dimecres, 28 de novembre del 2018

Habrá que ir poniéndose los chalecos amarillos






La prensa socialdemócrata, hegemónica en Europa, está dando un trato sesgado a la movilización de los inencasillables 'gilets jaunes' franceses contra el impuesto a los combustibles políticamente incorrectos como el diésel. Impuesto que el gobierno de Macron ha justificado por la necesidad de implementar el plan de 'transición energética' para acabar con las emisiones de CO2 según lo establecido en el compromiso de París y acorde con las últimas propuestas de Bruselas.

El silogismo que hacen medios y élites es facilón: si oponerse a la subida de impuestos no es de izquierdas, los 'chalecos amarillos' son de derechas; ergo su protesta es inmoral e ilegítima y los que la secundan  son tan 'deplorables' como los que votaron a Trump.  Y luego se sorprenden si los ciudadanos perjudicados no les aplauden o les increpan,  a veces con inaceptables estallidos de esa típica violencia callejera que acompaña siempre a los movimientos reivindicativos franceses y en la que no parece ajena la mano de lepenistas y melenchonistas.

El impuesto al carbono es un impuesto recaudatorio y punitivo que forma parte de un 'plan de la élite urbanita europea' que se resume en tres palabras: 'decarbonización, decrecimiento y “socialismo” . En Irlanda se pagan ahora 100 € al año por el CO2 por habitante. En unos 10 años se deberán pagar 1.500 € ... Habrá que ir poniéndose los chalecos amarillos' [Anton Uriarte].

El calentamiento global antropogénico funciona como una verdad revelada. Medios como la BBC han prohibido invitar a 'negacionistas' a sus programas. Censura que no es nueva y que fue promovida, hace algunos años, por los cabecillas científicos del catastrofismo climático, como mostraron los emails que salieron a la luz en lo que se llamó el Climagate. Eran los tiempos en que la propaganda del 97,1% de 'consenso científico' sobre la realidad del cambio climático estaba en su apogeo.

Sin embargo, ese consenso es un espejismo. La realidad es muy diferente. 'Hay algunos científicos que no creen que el calentamiento global esté sucediendo en absoluto. Hay muchos que creen que el ligero aumento de la temperatura en los últimos cien años no es más que una fluctuación natural en el ciclo normal del clima, y los hay que reconocen el aumento con cierta preocupación, pero no creen que se deba al aumento del dióxido de carbono.

Los científicos que intentan refutar el calentamiento global antropogénico argumentan que sus defensores utilizan modelos defectuosos para demostrarlo. Según esos modelos, durante los últimos cien años, la temperatura promedio de la Tierra debería haber aumentado en un grado centígrado. Pero eso no ha ocurrido. Solo se ha registrado un aumento aproximado de medio grado Celsius. Como la temperatura no ha aumentado según la predicción, creen que la Tierra no se está calentando.

Pero ¿por qué la temperatura ha subido ligeramente? Muchos científicos creen que esto se debe a las fluctuaciones naturales en el clima de la Tierra, que ha variado significativamente en sus seis mil millones de años de historia. Este planeta ha pasado por muchas edades de hielo y siempre las ha revertido. El clima también ha sido mucho más cálido de lo que es ahora y ha regresado a un nivel más templado. La naturaleza, pues, se ajustará en consecuencia.

Los científicos que reconocen con cautela el calentamiento pero no lo atribuyen al aumento de CO2 afirman que las emisiones de carbono antropogénico no son el factor más importante para determinar qué causa las variaciones de temperatura. Afirman que las variaciones solares, incluidas las manchas solares o las erupciones volcánicas, podrían desempeñar un papel importante en el aumento de la temperatura. Una disminución del 4% en la capa de nubes, que afecta la radiación solar entrante, tendría el mismo efecto que duplicar el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera. También afirman que incluso la luna afecta el clima.

El aumento del dióxido de carbono en la atmósfera no está directamente relacionado con las fuentes antropogénicas. Hay otras fuentes que hacen contribuciones de carbono mucho mayores a la atmósfera. La descomposición de las plantas y la actividad volcánica junto con otras numerosas fuentes naturales de emisión representan 200 mil millones de toneladas de dióxido de carbono, mientras que las fuentes antropogénicas representan solo 7 mil millones de toneladas. Por lo tanto, la actividad humana no constituye una fuente importante de dióxido de carbono.

Debido a que la actividad humana no tiene en cuenta una entrada importante de dióxido de carbono en la atmósfera, es difícil vincular directamente el CO2 al aumento de la temperatura global promedio.[ Dos estudios recientes del CERN confirmarían por primera vez el cambio climático natural y la poca relevancia del CO2]. Algunos modelos muestran que el efecto de enfriamiento de los combustibles fósiles, como la neblina emitida por los aerosoles de sulfato, puede ser entre 4-8 veces mayor que el efecto de calentamiento. La deforestación y el uso alternativo de la tierra, si bien son antropogénicos, no son emisiones directas como lo son los combustibles fósiles quemados. Por lo tanto, el dióxido de carbono no está directamente relacionado con el aumento de la temperatura global promedio.

Estos científicos argumentan además que la correlación entre las emisiones antropogénicas y el calentamiento global no son exactas. Los datos de temperatura no son precisos. Usando un satélite más preciso, los datos muestran que hubo una tendencia de enfriamiento a nivel mundial desde 1979 hasta 1997. Los datos y observaciones de globos aerostáticos también lo verificaron. Los científicos, a favor o en contra, no pueden crear un modelo que incorpore todos los factores porque aún no saben exactamente cómo afecta cada factor al esquema de temperatura global. Se cree que el vapor de agua y las nubes afectan este esquema, pero hasta qué punto se desconoce. Es necesario encontrar más información para modelar con precisión la atmósfera y cómo el dióxido de carbono se relaciona con el calentamiento global'. [GLOBAL WARMING IS NOT HAPPENING-Massachusetts Institute of Technology (MIT)]

[Para una mayor comprensión del papel del CO2, leer el artículo 'En defensa del CO2' del profesor Uriarte]

En su conferencia en la Global Warming Policy Foundation en la Royal Society de Londres, el divulgador científico Matt Ridley, que se define a si mismo como lukewarmer, señaló que 'hoy en día hay una legión de bien pagados vigilantes del redil cuyo trabajo es mantener el debate en binario: o crees que el cambio climático es real y peligroso, o eres un negacionista que cree que se trata de un timo. Pero hay una tercera posibilidad que se niegan a admitir: que se real pero no peligroso'.

Otro likewarmer es el profesor Patrick J. Michaels, director del Centro para el Estudio de la Ciencia en el Cato Institute y profesor de Investigación en Ciencias Ambientales durante 30 años en la Universidad de Virginia. Para Michaels, 'el calentamiento está creando un planeta más verde con temporadas de cultivo más largas y con rendimientos crecientes en las cosechas. Contrario a lo que se dice, la potencia de los huracanes en el Atlántico se encuentra alrededor del promedio de los últimos 100 años, aun cuando 2017 fue una temporada fuerte. La información de la industria aseguradora muestra que no ha habido cambios globales en daños relacionados al clima cuando se expresan como un porcentaje de la actividad económica total. Por lo tanto, es un mito la noción de que el clima está, como un todo, volviéndose «más extremo»'.

Para el profesor emérito del MIT, Richard S. Lindzen, sorprende el simplismo de la 'teoría' del calentamiento antropogénico. 'El clima, que es un sistema multifactor complejo, se le resume en una sola variable, el cambio de temperatura promediado globalmente, y se le controla principalmente por la perturbación del 1-2 % de una única variable, el dióxido de carbono, entre otras muchas variables de importancia comparable. Estas son un par de afirmaciones extraordinarias basadas en un razonamiento que limita con el pensamiento mágico'. Por decirlo en palabras de Jordan Peterson, el calentamiento global es 'un pensamiento de baja resolución'.





Para Lindzen 'una conjetura inverosímil respaldada por evidencia falsa y repetida incesantemente se ha convertido en "conocimiento" políticamente correcto y se utiliza para promover el vuelco de la civilización industrial'.  Es decir, para destruir el capitalismo.

