consciente de lo certeras que habían sido sus palabras: su línea roja era efectivamente de color rojo, el del rastro de sangre.

Me avergüenza Donald Trump, que mostró con aun mayor claridad sus preferencias al declarar que esos jóvenes condenados a morir; aquellos que, hasta el último minuto de la caída de la ciudad, dieron parte en YouTube; que encontraron de algún modo la fuerza para enviarnos su humilde “gracias”; que esos jóvenes, digo, serán objeto de un acuerdo –esa fue la palabra que utilizó, un “acuerdo”– con su amigote Putin.

Me avergüenza que una mayoría de los que sigo llamando conciudadanos parezca considerar a Asad –ese asesino con cara de yerno; ese asesino considerado al principio dócil y manso; ese hombre que muchos pensaban no sería rey (y mucho menos un tirano); esa versión moderna de Eduardo VIII, que no abdica pero se mantiene en el trono y entrega su país a Hitler, ese monstruoso yupi, este Pol Pot pijo– el menor de dos males en comparación con el ISIS.

Me avergüenza que François Fillon, candidato a la presidencia, y los miembros de la Cámara de Diputados francesa insistan en explicarnos, basándose en sus sórdidos cálculos sobre el valor de unas vidas, que la matanza en Alepo es parte del precio que debemos pagar para derrotar al terrorismo.

Me avergüenza todo eso porque, sin duda, tenemos la cobertura televisiva, el discurso público y los representantes y candidatos que nos merecemos.

Somos unos derrotistas que nos creemos gente de paz.

Somos europeos satisfechos demasiado dispuestos a renegar de nuestros propios valores mientras el primer gran crimen contra la humanidad del siglo XXI, que es lo mismo que decir el primer gran crimen de cada uno de nosotros contra el resto, se acerca vertiginosamente a su punto culminante.

Somos partícipes de una hecatombe contemporánea y, como ocurrió con los gritos desde los campos de la muerte hace casi un siglo, pocos, muy pocos, han reunido el valor de decir que debemos declarar la guerra a la guerra y bombardear a los bombardeadores.

La pirámide de los mártires sigue remordiendo a la Tierra. Y la Tierra gime bajo su peso. Ahí es donde estamos.

El PP inicia 2017 con una intención de voto del 34,8%, casi dos puntos superior al resultado que obtuvieron el 26-J


EL MUNDO.- Los populares emprenden 2017 con una intención de voto del 34,8%, casi dos puntos superior al resultado que obtuvieron en las urnas el pasado 26-J.En el envés de la hoja, el PSOE. Para el partido centenario, el año que acaba de finalizar ha sido poco menos que un tormento. Golpeados por los votantes, acosados desde la izquierda por Podemos, humillados por la derecha y amotinados en su interior, los socialistas no han salido aún de la tempestad. Viven malos tiempos, sin liderazgo definitivo y sin proyecto, al albur de las olas y braceando contracorriente en busca de un salvavidas.Hoy ni siquiera llegarían al 20% en intención de voto (19,4%). En apenas seis meses, desde las elecciones de junio, se han dejado en el camino más de tres puntos (3,3). Y no sólo: además han perdido, y en esta ocasión con claridad, la segunda posición del tablero político.

Unidos Podemos ha dado el salto y toma la delantera con claridad. Pese a su caótica vida interna y sus luchas fratricidas entre pablistas y errejonistas; pese a no haber encontrado aún una posición equilibrada entre la calle y las instituciones; pese a su falta de experiencia parlamentaria que les hace malgastar ideas y perder banderas, los del partido morado ganan empuje. Lo hacen a costa de la debilidad extrema de los socialistas y, si bien no obtienen todos los réditos que pudieran, han conseguido colocarse, según la encuesta, como segunda fuerza política. Sus enfrentamientos por el poder no parecen pasarles de momento factura, aunque la resistencia del vínculo entre dirigentes que compiten como púgiles y votantes -«la gente», para Podemos- tiene siempre un límite que no conviene forzar. Hoy obtienen una intención de voto del 22,5%, punto y medio (1,4) por encima de los resultados que consiguieron en las elecciones generales del pasado mes de junio. Ya están tres puntos por delante del PSOE, un partido atenazado desde ambos flancos y que pierde votos a favor tanto de Unidos Podemos como del Partido Popular.

En este escenario, Rajoy comienza 2017 a 12 puntos de la formación morada, ahora la segunda en liza, y a 15 del PSOE, ya en tercera posición. Se trata, en ambos casos, de ventajas muy considerables que a medio plazo parece imposible atajar. Probablemente las distancias finales dependerían de la marcha de la legislatura que acaba de comenzar, de la habilidad de unos y otros para figurar como actores imprescindibles en el avance de un país cada vez más polifónico, de la capacidad de hacerse oír en la nueva etapa que se pretende de diálogo.

Los populares, además, prácticamente triplican en porcentaje de apoyos a Ciudadanos, el «socio preferente» que apostó en primer lugar por allanarle a Rajoy el camino de la investidura. La formación naranja liderada por Albert Rivera pierde sólo medio punto respecto al 26-J. Ahora consigue una intención de voto del 12,6%.
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Qué tiempos éstos en que el líder de la clase obrera y otros empobrecidos es el 'facha' Trump y no la izquierda 'guay'


Los casi 500 condados en que ganó Hillary Clinton concentran el 64 % de la actividad económica de todo Estados Unidos, según cifras del año 2015. Por el contrario, los más de 2.600 condados en que ganó Donald Trump sólo generaron el 36 % de la producción, es decir, sólo un poco más de un tercio de toda la actividad económica del país.

BROOKINGS | Another Clinton-Trump divide: High-output America vs low-output America




Están pasando cosas imprevistas, también para quienes en principio disponen de los mejores instrumentos para conocer la sociedad y anticipar su posible evolución: resultados electorales desconcertantes, pérdida de referendos contra todo pronóstico, avance de fuerzas políticas reaccionarias… El pabellón de los desconcertados está formado por gente de variada procedencia, tanto de derechas como de izquierdas, los conservadores clásicos y los pijos progresistas, el Partido Republicano americano y los Clinton, los socialdemócratas y los democristianos europeos… En tiempos de fragmentación, lo único transversal es el desconcierto, aunque a la derecha le suele durar menos. Por lo general, los conservadores se llevan mejor con la incertidumbre y no tienen demasiadas pretensiones de formular una teoría de la sociedad, mientras las cosas funcionen. La izquierda suele sufrir más con la falta de claridad y tarda mucho tiempo en comprender por qué los trabajadores votan a la extrema derecha. De ahí el amplio debate acerca de qué debe hacer la izquierda (los liberales, los demócratas, los socialistas o los progresistas) para recuperar alguna capacidad estratégica en medio de una situación que ni comprende ni, por supuesto, controla. De todas maneras, puede que la distinción entre la derecha y la izquierda sea menos relevante que la diferencia entre quienes lo han entendido (Trump y Sanders) y quienes no han entendido nada (los demócratas y los republicanos clásicos).

¿Cómo se explica este desconcierto? Mi hipótesis es que tiene su origen en la fragmentación de nuestras sociedades. Vivimos en comunidades atravesadas por fracturas múltiples, en Estados Unidos concretamente, entre las ciudades de la costa y el interior del país, entre la población blanca y las minorías, la ética protestante del trabajo y una cultura de la abundancia y la diversión… Al mismo tiempo, los medios, los tradicionales y las redes sociales, han acelerado esta fragmentación de las identidades culturales y políticas; especialmente las redes sociales permiten la creación de comunidades abstractas y homogéneas en unos enclaves de opinión donde se refleja la autosegregación psíquica de las comunidades ideológicas. | DANIEL INNERARITY
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El abandono del Pogreso

Margaret Thatcher and Ronald Reagan are remembered for the laissez-faire revolution they launched in the early 1980s. They campaigned and won on the promise that free-market capitalism would unleash growth and boost prosperity. In 2016, Nigel Farage, the then-leader of the UK Independence Party (UKIP) who masterminded Brexit, and US President-elect Donald Trump campaigned and won on a very different basis: nostalgia. Tellingly, their promises were to “take back control” and “make America great again” – in other words, to turn back the clock.

As Columbia University’s Mark Lilla has observed, the United Kingdom and the US are not alone in experiencing a reactionary revival. In many advanced and emerging countries, the past suddenly seems to have much more appeal than the future. In France, Marine Le Pen, the nationalist right’s candidate in the upcoming presidential election, explicitly appeals to the era when the French government controlled the borders, protected industry, and managed the currency. Such solutions worked in the 1960s, the National Front leader claims, so implementing them now would bring back prosperity.

