dimarts, 9 d’abril del 2019

España o Sánchez; España Constitucional o Fraude Popular



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España necesita un partido socialdemócrata moderno y serio que se sienta orgulloso de su país y acepte la Historia de una maldita vez en lugar de intentar reescribirla, un partido que reconocería los desmanes del socialismo de antaño con enorme distancia emocional porque nada tendría que ver con él. Desgraciadamente este PSOE de hoy ha involucionado a pesar del loable y patriótico esfuerzo de su rama moderada para echar en su día a Sánchez. Sin duda, este socialismo moderado ve hoy con zozobra cómo Sánchez amenaza España con un nuevo Frente Popular, con la potencial ruptura del orden legal y de la unidad nacional. Ningún español de bien quiere que España se trocee, que la ley sea papel mojado y que los separatistas catalanes, indultados y premiados por Sánchez después de las elecciones, se rían a carcajadas humillando de nuevo, desde su enorme arrogancia, al pueblo español. Por ello, tengo la fundada esperanza de que estos socialistas moderados priorizarán la E de españoles frente a la S de socialistas y le darán la espalda a Sánchez sabiendo que sólo un mes después podrán votar tranquilamente a dirigentes más sensatos del PSOE en la elecciones autonómicas. Porque, por encima de afinidades e ideologías, es la España de todos la que está en juego.


Leer el artículo completo de Fernando del Pino Calvo-Sotelo, aquí


DIRECTO | Jornada 28 del juicio del procés desde el Tribunal Supremo





divendres, 5 d’abril del 2019

Manifiesto 'Por la convivencia lingüística, la neutralidad política y la calidad educativa'




La Europa de Sísifo o la historia interminable de la construcción europea





Cuando se firmó el Tratado de Roma el 25 de marzo de 1957, tenía 4 años. Pertenezco, pues, a esa generación de europeos -en nuestro caso, europeos del extrarradio- que nacieron con el alumbramiento del noble y ambicioso proyecto de construir una Europa unida. Crecí con él desde que tuve uso de razón política y siempre estuve convencido de que vería el sueño convertido en realidad.

Sin embargo, han pasado 62 años -¡casi toda una vida!- y el proyecto no solo sigue inacabado sino que manifiesta graves síntomas de desfallecimiento y, por primera vez, de descomposición. Cada día que pasa, lo que era una esperanza se me antoja más una utopía que, como el cielo, solo podremos alcanzar en la otra vida.

¿Qué hemos hecho mal? ¿Qué no hemos sabido  hacer? ¿Nos equivocamos de constructo? La Europa unida de Schumann o Monnet ¿iba mucho más allá de una comunidad de naciones colaborando estrechamente entre sí?

Los europeos necesitamos respuestas a esas preguntas. Y si los europeístas no las dan, las darán otros, como el populismo, ese cajón de sastre en que la pereza intelectual coloca todo aquello que no sea la centralidad socialdemócrata, también conocida como consenso socialdemócrata.

El europeísmo ha encontrado en el populismo nacionalista el enemigo exterior, el chivo expiatorio, el culpable de los problemas que no ha sabido afrontar ni resolver. Problemas que, nos dicen, se disolverán en cuanto lo derrotemos. Lamentablemente, se trata de un diagnóstico equivocado: el populismo no es tanto causa como consecuencia del fracaso para alcanzar una democrática y convincente unión política.

Veámoslo:

La euforia que siguió a la caída del muro de Berlín -con la reunificación de Alemania en octubre de 1990 y los países de la Europa del Este llamando a la puerta de la Comunidad Europea- permitió que los federalistas socialdemócratas y democristianos colocasen en el orden del día el objetivo de la unión monetaria y política de Europa.

Todo empezó en Maastricht el 7 de febrero de 1992. El momento parecía óptimo. Desaparecido el enemigo soviético, todas las naciones de la Europa del Este miraban hacia la CE. El debate, casi tridentino, basculó entre los que defendían profundizar primero y ampliar después y los que propugnaban lo contrario. Se optó por no aplazar la ampliación y se especuló con una profundización a dos velocidades.

Algunos advirtieron de que el debate no era una simple cuestión de orden, de prelación formal, sino de fondo. A muchos de los que primaban la ampliación, la profundización les gustaba poco o nada. Para los países del Este de Europa, que acababan de recuperar la democracia y la soberanía nacional tras décadas de 'soberanía limitada' al poder soviético, no les hacía ninguna gracia perderlas de nuevo, aunque fuera libre y parcialmente. Ese era también el caso de muchos ciudadanos de la Europa occidental, que empezaban a no compartir la euforia unificadora de las élites europeas.

