diumenge, 8 de gener del 2017

Arturo Pérez-Reverte, el pesimista lúcido




Sobre la guerra civil

...Lo de los buenos y malos no me lo creo porque yo he hecho como 20 guerras como reportero y lo he visto. Desde lejos está claro que dices que los malos son los franquistas, los estalininstas, Hitler... Pero de cerca, cuando estás con la gente, la cosa no es tan simple. Una guerra no es una elección ideológica, es una tragedia. Al final siempre hay un chaval de 18 años que está ahí y al que le da igual la bandera. ¿Es más idealista un falangista de 18 años o un comunista de 18 años?

(...)
Uno puede estar cerca de un bando o de otro, sin duda, lo que no implica que no pueda tener las luces suficientes para ver que los seres humanos son los mismos en todas partes y que en todas hay héroes, verdugos, canallas, oportunistas, sinvergüenzas, criminales... El problema es que en España nunca reconocemos en el adversario ninguna virtud, todo son defectos. Es decir, el enemigo nunca puede ser valiente, honrado o digno, siempre ha de ser cobarde, despreciable y vil. Yo no soy equidistante, trato de ser ecuánime. Mi actitud no es la misma ante el bando fascista que ante el republicano, del que me siento más cerca, pero los veo con ecuanimidad.

(...) 
¿Ha avanzado España en ecuanimidad? No. Se está peor que antes, porque los testigos se están muriendo. Hay unas generaciones nuevas que no tienen fuentes directas y que se están guiando por cuatro tuits. La visión es paradójicamente más parcial y maniquea que hace 30 o 40 años, cuando los testigos aún estaban vivos. Aún quedan, pero ya no se les escucha. He visto a niñatos de 20 años dando lecciones de historia en Twitter a gente que hizo la guerra o a sus hijos. Vivimos en un mundo de etiquetas fáciles donde 140 caracteres son más importantes que un libro, donde no se habla de un argumento sino de lo que un tuit dice sobre ese argumento. Si yo escribo sobre la guerra, la mayoría no hablará de mi libro sino de lo que dicen otros sobre mi libro.

(...) 
...para mí la gente de la guerra tiene nombres y apellidos. La nuestra me la contaron quienes la habían vivido. No necesito acudir a los libros y a las películas, tengo mi propio criterio y sé que junto a idealistas y gente noble y digna había muchísimo sinvergüenza. Hubo 200.000 muertos en el frente, pero hubo 200.000 en la retaguardia. Fusilados, torturados, violados, asesinados, robados, sañados, expoliados y encarcelados. Alguien tuvo que matarlos, en los dos bandos. ¿Es que todos nuestros abuelos fueron héroes que defendieron la República o a Cristo Rey en el frente? No, alguno fue un hijo de puta con camisa azul o con mono de miliciano que estuvo sacando a la gente de la casa para darle un tiro en la cuneta. Porque hubo cunetas en los dos bandos. Recalca esto: cuidado con los abuelos, porque muchos estuvieron matando gente, porque no todos fueron héroes.
Sobre el 'machismo', el feminismo y las mujeres

Tengo una hija, Carlota, que tiene 32 años. El primero que quiere que viva en un mundo en el que se reconozcan sus derechos y sus deberes y que esté en un plano de igualdad con los hombres o, si es inteligente, por encima de los hombres que no lo son, soy yo. Por eso sé que el feminismo es necesario y deseo que las injusticias que llevan muchos siglos perpetrándose desaparezcan. Eso hasta ahí. Luego en mis novelas lo he demostrado docenas de veces con mis personajes femeninos, que con frecuencia son duros, potentes... y cuando son malas, son mucho más peligrosas que los hombres. A mí no tiene que darme nadie lecciones de cómo tratar a los hombres y a las mujeres. No acepto el folclorismo estúpido, ultrarradical, fanático y analfabeto de algunos sectores que se dicen feministas y que lo que hacen es empañar el verdadero feminismo. Ese, el intelectualmente respetable, cuenta con mi respeto, porque me interesa que mi hija se beneficie de él. Pero del feminismo de la estupidez, el que perjudica no sólo a mi hija sino a todas las mujeres, de ese 'estoy contra' me burlo. Esa es la cuestión.