Obviously, such appeals have struck a chord with electorates throughout the West. The main factor underlying this shift in public attitudes is that many citizens have lost faith in progress. They no longer believe that the future will bring them material improvement and that their children will have a better life than their own. They look backward because they are afraid to look ahead. Progress has lost its shine for several reasons. The first is a decade of dismal economic performance: for anyone below the age of 30, especially in Europe, the new normal is recession and stagnation. The toll taken by the financial crisis has been heavy. Furthermore, the pace of productivity gains in the advanced countries (and to a large extent in emerging countries) remains disappointingly low. As a result, there is very little in the way of income gains to distribute – and even less in aging societies where fewer people are at work and those out of work live longer. This grim reality may not last (not all economists agree that it will); but citizens can be forgiven for taking reality at face value.

The second reason progress has lost credibility is that the digital revolution risks undermining the middle class that formed the backbone of the post-war societies of the world’s advanced economies. As long as technological progress was destroying unskilled jobs, the straightforward policy response was education. Robotization and artificial intelligence are destroying medium-skilled jobs, leading to a polarized labor market, with jobs created at the two ends of the wage distribution. For those whose skills have lost value and whose jobs are threatened by automation, this hardly counts as “progress.”

A third, related, reason is the massively skewed distribution of national income gains that prevails in many countries. Social progress rested on the promise that the benefits of technological and economic advancement would be shared. But recent path-breaking research by Raj Chetty and his colleagues shows that whereas 90% of US adults born in the early 1940s earned more than their parents, this proportion has steadily declined ever since, to 50% for those born in the mid-1980s. Only one-quarter of this decline is due to slower economic growth; the remainder is attributable to an increasingly unequal distribution of income. When inequality reaches such proportions, it erodes the very basis of the social contract. It is impossible to speak of overall progress when children have an even chance of being worse off than their parents.

Fourth, the new inequality has a politically salient spatial dimension. Educated, professionally successful people increasingly marry and live close to one another, mostly in large, prosperous metropolitan areas. Those left out also marry and live close to one another, mostly in depressed areas or small towns. The result, reckon the Brookings Institution’s Mark Muro and Sifan Liu, is that US counties won by Trump account for just 36% of GDP, whereas won by Hillary Clinton account for 64%. Massive spatial inequality creates large communities of people with no future, where the prevailing aspiration can only be to turn back the clock.

Faith in progress was a key provision of the political and social contract of the post-war decades. It was always a part of the left’s DNA; but the right embraced it as well. After what happened in 2016, support for a concept forged in the Enlightenment can no longer be taken for granted.

For anyone who believes that progress should remain the compass guiding societies in the twenty-first century, the priority is to redefine it in today’s context and to spell out the corresponding policy agenda.

Even leaving aside other important dimensions of the issue – such as fear of globalization, growing ethical doubts about contemporary technologies, and concerns about the environmental consequences of growth – redefining progress is a challenge of daunting magnitude. This is partly because a sensible agenda must simultaneously address its macroeconomic, educational, distributional, and spatial dimensions. It is also because yesterday’s solutions belong to the past: a social compact designed for an environment of high-growth, equalizing technological progress won’t help address the problems of a low-growth world of divisive technological innovation.

In short, social justice is not a matter only for fair-weather environments. For several decades, growth has served as a substitute for sensible social cohesion policies. What advanced societies need now are social compacts that are resilient to demographic shifts, technological disruptions, and economic shocks. In 2008, US President Barack Obama campaigned on “hope” and “change we can believe in.” The substantive response to the reactionary revival must be to give content to this largely unfulfilled promise. | Jean Pisani-Ferry
The Abandonment of Progress




diumenge, 1 de gener del 2017

Lee esto, Puigdemont


Constitución de Francia, artículo 89: “Ningún procedimiento de revisión puede ser iniciado o llevado adelante cuando se refiera a la integridad del territorio”.

Constitución de Italia, artículo 126: “Se acordarán por decreto razonado del Presidente de la República la disolución del Consejo Regional y la remoción del Presidente de la Junta que hayan realizado actos contrarios a la Constitución o incurrido en violaciones graves de la ley”.

Constitución de Alemania, artículo 21: “Son inconstitucionales los partidos que, según sus fines o según el comportamiento de sus adherentes, tiendan a trastornar o a poner en peligro la existencia de la República Federal de Alemania”.

Constitución de Noruega, artículo 1: “El Reino de Noruega es un Estado libre, independiente, indivisible e inalienable”.

Constitución de Bulgaria, artículo 3: “Ninguna parte del pueblo, ningún partido político u otra organización, institución estatal o individuo, usurpará el ejercicio de la soberanía popular”.

Constitución de Suiza, artículo 53: “Toda modificación del número de cantones o de su estatus se someterá a la aprobación del electorado y de los cantones afectados, así como al voto del pueblo y de sus cantones”.

Constitución de Lituania, artículo 3: “El pueblo y cada ciudadano tienen el derecho a oponerse a cualquier atentado por la fuerza contra la independencia, la integridad del territorio o el orden constitucional del Estado de Lituania”.

Constitución de Estonia, artículo 2: “El territorio, las aguas territoriales y el espacio aéreo del Estado Estonio son un todo inseparable e indivisible”.

Constitución de Brasil, artículo 1: “Brasil se constituye en un Estado social de derecho, unitario, indivisible y descentralizado en la forma que establecen esta Constitución y las leyes”.

Constitución de Rusia, artículo 4: “La Federación Rusa asegura la integridad e inviolabilidad de su territorio”.

Constitución de Perú, artículo 43: “La República del Perú es democrática, social, independiente y soberana. El Estado es uno e indivisible”.

Corte Suprema de Estados Unidos: La Constitución, en todas sus disposiciones, vela por una unión indestructible compuesta por estados indestructibles.
José García Domínguez / ABC




dissabte, 31 de desembre del 2016

10 artículos imprescindibles de 2016 sobre el clima
by Judith Curry















Lo que decían medios y científicos hace 40 años sobre el futuro del clima

"Períodos cálidos como el nuestro duran sólo 10.000 años, pero este ha durado ya 12.000. Así que si el ritmo es correcto, estamos a punto para un regreso del hielo", dijo Smith en su comentario del 18 de enero de 1977, en el telediario de la noche de la cadena ABC.

Se refirió a "expertos como Reid Bryson" que basan sus preocupaciones por el enfriamiento en los registros de temperaturas cada vez más frías en las Grandes Llanuras y en otros lugares y  a la "retirada de los armadillos desde Nebraska hacia el suroeste y México". Bryson argumentó que el retorno a una edad de hielo había comenzado en 1945.


divendres, 30 de desembre del 2016

La inmensa mayoría de europeos quiere seguir en la UE

La sacudida del Brexit ha removido parcialmente la percepción de los ciudadanos europeos. Ha reforzado los deseos de permanencia en la Unión de las principales potencias del Viejo Continente, incluso en los países ya de suyo más proeuropeos, España e Irlanda. E incluso en el Reino Unido la voluntad de mantener los lazos con Bruselas gana con holgura a los que prefieren la desconexión, la posición que venció en el referéndum del pasado junio por escaso margen, por el 51,9% de los votos.

Son las principales conclusiones que se desprenden de la encuesta del Instituto DYM conjuntamente con Worldwide Independent Network of Market Research / Gallup International Association (WIN/GIA), en la que analizan el sentimiento europeísta y la pertenencia hacia Europa, sobre la base de 14.000 entrevistas, 1.000 de ellas en España, realizadas entre el 28 de octubre y el 6 de noviembre. Los datos forman parte, pues, del estudio End of Year (EoY) impulsado por Gallup y que contabiliza ya 40 ediciones anuales.

En España, si mañana hubiera un referéndum en el que se preguntara si el país debe quedarse en la Unión Europea o abandonarla, el 80% apostaría por la primera opción. Un apoyo abrumador. Solo un 20% preferiría salir del club. En el promedio de la UE, el 64% respaldaría la permanencia, por un 36% que optaría por la marcha. Eso quiere decir que mientras que en nuestro país la diferencia entre los partidarios de seguir en la Unión y los defensores del abandono es de 60 puntos, en el total del Viejo Continente la ventaja es más pequeña, de 28 puntos. La permanencia en España se impondría de forma rotundísima, aunque también en el conjunto de Europa.
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'El foco constante del mundo sobre el conflicto palestino-israelí es una injusticia para decenas de millones de víctimas de la tiranía y el terrorismo en Oriente Medio'



Discurso del embajador de Israel Ron Prosorl en la Asamblea General de la ONU, 24 de noviembre de 2014

Sr. Presidente,

Me pongo de pie frente al mundo como orgulloso representante del estado de Israel y del pueblo judío. Con la cabeza en alto, me presento ante Uds. sabiendo que la verdad y la moralidad están de mi lado. Y sin embargo, me presento hoy sabiendo que en esta Asamblea la verdad será pervertida y no se tendrá en cuenta la moralidad.