El 2 de junio de 1992, Dinamarca hizo sonar la primera señal de alarma al rechazar en referéndum el Tratado de la Unión Europea o Tratado de Maastrich. Tratado que refrendará once meses después, tras muchas presiones y de obtener concesiones y salvaguardas.

El 20 de setiembre de 1993, Francia, considerada con Alemania el gran bastión del europeísmo, sonó la segunda alarma. Y esta fue mucho más preocupante. A pesar de ganar el sí con el 51,4%, la ratificación estuvo a punto de ser derrotada ya que se impuso por tan solo un 1,4% de los votos. En palabras del economista Ashoka Mody, profesor de la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales Woodrow Wilson, de Princeton, 'las personas que ayer votaron NO se corresponden con los chalecos amarillos de hoy':
'Le référendum français de septembre 1992 a été particulièrement important dans ce processus pour plusieurs raisons. La première est de comprendre que sociologiquement et économiquement, les personnes qui ont voté NON correspondent aux Gilets jaunes d'aujourd'hui. Ce moment a donc révélé qu'il existait déjà une profonde fracture en France, même si celle-ci ne s'est pas toujours reflétée dans les élections. Les politiques français ont pensé trouver dans l'euro une solution à leurs problèmes économiques, alors qu'il s'agissait avant tout de problèmes domestiques: manque de croissance, inégalités, fragmentation sociale. Mais l'idée selon laquelle l'euro allait résoudre ces problèmes n'a rien en commun, ni avec la théorie, ni avec la pratique économique. Le deuxième message de ce référendum, est que ceux qui ont voté NON avaient peur de voir l'Allemagne devenir le pays dominant de l'Union monétaire'.
Pese al tembleque, el camino hacia la unión monetaria y política -que durante 20 años persiguieron Pompidou, Giscard y Miterrand creyendo erróneamente que les permitiría equilibrar la economía de Francia con la de Alemania- sigue adelante. En 1997 se firma el Tratado de Ámsterdam. Un año después se crea el Banco Central Europeo. A finales del 2000 se firma el Tratado de Niza. El 1 de enero de 2002 entran en circulación los billetes y monedas de euro y el 29 de octubre de 2004 se pretende dar el gran salto adelante con la aprobación del Tratado por el que se establece una Constitución para Europa.

Pero esta vez, el Demos no dispone lo que el Dios europeo propone. El 29 de mayo de 2005 Francia dice NO en referéndum al Tratado Constitucional. Con una participación del 69,34%, el 54,68% de los franceses vota en contra. Tres días después, el 1 de junio, Holanda también vota NO. El 61,6% de los votantes holandeses rechaza el Tratado.

El golpe es de campeonato, pero las élites europeas, inmunes al desaliento y dispuestas a cualquier cosa menos aceptar la voluntad popular cuando esta no les gusta, suprimen el Tratado Constitucional con una mano mientras que con la otra lo injertan en el que será el Tratado de Lisboa, aprobado el 13 de diciembre de 2007.

Esta vez quien se resiste es Irlanda. El 12 de junio de 2008, el 53,4% de los irlandeses vota NO al tratado de Lisboa, con una participación del 53,1%, mayor que la esperada. La UE, sin el más mínimo respeto por la voluntad de los electores, presiona a los irlandeses para que cambien su voto, cosa que logra el 2 de octubre de 2009 cuando, en un nuevo referéndum con un 59% de participación, el 67,13% de los irlandeses dieron su brazo a torcer y dijeron Sí al nuevo Tratado.

Ello evidencia que si el camino hacia la Comunidad Económica Europea fue un éxito, la marcha hacia la unidad monetaria, fiscal y política, con su importante pérdida de soberanía nacional, no se percibe como tal y provoca una fuerte resistencia.

El proyecto federal social-cristiano se sostiene ignorando que la soberanía está profundamente enraizada en la historia de Europa y constituye no solo uno de sus grandes valores sino el único ámbito todavía completo de democracia real de sus ciudadanos. Esta ignorancia voluntariosa ha llevado a que en lugar de que los estados nacionales se diluyesen en la UE, es la UE la que parece diluirse ante el resurgir de los Estados-nación.

Je crois dans le projet européen, dans ce projet de paix - et que la période entre 1945 et 1970, celle du traité de Rome est un accomplissement magnifique. C'est un projet de sagesse. Mais tout ce qui est intervenu après cette période - en excluant le développement du marché unique dans lequel je crois – c’est-à-dire toute la structure de l'euro, déconstruit en réalité la réussite européenne des 25 années qui ont suivi la deuxième guerre mondiale. Mais nous assistons à un retard cognitif qui voudrait que l'euro soit la continuation de la réussite du traité de Rome, ce qui n'est simplement pas vrai.