Sobre Trump y los políticos

A ver, hay una conclusión a la que he llegado y es que los pueblos tienen lo que se merecen. Los americanos tienen a Trump porque quieren tenerlo, igual que nuestra clase política es el resultado de nosotros mismos. No han venido unos marcianos en un platillo para adueñarse del poder. Han salido de nuestras casas, de nuestros dormitorios. Somos tan culpables de lo que hace un político español como el propio político. ¿No nos representan? ¡Pues claro que nos representan! Igual a ti no pero sí al sentir general, a la mediocre catadura moral que a veces los españoles tenemos frente a los grandes desafíos. Ese oportunismo, esa vileza de los políticos es nuestra también.

Sobre el terrorismo islamista

Es que van a ganar. Los derrotarán en Irak o en Siria pero van a triunfar, porque son jóvenes, tienen hambre, un rencor histórico acumulado y absolutamente comprensible, cuentas que ajustar, desesperación, cojones, fuerza demográfica... Occidente y Europa en cambio son viejos, cobardes, caducos y no se atreven a defenderse. Cuando hay lobos y hay ovejas no hay duda de quién va a ganar. Estamos teniendo el resultado de nuestra pasividad, de nuestro confort, de nuestra demagogia. Ellos no tienen esos obstáculos. Como dijo uno de los imanes, «usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia». Está perfectamente definido. Europa es vieja e indefensa.


La impostura del 'calentamiento global' o por qué el 'cambio climático' no es ciencia sino política



Dicen los sabios que el planeta se calienta porque las emisiones de C02 de origen antropogénico crecen y se produce un efecto invernadero que va a abocar a desastres de todo tipo. La lógica es aplastante: si el hombre emite cada vez más gases de efecto invernadero (el CO2 es solo uno de ellos, el derivado de la industrialización y del crecimiento de las economías del mundo desde el siglo XIX), estos calientan el planeta y ese calentamiento va a traer problemas de imposible resolución y una gran mortandad, con lo que la solución es clara: reduzcamos la emisión de CO2 y asunto resuelto, ¿no?

No.

Vamos por partes.

1. El dióxido de carbono (CO2) es solo uno de los gases de efecto invernadero. Los demás [metano (CH4), óxido nitroso (NO2), hidrofluorocarbonados, perfluorocarbonos, hexafluoruro de azufre (SF6) y vapor de agua] no se mencionan habitualmente, cuando muchos de ellos tienen una capacidad potencial muy superior para elevar la temperatura.

2. El efecto invernadero contribuye al calentamiento con 153 W/m². De estos, 150 W corresponden al vapor de agua, 3 W al de CO2, metano y otros gases. Y recordemos que solo parte del CO2 es antropogénico. Es un porcentaje mínimo, sí, pero qué se le va a hacer.

3. El dióxido de carbono en la atmósfera procede de diversos orígenes. El antropogénico no es el más abundante, pero sí es el culpable oficial. Y es lógico: intente usted reducir la emisión de CO2 de la descomposición de las plantas, de la respiración de los seres aerobios, de la fotosíntesis de los vegetales (algas incluidas) o de las erupciones volcánicas.

4. El porcentaje de CO2 en la atmósfera es, desde hace unos meses, de 400 partes por millón: 400 ppm, en la jerga. Un 0,04% del total. Suena poco porque es poco. Le dirán que es un gran calentador, pero no le dirán que el vapor de agua, existente en porcentajes mucho mayores, lo es en mucha mayor medida. Y es que al vapor de agua no le pueden echar la culpa, no porque la tenga o la deje de tener sino porque, aun siendo antropogénico en parte, su emisión no se corresponde con los países más ricos del mundo, a los que hay que culpar sí o sí. (Tampoco el mayor emisor de CO2 es el país más rico del mundo; luego lo veremos).

5. ¿Es mucho eso? Durante el siglo XX, la concentración de CO2 en el aire ha pasado de 0,03% a 0,04%: un incremento de 0,007%. Con todo, esas 400 ppm son uno de los porcentajes más bajos de la historia del mundo, pero qué más da. Es el culpable oficial, ya digo.

6. Bien, vale, pero si la atmósfera se calienta, habrá que hacer algo, ¿no?

7. Pues no, no se calienta. En los últimos casi 19 años, no se ha calentado.

8. Los registros de temperatura desde 1901 (Siglo XX) son erráticos. La temperatura subió entre 1914 y 1944. Entre 1944 y 1978 el planeta se enfrió, a pesar de las guerras y el desarrollo, pero volvió a templarse entre 1978 y 1998. No ha habido calentamiento alguno entre 1998 y 2016. Todo ello, en paralelo con un notable incremento del CO2. Ninguno de los sabios mencionados sabe explicar por qué ante un crecimiento matemático del CO2 en la atmósfera las variaciones de temperatura no se corresponden de manera igualmente lineal, sino que se comportan erráticamente. A eso llaman "la pausa", pero su génesis es un arcano. Vamos, que no saben.