No se trata de una sospecha o de una especulación más o menos fundada sino de algo reconocido públicamente por los promotores políticos del calentamiento antropogénico. Lo dijo públicamente en Bruselas hace tres años la entonces secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático,  Christiana Figueres,  al admitir que "esta es la primera vez en la historia de la humanidad que nos estamos imponiendo intencionalmente, dentro de un período de tiempo definido, cambiar el modelo de desarrollo económico que ha estado reinando durante al menos 150 años, desde la Revolución Industrial".

En EEUU, la izquierda demócrata mayoritaria desde noviembre en la Cámara de Representantes ha empezado a trabajar,  ante los 'terribles informes climáticos',  en un 'New Deal Verde' para alcanzar el 100% en energía renovable en 10 años.

Sí, habrá que ir poniéndose los chalecos amarillos...


divendres, 9 de novembre del 2018

El totalitarismo en marcha




Como buenos totalitarios, CUP y Colectivo Praga, contra la libertad ideológica y contra la libertad de expresión en el ámbito académico. Esto sale hoy en los medios, pero en las universidades los sufrimos día a día.

En el fondo el boicot que promueven no es un acto contra Lesmes, a quien le queda menos de un mes para dejar su cargo de Presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial. De lo que se trata es de amedrentar, de "ocupar espacio", de impedir el pensamiento libre y riguroso, en el más puro ejercicio de totalitarismo.

Ciertamente, la calificación de totalitario puede parecer, si no se profundiza en su significado, alarmista o malintencionada, cuando se pretende aplicar al proceso de independencia que una parte del nacionalismo catalán ha emprendido y que extiende sus tentáculos en todo el espectro social, universidades incluidas.

Para Hannah Arendt, el totalitarismo es un modo de dominación nuevo, diferente de las antiguas formas de tiranía y despotismo, por lo que no se le puede identificar únicamente con régimen dictatorial. También Claude Lefort se hace eco de la irrupción novedosa de tales sistemas, indicando que el terror, en el sentido hasta entonces considerado, no estaba estructurado de la misma manera en los autoritarismos de algunos países de la Europa del Este socialista, donde se ejercía de formas mucho más sutiles que en las dictaduras clásicas. Marcuse, a su manera, también se hizo eco de las manipulaciones ideológicas en “El hombre unidimensional” apelando a la conciencia que debería estar presente en las personas y que, como consecuencia de las limitaciones intrínsecas a la cultura oficial, derivan en la imposibilidad de escapar a tal coacción, creando una sociedad alienada.

Franz Neumann, que estudió el totalitarismo partiendo del nacionalsocialismo, destacó, siendo ello muy importante, en el trabajo que le fue encargado en el contexto de los Juicios de Nuremberg, que los principios básicos de la Constitución de Weimar nunca fueron formalmente derogados por el sistema nacionalsocialista, sino que precisamente fue el retorcimiento crujiente de los instrumentos de la democracia lo que permitió que se fueran desnaturalizando para dar paso al régimen hitleriano.

También en Orwell o Kundera, la ideología totalitaria se presenta a sí misma como una explicación certera y total del curso de la historia y del sentido de la vida, construyendo una narración épica de victoria, de consecución y, también, de venganza. Construye una visión del mundo ficticia pero lógicamente coherente, y deriva de ella directivas de acción cuya legitimidad se fundamenta en esa misma lógica interna. Con el método del olvido organizado y la supresión de la diversidad cultural, aparecen los plagiadores de la Historia y se desmorona la identidad particular de la conciencia individual.

Raymond Aron nos proporciona indicadores válidos para analizar cuándo un régimen tiende al totalitarismo. En su obra “Democracia y totalitarismo”, fundada en el análisis no únicamente ideológico o filosófico, sino en la praxis que deriva de las relaciones de fuerza, desgrana situaciones de facto que también podemos apreciar que se producen actualmente aquí, en nuestro país, en Cataluña. Aron analiza certeramente el monismo sociológico que subyace al totalitarismo, negando la independencia crítica de la persona, cuyo pensamiento es sustituido por la clarividencia de la ideología que se pretende dominante, ya se tratara, en su análisis y época, del fascismo/nacionalsocialismo o del marxismo-leninismo soviético.

La ideología totalitaria busca ser la única auténtica, la única válida, la que tiene que ser seguida porque sólo con ella, como se repite machaconamente en los discursos políticos del nacionalismo secesionista, se alcanzarán las debidas cuotas de progreso, de bienestar, de satisfacción del pueblo. Siempre bajo la dirección de una sola línea organizativa, que puede estar formada por la unión entre varias, hermanadas mediante fuertes lazos derivados de una finalidad común, el sistema totalitario no ofrece metodologías o prácticas de consenso al resto, ya que está en posesión de la verdad y se erigen en monopolio de la acción política “legítima”. Aquí y ahora, sólo ellos están legitimados para dirigir al nuevo país hacia su destino.

Esta identificación exclusiva con el objeto del sistema, al producir, en palabras de Adorno, una adhesión tal que provoca incapacidad para entender al otro, buscan sumar el apoyo de las masas para aparecer como fruto de la voluntad popular. Al volverse masivos, el totalitarismo condena ideológicamente a los opositores, porque al hacerlo defiende la voluntad y los intereses del pueblo. Así, pretenden hacernos creer que hablan en nombre de y representan a toda Cataluña, que tienen un “mandato democrático”, derivado de la mayoría absoluta numérica en el Parlament, que no se corresponde con ninguna mayoría social, ya que nunca han obtenido el respaldo de la mayoría del cuerpo electoral.

El totalitarismo puede, incluso, llegar democráticamente al gobierno. No es, pues, el análisis de si se ha sido o no elegido lo que le identifica. Lo que le identifica es la forma de ejercer el poder y las finalidades que pretende. Un gobierno puede ser elegido por el voto de la población y, posteriormente, desfigurar las instituciones e ir estableciendo sibilinamente un poder que alcance a todos los ámbitos. En todos los casos, se han apoyado en movimientos de masas que pretenden encuadrar a toda la sociedad, dividiéndola en buenos (quienes forman parte de ese movimiento) y malos (los contrarios).

Así que ya lo saben: Los "buenos" boicotearán el acto académico previsto en la Universidad de Barcelona. Los "malos" seremos tildados de fascistas, porque la "verdad democrática" la tienen los otros.

TERESA FREIXES




dilluns, 29 d’octubre del 2018

No confundan a Puigdemont con Trump, el delincuente es el primero




¿Tan sorprendente es que Donald Trump haya dicho en un mitín en Texas que es nacionalista? ¿No lo sabíamos ya desde que lanzó su exitosa campaña presidencial con los eslóganes 'América primero' y 'Haz que América sea grande otra vez'? Lo único realmente sorprendente es que no lo haya dicho antes.

En ese mitín, Trump dijo textualmente: 'Sabéis lo que es un globalista, ¿verdad? Un globalista es una persona que quiere que el mundo vaya bien, francamente, sin preocuparse mucho por nuestro país. ¿Sabéis que? Soy un nacionalista. Usad esa palabra'. Con esta frase Trump definió su nacionalismo: se puede querer que el mundo vaya bien siempre que uno no se olvide de su casa.

Hasta hace poco, gran parte de la izquierda era antiglobalista. En su proverbial miopía ideológica, acusaba a la globalización, que tan enormes beneficios ha dado a la humanidad, de ser perjudicial para los trabajadores del tercer mundo sin ver que los perjudicados no estaban tanto en la China o Bangladesh como en las tripas de Estados Unidos y Europa. Minorias perjudicadas a las que, como daños colaterales, primero ignoraron y después vilipendiaron -por ser hombres, blancos, obreros integrados, incultos, machistas, alcohólicos, brutos y violentos- hasta que Trump les tiró un capote y se los ganó para su ejército electoral.

El problema no es Trump sino el monstruo ficticio que han creado de él. Contra Trump todo vale, incluído que el fin justifique los medios. En lugar de aceptar a Trump como legítimo adversario político, por muy alejado que esté de nuestras convicciones ideológicas, se le ha convertido en fetiche de todos los males del mundo. Cada vez que dice o hace algo en su brusca tosquedad, un ejército universal de plañideras se desgañita y se rasga las vestiduras ante los ávidos focos de la televisión global.