La crisis económica y financiera y la crisis de los inmigrantes y refugiados acabaron por alejar a muchos europeos de las instituciones de la UE. Unas instituciones y sus líderes que toman decisiones políticas concretas, acertadas o equivocadas, sin estar sometidas al escrutinio democrático que los ciudadanos ejercen con sus dirigentes políticos en sus Estados nacionales. Para decirlo sin eufemismos: los principales países del euro dejaron claro que no están dispuestos a pagar la factura para una mayor integración, y los de la periferia que no quieren ser gobernados por la Comisión Europea.

Estancada en un limbo semi democrático, la UE no ha logrado -en palabras de Ralf Dahrendorf- igualar al Estado-nación 'como unidad relevante de pertenencia y participación cívica para la mayoría' de los europeos y 'como espacio político en el que prospera la constitución de la libertad'.

Las cesiones de soberanía política deberían haber ido acompañadas de medidas de control democrático por los ciudadanos europeos. Muchos hubiésemos aceptado compartir el marco soberano de nuestro estado con otro marco soberano más amplio. Pero eso ahora es imposible.

The question of whether European citizens want more Europe has never been really deliberated in any meaningful way. It was never clear what the point of the Euro was. It certainly didn’t deliver more prosperity. And the lack of consultation with the people has created a simmering anxiety of opposing kinds in different nations. In Germany that anxiety plays on the possibility that Germans may have to pay the bills for other countries. In much of southern Europe, people are anxious that Germany has become too dominant, and that, in periods of crisis, the German chancellor may become de facto European chancellor.

There is no electoral mechanism for accountability and legitimacy. So the whole process is inherently undemocratic – the people who are affected by decisions cannot vote out those making the decisions.

¿Podría darse la paradoja que restaurando un grado de soberanía nacional a las naciones europeas ello volvería a unir a los europeos? Mody cree que sí:

Me pregunto, ¿qué es lo que une a los europeos? ¿Cuál es la razón fundamental para que los europeos se consideren europeos? Hace casi 70 años, Schuman pidió una base común para el desarrollo económico para crear una federación. La idea de una federación se ha ido, al igual que la creencia en una base común para el desarrollo económico. Por lo tanto, tiene que volver a la otra proposición de Schuman: que los europeos necesitan mantenerse unidos en aras de la paz. En el sentido moderno, eso puede extenderse a la protección y preservación de la democracia y al fomento de los derechos humanos. Los europeos deben preguntarse si aún creen en esos valores, los valores de una sociedad abierta, y están dispuestos a trabajar por la creación de una sociedad abierta en la que se fomenten la paz, la democracia y los derechos humanos

La zona euro debería volver a principios monetarios sólidos y más simples y a una disciplina fiscal basada en el mercado. Los Estados miembros deben ser totalmente soberanos y responsables de sus propias políticas macroeconómicas y finanzas públicas, y ser suspendidos o expulsados ​​del euro si no pueden ejecutar políticas fiscales y macroeconómicas sostenibles.

Termino con esta reflexión de JOSEPH H. WEILER: “Millones de europeos ni son fascistas ni son idiotas”

El punto de vista nacionalista dice que el ciudadano pertenece al Estado, pero, por contra, el patriotismo liberal defiende que el Estado pertenece al ciudadano. Es esencial esta visión liberal para la buena salud de la democracia republicana. Es una posición de responsabilidad solidaria, no narcisista, ni egoísta, en la que la persona se siente responsable de la sociedad de la que forma parte. Pienso que la gente tiene hambre de este sentimiento porque da un sentido a la vida que no es solamente el sentido neoliberal, mercantilista, de cómo puedo conseguir lo mejor a mí mismo. La visión del patriotismo liberal ha sido abolida muchos años y esta hambre de patriotismo liberal no ha sido satisfecha en los países europeos y ha permitido el auge del nacional-populismo.

Creemos en derechos fundamentales, en la igualdad, pero no podemos ignorar que el ser español, o francés, o lituano… tiene una especificidad no fungible que se debe respetar. Si se desprecia esto es una agresión a una dimensión esencial del sentido de la vida.