El hecho es que cuando miembros de la comunidad internacional hablan del conflicto israelí-palestino, una niebla desciende para nublar toda claridad lógica y moral. El resultado no es realpolitik, sino surrealpolitik.

El foco constante del mundo sobre el conflicto israelí-palestino es una injusticia para decenas de millones de víctimas de tiranía y terrorismo en Oriente Medio. Mientras hablamos, yazidíes, bahai, kurdos, cristianos y musulmanes, son ejecutados y expulsados por extremistas radicales a un ritmo de 1.000 personas al mes.

¿Cuántas resoluciones pasaron Uds. la semana pasada para combatir esta crisis? ¿Y, cuántas sesiones especiales convocaron? La respuesta es: Cero. ¿Qué dice esto de la preocupación internacional por la vida humana?

No mucho; pero habla a raudales de la hipocresía de la comunidad internacional.

Me pongo de pie ante Uds. para hablar de la verdad. De los 300 millones de árabes en Oriente Medio y África del Norte, menos del 0,5 % son realmente libres… Y todos son ciudadanos de Israel.

Los árabes israelíes forman parte de los árabes más educados del mundo Son nuestros destacados médicos y cirujanos, son elegidos en nuestro Parlamento, y sirven como jueces en nuestra Corte Suprema. Millones de hombres y mujeres en Oriente Medio gustarían de tener estas oportunidades y libertades.

No obstante, nación tras nación se parará en este podio hoy y criticará a Israel, la pequeña isla de democracia en una región plagada de tiranía y opresión.

Nuestro conflicto nunca ha sido sobre el establecimiento de un estado palestino, siempre ha sido sobre la existencia del estado judío.

Hace 67 años esta semana, el 29 de Noviembre de 1947, las Naciones Unidas votaron la partición de la tierra para formar un estado judío y uno árabe. Sencillo. Los judíos dijeron sí. Los árabes dijeron no. Pero no sólo dijeron eso, Egipto, Jordania, Siria, Irak, Arabia Saudita, y Líbano lanzaron una guerra de aniquilación contra nuestro estado recién nacido.

Esta es la verdad histórica que los árabes tratan de distorsionar. El error histórico de los árabes continúa sintiéndose: en vidas perdidas en la guerra, en vidas perdidas en terrorismo, en vidas marcadas por los estrechos intereses políticos de los árabes.

Según las Naciones Unidas, 700.000 palestinos fueron desplazados en la guerra iniciada por los propios árabes. Al mismo tiempo, unos 850.000 judíos se vieron obligados a huir de los países árabes.

¿Cómo es que, 67 años después, el desplazamiento de los judíos ha sido olvidado completamente por esta institución mientras que el desplazamiento de los palestinos es sujeto de debate anual?

La diferencia es que Israel hizo todo lo posible por integrar a los refugiados judíos en la sociedad. Los árabes hicieron exactamente lo contrario.

La peor de las opresiones del pueblo palestino ocurre en las naciones árabes. En la mayoría del Mundo árabe, se niega a los palestinos la ciudadanía y son discriminados agresivamente. Se les prohíbe poseer tierras y se les impide tener ciertas profesiones.

Y aún así ninguno —ni siquiera uno— de estos crímenes son mencionados en vuestras resoluciones.

Si de verdad se preocuparan por la situación del pueblo palestino, habría al menos una, tan sólo una, resolución dirigida a los miles de palestinos asesinados en Siria. Y si de verdad estuvieran preocupados por los palestinos, habría por lo menos una resolución para denunciar el trato a los palestinos en los campos de refugiados de Líbano.

Pero no la hay. La razón es que el debate de hoy no es hablar en pro de la paz o en pro del pueblo palestino, es hablar en contra de Israel. Es nada más y nada menos que un festival de odio y vapuleo en de contra Israel.

Las naciones europeas aseguran representar la Liberté, Égalité, Fraternité ‘Libertad, Igualdad, Fraternidad’, pero nada está más lejos de la verdad.

A menudo oigo a dirigentes europeos proclamar que Israel tiene el derecho de existir dentro de fronteras seguras. Es muy bonito. Pero debo decir que tiene el mismo sentido que yo proclame aquí y ahora el derecho de existir de Suecia dentro de fronteras seguras.

Cuando se trata de seguridad, Israel aprendió de la peor manera que no podemos contar con los demás, y ciertamente no con Europa.

En 1973, en la Guerra de Iom Kipur —el día más sagrado del calendario judío— las naciones árabes colindantes lanzaron un ataque contra Israel.

Durante las horas que precedieron la guerra, Golda Meir, nuestra Primera Ministro entonces, tomo la difícil decisión de no lanzar un ataque preventivo. El gobierno israelí entendió que si nosotros lanzábamos un ataque preventivo, perderíamos el apoyo de la comunidad internacional.

Mientras los ejércitos de los estados árabes avanzaban en todos los frentes, la situación en Israel se tornaba cada vez más complicada. Nuestras bajas aumentaban y las municiones y armas disminuían peligrosamente.

En aquel momento de necesidad, el Presidente Nixon y el Secretario de Estado Henry Kissinger, aceptaron enviar aviones Galaxy llenos de tanques y municiones para reabastecer a nuestras tropas. El único problema era que los aviones Galaxy necesitaban reabastecerse de combustible en la ruta hacia Israel.

Los estados árabes se acercaban y nuestra existencia era amenazada, y aún así, Europa ni siquiera quería dejar que los aviones se reabastecieran de combustible. Los Estados Unidos, una vez más, dieron un paso al frente y negociaron para que se les permitiera repostar en las islas Azores.

El gobierno y el pueblo de Israel jamás olvidaran que, cuando nuestra misma existencia estaba en juego, solo un país vino en nuestra ayuda, los Estados Unidos de Norteamérica.

Israel está cansado de promesas huecas de los dirigentes europeos. El pueblo judío tiene una larga memoria. Nosotros nunca olvidaremos que ustedes nos fallaron en 1940. Nos fallaron en 1973. Y nos están fallando hoy.

Cada parlamento europeo que votó prematura y unilateralmente para reconocer un estado palestino está dando a los palestinos justo lo que quieren, un estado sin paz. Al ponerles un estado en bandeja de plata, ustedes están recompensando las acciones unilaterales y eliminando cualquier incentivo para que los palestinos lleguen a negociar o a comprometerse o a renunciar a la violencia. Están enviando el mensaje de que la Autoridad Palestina puede sentarse en un gobierno con terroristas e incitar a la violencia contra Israel sin pagar ningún precio.

El primer miembro de la UE en reconocer un estado palestino oficialmente fue Suecia. Uno se pregunta por qué el gobierno sueco tiene tanta prisa en tomar esta medida. Cuando se trata de otros conflictos en nuestra región, el gobierno sueco llama a negociaciones directas entre las partes, pero a los palestinos, ¡Sorpresa, Sorpresa! Les colocan la alfombra roja…

La Secretaria de Estado, Söder, puede pensar que está aquí para celebrar el presunto “reconocimiento histórico” que hizo su gobierno, cuando en realidad, no es más que un error histórico.

El gobierno sueco puede albergar la ceremonia del Premio Nobel, pero no hay nada noble en su cínica campaña política para tranquilizar a los árabes con el fin de obtener un asiento en el Consejo de Seguridad. Las Naciones del Consejo de Seguridad debieran tener juicio, sensatez y sensibilidad. Pues bien, el gobierno sueco no ha demostrado tener ni juicio, ni sensatez ni sensibilidad. Sólo disparates.

Israel aprendió de mala manera que escuchar a la comunidad internacional puede traer consecuencias devastadoras. En 2005, desmantelamos unilateralmente cada poblado y retiramos hasta el último ciudadano israelí de Gaza. ¿Nos condujo esto más cerca de la paz? En absoluto. En cambio, preparó el camino para que Irán mandara a sus delegados terroristas a establecer una fortaleza de terror a la puerta de nuestra casa.