9. En el siglo XX, la temperatura se ha incrementado en 0,6 °C en medición de superficie.

10. Antes, entre los siglos XV a XIX, se produjo una llamada "pequeña edad de hielo". El brusco descenso de las temperaturas comenzó en 1350, con dos valles en ese siglo XIV y en el XIX (hasta 1850).

11. Antes, en la Baja Edad Media (VI a XIV), se produjo un claro calentamiento.

12. Todo esto no refleja más que un hecho bien constatado: el clima cambia constantemente. El concepto de cambio climático no tiene el significado que se le quiere dar. Para quienes distorsionan el concepto, el cambio climático sería un fenómeno nuevo, antropogénico y letal. Pero va a ser que no.

13. Y si la Tierra (la atmósfera de la Tierra) no se calienta, ¿qué será de los desastres que los neomalthusianos de siempre nos auguran van a acontecer si los humanos (del resto, ni caso) no dejamos de emitir CO2? La lista es larga, pero intentaré abreviarla.

14. El calor es aproximadamente el mismo. Lejos de darse el habitual catálogo de amenazas, los glaciares crecen en Noruega, Nueva Zelanda y Estados Unidos. El hielo interior en Groenlandia aumenta. Los icebergs se desgajan desde siempre. Las nieves del Kilimanjaro se funden desde hace 100 años...

15. Los polos no se funden. El Ártico no se derrite. La Antártida no pierde la capa de hielo sobre el continente y además, se enfría más aún de lo habitual.

16. El nivel del mar no se elevará, de aquí a 2100, n metros(siendo n igual a casi cualquier número que se le ocurra al agorero de turno); no se elevará 200 pies, como dijo Meredith Vieira (NBC) en 2009, ni 20 pies, como aseguró Al Gore (ese premio Nobel), ni siquiera 2,5 pies, como afirmaba el IV IPCC en 2007. [Otro día hablaremos del IPCC, por Intergovernmental Panel on Climate Change, ese (otro) engendro de las Naciones Unidas]. El nivel del mar ha dejado de crecer desde 2010 y de hecho, empieza a decrecer.

17. Si a alguien preocupa que los ecosistemas sufran por el calor, que no se preocupe. Las abejas perecen por la varroasis, un ácaro parásito, pero no por el calor. Es una pandemia datada desde el siglo XIV. Los osos polares han duplicado su población. Los restantes osos hibernan como siempre. Las marmotas duermen como... marmotas. Y obviamente, ninguna de estas extrapolaciones se manifestó durante el Óptimo Climático Medieval, cuando ya había abejas, osos blancos , osos pardos... y marmotas.

18. El clima no es cada vez más tempestuoso. Lejos de aumentar el número y la fuerza de tornados y tifones/huracanes, la frecuencia de ciclones tropicales no ha cambiado desde 1989 y su potencia no hace sino disminuir.

19. Se decía que el (entonces llamado) calentamiento global produciría tanto sequías como lluvias torrenciales (y posteriores inundaciones) en distintas zonas del mundo. Sin embargo, desde 1895 no ha habido sequías severas, salvo las de los años 30 del siglo XX. No se ha verificado mayor incidencia de inundaciones. No hay más lluvia global registrada. No hay nada de eso que nos anunciaban.

20. "No hay certeza científica sobre la posibilidad y la cronología de un cambio climático abrupto y catastrófico", dijo incluso la propia Margaret Chang, directora general de la OMS, en 2008. La malaria no depende del calor sino del mosquito anofeles, vector del parásito plasmodium. No hay más malaria, y si no hay menos es porque la EPA y la propia OMS se empeñaron en prohibir el dicloro difenil tricloroetano (DDT), que rompía el ciclo reproductor del mosquito portador. Cosas que pasan.