Trump es el referente del mal, la encarnación del demonio del populismo, ese cajón de sastre en donde metemos todo aquello que no encaja en nuestra concepción políticamente correcta del mundo y la sociedad. Así, lo peor de Bolsonaro o Puigdemont es que se parezcan a Trump y no que el primero planificase acciones terroristas cuando era militar o que el segundo encabezase un intento de golpe de estado. Identificar a Bolsonaro y Puigdemont con Trump pretende ser un insulto, pero poner a Trump al nivel de Bolsonaro o Puigdemont es una calumnia. Guste o no, el elefante rubio de la Casa Blanca no ha desobedecido a los tribunales, no ha roto la legalidad y ni mucho menos ha violado la Constitución.

Sí, el nacionalismo no es de fiar. Pero como dice Fernando Savater, 'es un narcisismo colectivo que puede ser leve y hasta simpático' siempre y cuando no se convierta en agresivo pretendiendo escindir o anexionar territorios mediante el enfrentamiento con la propia sociedad o con la de otro Estado.

El nacionalismo de Trump, a día de hoy, es politicamente leve, mientras que el de Puigdemont es delictivamente grave. Sin embargo, para el funesto Gobierno socialista de Pedro Sánchez y sus deplorables aliados Trump es el avezado delincuente y Puigdemont un incauto niño travieso.







dissabte, 27 d’octubre del 2018

Jashogui, el islamista que no quería las reformas de Salman




Durante la guerra fría, la izquierda no perdió ni una sola oportunidad de escandalizarse y, sobre todo, de escandalizar a la opinión pública por las violaciones de los Derechos Humanos que se cometían en algunos países aliados de EEUU. Un escándalo que la izquierda nunca hizo extensivo a los muchos Gulags que en el mundo comunista han sido.

Cargar con el lastre de 'nuestros hijos de puta' fue uno de los precios que se pagó por implementar la exitosa estrategia de la contención de la Unión Soviética, lúcidamente expuesta por George F. Kennan en su célebre telegrama largo. Sí, había 'hijos de puta' entre nuestros aliados, pero por lo menos así se reconocía.

Hoy como ayer, la izquierda sigue escandalizándose por los crímenes cometidos por países aliados de EEUU y casi nada por los que cometen países de su desmadejado imaginario ideológico como Venezuela, Irán, Turquía o China, en una persistente hipocresía digna de figurar en el libro gordo de los récords.

Ahora vuelve a tocar Arabia Saudí, y con razón. Es un país con un régimen político medieval, misógino, dictatorial y repugnante que pudo colocar una pica en el Flandes del mapa geopolítico de la posguerra mundial gracias a sus enormes mares subterráneos de petróleo crudo. No me extiendo más en esto porqué la historia es sobradamente conocida.

Por su vínculo petróleo-Occidente, Arabia Saudí fue inscrita en la lista negra de los países malos de la izquierda internacional. Y allí ha permanecido, emergiendo cíclicamente hasta hace un par de años en que ha vuelto al punto de mira por los tímidos intentos de reforma del príncipe heredero Mohammed ben Salman.

Entre los más feroces críticos de las reformas figuraba el periodista saudí Yamal Jashogui, asesinado en Estambul. Presentado como un 'demócrata' y un 'reformista', Jashogui era en realidd un islamista próximo a la Hermandad Musulmana. Vinculado con miembros de la família real desplazados por Ben Salman, Jashogui se oponía a las reformas del príncipe heredero por entender que eran contrarias a la 'verdadera naturaleza' de Arabia Saudí, que 'es la madre y el padre del islam político'.

Turcófilo, Jashogui quería que el príncipe heredero siguiera los pasos del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que apoya a la Hermandad Musulmana en todo el mundo árabe. Jashogui era partidario de una gran alianza entre Riad y Ankara y, como Erdogan, era hostil al régimen de Al Sisi en Egipto y se oponía al acercamiento a Israel, iniciado por Ben Salman ante la amenaza iraní.

Sin embargo, Jashogui no era proclive al régimen chií de Irán, frente al cual demandaba la unidad de las potencias suníes. Posición que minimizó ante sus amigos estadunidenses del Washington Post y ex funcionarios de la administración Obama que buscan presentar la política pro saudí y anti iraní de Trump como un desastre.

In presenting himself to his American friends, Khashoggi fashioned himself less the Islamist and more the democratic reformer. He made a tactical alliance with former Obama officials who seek to depict Trump’s pro-Saudi and anti-Iranian policy as a disaster.

Trump, in this view, is the enabler of a young, impetuous crown prince. Conflicts such as Yemen result from Saudi recklessness rather than Iranian expansionism.

Far from erasing this picture from the US media, Khashoggi’s disappearance has strengthened it. Given the opposition of former Obama officials to Trump’s strategy, they have an interest in stoking outrage at Khashoggi’s death. Their goal is to harness it in order to resurrect Obama’s outreach to Tehran.

Ironically, containing Iran is a goal that would make perfect sense to Khashoggi. In advocating a rapprochement between Riyadh and the Turkish-Qatari axis, he stressed the need for the Sunni powers to band together to thwart Tehran.

This is an aspect of his thought that he downplayed when making common cause with his American allies. It is the aspect, however, which President Trump would do well to remember most.

Extraído del artículo 'Why the Saudis despised Jamal Khashoggi' de Tony Badran, investigador en la Fundación para la Defensa de las Democracias, y Michael Doran, miembro senior del Instituto Hudson




dimecres, 24 d’octubre del 2018

¿Cómo se explica que exista una forma agravada de rebelión si se supone que un alzamiento violento exige que haya armas?


El tipo penal vigente para el delito de rebelión (Art. 472 del C.P.) exige un alzamiento violento de los reos, lo que, a primera vista, no parece encajar al dedillo con lo sucedido hace un año en Cataluña.

Pero ¿qué se entiende por alzamiento violento? Pues suele entenderse algo parecido a lo que hizo Tejero, Milans del Bosch y compañía el 23-F. Es decir, un alzamiento armado.

De ser así, el alzamiento violento conllevaría la presencia de armas, cosa que no pasó en Cataluña, si exceptuamos claro las armas de los Mossos. Sin embargo, en el  Art. 473 del C. P. se tipifica una forma agravada del alzamiento violento cuando en el mismo hayan concurrido -'esgrimido'- armas.

La pregunta es obvia ¿cómo se explica que exista una forma agravada de rebelión si se supone que un alzamiento violento exige la presencia de armas?

La respuesta también parece obvia: el legislador entiende que existe alzamiento violento aunque no exista violencia física. Es por ello que introduce en el Art. 473.2 del Código Penal una forma agravada de alzamiento violento en el caso que se esgriman armas, que existan combates callejeros, se causen estragos en la propiedad o se ejerza violencia grave contra las personas.

Es por ello que, tanto fiscales como instructor, creen aplicable a los líderes del 'procés' el delito de rebelión. Ese delito que ahora, precisamente ahora, no ve el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.



El criterio de Teresa Freixes

Según el Código Penal español (art. 473) el uso de armas es una circunstancia agravante en el delito de rebelión. Si es circunstancia agravante no es elemento necesario para que haya rebelión, sino complementario, para apreciar que la pena sea superior.


La interpretación de Germán Fernández

...el delito de rebelion, según la poca jurisprudencia q sobre el particular hay en España (TSJ del Pais Vasco por el Caso Ibarreche y TSJ de Cataluña por el 9-N) no exige la concurrencia de violencia entendida esta como un acto de vis compulsiva sino el mero uso de la misma como instrumento de presión, aunque no llegase a utilizarse y ahi va a estar la clave: si tal como la cúpula de los Mossos declaró ante el Juez, dos dias antes del referendum advirtieron a Puigdemont, Junqueras y Forn que no podian garantizar la seguridad de la ciudadania y que se producirian choque entre las fuerzas de seguridad estatales y algunos votantes y tanto Junqueras como Forn y Puigdemont aceptaron esa posibilidad y denegaron la petición de los altos mandos de los Mossos para suspender el referendum si que concurririan los elementos del tipo penal de rebelion.