Les puedo asegurar que no vamos a cometer el mismo error otra vez. Cuando se trata de nuestra seguridad, no podemos y no confiaremos en otros, Israel debe ser capaz de defenderse por sí solo.

El Estado de Israel es la tierra de nuestros ancestros: Abraham, Itzjak, y Iaakov. Es la tierra donde Moshé condujo al pueblo judío, donde David construyó su palacio, donde Shlomó construyo el Templo, y donde Isaías tuvo la visión de una paz eterna.

Durante miles de años, los judíos han vivido continuamente en la tierra de Israel. Sobrevivimos el auge y la caída de los imperios asirios, babilonios, griegos y romanos. Y sobrevivimos a través de miles de años de persecución, expulsión y cruzadas. La relación ente el pueblo judío y la tierra de Israel es inquebrantable.

Nada puede cambiar una simple verdad: Israel es nuestro hogar y Jerusalem es nuestra capital eterna.

Al mismo tiempo, reconocemos que Jerusalem tiene un significado especial para otros credos. Bajo la soberanía israelí, todas las personas, y lo voy a repetir, todas las personas, sin tener en cuenta su religión o nacionalidad, pueden visitar los lugares sagrados de la ciudad. Y pretendemos que siga así. Los únicos que intentan cambiar el estatus quo del Monte del Templo son los dirigentes palestinos.

El presidente Abbas le dice a su gente que los judíos contaminan el Monte del Templo. Él pidió días de rabia e instó a los palestinos a impedir que los judíos visiten el monte del Templo, utilizando, y cito: “todos los medios” necesarios. Estas palabras son tanto irresponsables como inaceptables.

No necesitas ser católico para visitar el Vaticano, no necesitas ser judío para visitar el Muro Occidental, pero algunos palestinos querrían ver el día en que solo los musulmanes puedan visitar el Monte del Templo.

Ustedes, la comunidad internacional, están tendiendo una mano a los extremistas y a los fanáticos. Ustedes que predican tolerancia y libertad religiosa, debieran estar avergonzados. Israel nunca va a permitir esto. Nosotros nos aseguraremos de que los lugares sagrados estén abiertos a todas las personas de todos los credos para siempre.

Nadie quiere la paz más que Israel. Nadie necesita explicar la importancia de la paz para los padres que han enviado a sus hijos a defender nuestro hogar. Nadie conoce los riesgos del éxito o del fracaso mejor que nosotros, los israelíes. El pueblo de Israel ha derramado demasiadas lágrimas y enterrado demasiados hijos e hijas.

Estamos preparados para la paz, pero no somos ingenuos. La seguridad de Israel es primordial. Sólo un Israel seguro y fuerte puede dar paso a una paz completa.

El mes pasado debiera dejar en claro que Israel tiene necesidades inmediatas y urgentes en términos de seguridad. En estas últimas semanas, los terroristas palestinos han apuñalado y disparado a nuestros ciudadanos y han lanzado dos veces sus coches contra los peatones. Hace pocos días, terroristas con cuchillos y una pistola atacaron salvajemente a judíos que rezaban sus plegarias matutinas. Hemos llegado al punto donde ni siquiera los israelíes pueden encontrar un santuario contra el terrorismo dentro de una sinagoga.

Estos ataques no salieron de la nada. Son el resultado de años de adoctrinamiento e incitación. Un proverbio judío enseña: “Tanto la vida como la muerte están en poder de la lengua”

Como judío y como israelí, sé con total convicción que cuando nuestros enemigos dicen que nos quieren atacar, es verdad.

El acta genocida de Hamás llama a la destrucción total de Israel y al asesinato de los judíos por todo el mundo. Durante años Hamás y otros grupos terroristas han planeado ataques suicidas, lanzado misiles a nuestras ciudades y enviado terroristas a secuestrar y asesinar a nuestros ciudadanos.

¿Y qué dice la Autoridad Palestina? Dirige una campaña sistemática de incitación. En las escuelas, los niños aprenden que “Palestina” va desde el Río Jordán hasta el Mediterráneo. En las mezquitas, los dirigentes religiosos difunden injurias feroces acusando a los judíos de destruir los lugares sagrados musulmanes. En los estadios de deporte, nombran a los equipos con los nombres de los terroristas. Y en los periódicos, caricaturas instan a los palestinos a cometer ataques terroristas contra israelíes.

Los niños en la mayor parte del mundo crecen viendo los dibujos animados de Mickey Mouse, bailando y cantando. Los niños Palestinos crecen también viendo a Mickey Mouse, pero en la televisión palestina, una figura perversa disfrazada de Mickey Mouse baila con una cinturón explosivo y canta: “Muerte a América y muerte a los judíos”.

Los desafío hoy aquí a hacer algo constructivo de una buena vez. Denuncien públicamente la violencia, denuncien la incitación y denuncien la cultura del odio.

La mayoría de la gente cree que en su núcleo, el conflicto es una batalla entre judíos y árabes o israelíes y palestinos. Están equivocados. La batalla que estamos presenciando es una batalla entre aquellos que santifican la vida y aquellos que celebran la muerte.

Tras el salvaje ataque en la sinagoga de Jerusalem, las celebraciones irrumpieron en pueblos y ciudades palestinas. La gente bailaba en la calle y distribuían dulces; jóvenes posaban con cuchillos, altavoces en mezquitas enviaban mensajes de felicitaciones y los terroristas eran aplaudidos como “mártires y héroes”.

Esta no es la primera vez que vemos a los palestinos celebrar el asesinato de civiles inocentes. Los hemos visto regocijarse tras cada ataque terrorista sobre civiles israelíes y hasta salieron a la calle para celebrar el ataque del 11 de Septiembre al World Trade Center justo aquí, en Nueva York.

Imaginen el tipo de estado que esta sociedad podría producir. ¿Oriente Medio realmente necesita otra “terrorcracia”? Algunos miembros de la comunidad internacional están ayudando y alentando su creación.

Cuando veníamos a las Naciones Unidas, pasamos al lado de las 193 banderas de los estados miembros. Si uno se toma el tiempo de contar, descubrirá que hay 15 banderas con una media luna y 25 con una cruz. Y hay una sola bandera con una Estrella de David. En medio de todas las naciones del mundo, hay un estado, sólo un pequeño estado nación para el pueblo judío.

Y para algunos, esto es demasiado.

Mientras estoy de pie aquí ante Uds., recuerdo todos los años en que el pueblo judío pago con sangre la ignorancia y la indiferencia del mundo. Estos días ya no existirán más.

Nunca nos disculparemos por ser un pueblo libre e independiente en nuestro estado soberano. Y no nos disculparemos nunca por defendernos.

A las naciones que siguen permitiendo que el prejuicio prevalezca sobre la verdad, les digo J’accuse ‘Yo Acuso’.

Les acuso de hipocresía. Les acuso de duplicidad.

Les acuso de prestar legitimidad a aquellos que buscan destruir nuestro Estado

Les acuso de hablar del derecho de Israel a la autodefensa en teoría, pero a negárselo en la práctica.

Y les acuso de pedir concesiones a Israel sin pedir nada a los palestinos.

Frente a estas ofensas, el veredicto es evidente: No están ustedes a favor de la paz y no están ustedes a favor del pueblo palestino. Ustedes están simplemente en contra de Israel.

Los miembros de la comunidad internacional deben elegir.

Pueden reconocer a Israel como el estado nación del pueblo judío, o permitir a los dirigentes palestinos negar nuestra historia sin consecuencia.

Pueden públicamente proclamar que el llamado “derecho al retorno” no es negociable, o pueden dejar que esta reivindicación sea el mayor obstáculo para cualquier acuerdo de paz.

Pueden trabajar para acabar con la incitación palestina, o quedarse de brazos cruzados mientras el odio y el extremismo se instala en las generaciones venideras.

Pueden prematuramente reconocer un estado palestino, o pueden alentar a la AP a que rompa su pacto con Hamás y vuelva a negociaciones directas.

La elección es suya. Pueden guiar a los palestinos fuera del sendero o construir el camino para una paz real y duradera.

Gracias Sr. Presidente.


La historia del certificado de nacimiento de Obama es aún más increíble de lo que parece


La delirante historia sobre el lugar de nacimiento de Obama no la empezaron los republicanos, ni la ultraderecha americana. Por el contrario, la crearon y difundieron los llamados birthers, un grupo de fanáticos seguidores de Hillary Clinton cuando se hizo evidente que iba a perder la nominación demócrata frente a Obama. Puede parecer mentira, pero es verdad.