21. Las islas no se hunden en el mar, las playas siguen ahí, los corales gozan de buena salud.

Esta retahíla de catástrofes pendientes podría ser tan solo aburrida, por la reiteración con que nos llega el mensaje. Pero no es así; ocurre que sin la amenaza de los males que dicen que nos acechan, la dosis de ineficiencia derivada de la obligatoria inclusión de medidas de descarbonificación sería intragable. El problema es que la reducción de CO2 nos cuesta cara, muy cara, a los países de la OCDE. A los habitantes de China y de la India, por poner un par de ejemplos (China es el mayor emisor de CO2 del mundo, quede claro; el mayor y el que más crece) no les cuesta nada. Siguen quemando carbón barato y generador de CO2 y además lo dicen. Y dicen que seguirán quemándolo cada vez más. Y China sonríe beatífica mientras los países de Occidente se esfuerzan en cavar su tumba y convertirse en una sombra de lo que fueron.

José Ramón Ferrandis | EXPANSIÓN


dissabte, 7 de gener del 2017

Judith Curry: 'los humanos hemos contribuido algo al calentamiento; no sabemos cuánto; y por la evidencia que yo he visto no creo que sea la causa principal'


TC: Ha escrito que parte del problema con la ciencia del clima es que que el dinero para la investigación sólo va para aquellos científicos que siguen ciertas líneas. Y que son todas lo mismo, y eso impide que ocurra buena ciencia. ¿Me equivoco con lo que dice?

JC: Realmente no. Lo que estamos viendo es este tema dominante del cambio climático causado por el hombre, que es a dónde se dirige todo el foco y el esfuerzo de investigación. Y hay demasiado poca financiación y esfuerzo dirigidos entender la variablidad climática natural. Esa es mi preocupación.

TC: Entonces, para aquellos de nosotros que no somos expertos. ¿Esa es la calve del debate; no tanto si las temperaturas están cambiando -porque por supuesto las temperaturas siempre cambian- sino sobre qué está produciendo ese cambio? ¿Hay un debate en eso?

JC: Exactamente. Claramente hay un calentamiento, y lo ha habido durante varios siglos. La cuestión fundamental es cuánto del calentamiento reciente ha sido causado por los humanos — digamos en los últimos cincuenta años. Y mi interpretación de la evidencia es que realmente no podemos decirlo. No veo ningún signo claro de que haya sido causado predominantemente por el hombre.

TC: Entonces, según su posición, y le cito:”no podemos realmente decirlo”, usted no está tomando una posición dura en ningún sentido. Eso suena como una mente muy abierta. ¿Cree que es usted penalizada por esa visión?

JC: Oh sí; he sido vilipendiada por algunos de mis colegas que son activistas, y no les gusta que nadie desafíe su gran historia.

…/… Breve incursión en la que explica que por eso deja la universidad y se dedica a la (su) empresa privada.

TC: ¿Al los que se preguntan, como usted, hasta qué punto el calentamiento ha sido producido por la naturaleza -como hace siempre- y hasta qué punto por el hombre, les llaman “negacionistas”. ¿Cuál es su respuesta a eso?

JC: Mi respuesta es que no lo sabemos. Seguro que los humanos hemos contribuido algo; no sabemos cuánto; y por la evidencia que yo he visto no creo que sea la causa dominante.

CT: Dra. Curry, usted no debe ver la televisión, porque el 98% de los científicos piensa globalmente una cosa; usted debe estar en el 2%, ¿verdad?

JC: ¡Ja! Irónicamente, la forma en que se suele presentar esa pregunta sobre el consenso … sí, hay calentamiento; sí, los humanos contribuyen … ¡todo el mundo está de acuerdo con eso! Y yo estoy en el 98%. Es cuando bajas a los detalles cuando hay genuino desacuerdo, y eso no aparece en la prensa.


Plaza Moyua


Presidente Hollande: 'Cancele la Conferencia de París'


President Hollande
Palais de L’Élysée
55 Rue du Faubourg Saint-Honoré
75008 Paris, France
5 de enero de 2017


Estimado Presidente:

Somos un grupo de antiguos jefes de Estado y de Gobierno, premios Nobel, ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa, militares de alto rango, historiadores, académicos y empresarios, con un simple objetivo: insistir en la necesidad de un debate justo y razonable sobre el Estado de Israel, cuyo destino, en estos tiempos difíciles, vemos íntimamente relacionado con el destino de nuestras propias naciones.

Con la intención de buscar soluciones duraderas para Oriente Medio, le escribimos para pedirle, en los más firmes términos, que cancele la Conferencia de Paz que tiene previsto celebrar el próximo 15 de enero. La Conferencia no contribuirá a la paz, y en su lugar, resultará más perjudicial todavía.