Araceli Mangas Martín

Actos jurídicos concatenados -no meras manifestaciones de ciudadanos particulares más o menos violentas- como los aprobados por las instituciones político-legislativas catalanas es coacción jurídica contra todos los catalanes, contra el Estado y la sociedad española. Hubo coacción institucional contra el conjunto de la soberanía nacional, su integridad territorial y el orden democrático y constitucional. El Tribunal Supremo decidirá si esa violencia institucional ejercida por los responsables de las instituciones es o no componente del delito de rebelión o del de sedición; juzgará el fondo de la violencia, confío, y no unas algaradas, no muy distintas a cientos de manifestaciones violentas que suceden en cualquier parte del mundo.



dimarts, 23 d’octubre del 2018

El experimento del príncipe heredero déspota ilustrado ha fracasado; murió con Jashogui en el consulado de Estambul




Los inversores y empresarios que han cancelado sus viajes a Riad no dejan de ser unos hipócritas: mañana mismo todos ellos se subirían encantados a un avión que les llevara a Pekín. Pero otra cosa es su valoración profesional sobre lo pertinente de invertir en Arabia Saudí, y parecen compartir la misma conclusión a la que han llegado numerosos diplomáticos y Gobiernos occidentales: lo que le pasó a Jashogui es tremendo no sólo por su brutalidad, también porque revela cuestiones importantes sobre el Gobierno saudí. MbS había contado una historia atractiva: que bajo su liderazgo Riad avanzaba rauda hacia la modernidad y la plena racionalidad. Muchos de los pasos que dio encajaban muy bien con la consigna oficial saudí. Así, entendió perfectamente que deben ser menos dependientes del petróleo, que su economía no puede prosperar sin la participación de las mujeres, que el clero wahabí es una amenaza para el desarrollo, que los miembros de la Familia Real deben dejar de esquilmar el patrimonio del reino y que Irán, y no Israel, es el enemigo. Todo esto era cierto hace un mes y sigue siéndolo. MbS es, en muchos aspectos importantes, un modernizador.

Pero la imagen que MbS ha construido con tanto esmero ha quedado hecha añicos. Se ha recordado a todo el mundo que no hay ninguna modernización en el Gobierno saudí, sólo los a veces encomiables y a veces ominosos esfuerzos de un hombre de 33 años. Además, ese hombre ha decidido que la crítica equivale a la traición. Ha decidido que, para forzar el ritmo del cambio de la manera en que él quiere que se produzca, hay que aplastar a toda la oposición, venga del seno de la Familia Real o de la sociedad saudí en general. Sin duda se ve como un déspota ilustrado que debe controlar todas las riendas del poder si no quiere que se le escape el futuro promisorio.

Eso no puede salir bien, ni para nosotros ni para Arabia Saudí. Esta conclusión no se basa únicamente en la repulsión moral por lo que le hicieron a Jashogui, al que yo conocía, sino en una visión realista de Riad. No sería justo decir que los actuales arreglos saudíes condujeron a la terrible escena en el consulado saudí de Estambul, pero ese desenlace fue más un producto lógico que un accidente. Las versiones no letales fueron la detención de Hariri y, más recientemente, el extraño ataque de MbS a Canadá luego de que el ministro de Exteriores de este país publicara un tuit crítico con el manejo saudí de los derechos humanos. MbS expulsó al embajador canadiense, canceló los vuelos entre los dos países, retiró las inversiones saudíes y ordenó que miles de estudiantes saudíes se marcharan de Canadá inmediatamente. En ambas ocasiones sus reacciones fueron impulsivas y excesivas, pero nadie había muerto. Ya no se puede decir lo mismo.
Leer el artículo completo 'El Reino y el Poder: cómo castigar al príncipe Ben Salman'


diumenge, 21 d’octubre del 2018

No existió ninguna trama de robo de bebés en España ni se ha podido confirmar ni un solo robo más que el del Dr. Vela




La existencia de una trama para el robo organizado de bebés durante 40 años a partir de 1950 se aceptó sin rechistar por la prensa y el conjunto de la sociedad española como un hecho indiscutible.
Contenía todos los elementos emocionales para convertirse en una gran historia. Por el lado de las víctimas, madres y bebés. Por el lado de los verdugos: monjas y franquistas. Sin embargo, la investigación forense, tras una árdua y extensa investigación, ha concluido que, si bien pudieron darse casos aislados, no existió ninguna trama de robo de bebés ni se ha podido confirmar hasta ahora ni un solo robo de los casos denunciados, excepto el del ya sentenciado Dr. Vela.  Lo cuenta clarificador reportaje del diario 'El País':

Desde 2010, la Fiscalía ha iniciado 2.100 diligencias de investigación de presuntos robos de bebés. La mayor parte se ha archivado, por falta de pruebas o porque, tras 40 años, ni siquiera existían los registros hospitalarios ni vivían los posibles testigos. Pero 522 casos sí han llegado a la vía judicial, según fuentes de la Fiscalía. En 120 de ellos, ante indicios de una sustracción, fiscales y jueces han ordenado abrir las sepulturas de los bebés para ver si estaban vacías. Y, en las que se han hallado restos óseos, han solicitado la identificación de su ADN. Ninguno de estos análisis ha servido para confirmar un robo, según un informe técnico realizado por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF).

No conocemos ningún caso en el que se haya podido confirmar el robo de bebés. Lo que sí hemos visto es que era cierto lo que les dijeron a los padres: que el bebé había fallecido”, señala el biólogo Antonio Alonso. Su equipo ha podido recuperar restos óseos en 117 de los 120 enterramientos exhumados, el 97%. En otros dos casos, ya no quedaban huesos, pero sí pelos fetales, paños quirúrgicos, pinzas umbilicales y rastros de insectos devoradores de cadáveres. El número total de procedimientos abiertos asciende a 128 porque en 14 de los recién nacidos se recurrió, como único análisis o como prueba complementaria, a la investigación genética de biopsias que se conservaban en los hospitales.

El informe técnico no respalda la existencia de una trama de robo de bebés, sino que constata “la comprensible incertidumbre” de muchos padres sobre si su hijo murió realmente, tras un trato hospitalario que, hace décadas, pudo ser frío y opaco (...) En 1976, la tasa de mortalidad neonatal precoz superaba los nueve bebés por cada 1.000 nacidos. Pensar que un niño no falleció, sino que fue robado, es la última esperanza para muchos padres de volver a ver a su hijo con vida


El sesgo femileninista de la prensa progre





Contigo en la salud, pero no con el cáncer de mama: “Ni a un perro enfermo se le abandona”

"Tiene que ver con el papel social, la mujer está más acostumbrada a cuidar y a estar pendiente de las personas con las que convive. Esta es una enfermedad que pone a prueba la relación de pareja, y muchas veces es la mujer quien se da cuenta de que no quiere continuar con su pareja porque no ha respondido como lo hubiera hecho ella". La experta estima que en su experiencia clínica puede haber un 10% de parejas que llegan a la ruptura. La cifra, que parece leve, se vuelve impactante cuando las afectadas cuentan sus experiencias.
[El País]


Arcadi Espada, contrataca:
La muchacha acierta a reflejar la cruz y delicia del oficio: es tan brutal lo que voy a contarles que no importa que no afecte a casi a nadie. Todas las cifras que maneja el reportaje no tienen valor alguno. Pero dando ese 10 por ciento por bueno: es imperioso ocultar el 90 por ciento de parejas que resisten unidas la atroz experiencia de la enfermedad.

'El País', por la libertad condicional de los cabecillas del procés




dissabte, 20 d’octubre del 2018

La urgente necesidad de un segundo referéndum sobre Europa en el Reino Unido




La opinión de The Observer sobre la urgente necesidad de una nueva votación sobre Europa

The Observer

20/10/2018

Tal como lo dijeron los Tory Brexiter duros, los líderes de Europa ya deberían haber estado pidiendo misericordia. En cambio, la alemana Angela Merkel y el francés Emmanuel Macron se tomaron una cerveza o dos en una brasserie de Bruselas después de la cumbre de la UE en la que supuestamente se tenía que decidir el pacto o la ruptura. Si estaban preocupados por la imposibilidad de completar el pacto del Brexit lo estaban ocultando bien. En contraste evidente con Theresa May, que cenó sola después de que su nerviosa petición de ayuda fue recibida con vergüenza y lástima por los otros 27 líderes. La humillación no basta para describir la situación en la que se ha metido el gobierno.