La secularización de Europa ha eliminado del discurso público un elemento muy importante: que cada semana en todas las iglesias, sinagogas, actos públicos, había una voz que no hablaba sólo de derechos, sino también de deberes, de responsabilidad personal. Esta voz ha desaparecido de Europa.
En Europa nos hemos olvidado de estos tres valores: patriotismo, identidad y responsabilidad, que una vez fue la religión, y este hueco lo ha aprovechado el presidente húngaro, Orban, y el resto de líderes nacionalistas. Dicho esto, yo rechazo la idea de que millones de europeos son fascistas o idiotas. Hay un hambre que la democracia constitucional tradicional no ha sabido cómo satisfacer y lo han aprovechado versiones indignas del patriotismo para sacar tajada.

En 1979, las primeras elecciones directas al parlamento europeo, la participación fue más o menos del 60%. Se consideró muy bajo. Todo el mundo decía que era porque el parlamento no tenía ningún poder real y que cuando esto cambiara aumentaría la participación. Pero ha pasado lo contrario. Ha ido obteniendo poderes y competencias y cada elección ha ido perdiendo participación. En 2014 fue la más baja. ¿Cómo se explica?

Para mí es muy fácil de explicar. Yo soy muy pro-europeo. Pero pese al poder de la Cámara, la Unión Europea, la gobernanza de la Unión no tiene dos elementos indispensables para cualquier democracia: uno, que los ciudadanos pueden decir quién va a gobernar: Sánchez o Casado, May o Corbyn, Macron o Le Pen. Esto no pasa en Europa. ¿Cómo se puede llamar a eso democracia? La segunda cosa es que el resultado de las elecciones debe decidir también con qué dirección ideológica se va a gobernar. Ahora no pasa. La mayoría parlamentaria de Bruselas no refleja la línea ideológica de la UE. Los ciudadanos son listos, inteligentes, y renuncian a ir a votar cuando no se deciden estas cosas primordiales. Hay un déficit democrático en la Unión Europea persistente y profundo. Aunque crezcan los partidos euroescépticos, lo más importante el 26 de mayo es que la participación suba. Para mi basta: que más europeos voten es ya muy importante. Si hay una mayor participación será una victoria para la UE.










dimarts, 2 d’abril del 2019

'Alguien que ha sido desmoralizado es incapaz de valorar la información veraz. Para él, los hechos no cuentan'


El periodista soviético y agente del KGB, Yuri Bezmenov, desertó a Canadá en 1970. A pesar del tiempo transcurrido y de la caída del régimen soviético en Rusia y Europa del Este, sus revelaciones sobre la penetración del ideario comunista en las sociedades abiertas y, en concreto, en la sociedad estadounidense, son de una acongojante actualidad.

En esta entrevista, de hace 35 años, Bezmenov describe las 5 fases del proceso de desestabilización de EEUU. De las cinco fases - desmoralización/posverdad, desestabilización, crisis y normalización- EEUU se encontraría en la segunda.

 

La entrevista completa, aquí


dimecres, 27 de març del 2019

La Audiencia reabre la causa del espionaje político de los Mossos





El juzgado de instrucción número 19 de la Audiencia provincial de Barcelona ha publicado este miércoles un auto en el que ordena reabrir la causa sobre el espionaje al presidente de Societat Civil Catalana, Josep Ramon Bosch, por parte de los Mossos d’Esquadra.

Tras el sobreseimiento de la causa dictado el pasado 3 de julio mediante otro auto, Bosch presentó un recurso que fue admitido a trámite y en este momento el juzgado considera que debe prosperar porque hay “elementos indiciarios suficientes para continuar las actuaciones”, que están detallados en el auto. El juzgado, por tanto, ha revocado la resolución provisional dictada en julio del año pasado y proseguirá el curso de la investigación de la causa.

Desde Societat Civil Catalana consideran que es de vital importancia que la justicia esclarezca los hechos lo antes posible, dado que, en caso de que quede demostrado que se emitió la orden de espionaje y se efectuó, se trataría de una decisión y una acción antidemocrática y propia de regímenes totalitarios que la entidad condenaría de forma flagrante.




El gran engaño de la colusión Trump-Rusia que el FBI y los grandes medios fabricaron contra Trump




Que la investigación de Mueller terminaría como ha terminado, lo sabía todo aquél que no quería engañarse. Los demócratas eligieron el engaño para intentar destruir a Trump y deponerlo como presidente de EEUU, tras el inesperado y humillante revés electoral que sufrió Hillary Clinton.

Pero si el 'vale todo' es especialmente grave para la buena salud democrática de una nación, más lo es todavía que el grueso de la prensa y la televisión sea la que haya liderado ese engaño, dando la razón a Trump cuando los acusa de haberse convertido en el partido de la oposición. The Wall Street Journal lo ha titulado así: 'Un fracaso catastrófico de los medios'.