A este respecto, observamos con cierta alarma la narrativa expuesta por los diplomáticos franceses en los medios de comunicación, sin duda nacida de una verdadera preocupación, pero no de una verdadera oportunidad, enmarcada en expresiones inexactas e intempestivas.

Tras la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y después del discurso del Secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, el pasado 28 de diciembre, que han malinterpretado gravemente las realidades subyacentes al conflicto y han dañado las perspectivas de paz, la Conferencia de París servirá para como impulso a los movimientos diplomáticos que van directamente en contra de una solución pacífica. Una verdad fundamental del conflicto sigue siendo que la paz sólo puede lograrse sobre la base de negociaciones directas entre las partes, sin condiciones previas.

En este contexto, vale la pena recordar a los líderes occidentales que, durante los últimos ocho años, el primer ministro de Israel ha pedido sin cesar al presidente palestino que se siente en la mesa de negociaciones. En cambio, el presidente Abás ha seguido una estrategia de internacionalización, creando una agresión diplomática contra Israel en foros y organizaciones internacionales, que ha servido para repetir y extender el sesgo con Israel y que, en realidad, no tienen ninguna conexión con una solución eventual.

En las últimas semanas, y como parte integrante de esta campaña, los organismos de las Naciones Unidas han negado la conexión judía con Jerusalén, la Resolución 2334 ha declarado el lugar más sagrado del judaísmo como territorio ocupado, y ha señalado a los asentamientos judíos en Cisjordania como un obstáculo troncal para la paz. Sin embargo, la resolución y los relatos que la acompañan no intentan, ni siquiera remotamente, esbozar adecuadamente los pasos requeridos para que los líderes palestinos tomen la senda de la paz, a pesar de que la mitad de este liderazgo está compuesto por una organización terrorista que ha jurado destruir Israel y que nunca ha mostrado ninguna inclinación hacia la moderación.

Además de recordarle que la Conferencia se celebra en un momento muy peculiar, a la luz de la transición del poder en los Estados Unidos, le instamos a contemplar que, pese a las graves y recientes violaciones de los derechos legítimos de Israel, de las sensibilidades religiosas y de las preocupaciones diplomáticas y de seguridad en la arena internacional, el gobierno israelí seguirá defendiendo los intereses de su país vehementemente.

El pueblo de Israel ha sido extraordinariamente astuto en la lucha contra el terrorismo, una amenaza compartida y primaria, y generoso en compartir sus conocimientos y capacidades incluso en tiempos de hostilidad diplomática implacable. Francia tiene una larga y orgullosa historia de liderazgo entre los europeos en cuestiones relacionadas con la búsqueda de la paz. Por ello, le instamos a que contemple seriamente estas consideraciones incontrovertibles, y a que siga demostrando su capacidad de liderazgo al reconocer que las condiciones actuales no conducirán de ninguna manera a resultados constructivos.

Al impedir que la Conferencia de París se base en las iniciativas diplomáticas hostiles de los últimos meses y semanas, asegurará que Francia desempeñe un papel positivo en la protección de la importante alianza entre nuestras naciones y el Estado de Israel.

Atentamente,

Hon. José María Aznar, expresidente del Gobierno de España.

Hon. Stephen Harper, ex primer ministro de Canadá.

Hon. John Howard, ex primer ministro de Australia.

Hon. Lord David William Trimble, ex primer ministro de Irlanda del Norte. Premio Nobel de la Paz en 1998

Hon. Luis Alberto Lacalle, expresidente de Uruguay.

Sr. John Baird, exministro de Relaciones Exteriores de Canadá.

Sr. Uri Rosenthal, exministro de Relaciones Exteriores de Holanda.

Sr. Karl-Theodor zu Guttenberg, exministro de Defensa de Alemania.

Embajador Giulio Terzi, exministro de Relaciones Exteriores de Italia.

Embajador John Bolton, exrepresentante de los Estados Unidos ante la ONU.

Profesor Andrew Roberts, historiador y escritor británico.

Sr. Richard Kemp, coronel del Ejército británico.

Sr. Allen B. West, teniente coronel del Ejército norteamericano. Miembro del 112º Congreso de los Estados Unidos.

Sr. Roberto F. Agostinelli, director general del Grupo Rhône, Rhone Capital.

Sr. George Weigel, miembro distinguido del Centro de Ética y Políticas Públicas.