¿Qué ha pasado con todos aquellos fabricantes de automóviles alemanes cuyo pánico ante la perspectiva de perder las ventas británicas obligaría al gobierno alemán a someterse a las demandas de los Brexiters? David Davis, el ex secretario de Brexit que renunció todavía está vendiendo esta fantasía. La realidad es que los exportadores de Europa prefieren preservar el mercado único, que nos ha beneficiado enormemente a ellos y a nosotros. La triste verdad del asunto es que los Tory Brexiter duros, y una gran parte de un partido conservador inglés del envejecido sur, sin contacto con la realidad no entienden a Europa ni a la UE, o lo que significa ser europeo. Se aferran obstinadamente a una visión muy distorsionada y sentimental de la historia que retrata a este país como un ejemplo único de gobierno ilustrado, empresa deslumbrante y esfuerzo imperial que se elevó, por derecho, para ser el primero entre las naciones. Creen que Gran Bretaña (aunque en verdad piensan en Inglaterra) podría liderar el mundo nuevamente, si se liberara del celoso abrazo de Europa.

No captan, ni valoran, la paz y la seguridad colectivas que ha traído el aumento de la cooperación europea. Su mito es que Gran Bretaña "salvó" a Europa en 1945 y fue recompensada con ingratitud. No entienden cómo se hacen los negocios en estos días, por parte de múltiples actores que atienden a clientes internacionales, independientemente de las fronteras nacionales. No ven que en un planeta de recursos finitos, compartir es una necesidad, no una elección. No se dan cuenta de que los británicos son también ciudadanos de Europa. En resumen, los Tory Brexiter duros adoran un pasado que nunca existió mientras que aclaman un futuro que nunca se materializará.

Las legiones de partidarios del voto popular que marcharon por Londres, y los millones que respaldan su llamamiento para un segundo referéndum, entienden muy bien la idea y la importancia de Europa. Para ellos, significa la oportunidad de viajar, estudiar, trabajar y vivir en el extranjero. Para ellos, Europa significa inclusión, valores y leyes compartidos, tolerancia mutua y una apertura alegre a la majestuosa riqueza de innumerables estilos de vida, idiomas, tradiciones y creencias.

Europa es donde muchos de nuestros jóvenes, el futuro de este país, ya habitan, espiritualmente, culturalmente, políticamente y aspiracionalmente. Para ellos, Brexit es un acto sin sentido de separación familiar, que destruye brutalmente el hogar europeo donde fueron criados. Se han hecho afirmaciones poco realistas sobre disturbios civiles si Brexit se ve frustrado. Sin embargo, si sigue adelante, la posible reacción violenta entre nuestras generaciones más jóvenes al ver sus oportunidades futuras y su prosperidad tan cruelmente restringida debería alarmar a todos. Muchos de los mejores y más brillantes de Gran Bretaña pueden simplemente levantarse y marcharse. Vergüenza por estos Tory Brexiter duros que sacrificarían el futuro de nuestros hijos por una ilusión. Estos reaccionarios saben muy bien lo que no les gusta. No les gusta el mercado único, la unión aduanera y el tribunal europeo. Y, según las encuestas, no se preocupan por la unidad, los deseos de Escocia o la paz en la frontera irlandesa. Que les gusta ¿Un regreso, tal vez, a un nirvana imaginado en el apogeo de la era victoriana? ¿Y cómo lo lograrán? En esto, durante más de dos años, nunca han sido claros ni honestos.

Cada vez que Theresa May intenta convertir la lista de deseos de Brexit en palabras en un papel, gritan traición. Cada vez que sus ideas poco prácticas son rechazadas por una UE unificada, vuelven a caer en la negación. Cada vez que el primer ministro insinúa una concesión, se vuelven rebeldes. May solo tiene que culparse a sí misma, como hemos dicho antes. El apaciguamiento de tales críticos dogmáticos nunca funciona. Nunca estarán satisfechos, porque parecen saberlo todo, y lo que les gusta más es quejarse.

May se está quedando sin camino, tanto en las conversaciones del Brexit y como primer ministro. Llamar a todo esto un "shitshow", como lo hizo el diputado conservador Johnny Mercer, no es inexacto. Su crudeza está a la par con la inutilidad de los intentos de May para mantener unido a su disfuncional partido y lograr un acuerdo que toda la UE, el parlamento e incluso los ruidosos Democratic Unionists puedan aprobar. Gran Bretaña está al borde de una calamidad histórica, de la cual toda la clase política del país comparte la culpa. Brexit, en los términos conocidos actualmente, será un desastre. Ningún trato será peor. Los políticos han fracasado, por lo que el pueblo debe hacerse cargo. Debemos tener un segundo referéndum.

Artículo original en inglés, aquí

Traducción: F.C.


dijous, 18 d’octubre del 2018

Los muertos que la independencia exige




El PSUC, prácticamente el único partido antifranquista realmente existente en Cataluña durante la dictadura, fue, tras su implosión, la gran cantera suministradora de cuadros políticos a los nuevos partidos catalanes y a la incipiente administración autonómica y municipal de la democracia.

Nutrió al socialismo catalán -que para los eurocomunistas era como un primo hermano ideológico- pero también al nacionalismo pujolista. Un salto que a muchos les sigue pareciendo incomprensible pero que no lo es, como vimos en Yugoslavia. En su paso al nacionalismo, el comunista sustituye la clase por la etnia o grupo nacional como motor de la historia, manteniendo intacta su filosofía holista que subordina el uno al todo, el individuo al colectivo. Tal vez por eso, el trasvase de comunistas a posiciones liberales ha sido mucho menor.

Entre esa 'intelligentia' comunista que desembarcó en el nacionalismo estaba Agustí Colomines, que al tener el cerebro cableado con mimbres de marxismo-leninismo sabe muy bien que la independencia es una revolución y que toda revolución requiere siempre de un mayor o menor grado de violencia. Lo ha dicho él mismo sin eufemismos: 'en todas las independencias del mundo ha habido muertos'. Lo malo es que eso no se lo contaron a la gente. Lo malo es que se creyeron sus propias mentiras de que podían pasar de la autonomia a la independencia de la misma manera como Alicia pasó a través del espejo.

Colomines sabe también que la revolución necesita revolucionarios y no nenazas, como diría Clint Eastwood. Y en eso andan ahora. La ANC ya ha advertido a Torra que el objetivo no son los presos sino la independencia. Según la ANC, 'la mayoría de los líderes independentistas presos y fugados continúan comportándose como españoles' y que al seguir 'sometiéndose voluntariamente a la acción de la justicia española, o huyendo de Cataluña, asumiendo que todavía es española, desmienten el mandato del 1 de octubre y la independencia que declararon el día 27' convirtiéndose en traidores. Se ha acabado, pues, el tiempo para buscar salidas negociadas con el Gobierno español. Es hora de hacer la revolución.

Afortunadamente, los catalanes somos un pueblo sin pedigrí revolucionario. Nunca hemos hecho una revolución. Ya sea por prudencia, por cobardía o por desconfianza, los catalanes nunca llevamos a cabo revolución alguna. Ni social, ni nacional. Lo más parecido a ello fue la Guerra dels Segadors, durante la cual Pau Claris proclamó el 17 de enero de 1641 la República catalana. Decisión que rectificó seis días después para proclamar Conde de Barcelona al rey de Francia, Luis XIII, y poner al Principado de Cataluña bajo soberanía francesa.