El relato de la colusión Trump-Rusia ha sido desde el principio falso, ridículo e insostenible. Visto en perspectiva, parece una película de La Pantera Rosa, pero sin la gracia que le daba Peter Sellers a su inspector Clouseau.

Todo empezó hace tres años cuándo el ex agente británico del MI-6, Christopher Steele, redactó un documento con los chismes que contaban los rusos sobre Donald Trump, especialmente el de las supuestas imágenes comprometedoras de su viaje a Moscú. Con todo eso, Steele redacta un fantasioso relato en el que los ex soviéticos le hacen un chantaje a Trump consistente en ayudarlo a ganar la presidencia a cambio de favores futuros. 

Sabemos hoy que el documento de los chismes fue patrocinado por una empresa consultora llamada Fusion GPS cuyo fundador, Glenn Simpson, era en realidad el jefe del agente secreto inglés Christopher Steele, el cual lo compartió con el FBI en 2016 como "fuente confidencial".

Marc E. Elias, el abogado que representaba a la Campaña de Clinton y al Partido Demócrata, proporcionó a Fusion GPS los fondos para financiar a Christopher Steele entre abril y octubre de 2016, días antes de la elección presidencial en Estados Unidos.

El impacto mediático del documento de los chismes llevó al entonces director del FBI, James Comey, a comparecer ante la Cámara de Representantes. Bajo juramento, Comey declaró que nada de lo contenido en el documento había podido ser corroborado. Sin embargo, ello no impidió que altos funcionarios del FBI y del Departamento de Justicia solicitaran al Tribunal secreto de Vigilancia de Inteligencia Extranjera ( FISC ) autorización para realizar escuchas telefónicas a algunos miembros de la campaña de Trump.

El FBI ocultó al tribunal que ninguno de los hechos del caso Steele había sido contrastado, alegando falsamente que tenían las dos fuentes exigidas por la ley cuando solo tenía una. En otras palabras, el FBI utilizó falsificaciones para solicitar la orden de escuchas telefónicas. El fiscal que presentó la solicitud era Bruce Ohr, adjunto del Fiscal General y número dos del Departamento de Justicia, que casualmente era el esposo de Nellie Orh, que trabaja para Fusion GPS, lo que permite suponer que tanto el FBI como el ministerio de Justicia sabían de dónde venía el dinero que pagó el documento de Christopher Steele.

Tras la elección del presidente Trump y después de la renuncia del nuevo Fiscal General, Jeff Sessions, tras saberse que había mantenido reuniones personales con el embajador ruso Sergei Kislyak en 2016 cuando era senador, le sucedió en el cargo su número dos, el Vice Fiscal General Rod Rosenstein, que nombró a Robert Mueller, un abogado ex director del FBI, como Fiscal Especial para dirigir la investigación sobre la supuesta colusión entre Trump y Rusia.

Legalmente, Trump tenía poder de despedir al Fiscal Especial Mueller en cualquier momento y poner fin a la investigación. Pero no lo hizo, aunque siempre tuvo fuertes reservas sobre la legitimidad de la investigación, ya que estaba contaminada de orígen y porque Robert Mueller se rodeó de colaboradores muy competentes pero todos demócratas. Precisamente por este motivo -las reticencias de Trump- la investigación de Robert Mueller se amplió a la cuestión de si el presidente había interferido o obstruido la acción de la justicia .

De su investigación, el fiscal especial ha deducido responsabilidades penales contra 34 personas (7 estadounidenses, 26 rusos y un holandés) y tres organizaciones rusas. Los 7 estadounidenses son todos contribuyentes a la campaña del presidente Trump, pero ninguno ha sido acusado de conspiración con Rusia. Las acusaciones contra ellos son por evasión fiscal, obstrucción o falso testimonio. Hechos muy graves pero ninguno de los cuales tuvo lugar durante el ejercicio de sus funciones en la campaña presidencial.

Después de dos años de investigaciones, el Fiscal Especial Robert Mueller entregó este fin de semana su informe definitivo al Fiscal General de los Estados Unidos, William P. Barr. A pesar de que el informe no es público por contener secretos de estado, se dispone de un resumen escrito por los abogados del Departamento de Justicia que ha sido presentado a las comisiones parlamentarias correspondientes del Congreso de los EEUU.



Carta del fiscal General de EEUU, William P. Barr, a los presidentes de las comisiones parlamentarias sobre el informe final del Fiscal Especial, Robert Mueller

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P.D.- Muchos de los datos obtenidos para la redacción de este post han sido extraídos de aquí.