Como es verdad también que la teoría fue retomada por grupos conservadores cuando el candidato republicano John McCain empezó a estar por detrás de Obama en las encuestas. Una de las cabezas visibles de ese grupo conservador era Donald Trump, que siguió insistiendo en el tema hasta que en abril de 2011 retó públicamente a Obama a mostrar su certificado de nacimiento.

La Casa Blanca recogió el guante y, en ese mismo mes de abril, publicó en su web el certificado de nacimiento de Barack Obama. Sin embargo, el documento colgado en la red fue impugnado como una falsificación. Según algunos, los abogados de Obama admitieron la falsificación ante el juez. Según Snopes, los abogados del Presidente nunca admitieron eso, tan solo que el documento no sería utilizado como evidencia en el caso.

Entre las consecuencias que se derivaron de ello hubo una que duraría hasta hoy. El polémico Sheriff del Condado de Maricopa, Joe Arpaio, inició por su cuenta y riesgo una investigación oficial sobre la autenticidad o no del certificado publicado en la web de la Casa Blanca. El resultado de la investigación preliminar fue que el documento había sido alterado.

A demanda del Tea Party, Arpaio siguió la investigación durante 5 años que concluyó, hace tan solo unos días, reiterando que el documento había sido falsificado. Según Arpaio, eso no quiere decir que Obama no hubiese nacido en Estados Unidos sino que se cometió un delito al publicar oficialmente un documento manipulado.

Surrealista.

dijous, 29 de desembre del 2016

El independentismo perdería hoy el referéndum y probablemente también la mayoría absoluta

El 67,3% de los encuestados apuesta por la permanencia en España dentro de un Estado federal, como autonomía o como región

La caída de la CUP arrastra a Junts pel Sí haciendo peligrar la mayoría soberanista en el Parlament

ED.- El Centre d'Estudis d'Opinió (CEO), dependiente de la Generalitat, pone en riesgo la mayoría de los partidos independentistas en el Parlament. Según la última encuesta de este organismo, Junts pel Sí bajaría de los actuales 62 escaños a una horquilla de entre 59 y 61 diputados. Mientras, la CUP obtendría entre seis y ocho escaños, frente a los actuales diez representantes.

La suma de las dos coaliciones alcanzaría, en el peor de los casos para el independentismo, un total de 65 escaños, tres menos de la mayoría absoluta, situada en 68 diputados. En el escenario más optimista Junts pel Sí y la CUP sumarían 69 escaños.

El CEO otorga a Ciutadans la tercera posición, aunque con una pérdida de entre uno y tres escaños. En la actualidad la formación liderada por Inés Arrimadas cuenta con 25 escaños y si ahora se celebraran elecciones autonómicas se quedaría con 22-24 diputados.

El PSC subiría de los 16 escaños actuales a una horquilla de entre 17 y 18 diputados. La mayor subida corresponde a Catalunya Sí Que Es Pot (CQSP), la formación que engloba a Podemos e Iniciativa, que subiría de 11 a 14-15 diputados. El PP, por su parte, obtendría entre 11 y 12 diputados. En la actualidad tiene 11 escaños.

Cabe recordar que el CEO pregunta por coaliciones que no se repetirían en unas eventuales elecciones, como CSQP. Los 'comunes' están creando un nuevo partido bajo la batuta de Ada Colau, mientras que el Partit Demòcrata y Esquerra concurrirían en solitario.

Encuesta CEO 2016




El periodismo vive una histeria de la causa. Todo tiene que tener una explicación, porque tiene que haber un culpable

Llevo tiempo esbozando una entrada sobre el periodismo y sus achaques, pero Aracadi Espada lo contó antes que yo -y lo contó mejor- en Bruselas. Oíganlo

La contradicción de defender una ideología violenta y la repugnancia a aceptar sus consecuencias

Me permito la libertad de reproducir íntegramente, traducida al español, esta antigua entrada de NIHIL OBSTAT sobre el líder anarcosindicalista Joan Peiró. Hoy, en que vuelve a quedar al descubierto el espíritu guerracivilista de algunos de los recién llegados a la política española, creo necesario que no se apague la luz ni se vayan los taquígrafos de la historia para que la verdad completa de los hechos no siga en el olvido o la ignorancia. Saber sólo una parte de la verdad no es más que una nueva mentira. La violencia, el robo, el saqueo, la violación, la tortura y los asesinatos en la zona republicana siguen siendo un tabú, oculto bajo el eufemismo de 'violencia revolucionaria' o reducido a una anécdota protagonizada por algunos 'incontrolados'. Sin embargo, la dimensión de esa violencia llevó a algunas personalidades republicanas a denunciarla. Entre ellas, el anarcosindicalista Joan Peiró, dirigente de la CNT y ministro de Industria de la Segunda República durante la Guerra Civil. Una denúncia no siempre motivada por la empatía hacia las víctimas como por el interés en evitar dañar la imagen de la República. Peiró, con su denúncia sesgada pone en evidencia la contradicción de 'defender hasta el último momento una ideología violenta y la repugnancia a aceptar sus consecuencias'.

El anarcosindicalista Joan Peiró fue una de las pocas voces en el bando republicano que denunció la brutalidad de la represión "incontrolada" contra las derechas, en los meses que van de abril a octubre de 1936. Esta actitud, que queda perfectamente reflejada en los artículos recopilados en el libro “Perill a la reraguarda” ("Peligro en la retaguardia"), merece sin lugar a dudas todo el reconocimiento. Y supongo que ese reconocimiento es el objetivo del grupo de mataronenses que promueve un homenaje a este líder de la CNT.

No deja de ser curioso, sin embargo, que este homenaje no se haya hecho antes. Del mismo modo que no deja de sorprender que ahora, 25 años después de la restauración de la democracia en nuestro país, comience la búsqueda de fosas comunes con las víctimas republicanas.

Restaurar la memoria de las víctimas, de todas las víctimas, es una obligación moral. Los franquistas lo hicieron con las de su bando. Es también de justicia que se haga lo mismo con las víctimas del bando republicano.

Pero no puedo evitar la perplejidad por el hecho de que se haya tardado tanto en hacerlo. Salvo los primeros años de la transición en que había que ir con pies de plomo, no encuentro ningún impedimento moral, político o jurídico para no haberlo hecho antes. Es más, la llegada del PSOE al poder en 1982 daba todas las garantías para que la búsqueda de las víctimas republicanas de la guerra civil se pudiera hacer sin problemas.

Esto me lleva a creer que estas iniciativas aparecen ahora por la única razón que gobierna el PP. La apertura de tumbas con los cadáveres de las víctimas de la represión franquista parece hacerse con la perversa intención política de hacer daño al PP, presentado groseramente por la izquierda como un partido heredero político de la dictadura.

Si esta es la finalidad del desentierro de cadáveres o los homenajes a figuras del bando republicano, más valdría dejarlo correr. En primer lugar, por lo que representa de instrumentalización de las víctimas y, en segundo lugar, porque no tiene ningún sentido reavivar el espíritu de la guerra civil sesenta años después de terminada y de 25 años de democracia.

Pero todo este revuelo podría ser positivo si sirviera para encarar de una manera serena y ecuánime las causas y las responsabilidades por el fracaso de la segunda república y el estallido de la guerra civil. Lamentablemente, este tema aún sigue siendo tabú. Aunque la historiografía es ya muy completa y detallada, las interpretaciones todavía están muy fosilizados en función del bando al que muchos ciudadanos e historiadores aún se adscriben.

En el caso de Mataró, el homenaje a Joan Peiró debería servir para descubrir y analizar las contradicciones del personaje, que al fin y al cabo fueron las de toda una época. Las contradicciones derivadas de la defensa hasta el último momento de una ideología determinada y la repugnancia a aceptar sus consecuencias.

Esta contradicción ha sido eludida a menudo con el supuesto argumento de los "errores" revolucionarios. La culpa no es tanto de las ideas como de su aplicación equivocada. Una explicación que no tiene ningún tipo de consistencia pero en la que muchas personas continúan aún ancladas.

Si releemos con cierto distanciamiento "Peligro en la retaguardia" observaremos perfectamente esta contradicción.