Todas las supuestas 'revoluciones' posteriores fueron puro teatro a cargo de exaltados de las élites políticas. La segunda proclamación de independencia se hizo en el Ayuntamiento de Barcelona en 1873, durante la efímera Primera República española, y duró dos días. La tercera, el 14 de abril de 1931 de la mano de Francesc Macià, no fue una proclamación de independencia sino de una República Federada Catalana dentro de la República española. La cuarta, el 6 de octubre de 1934, cuando Lluís Companys aprovechó el estallido de la Revolución de Asturias para proclamar como Macià no la independencia sino el Estado catalán de la República Federal española. Apenas duró 11 horas y el president y sus consellers terminaron en la cárcel. La quinta y última proclamación de independencia solo duró 6 segundos y la protagonizó el presidente Puigdemont el 27 de octubre de 2017. Dos días después se había largado a Bélgica dejando a la mayor parte de su Gobierno en la estacada.

Ahora que los tontos útiles de ERC parece que han decidido finalmente matar al padre, o al menos emanciparse de él, Colomines, el ideólogo de Puigdemont, llama al pueblo a que haga la revolución. A que se dejen de bobadas, de sonrisas, de coros y danzas, de subir y bajas montañas o de peregrinar a Lledoners y que se dispongan a poner los muertos que toda revolución exige. ¿O es que se habían creído que la independencia sale gratis?







diumenge, 14 d’octubre del 2018

En la manifestación de Berlín habrían participado 600.000 personas -y no 240.000- si se hubiera celebrado en Barcelona





Ahí tienen un par de fotos aéreas y un mapa del recorrido de la manifestación contra el racismo celebrada recientemente en Berlín.

El recorrido se iniciaba en la Puerta de Brandenburgo y terminaba en Tiergarten, en la plaza de la Columna de la Victoria. Un recorrido de casi 4 km con una superficie practicable de 49.526 m2.

Con una densidad alta de 3 personas por metro cuadrado se obtienen 148.578 manifestantes y con una de super alta de 4 por m2 se rozan los 200.000. Los organizadores y la prensa fijaron la cifra en más de 240.000. Como se ve, en Alemania también hinchan las manifestaciones pero con más discreción.

Si esa manifestación se hubiera celebrado en Barcelona la cifra, según el cálculo que suele usar la Guardia Urbana, se habría multiplicado por cuatro. Es decir, entre 600.000 y 790.000.

Pues eso.


dimecres, 10 d’octubre del 2018

En 2007 y 2011 fijaron en 5 años la fecha límite para la catástrofe climática, ahora la prorrogan a doce




En 2007, el IPCC nos dijo que teníamos cinco años para evitar la catástrofe climática. En 2011, prorrogaron la profecía y en 2017 nos adviertiron de que ya solo quedaban tres para el apocalipsis final. Pues bien, ahora, en su último informe, el IPCC nos dice que todavía nos quedan 12 años por delante antes de que se acabe el mundo.

¿Cómo es eso posible?

El lector supuestamente informado nos dirá que hemos retrasado el castigo divino gracias a las medidas adoptadas a nivel mundial para recortar las emisiones de carbono. Un argumento que sería irrefutable sino fuera porque las emisiones han seguido aumentando en cifras absolutas. En 2007, la actividad humana emitió 8.503 millones de toneladas de carbono. Veamos las cifras: en 2012, cuando se suponía que ya debíamos haberlas reducido, alcanzaron los 9.673 millones de toneladas. En 2014, último año del que disponemos de cifras, se emitieron 9.855 millones de toneladas.

Como los Testigos de Jehová, los activistas científicos del calentamiento fijan nuevas fechas límite cuando las anteriores han vencido sin que el mundo haya terminado, y los periodistas parecen no enterarse.

Más información, aquí






dimarts, 9 d’octubre del 2018

Richard Lindzen, físico de la atmósfera en el MIT: el calentamiento global antropogénico 'es un razonamiento que limita con el pensamiento mágico'



'Una conjetura inverosímil respaldada por evidencia falsa y repetida incesantemente se ha convertido en "conocimiento" políticamente correcto y se utiliza para promover el vuelco de la civilización industrial'
[RICHARD LINDZEN]









'El clima, un sistema multifactor complejo, se le resume en una sola variable, el cambio de temperatura promediado globalmente, y se le controla principalmente por la perturbación del 1-2% de una única variable, el dióxido de carbono, entre otras muchas variables de importancia comparable. Estas son un par de afirmaciones extraordinarias basadas en un razonamiento que limita con el pensamiento mágico'

***

'Cuando, en 1988, el científico de la NASA James Hansen le dijo al Senado de los EEUU que el calor del verano reflejaba un aumento en los niveles de dióxido de carbono, incluso ScienceMagazine informó que los climatólogos eran escépticos. El establecimiento de esta posición extrema como dogma durante el presente período se debe a los actores políticos y otros que buscan explotar las oportunidades que abundan en el sector energético multimillonario'

***

'A Maurice Strong, un burócrata global y comerciante de ruedas (que pasó sus últimos años en China aparentemente tratando de evitar el enjuiciamiento por su papel en los programas de Petróleo por alimentos de la ONU), con frecuencia se le atribuye el inicio del movimiento del calentamiento global en la década de 1980 y posteriormente ayudó a diseñar la Conferencia de Río que produjo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Otros, como Olaf Palme y su amigo, Bert Bolin, quien fue el primer presidente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, también se involucraron desde la década de 1970. El entusiasmo político ha aumentado desde entonces, ya que la ideología política ha adquirido un papel fundamental. Hace unos años, Christiana Figueres, entonces secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, dijo que la humanidad, por primera vez en la historia, se estaba imponiendo la tarea de cambiar intencionalmente el sistema económico. Figueres no está solo en creer esto. El consejero más cercano del Papa Francisco castigó a los escépticos conservadores 
 del cambio climático en los Estados Unidos, culpando al capitalismo por sus puntos de vista'


***

'Para muchos (especialmente la derecha), la necesidad de ser considerados como inteligentes les hace temer que oponerse a algo que se dice ser "científico" podría llevarlos a ser considerados ignorantes, y este temor abruma cualquier compromiso ideológico con la libertad que puedan tener''

***

'Los científicos son especialistas. Pocos son expertos en el clima. Esto incluye a muchos supuestos "climatólogos" que se involucraron en el tema estimulados por los astronómicos aumentos en la financiación que han acompañado a la histeria del calentamiento global. Los científicos son personas con sus propias posiciones políticas, y muchos se han mostrado entusiasmados con el uso de su condición de científicos para promover sus posiciones políticas (no de las celebridades a las que algunos científicos aspiran). Como ejemplos, consideren los movimientos contra las armas nucleares, contra la Iniciativa de Defensa Estratégica, contra la Guerra de Vietnam, etc. Los científicos también son conscientes y cínicamente conscientes de la ignorancia de los no científicos y el miedo que esto genera'


***

'Los medios de comunicación se dan cuenta de que las proyecciones de catástrofes en un futuro lejano no son convincentes y que, por lo tanto, necesitan una manera de convencer a la población de que existe un peligro inmediato, incluso si no lo es. Este ha sido el caso con el aumento del nivel del mar. El nivel del mar ha aumentado en aproximadamente 8 pulgadas por siglo durante cientos de años, y claramente hemos podido lidiar con él. Sin embargo, para promover el miedo, se invocan aquellos modelos que predicen aumentos mucho mayores. Durante mucho tiempo se ha sabido que en la mayoría de las localidades costeras, los cambios en el nivel del mar, medidos por mareómetros, se deben principalmente a los cambios en el nivel del suelo asociados con la tectónica y el uso del suelo'


***

'Ninguna de las políticas propuestas tendrá mucho impacto en los gases de efecto invernadero. Por lo tanto, continuaremos beneficiándonos de una cosa que puede atribuirse claramente al aumento de dióxido de carbono: su función efectiva como fertilizante de la vegetación y la reducción de la vulnerabilidad a la sequía de las plantas. Mientras tanto, el IPCC afirma que debemos evitar otros 0.5 ° C de calentamiento, aunque el 1 ° C que ha ocurrido hasta ahora ha estado acompañado por el mayor aumento del bienestar humano en la historia'



dilluns, 8 d’octubre del 2018

Otra vez el fin del mundo


El catastrofismo climático todavía vende. Cada vez menos, pero lo suficiente para que una prensa más papista que el Papa siga tocando a rebato. Una prensa que nos fustiga, como brazo secular de la Inquisición climática, por nuestros pecados, únicos responsables del enésimo fin del mundo. En ese púlpito mediático destaca la BBC, con sus titulares apocalípticos e insultantes. Exagerando incluso lo que dice el propio IPCC en su último informe, del que solo parecen haber leído el resumen de prensa.