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Jornada 23 del juicio del procés. En directo desde el Tribunal Supremo





dissabte, 23 de març del 2019

Cuando el Supremo dio la razón a Vox sin pretenderlo sobre la Ley de Violencia de Género


El gran peligro del populismo es que en algunas cosas tiene razón. Y no solo en cuestiones triviales o irrelevantes sino también en temas importantes. Si les quitamos la razón cuando la tienen, por el simple hecho de ser populistas, la gente tenderá a creer que tienen razón en muchas otras cosas y les votarán. Lo peor que pueden hacer los otros partidos, tanto del centro derecha como del centro izquierda, es actuar reactivamente ante sus propuestas. Es lo que le ha pasado a Ciudadanos, que inicialmente mantenía una posición parecida a la de Vox respecto la Ley Integral de Violencia de Género y luego se desmarcó sin llegar a aclarar exactamente qué posición había adoptado.

Esto viene al caso de la sentencia que, el pasado mes de enero, falló el Tribunal Supremo y que viene a decir pràcticamente lo mismo que dice Vox respecto a la Ley de Violencia de Género. Pese a su importancia, la sentencia tuvo un eco relativo en la prensa convencional, y muy poco respecto al precedente que sentaba. Matthew Bennett (@matthewbennett), tal vez el mejor periodista freelance de España en la red, resumió y contó con rigor y eficacia la trascendencia de la misma. Lo hizo en el siguiente hilo en su cuenta de Twitter:

El Supremo falla que un hombre reciba seis meses de cárcel por lesiones de menor gravedad (153.1) y una mujer tres meses por el mismo delito (153.2) en una trifulca de pareja mutua en la puerta de una discoteca, sin denuncias y sin lesiones.
Aquí el 153.1 y el 153.2 del código penal:
Veamos un poco la sentencia. Los hechos: Zaragoza, diciembre 2017, discoteca La Viejoteca, pareja, discusión sobre cuando irse a casa.

Ella a él: puñetazo en el rostro
Él a ella: tortazo con la mano abierta
Ella a él: patada

Sin lesiones, sin denunciarse.
4. Diligencias urgentes en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer, y al Juzgado de lo Penal. Éste en primera instancia ABSUELVE a los dos. A casa.
5. Es la Fiscalía quien recurre la sentencia, primero a la Audiencia Provincial, y luego al Supremo cuando la AP respalda al Juzgado de lo Penal, confirmando la sentencia absolutoria inicial.
6. La Fiscalía recurre por "infracción de ley […] por indebida inaplicación…", es decir, entendieron que los jueces debieron haberles condenado por esos hechos según esos artículos del Código Penal.
7. Tanto el Juzgado de lo Penal como la Audiencia Provincial entendieron que no procedía condenarles porque i) era mutuo y ii) no había lesiones o no es el más fuerte contra el más débil. La Fiscalía disiente y recurre.
8. La Fiscalía alegó, entre otras cosas, y hablando de las leyes sobre violencia doméstica o de género de 2003 y 2004, que:

- no se requiere dolo o intención
- los tribunales no pueden no aplicar la ley
- el Constitucional ha dicho que esto es constitucional
9. También aportó la Fiscalía sentencias del Supremo de casos anteriores que decían:

- "basta el maltrato de obra, aunque no origine ningún tipo de lesión"
- "la indiferencia del móvil"
- "es por completo indiferente que la motivación hubiera sido económica o de otro tipo"
10. La Fiscalía entendía que según la redacción de las leyes de violencia doméstica y de género, tocaba al acusado demostrar que era "totalmente ajeno a esa concepción" para evitar la diferenciación de penas. No hace falta una intención específica ni prueba especial de ella.
11. Fiscalía: "Acreditada la relación de pareja y que las agresiones se enmarcan en el seno de una discusión surgida en el contexto de esa relación, por más nimia o trivial que pudiera parecer en su origen, no existe razón legal alguna […] para dejar de aplicar el art. 153.1°"
12. La Fiscalía: por mucho que ella le haya dado un puñetazo en la cara, él no tiene derecho a contestar con un tortazo a mano abierta. Ella merece su condena, pero lo de él sigue siendo violencia machista, con mayor condena, según están redactadas las leyes.
13. El Supremo estima el recurso de la Fiscalía:

- se agredieron recíprocamente
- el comportamiento encaja perfectamente en la tipificación
- no hace falta probar dolo o intención
- el legislador quiso mayor pena para el hombre (153.1) que para la mujer (153.2)
14. Luego vienen varias páginas en las que el Supremo cita otras sentencias. Os pongo dos ejemplos, una del Constitucional y otra del Supremo, que intentan explicar el aspecto hombre-mujer, mayor-menor condena. Dudo mucho que el español de a pie entienda este razonamiento.
15. No hace falta demostrar la intencionalidad, pero al acusado se le deja intentar demostrar que NO fue por razones de género, desigualdad o machismo.
16. Otra sentencia que citan, del Supremo. En violencia de género, "es por completo indiferente que la motivación hubiera sido económica o de otro tipo". Basta con que i) estén en pareja y ii) se emplee la violencia.
17. Que no hace falta probar la intención de dominación o machismo:
18. Sobre el artículo 153: "En el apartado 2o no se exige que el sujeto activo sea una mujer, pero sí se exige en el apartado 1o que el sujeto activo sea un hombre".
19. El Supremo sobre por qué no hace falta demostrar la intención o el dolo: el legislador (los políticos) no quiso que fuera exigible.
20. Que el legislador y la tipificación no exigen "un elemento intencional o subjetivo de dominación o machismo" y "se está produciendo un exceso en la exigencia de la prueba a practicar" en las resoluciones que dicen lo contrario.
21. Las conclusiones del Supremo (i):

- No se puede absolver
- No hace falta probar el "ánimo de dominación o machismo"
- "La riña mutua no puede suponer un beneficio penal"
22. Las conclusiones del Supremo (ii):

- El resultado de la pelea no reduce la pena
- Una pelea mutua no reduce la pena
- La exposición de motivos de una ley no es la tipificación
23. Conclusiones (iii):

- Existe el delito
- Los hechos probados están
- Se podría aplicar una pena inferior
- La legítima defensa se puede valorar
24. Y conclusiones (última): aunque la mujer empiece la pelea, "y el hombre respondiera con un acto de maltrato igualmente podría existir un acto de dominación en el acto de la respuesta, pero ello no se exige tampoco, porque no es elemento del tipo".
25. Y de ahí las condenas. 6 meses para el hombre, 3 para la mujer, aunque ella en este caso efectivamente lo empezó, según la tipificación que quiso para la sociedad el legislador en su momento (2003, 2004).
26. La sentencia completa del Supremo ha llegado en pdf por correo, pero aquí la nota de prensa que ya han subido:
poderjudicial.es/portal/site/cg…
27. Y gracias como siempre por leer, comentar y compartir. Si valoras este tipo de hilo informativo, puedes apoyar un poquito mi trabajo aquí. Cada lector cuenta.
patreon.com/join/matthewbe…
Los comentarios mejor valorados en El Mundo y El País en la noticia sobre el fallo del Supremo: …pues entonces Vox.

El Pleno del Tribunal Supremo en sentencia de la que ha sido ponente el Magistrado Vicente Magro Servet considera, pues, que

1.- Cualquier agresión de un hombre a una mujer en la relación de pareja o ex pareja es hecho constitutivo de violencia de género.

2.-Se entiende que los actos de violencia que ejerce el hombre sobre la mujer con ocasión de una relación afectiva de pareja constituyen actos de poder y superioridad frente a ella con independencia de cuál sea la motivación o la intencionalidad.

3.- La Audiencia había considerado que en la agresión recíproca hombre y mujer es solo delito leve, pero el TS señala que no existe base ni argumento legal para degradar a un delito leve una agresión mutua entre hombre y mujer que sean pareja o ex pareja, ya que no es preciso acreditar una específica intención machista debido a que cuando el hombre agrede a la mujer ya es por sí mismo un acto de violencia de género con connotaciones de poder y machismo.

4.- En el hecho de agredirse la pareja solo deberá reflejar un golpe o maltrato sin causar lesión para integrar delito de violencia de género y violencia familiar respectivamente sin mayores aditamentos probatorios.

5.-Podría valorarse en cada caso si hubo legítima defensa en su respuesta agresiva, pero no puede dictarse una sentencia absolutoria si queda constatada la agresión mutua.

6.- Se considera que cuando el legislador aprobó los tipos que sancionan la violencia de género en modo alguno quiso adicionar una exigencia de valoración intencional para exigir que se probara una especial intención de dominación del hombre sobre la mujer para que el hecho fuera considerado como violencia de género. Si hay agresión del hombre sobre la mujer ello es violencia de género, y si hay agresión mutua no es preciso probar un comportamiento de dominación del hombre sobre la mujer. Probada la agresión el hecho es constitutivo de violencia de género y si hay agresión mutua, como en este caso, ambos deben ser condenados por violencia de género al hombre y familiar a la mujer.

Por ello, el Tribunal Supremo revoca la absolución de ambos que acordó la Audiencia y condena al hombre a la pena de 6 meses de prisión con orden de alejamiento y sus accesorias y a la mujer a una pena de 3 meses con iguales accesorias y alejamiento.