Sr. Carlos Alberto Montaner, autor y periodista cubano exiliado.

Sra. Fiamma Nirenstein, política, periodista y escritora italiana.

Sr. Carlos Bustelo, exministro de Industria de España.

Sr. Rafael L. Bardají, director ejecutivo de la Iniciativa Amigos de Israel.


Informe de la CIA, FBI y la NSA sobre la interferencia electoral rusa: recortes de prensa y ninguna prueba

No me gusta Putin. Creo que juega sucio y que su ambición por reconstruir el imperio ruso es un peligro para el mundo. Tenemos pruebas patentes de su desprecio por la legalidad internacional con la anexión de Crimea y con su apoyo a los separatistas rusos de Ucrania. No solo creo posible sino probable que haya intentado interferir en la elección presidencial de Estados Unidos. Pero eso hay que demostrarlo. Y el informe publicado hoy no lo hace. No ofrece ni una sola prueba de nada y todo su contenido se limita a un corta y pega de noticias ya conocidas. Decepcionante. Más que eso: deprimente. Ni tan solo hay unanimidad entre las agencias respecto al grado de fiabilidad de la afirmación central del informe:

'Evaluamos que el presidente ruso Vladimir Putin ordenó una campaña de influencia en el año 2016 destinada a la elección presidencial de Estados Unidos. Las metas de Rusia eran socavar la confianza pública en el proceso democrático de Estados Unidos, denigrar a la secretaria Clinton y dañar su elegibilidad y su potencial presidencia. Evaluamos además que Putin y el gobierno ruso desarrollaron una clara preferencia por el presidente electo Trump.'

Según reconoce el mismo informe, la CIA y el FBI tienen una alta confianza (no toda) en esta sentencia, mientra que la NSA tiene una confianza moderada (poca).

De momento, la única prueba de una acción que sin duda perjudicó a Hillary Clinton y benefició a Trump no la cometió ningún hacker ruso o vendido al oro de Moscú sino el FBI, cuando sacó a la luz, pocos días antes de las elecciones, nuevos e-mails supuestamente comprometedores para la candidata demócrata. ¡Con estos amigos internos no hacen falta enemigos externos!

Ahí les dejo algunos de los 'datos' principales que recoge el informe:



No se pierdan, sin embargo, el texto original. Pasen y lean. Lean en manos de quién está la seguridad occidental


dijous, 5 de gener del 2017

En el espejito mágico de la izquierda ya sólo se refleja el rostro de Donald Trump


La izquierda, incluída parte de la socialdemocracia, debería estar dando su apoyo -crítico, of course- a Donald Trump ya que, por fin, alguien ha llegado al poder enarbolando algunas de sus ideas angulares. Deberían estar contentísimos, pero no lo están en absoluto porque les cabrea no haber sido ellos los líderes de esta revolución sino su alter ego de derechas.

Por un lado, Trump no se fía de la globalización y defiende el proteccionismo, que ha sido el gran estandarte de la izquierda desde que la bandera roja con la hoz y el martillo quedó relegada a souvenir para turistas. Sin embargo, Trump ha capitalizado esas ideas y ellos no. ¿Por qué? Pues por qué mintieron. Decían y repetían, con su inagotable suficiencia, que la globalización sólo beneficiaba a los países ricos y perjudicaba a los países pobres, cuando lo que pasaba en realidad era más bien lo contrario. Trump lo comprendió y lideró el descontento de los perdedores, mientras que la izquierda siguió con sus fantasías, confundiendo molinos con gigantes,

Por otro lado, Trump se ha propuesto limitar el poder de la CIA y de la Dirección Nacional de Inteligencia, los grandes demonios de la izquierda. De la vieja izquierda y de la nueva. De la de Fidel o Mao y de la de Assange o Snowden, por decir algo. A la CIA se le ha imputado todo lo malo que pasaba en el mundo. Se la ha convertido en una agencia omnipotente, pero más por la 'publicidad' que le ha hecho la izquierda que por méritos propios. La realidad es que la historia de la CIA es la historia de un fracaso (encargaron la detección de agentes dobles a... ¡Kim Philby!; subestimaron en cuatro años la capacidad de la URSS para ser potencia nuclear; la cagaron en Bahía Cochinos; no acertaron en ninguno de los reiterados intentos de matar a Fidel Castro; estimaron equivocadamente la no participación de China en la Guerra de Corea o arfirmaron 'ex catedra' que Saddam Hussein disponía de ADM operativas sin tener un solo espía en Bagdad).