El científico Roger Pielke Jr. resume lo que dice el nuevo informe del IPCC y que la prensa socialdemócrata ha omitido:

1/ A short thread on what the new @IPCC_CH report says about trends in extreme events, specifically: heat waves, drought, floods, tropical cyclones, tornadoes. Let's go . . .

2/ Temperature extremes: Nor change from AR5 or SREX

Very likely= ⬇️cold days and nights

Very likely= ⬆️warm days and nights

Likely= "consistent changes are detectable on continental scale in North America, Europe and Australia"

3/ Drought. No change vs AR5

"low confidence in the sign of drought trends since 1950 at global scale... likely to be trends in some regions of the world, including increases in drought in the Mediterranean and W Africa & decreases in droughts in central N America & NW Australia"

4/ Floods:

"There is low confidence due to limited evidence, however, that anthropogenic climate change has affected the frequency and the magnitude of floods. "

5/ Floods:

"In summary, streamflow trends since 1950 are non-statistically significant in most of the world’s largest rivers (high confidence)". Though some basins see up trends, some down.

6/ Tropical cyclones:

"Numerous studies towards and beyond AR5 have reported a decreasing trend in the global number of tropical cyclones and/or the globally accumulated cyclonic energy"

7/ Tropical cyclones:

"there is only low confidence regarding changes in global tropical cyclone numbers under global warming over the last four decades."

8/ Tropical cyclones:

" There is consequently low confidence in the larger number of studies reporting increasing trends in the global number of very intense cyclones."

9/ Tornadoes. Not mentioned.

10/ Bottom line.

The IPCC once again reports that there is little basis for claiming that drought, floods, hurricanes, tornadoes have increased, much less increased due to GHGs. In short, this is still right:












diumenge, 30 de setembre del 2018

El fraude del 1-O o el día en que Puigdemont utilizó a dos millones de catalanes como carne de cañón




Inmediatamente después de haberse aprobado la Ley del referéndum de autodeterminación y la Ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la república, el Gobierno en pleno de la Generalitat de entonces, presidido por Carles Puigdemont, firmó la convocatoria del referéndum para el 1 de octubre, pese a saber que el referéndum no podía tener lugar, tanto por el hecho de que al ser recurrido ante el TC la admisión a trámite del recurso tenía efectos suspensivos como porque eran perfectamente conscientes de que el referéndum no contaba con los requisitos, formales y materiales, exigibles desde el Derecho internacional e interno, para ser considerado válido y legítimo.

Tenían tanta fe en la cosa que hasta anticiparon los resultados y prepararon concienzudamente la escenografía de lo que querían representar ante la opinión pública, sobre todo, internacional. Junqueras afirmó días antes que “el 80 por ciento dirá 'sí'”. Incluso adelantó cifras más que concluyentes: Participación: 60 %. Votos afirmativos: 80%. Votos negativos: 20%. Lo que evidencia que les daba igual lo que sucediera. Para ellos, el “mandato democrático” recibido del Parlament, les legitimaba, sin ningún pudor para lo que fuera y como fuera.

En Europa, todas las elecciones y referendos se rigen por unos requisitos que marcan fundamentalmente la OSCE y la Comisión de Venecia, órgano consultivo del Consejo de Europa. La Comisión de Venecia tiene un “Código de buenas prácticas para referendos” que exige y describe las garantías democráticas: que haya una junta electoral plural; que los gobiernos convocantes permanezcan imparciales y no hagan propaganda, y que la ley del referéndum se apruebe y no se modifique como mínimo desde el año anterior a su celebración. La Junta electoral, llamada Comisión de Garantías electorales y creada por La Ley de transitoriedad se aprobó en el Parlament el 7 de septiembre, apenas cuatro semanas antes de la fecha de celebración del referéndum; estaba íntegramente nombrada, a su imagen y semejanza, por la mayoría secesionista de la cámara. La imparcialidad del Govern, ni estuvo ni se la esperaba, pues su único objetivo estaba donde estaba. Ninguna de esas condiciones se daban y, además, el referéndum estaba suspendido por el Tribunal Constitucional. El Secretario de la Comisión de Venecia hizo unas afirmaciones públicas señalando que no se cumplían los requisitos. Y ante la petición de “mediación” que se hizo a la Comisión Europea (las organizaciones secesionistas, la propia Alcaldesa de Barcelona), para que ésta presionara al Gobierno español para que permitiera el referéndum, la Comisión respondió oficialmente que “Nosotros respetamos el orden jurídico constitucional de España”.

Pero el Govern, lejos de permanecer neutral, forzó todo lo habido y por haber, incluso con amenazas, declarando que era obligatorio participar en las mesas electorales, bajo la presión de la posible sanción que pudiera recaer cuando hubiera negativas a hacerlo. El propio Puigdemont divulgó en Twitter donde tenía que votar cada catalán. Afirmó públicamente tener distintos “planes de contingencia para garantizar el 1-O”. Organizó una web que, cuando se la cerraron por orden judicial, la realojó en otro dominio y volvió a difundirlo. Además, recordemos, al final se inventaron un “censo universal”, no repartido por colegios electorales, tras la apropiación indebida de los datos usando ilegalmente el censo del Instituto Nacional de Estadística (la Agencia de Protección de Datos tiene en investigación este asunto que puede derivar en una sanción de 600.000 euros, aunque, en asuntos de dinero, les da todo igual….).

El Gobierno español quedó superado por las circunstancias. Fueron emitidas resoluciones judiciales poco claras sobre el uso de los centros escolares el fin de semana del 1 de octubre. La negativa de los Mossos a impedir las votaciones, ratificada posteriormente en las investigaciones judiciales, provocó la intervención subsidiaria de las fuerzas de seguridad españolas, que era lo que el secesionismo estaba buscando para hacer la foto. Se necesitaban imágenes, grabaciones, fotos, en las que se pudiera apreciar la “represión” española; y, con el desastre de operativo que se montó, las obtuvieron. Y difundieron por doquier, apropiándose de la información. En un primer momento, dada la inacción comunicativa del Gobierno español hacia el exterior, caló en muchos lugares el "relato" secesionista de los mil heridos y las tremendas agresiones a niños y ancianos. Hasta que no se demostró que el vídeo que más circulaba era una mala copia de otro fabricado durante el Maidan ucraniano, que incorporaba además imágenes de disturbios habidos anteriormente en Barcelona, en muchos lugares creyeron que la policía española masacró a población civil indefensa y pacífica. Después, tras constatarse que en el conjunto de los hospitales de Barcelona había habido 4 partes comprobados de asistencias médicas por los desalojos de los colegios, incluso diputados extranjeros que habían simpatizado con los votantes, reconocieron que habían sido manipulados (ellos y los otros), pero el daño ya estaba hecho. El 2 de octubre el secesionismo estaba exultante. Y así se creó la ficción del “mandato democrático” votado por el pueblo catalán resistiendo a la opresión española.

Teresa Freixes
Extractos de “155. Los días que estremecieron a Cataluña”. Editorial Doña Tecla. Madrid, 2018.




dimecres, 26 de setembre del 2018

Willy Toledo será juzgado gracias al absurdo Artículo 525 del Código Penal introducido por el PSOE en 1995




La corrección política y no el franquismo es la responsable de que se vaya a juzgar a Willy Toledo por un presunto delito contra los sentimientos religiosos, tipificado en el Artículo 525 del Código Penal de 1995. Este artículo, que fue introducido por el PSOE en el proyecto de ley y fue aprobado por todos los grupos parlamentarios, dice así:



La Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, fue necesaria para reformar el Código Penal franquista de 1944 y hacerlo compatible con la democracia, cosa que hizo en grado sumo. Es por ello que chirría tanto la presencia del Artículo 525, que solo ha servido para limitar innecesariamente el derecho a la libertad de expresión. Recordemos que en la tradición democrática occidental la ofensa, guste o no, forma parte de ese derecho angular.