En su primer artículo "La pistola con la Cruz", fechado el 18 de abril de 1936, tres meses antes de la sublevación militar contra el gobierno de la República y dos meses después de la victoria del Frente Popular, Peiró hace una defensa apasionada de la violencia revolucionaria. Considera que los males de la República tienen su origen en que se instauró de forma pacífica. "Se quiso dar al mundo -escribe- la ejemplaridad de un pueblo que cambiaba su régimen político sin una conmoción violenta y sangrienta, sin aplastar la cabeza de la plutocracia y los reaccionarios de todo pelaje, y los hechos no tardaron mucho en demostrar al mundo que los republicanos y los socialistas eran víctimas de su propia necedad ". Y asegura que no ha habido en el mundo "ningún pueblo que haya cambiado su régimen político sin un choque violento entre las dos fuerzas antagónicas, las cuales, en toda ocasión, han aportado a la lucha la inevitable contribución de sangre, de una sangre al calor de la que se forjan los héroes vencidos y los símbolos de los regímenes triunfantes. Y España no podía ni puede ser una excepción".

Esta doctrina no era insólita, sino que era intrínseca a las teorías marxista-leninistas y anarquistas. Unas doctrinas que se difundieron de forma masiva a partir de la revolución de Asturias de 1934 y especialmente después de la victoria electoral del Frente Popular el 16 de febrero de 1936. Tanto es así que, entre mitades de febrero y mediados de junio, la violencia revolucionaria contra los enemigos de clase y los fascistas, reales o supuestos, contabiliza 269 muertos y 1.287 heridos, el incendio de unas 150 iglesias más y un centenar de asaltos a locales de partidos de derecha. Aunque estas cifras, denunciadas por Gil Robles a Las Cortes el 16 de junio, son difíciles de contrastar, no estarían muy lejos de la realidad ya que en sus memorias, el entonces presidente de la república, Manuel Azaña, considera que sólo en el primer mes de su mandato habieron unos 200 muertos.

En un segundo artículo titulado "La hora de los hechos" y publicado el 18 de julio, Peiró, bajo la sacudida emocional de la sublevación militar, escribe: "La peor necedad sería esperarlo todo de la acción gubernamental y de los imperativos de la Ley. Las masas ciudadanas (...) no deben caer en la puerilidad de esperar lo que harán en Madrid y en Barcelona. Tienen que ver lo que pueden hacer por sí mismas, y contra los que deberán actuar de inmediato, sin necesidad de recibir órdenes de nadie". Y Peiró identifica rápidamente quiénes son aquellos contra los que se ha "actuar de inmediato": "En Mataró, ciudadanos, también tenemos nuestros fascistas (...) Cada iglesia y cada convento, cada centro de derecha y cada Círculo clerical , es un antro de conspiración contra los vientos de renovación y de liberación". Las reuniones que se hacen "casi cada día" en las iglesias son "reuniones políticas, son unas juntas de conspiradores que minan los fundamentos del régimen (...) En ellas reina un espíritu absolutamente opuesto al espíritu que guiaba los primitivos cristianos que se reunían en las catacumbas romanas". Y concluye: "Ahora no es hora de teorizaciones doctrinales, ni lo es de palabras más o menos ecuánimes y tolerantes. Es el momento de actuar con hechos, de repartir leña a diestro y siniestro, de pegar fuerte donde haga daño. (...) Las masas populares de Mataró deben decidirse a actuar de firme, implacablemente, y desde ahora sentir la santa intolerancia de no permitir a los reaccionarios y su jauría, las actividades a que hasta ahora se han entregado libremente e impunemente".

Pero a finales de agosto del 36, Peiró percibe que los "abusos" de la violencia "incontrolada" minan la credibilidad de la revolución en la retaguardia y comienza a denunciarla abiertamente en varios de sus artículos. En el escrito "Un curso de actuación revolucionaria", publicado en "Llibertat" el 27 de agosto, Peiró hace un primer reproche a los revolucionarios mataronenses porque les era "más agradable quemar iglesias y conventos" que evitar la fuga de los "peces grandes, los que merecen seres colgados de las farolas de la Riera". Parece claro, por sus propias palabras, que lo que quería Peiró no era tanto detener la violencia sino reconducirla y hacerla más asimilable para el conjunto de la población. Peiró inicia en este y otros artículos una serie de disquisiciones para delimitar lo que, según él, es una acción revolucionaria de lo que es simple delincuencia. Toda acción por venganza o provecho personal no es revolucionaria, pero "matar el mismo Dios, si existiera, al calor de la revuelta, cuando el pueblo enardecido por la justa ira se desborda, es una medida natural y muy humana".

En todos los artículos, incluso en los que denuncia de la manera más enérgica los crímenes de los "incontrolados", Peiró mantiene esta ambivalencia entre la abstracción de la violencia revolucionaria, considerada positiva e inevitable, y el rechazo a una gran parte de la violencia concreta aplicada en el bando revolucionario. Un rechazo que Peiró justifica siempre no tanto por un sentimiento de compasión por las víctimas como por la necesidad de no dañar la imagen de la Revolución.

Es por ello que lo más interesante del libro de Peiró no es tanto la denuncia de las atrocidades sino los motivos por los que lo hace. Si realmente, como dicen muchos historiadores, la violencia republicana hubiera sido algo aislado, esporádica y limitada a unos cuantos pelotones incontrolados, Peiró no habría tenido necesidad de insistir tanto en esta cuestión. El motivo por el que Peiró se la juega en su beligerancia contra los "incontrolados" es porque se da cuenta de que la violencia es tan arbitraria, intensa y extensa, que asusta no ya a los "fascistas" sino incluso a muchos de los partidarios de la República.

Peiró llega a ser muy contundente en la denuncia de la violencia "incontrolada" pero también muy discreto en su cuantificación. Sólo en algún párrafo menciona que el número de víctimas pueden ser "cientos". En realidad, Peiró no explica todo lo que sabe. Esconde muchas cosas para evitar el descrédito de la revolución y de la república y porque se siente solo. En la introducción que escribe en octubre de 1936 en el libro "Perill a la reraguarda" lo dice claramente: "No he dicho todo lo que yo puedo decir, todo lo que había que decir, todo lo que yo hubiera dicho; y no lo he dicho, como tenía el propósito de hacerlo, precisamente porque entiendo que la reproducción de mis artículos no es la colaboración que yo buscaba y esperaba conseguir de quienes, escribiendo para la prensa, tienen al menos el mismo deber que yo. Es decir, quise iniciar una campaña en contra lo que, aún ahora, deshonra a la Revolución, y estaba dispuesto a decir a gritos lo que yo sé y entiendo que tenía que decir, por poco que los que saben más cosas que yo las dijeran públicamente. Ahora, que nadie crea que he callado por miedo. He callado del asco que me ha hecho el silencio de los demás". | NIHIL OBSTAT (24/12/2002)


Artículo original, aquí (en catalán)

Podría emitirse miles de veces más CO2 en las ciudades sin suponer problema alguno para la salud


No se lucha contra el smog con medidas como la de limitar los coches por matrículas (y menos sin poner transporte público gratuito a cambio) que acaban haciendo que la gente pudiente tenga dos coches con matrículas ad-hoc, si no promoviendo en las ciudades la sustitución de vehículos a combustible por vehículos eléctricos que no emiten óxidos de nitrógeno, de azufre o compuestos orgánicos, tanto públicos como privados. Y promoviendo el uso de gas natural para las calefacciones.

El smog fotoquímico es un fenómeno complejo relacionado fundamentalmente con los óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles, fenómeno al que puede unirse la contaminación por partículas sólidas en suspensión. Pero no tiene nada que ver con el CO2.

El CO2 no es un gas tóxico ni irritante salvo en estado puro y no es peligroso en aire para la vida humana (por desplazamiento del O2) al menos hasta concentraciones superiores a 150.000 ppm o 15% en volumen (la media actual en la atmósfera es 400 ppm o 0,04%). Podría emitirse miles de veces veces más CO2 por los vehículos y calefacciones en las ciudades, que ello no supondría problema alguno para la salud humana. Por eso los chinos, con muy buen crietrio, han hecho una ley en la que establecen el smog como un contaminante contra el que tienen que luchar, pero no contra el CO2. | Guillermo Gefaell Chamochín

Via, Antón Uriarte

dimecres, 28 de desembre del 2016

Dejemos de poner nuestra atención en los problemas equivocados y las soluciones fallidas

¿Ha sido el 2016 un año terrible o el mejor de la historia?


Al leer las páginas de columnas de opinión, uno queda con la impresión de que el mundo está enfrentando un malestar que supera cualquier acontecimiento individual, y que la gente se está volviendo cada vez más (y más peligrosamente) dividida. Pero si damos un paso hacia atrás queda claro que hay muchas razones para ser optimistas. De hecho, en muchos sentidos vivimos la mejor época de la historia. Es más, algunos temas de los que más nos preocupamos -debido a las redes sociales y las noticias las 24 horas- no son los problemas que debieran tenernos en vela.