El magistrado y profesor de Derecho, Miguel Pasquau Liaño, desde una posición opuesta a la de Vox, está de acuerdo en que el Supremo le ha dado la razón al partido de Abascal:

Las consideraciones expuestas me llevan no tanto a criticar técnicamente la sentencia del Tribunal Supremo (que no se ha pronunciado sobre lo que “debe ser”, pues no es legislador, sino que sólo ha interpretado lo que “la ley quiere y dice”), sino más bien a concluir con pesadumbre que, en vista de esa interpretación, tiene sentido plantearse una reforma legal. Habría preferido que se hubiese interpretado la ley como propone algún voto particular (es decir, excluyendo el automatismo y exigiendo el matiz machista, o admitiendo la posibilidad de acreditar su inexistencia en el caso concreto), pero puesto que el Tribunal Supremo se ha pronunciado en sentido contrario, la mejor defensa de la existencia de tipos especiales para la violencia “machista” pasaría por exigir legalmente esa intencionalidad o matiz machista en el caso concreto. Lo contrario no hará sino suministrar (¡innecesariamente!) argumentos a quienes sostienen la tesis de que todas las violencias son iguales.

Quiero terminar con una confidencia.

Hace bastantes años, cuando llevaba muy poco tiempo en la carrera judicial, asistí en Sevilla a un curso de formación para jueces destinados en Andalucía. Uno de los ponentes (juez) disertó sobre la Ley Integral de Violencia de Género, que acababa de aprobarse. El ponente era radicalmente contrario a la filosofía de la ley. Se suscitó la cuestión de si para que hubiese violencia de género era precisa la intencionalidad machista, o si ésta había de presumirse en todo caso, automáticamente, puesto que la ley se expresaba en términos ambiguos (un acto de agresión “como expresión de la superioridad del varón”). El ponente dijo, creo que literalmente, lo siguiente: “Lo que debemos hacer es interpretar la ley de la manera más estricta y automática posible: así la haremos reventar”. El Tribunal Supremo ha seguido su criterio, aunque estoy seguro de que no movido por el mismo objetivo.

El problema es que la ley española no basa la asimetría en la diferencia de fuerza. Tsevan Rabtan

El legislador (con el aval del Tribunal Constitucional) dice que cualquier agresión de un hombre a su pareja (o expareja) femenina es peor porque todas las agresiones de hombres a mujeres en tal circunstancia son resultado de una pauta cultural universal. Si esto se hubiera incluido como agravante (es decir, que hubiera de ser alegado y probado) podría admitirse. Y podría considerarse que una agresión de este tipo fuese castigada más gravemente, en la medida en que incluye una mayor lesividad, un mayor efecto intimidatorio y un atentado superior a la dignidad de la víctima. Pero no se incluyó como agravante: se presumió en todo caso. Tan aberrante es esto, que el propio tribunal tuvo que admitir que ese desvalor no existiría si se probase que la agresión no se inserta en esa pauta cultural.

Es decir, el autor ha de probar que no concurre algo que agrava su conducta.

Justo lo contrario de lo que habíamos dicho siempre que era civilizado: que el Estado probase que concurría algo que agravaba la pena para poder castigar más duramente.

Claro está: esa prueba es más fácil si él es magistrado y ella notario.

Por último, destacar la aberración moral, intelectual y jurídica de considerar la violencia contra la mujer como violencia terrorista. Consideración que evidencia que el propósito del feminismo radical y de la izquierda regresiva es de carácter ideológico para hacer avanzar una muy concreta agenda política. Una agenda en la que todo vale para alcanzar sus objetivos.

No debe llamarse terrorismo machista al crimen de pareja. Baste recordar, con Ferlosio, que los terroristas no tiene nada personal con sus víctimas y que eso lo convierte en el asesinato más deshumanizado y abyecto. Hay otra obviedad, casi dolorosa de mencionar: el asesinato terrorista es inseparable de la propaganda. Es más el anuncio del hecho que el propio hecho. Y ningún asesino de mujeres mata por la propaganda. Es de risa que alguien pueda decir en España que la cuestión no se aborda con la suficiente profundidad y que no está en la primera línea del debate político. Pero esas frases son la introducción de una espesa falacia. Si en España han muerto asesinadas mil mujeres en 14 años, más han muerto en casi cualquier país de nuestro entorno, incluidos los nórdicos países ejemplares. Por el contrario, lo que sí tiene nítida denominación de origen y lo que ha sido por tanto un grave problema español han sido los mil muertos que el nacionalismo se ha cobrado a la democracia.