Fue, pues, a iniciativa de la izquierda y con el beneplácito de la derecha que la entonces incipiente corrección política dejó su primera marca en el Código Penal de 1995. Pero no se detuvo ahí. En 2015 introdujo el 'delito de odio' en una reformulación del Artículo 510 del CP y ahora se prepara para introducir en el mismo una perspectiva de género. Todas esas reformas -mejor sería llamarlas contrarreformas- comparten poca concreción en la tipificación de los delitos y mucha retórica ideológica en su motivación.

Con la 'derogación' del 'derecho a odiar' se ha cometido una de las mayores violaciones de la intimidad personal por parte del Estado democrático contra el individuo.  Léanlo en palabras de Javier Benegas:

Fue precisamente la traumática experiencia del nazismo lo que llevó a las sociedades modernas a desarrollar una hipersensibilidad hacia los sentimientos individuales. Hoy se piensa que los sentimientos no son inocuos, sino que tienden a trascender el ámbito privado y propagarse, generando tarde o temprano graves conflictos. De esta forma, los sentimientos han dejado de ser privados para convertirse en un asunto de interés público.

Borrar la línea que separaba el sentimiento íntimo del odio colectivo supuso el fin del “derecho a odiar”. Un derecho no escrito que no se basaba en la tolerancia del odio, sino en la comprensión de que es imposible prohibir los sentimientos, mucho menos legislarlos.

Hoy, por el contrario, se tiende a vincular los que sentimos con potenciales delitos colectivos, como si las fobias particulares desembocaran inevitablemente en futuros crímenes de masas. Y el odio individual se ha convertido en un precrimen que debe ser evitado mediante leyes que controlen los sentimientos.

Lamentablemente, cuando las leyes dejan de juzgar hechos objetivos y se aventuran a valorar si un sentimiento es potencialmente peligroso, cualquier expresión es susceptible de ser considerada delito. Que lo sea o no queda a expensas de interpretaciones volubles que pueden criminalizar o no una misma manifestación, dependiendo del rol que se le adjudique a cada una de las partes. Así, por ejemplo, una afirmación racista puede ser delito si la profiere un blanco contra un negro, pero no si es a la inversa.

Esta transformación de las leyes objetivas en otras subjetivas no es casual, ha sido promovida por grupos que usan el “control de los odios” como una forma de imposición ideológica. Así, la criminalización de los sentimientos de manera arbitraria restringe el derecho a la libertad de expresión, pero casi siempre en una única dirección.


Auto de procedimiento abreviado contra Guillermo Toledo Monsalve:



diumenge, 16 de setembre del 2018

¿El fin de la socialdemocracia?


Los Demócratas de Suecia, de extrema derecha, ingresaron al parlamento por primera vez en 2010, ganando el 6% de los votos. El domingo, terminaron en el tercer lugar con el 18% de los votos. Y mientras los socialdemócratas de centro izquierda terminaron por delante de los demócratas de Suecia, registraron su peor desempeño electoral en más de 100 años.

El Partido Social Demócrata de Suecia no es una anomalía. En las elecciones legislativas celebradas en los últimos dos años, el Partido Socialista Francés, el Partido Socialdemócrata Alemán y el Partido Laborista Holandés (otros tres partidos importantes de centroizquierda) registraron sus peores resultados en la era de posguerra. Los partidos que alguna vez fueron fuertes de centroizquierda en Austria, Dinamarca, Finlandia, Noruega y España también están cerca de mínimos históricos en términos de sus resultados electorales legislativos más recientes. | Seguir leyendo en PEW RESEARCH CENTER





dilluns, 10 de setembre del 2018

¿Cuántos millones harán caber mañana en 132.000 metros cuadrados de Diagonal?





Este año, el happening independentista del 11-S consistirá en llenar la Diagonal desde la Plaza de las Glorias hasta el Palacio Real para lanzar una atronadora 'ola de sonido' que, sin duda alguna, ensordecerá al mundo.

Una vez más, habrá más millones de manifestantes que en el año anterior. Y la prensa, haciendo de nuevo dejación de sus funciones, se limitará a comulgar con las cifras oficiales, que compreden tanto las de los organizadores como las de la guardia urbana.

A pesar de la sorprendente elasticidad de las calles de Barcelona, la longitud entre los dos puntos escogidos de la Diagonal es de 6 km o 6.000 metros que, multiplicados por una anchura media de 22 m, da un total de 132.000 metros cuadrados.

Apliquen a esa superficie los estándares de ocupación y obtendrán una cifra bastante real del número posible de participantes. La ocupación media sostenible oscila entre las 2 y 3 personas m2, es decir 330.000.

1 persona x m2 = 132.000 personas
2 personas x m2 = 264.000 personas
3 personas x m2 = 396.000 personas
4 personas x m2 = 528.000 personas

A continuación reproduzco uno de los muchos mensajes que circulan por las redes covocando a la manifestación de mañana:

Atenció:
Es demana tots els assistents a la manifestació de La Diada que vagin al tram que tenen assignat i es posin, a poder ser, ben al mig de la Diagonal. Tots sabem la importància que tenen les fotos aèries a les portades dels mitjans l'endemà, i si estem pels carrers adjacents, asseguts en un bar o sota dels arbres, la gent no es veu des dels helicòpters i si no es veu no hi és comptada.... vol dir q seria com si no hi hagués anat.
Si hi anem  ... doncs que sigui útil!  Hem d'omplir la Diagonal, i que el món ho vegi !!!
Passeu-ho, si us plau.


Queda claro ¿no?









dissabte, 8 de setembre del 2018

Las rabietas de Trump con la prensa son cosa cosa de niños comparado con el espionaje de Obama a periodistas incómodos




"Me quejé mucho de Fox News, pero nunca los amenacé con cerrarlos" dice Obama, que ya no parece recordar que usó la Ley de Espionaje para vigilar y amenazar a periodistas e identificar y encarcelar a un número récord de fuentes informativas -y espiar a miles de ciudadanos- como nunca hizo una administración anterior.

Obama espió a amigos y enemigos. La diferencia entre Obama y Trump es que mientra el primero actuó encubiertamente contra periodistas y medios, espiándolos ilegalmente, el segundo, que se sepa, se ha limitado a criticar públicamente a aquellos que publican informaciones que considera tendenciosas y sesgadas, cuando no falsas, sobre él y su administración.

La ex periodista de investigación de la CBS News, Sharyl Attkisson, que fue objeto de espionaje durante la presidencia de Obama, ha elaborado una cronología de 'la vigilancia de las fuentes denunciantes, periodistas y otros ciudadanos de la era Obama', la administración más 'progre' de la historia de EEUU.

Vean a continuación una relación en forma de titulares sobre todos los casos conocidos, extraída de la última cronología publicada por Attkinsson:

La ex representante de los Estados Unidos Jane Harman, D-Calif.

Lobbistas Pro-Israel

Contratista del FBI y delator Shamai Leibowitz

Grupos del Tea-party

WikiLeaks

El reportero del New York Times James Risen

Delator de la NSA Thomas Drake

El reportero de Fox News James Rosen

Reportero de CBS Sharyl Attkisson

El ex representante de los Estados Unidos Dennis Kucinich, D-Ohio

El reportero de Fox News Mike Levine

Agente especial de ATF John Dodson

El ex director de la CIA general David Petraeus

Reporteros de Associated Press

Denunciantes de Benghazi

Vicepresidente del Estado Mayor Conjunto James Cartwright del presidente Obama

El analista de inteligencia del ejército Bradley Manning

Oficial de la CIA y denunciante John Kiriakou

Denunciante de la NSA Edward Snowden

Reportero Audrey Hudson

Agente y contratista del FBI Donald Sachtleben

El ex contratista del departamento de estado Stephen Jin-Woo Kim

El Comité de Inteligencia del Senado

Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu

El ex empleado de la CIA Jeffrey Alexander Sterling

Miembros no especificados del Congreso

Grupos de judíos estadounidenses

Asesor de Trump Carter Page

Teniente general Michael Flynn

Campaña del candidato Donald Trump

Equipo de transición del presidente electo Donald Trump

Director de campaña de Trump, Paul Manafort