Piénsese en la creciente desigualdad, uno de los temas del año de los que más se habla. No hay duda de que en los últimos dos siglos ha aumentado la brecha entre los ingresos más altos y los más bajos, pero eso es porque prácticamente todo el mundo sufría los mismos niveles de miseria en 1820. Más de un 90% de la humanidad vivía en la pobreza absoluta. Luego llegó la Revolución Industrial, llevando un rápido crecimiento del ingreso a todos los puntos donde se propagó: China desde 1978 e India desde 1990 registraron índices particularmente altos. Como resultado, el año pasado menos de un 10% de la población mundial vivía en la pobreza absoluta.

Más aún, las economías en desarrollo están contribuyendo a una próspera clase media que se ha más que duplicado, desde cerca de mil millones de personas en 1985 a 2,3 mil millones en 2015. Esta inmensa reducción de la pobreza ha sustentado un declive de la desigualdad del ingreso global a lo largo de las últimas tres décadas.

La desigualdad ha bajado también según otros índices. Desde 1992, la cantidad de gente con hambre en el mundo ha bajado en más de 200 millones, a pesar de que la población humana creció en cerca de dos mil millones. El porcentaje de hambrientos casi se ha reducido a la mitad, desde un 19% a un 11%.

En 1870, más de tres cuartas partes de la población mundial era analfabeta y el acceso a la educación era incluso más desigual que el ingreso. Hoy más de cuatro de cada cinco personas pueden leer, y los jóvenes tienen un acceso sin precedentes a la escolarización. Los analfabetos corresponden principalmente a las generaciones mayores.

La historia es parecida en el ámbito de la salud. En 1990, casi 13 millones de niños morían antes de cumplir los cinco años. Gracias a las vacunas, una mejor nutrición y mejor acceso a la atención de salud, la cifra ha caído por debajo de los seis millones. En términos más amplios, la desigualdad de la esperanza de vida es más baja hoy, porque son mucho más accesibles los avances médicos disponibles solo para la elite hace alrededor de un siglo.

En pocas palabras, el mundo no se está yendo al infierno. Y si todavía hay multitud de problemas que solucionar, a menudo no son los que ocupan nuestras reflexiones y debates públicos. La elección de Trump ha generado inquietud en los comentaristas que temen que su potencial rechazo del acuerdo climático de París pueda “condenar la civilización”. Pero el acuerdo de París nunca iba a solucionar el calentamiento climático. De hecho, de acuerdo a la misma ONU, los recortes a las emisiones de CO2 producirían apenas un 1% de la reducción necesaria para mantener el aumento de la temperatura global dentro de 2º Celsius con respecto a los niveles preindustriales.

En contraste, la promesa de Trump de desmantelar los acuerdos de comercio ha recibido muy pocos rechazos. Por el contrario, en los barrios más exclusivos de Nueva York, Berlín y París se comparte esa oposición al libre comercio. Pero los análisis de coste-beneficio muestran que un comercio más libre es el principal motor para sacar de la pobreza a los ciudadanos del planeta. Según una investigación encargada por mi centro de estudios, el Centro del Consenso de Copenhague, si se resucitara la moribunda Ronda de Desarrollo de Doha de negociaciones de libre comercio global se elevarían los ingresos de miles de millones de personas en todo el mundo, al tiempo que se reduciría la cantidad de personas en la pobreza en la asombrosa cifra de 145 millones en 15 años. Nuestras prioridades de salud global sufren un sesgo similar. Dedicamos gran parte de este año a preocuparnos sobre el virus Zika, especialmente una vez que llegó a los Estados Unidos. Y es cierto que el Zika, con sus devastadores efectos sobre los niños, es causa de preocupación en Brasil y otras áreas. Sin embargo, la tuberculosis, que ha recibido relativamente poca atención, sigue siendo la mayor y más letal enfermedad infecciosa global.

Sabemos cómo tratar la TBC, al igual que sabemos cómo reducir la mortalidad infantil y hacer frente a la desnutrición. En una medida no menor, estos retos globales persisten porque nos centramos en otros problemas.

Decidámonos a solucionarlos para tener un mejor 2017. Debemos dejar de poner nuestra atención en los problemas equivocados y soluciones fallidas. | Bjørn Lomborg

Artículo completo, aquí

Por si alguien tenía dudas todavía: Podemos sigue en 1936, sigue en la guerra civil




Pues que vete también a Santiago Carrillo y al PCE por haber promovido la Reconciliación nacional




Entendiendo el fenómeno Trump: la rebelión de los MAR (Middle-American revolution)


INSTITUTO MISES.- Durante la campaña presidencial, algunos conservadores, tratando de entender el fenómeno Trump, descubrieron repentinamente la obra de Sam Francis, un autor y articulista de hace 25 años. Francis escribió acerca de lo que llamaba los radicales medios estadounidenses (MAR, por sus siglas en inglés).

Los MAR consideran la corrección política exactamente con el mismo desdén que Hollywood, los medios de comunicación y la clase política tienen por ellos. No son rígidamente ideológicos, ni siquiera ideológicos en absoluto. Aunque en general apoyan la propiedad privada y la Constitución de EEUU, no se oponen filosóficamente a la regulación de los negocios, creen que el libre comercio les ha perjudicado y no tienen ningún interés en absoluto en recortar ls Seguridad Social ni el medicare. Y son antiglobalistas.

(...)

Las elecciones de 2016, por fin, hicieron justicia al análisis de Francis. Los MAR aparecieron a raudales, a pesar de los mayores ataques que puedan recordarse sobre su candidato por parte de los medios y la élite cultural.

En este entorno no libertario, ¿qué podría esperar razonablemente un libertario, por supuesto además de los horrores habituales? Principalmente esto: (1) rebajar la tensión con Rusia; (2) menores impuestos a las empresas; (3) alivio regulatorio.

En un discurso de hace solo unos pocos días Trump resumía su política exterior. Sigue queriendo luchar contra el ISIS. Pero continuaba diciendo: “Seguiremos una nueva política exterior que aprenda por fin de los errores del pasado. Dejaremos de derrocar regímenes y eliminar gobiernos”.

Podríais pensar que un discurso tan poco en consonancia con el último medio siglo de intervencionismo bipartidista tendría alguna atención en los medios y sería discutido durante días. Pensaríais eso si no tuvierais conocimiento previo de los medios estadounidenses. Ese aspecto del discurso fue resaltado por los medios alternativos y nada más.

(...)

...Trump puso más claramente a la vista que nunca el partidismo de los medios. Hay personas que piensan que la segunda y tercera generaciones de estadounidenses de origen mexicano van a ser deportadas o que temen realmente el confinamiento de negros y homosexuales en campos de concentración. No lo deducen de nada que haya dicho Trump. Es completamente obra de los medios y los guerreros de la justicia social.

Hablando de estos últimos, la locura en las universidades está en YouTube para que la vea la gente normal. Los guerreros de la justicia social están tratando de mostrarse como víctimas de los autoritarios seguidores de Trump. ¿Pero cuántos de sus profesores han visto interrumpida sus clases?

¿Cuántos mítines de Bernie o Hillary han tenido que cancelarse por motivos de seguridad?

¿Cuánta gente ha sido golpeada por llevar sombrero de Hillary? (Vale, eso no fue justo: nadie ha llevado nunca un sombrero de Hillary).

¿Cuándo fue la última vez que un evento de los guerreros de la justicia social fue interrumpido por libertarios o conservadores?

Los maestros (incluso sindicatos entre maestros) han distribuido currículos en contra de Trump para su uso en las escuelas públicas. ¿Cuándo fue la última vez que se propusieron currículos contra los demócratas para su uso en escuelas públicas?

Y dejadme recordar: ¿qué candidato estaba en ese partido que fue grabado describiendo su práctica de contratar provocadores para tratar de provocar violencia?

El comportamiento violento, no de los seguidores de Trump (siendo la supuesta ola de delitos del odio inspirada por Trump un invento imaginada por los medios), sino de los opositores a Trump, es completamente visible.

En otras palabras, encontramos en la izquierda todas las características que esta afirma encontrar en los seguidores de Trump: intolerancia, ocio a las personas distintas de ellos, autoritarismo, cerrazón mental y deseo de violencia. | Llewellyn Rockwell


Jaume Sisa y el independentismo: '¿Quiénes son nuestros héroes?, el Sr Esteve, el mossèn y el caganer ¿Se puede ir con esto a algún lugar?


JAUME SISA.- Es lógico que cuando nada hay la esperanza sea máxima. Puede que vayamos hacia atrás, pero partimos de un cierto nivel. Ahora un pobre puede tener una pantalla de plasma, móvil y coche, pero yo, que soy de familia humilde, no recuerdo tener nada en casa y toda la sociedad era pobre, y si nos situamos en los años 30 aún había más pobreza. Los obreros trabajaban 12 o 14 horas y eran pobres. Todos estos de la CUP y del 15 M me parecen gente bien intencionada, pequeños burgueses que no han pasado hambre, personas con formación..

P: Materialmente hacia adelante, espiritualmente hacia atrás.

R: No hemos avanzado nada, sólo oigo discursos vacíos, tópicos, demagógicos…..y se compran esos discursos sin saber cuánto cuestan. La independencia, por ejemplo, nadie dice lo que nos costará y encima nadie lo pregunta. Los catalanes sabemos que todo tiene un precio. Ningún catalán se embarcaría individualmente en un viaje sin preguntar cuándo llegará, y si el desayuno está incluido y el taxi pagado……Es muy curiosa esta dicotomía entre el catalán pragmático y el súper ego social catalán independentista propio de “lo queremos todo”. Hay tres formas de pagar el viaje, y ninguna de ellas es del agrado del catalán: que le toquen la cartera, que le toquen la cara o que le toquen el Barça.

P: ¿Y por qué cree que ha cuajado, por lo ilusionante de su sentido poético?

R: Exactamente, la independencia se ha convertido en una idea poética. La poesía llena los huecos de la realidad ordinaria y ayuda a sobrellevarla, pero en Catalunya se habla desde la poesía de la realidad ordinaria, que tiene otras leyes que se han de considerar. Un cantautor puede prometer la luna, un político no, y si lo hace, engaña. Los políticos nos han ocupado el espacio poético. ¿Por qué una gran parte del pueblo catalán ha comprado esta idea sabiendo que es imposible? Sin una guerra o una revolución esto de la independencia no es posible.

P: ¿No se desobedecerá?

R: No. Bueno, alguno sí lo hará, y cuando le caiga la primera ostia, todo el mundo a comer a casa y a la cama pronto que mañana abrimos la botiga. ¿Quiénes son nuestros héroes?, el Sr Esteve, el mossèn y el caganer... ¿se puede ir con esto a algún lugar? Por contra ¿qué héroes tiene España?, un loco que fue por ahí queriendo cambiar el mundo llamado Quijote. El sr Esteve no salió de su tienda...
Más...

Dawkins: '¡Touché!'

diumenge, 25 de desembre del 2016

Los progres americanos se lanzan a comprar armas y almacenar alimentos tras la elección de Trump



BBC.- It is not just gun ownership that liberals are reassessing in the wake of Donald Trump's election win. There appears to have been a surge in interest in survivalism too.

In America, stockpiling weapons and food, in preparation for social and economic collapse, has tended to be the preserve of right-wing libertarians and foes of "big government". But the Liberal Prepper Facebook group - up to now a small band - reports a big increase in enquiries.

"A lot of people are worried that not only will [a Trump presidency] fail but that it will fail spectacularly to the point that we are going to end up on in one or more critical situations that we are just not prepared for," says Jeff, 36, one of the group's members.

The group is run by BlytheBonnie, a 70-year-old lifelong Democrat who turned against the party at the recent election because she "didn't like the way they treated Bernie Sanders". She has a purpose-built, above-ground storm shelter, stocked with emergency supplies of food and water, with its own generator.
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dissabte, 24 de desembre del 2016

Se acabó el 'procés' unilateral de independencia

Puigdemont se tragó su 'referéndum sí o sí' de septiembre de 2017; Colau ganó tiempo para construir su partido y situarse en posición de alcanzar la Generalitat y Junqueras dio un paso más en su objetivo inmediato de hundir a la antigua Convergència y suceder a Puigdemont. Este ha sido el resultado de la cumbre por el derecho a decidir celebrada ayer en Barcelona.

Hace años que algunos lo venimos diciendo: no hay, no ha habido y nunca habrá atajos a la independencia de Cataluña. No hay vías políticas democráticas fuera de la ley y la clase política catalana siempre lo ha sabido. Aunque se hicieran los suecos.

El sueño romántico de ruptura unilateral fue siempre la opción de una minoría radical. Sin embargo, esa minoría, con el apoyo de la 'claca' mediática, consiguió el espejismo: 'millones' de personas salían a la calle, primero contra la sentencia del Tribunal Constitucional -que avalaba más que limitaba el nuevo Estatuto de Cataluña- y después en sucesivos 11 de Septiembre por la independencia catalana.

Ese espejismo cegó a Artur Mas que creyó ver en él su tabla de salvación y la de su partido, ya en decadencia y erosionado por la crisis económica. Si no puedes derrotar a tu adversario, únete a él. Sin embargo, en lugar de encabezar ese movimiento para intentar reconducirlo, Mas quiso ser más papista que el Papa y desató, como buen aprendiz de brujo, unas fuerzas que a duras penas pudo contener y que terminaron acabando con él.

Por momentos se vivió una ilusión, pero la mayoría social de Cataluña no quiere aventuras, quiere acuerdos con el Estado dentro de la ley. El sueño se deshincha. La prosaica realidad permanece.





Perquè ara ja no es tracta d’independència, ni tan sols d’un referèndum “sí o sí”, sinó “d’un referèndum sobre el vincle que ha de ser entre Catalunya i Espanya” en paraules del president de la Generalitat, Carles Puigdemont. No ha esmentat ni la paraula independència en tota la seva intervenció. Encara que ara segur que sortirà dient que Catalunya vol ser lliure o alguna cosa similar. Per treure pit. El president diu una de freda i una altra de calenta per compensar.

Però la cimera del Pacte Nacional pel Referèndum ha certificat definitivament el canvi en el full de ruta del sobiranisme: ara ja no és la independència l’estiu vinent, ni tan sols una consulta unilateral, sinó una altra vegada el dret a decidir. Estem on estàvem fa cinc anys. A aquest pas tornarem a reclamar el dèficit fiscal.

Encara ressonen a les meves orelles les paraules del conseller Romeva, al ple del 9 de novembre de l’any passat, quan deia que “la proposta de demanar novament un referèndum ha quedat superada pels fets”. Llavors els diputats de Catalunya sí que es Pot van exhibir unes pancartes amb la paraula “referèndum” a l'hemicicle, però ens fèiem els valents. Havíem passat pantalla.

En fi, els militants i simpatitzants d’Esquerra estaven molt cofois pel zasca que m'ha dedicat el vicepresident Junqueras a la roda de premsa. Que il·lusos. No se n’adonen que els han enredat com a xinos. La independència està més llunyana que mai. La cimera ha estat una reculada en tota regla. Molt malament deu haver anat perquè tot un vicepresident respongui d'aquesta manera.

De fet, la gran triomfadora de la nit ha estat Ada Colau. Com als oscars de Hollywood. No només ha eclipsat Puigdemont -que gairebé ha fugit cames ajudeu-me- sinó al mateix Junqueras. Ha estat més fresca, més àgil i sobretot més transparent. I això que sortia d’un ple municipal al matí en el que no ha pogut aprovar els Pressupostos i ha hagut d'anunciar una qüestió de confiança. Colau és una màquina de fer política. Se'ls està menjant.

Jo, d’ells, em començaria a amoïnar seriosament. És veritat que l'alcaldessa ho té difícil per encapçalar una força hegemònica perquè amb l'actual llei electoral primen les comarques en detriment de l’àrea metropolitana. Però a la Catalunya actual ja pot passar de tot.

I ara què diran ara els de l’ANC? Aquests que auguraven que la independència pel Sant Jordi del 2015!. Carme, ara ja no cal posar les urnes, oi? Ara ja tenim un càrrec. Esplèndidament retribuït, per cert. I Eduardo Reyes, que va de machote per la vida? O Lluís Llach, que s'ho va creure? Sense oblidar el president d'Òmnium, Jordi Cuixart. Tampoc la Neus Lloveras, de l'AMI. Ni la Marta Pascal, el Jordi Turull o la Marta Rovira. El lema de la darrera Diada no era A punt?. Què prometran l'any vinent?.

El problema és que el procés ha esdevingut un business, un negoci, un modus vivendi. Hi ha massa gent visquent del cuento. Però si Francesc Homs, al que Tian Riba va definir com el gurú de la transició nacional, ha acabat proposant una comissió d'estudi al Congrés sobre la qüestió catalana!. De Braveheart a Francesc Cambó.| XAVIER RIUS