Pues bien, ahora que habrá un nuevo inquilino en la Casa Blanca que pretende ser un freno proteccionista a la globalización, que quiere meter en cintura a las farmacéuticas, dar atención pública a los veteranos de guerra y erigirse en un baluarte frente al poder casi ilimitado de la CIA, la izquierda no lo ve como aliado sino como enemigo. Y es que en el espejito mágico donde se contempla la izquierda ya sólo se refleja el rostro de Donald Trump.

¿Qué hacemos con los Ohio, Albacete, Palencia o Newcastle que se quedan atrás?


...el crecimiento está cada vez más concentrado no en ciudades, sino en un número aparentemente cada vez más reducido de grandes áreas metropolitanas. 20 de los 3.000 condados de Estados Unidos (incluyendo sitios como Los Ángeles, Miami y Nueva York) concentran la mitad de todas las nuevas empresas que abrieron en Estados Unidos entre el 2010 y el 2014. Las cifras de creación de empleo y aumento de ingresos siguen un patrón similar. La economía americana, y sospecho, la economía del resto de países desarrollados, está viviendo una serie de cambios estructurales que benefician las grandes aglomeraciones urbanas y perjudican las áreas rurales y ciudades pequeñas. No es de extrañar que los votantes de Ohio, Wisconsin o el interior de Pennsylvania estuvieran cabreados – su región realmente se está quedando atrás.

¿Qué está sucediendo? Parece que el nuevo mundo digital está reforzando los efectos de red y sus beneficios en zonas densamente pobladas. En general una empresa es más productiva si está situada en una zona donde hay otras empresas similares haciendo cosas parecidas: puede encontrar mano de obra cualificada más fácilmente, debe innovar más para seguir siendo competitiva y tiene acceso redes de proveedores, servicios profesionales y demás que no existen (o serían muy caros) en una ciudad aislada. Una economía moderna hace estas redes cada vez más valiosas – y las nuevas tecnologías contribuyen a que sus efectos sean aún más potentes. En una economía cada vez más basada en servicios y conocimientos, estar cerca de otros contribuye aún más a la innovación.

La cuestión entonces pasa a ser qué hacemos con los Ohio, Albacete, Palencia o Newcastle que se quedan atrás. Si el crecimiento económico favorece las ciudades grandes, densas, abiertas, cosmopolitas y bien conectadas como Madrid o Barcelona, es muy difícil diseñar políticas públicas que consigan sacar del agujero a regiones donde simplemente no vive demasiada gente. Conectarlas con la capital con líneas de AVE seguramente acabarán por hacer que el nodo central sea aún más dominante, no lo contrario. Simplemente, es difícil replicar los efectos multiplicadores que tiene estar cerca de otros innovadores, fuera de lugares que tengan la suerte de tener universidades potentes o una empresa especialmente creativa que haya sabido expandirse.

Algo parece cada vez más claro: si las economías de red y la aglomeración urbana generan tantas ventajas, la creciente fractura política y económica entra ciudades y zonas rurales está aquí para quedarse. Cerrarlo no va a ser sencillo. | ROGER SENSERICH

A los delincuentes que fingen ser refugiados

dimecres, 4 de gener del 2017

El paro registra en 2016 el mayor descenso de la historia



El número de parados registrados en las oficinas de los servicios públicos de empleo (antiguo Inem) se situó al finalizar diciembre de 2016 en 3,7 millones de personas, tras bajar en 390.534 desempleados en el conjunto del año (-9,54%), su cuarto descenso anual consecutivo y el mayor de toda la serie histórica, iniciada en 1996, informó este miércoles el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

En concreto, el volumen total de parados alcanzó a cierre del pasado año la cifra de 3.702.974 desempleados y continúa en los niveles más bajos de los últimos siete años, tras reducirse en el mes de diciembre en 86.849 personas (-2,29%),

La bajada del desempleo en 2016 es la cuarta consecutiva tras la de 2013, 2014 y 2015, cuando el paro cayó en 147.000, 253.000 y 354.203 personas y contrasta con las subidas experimentadas en el periodo 2007-2012. En 2012, 2011 y 2010, el paro aumentó en 426.364, 322.286 y 176.470 personas, respectivamente, mientras que en 2007, 2008 y 2009 las listas de las oficinas públicas de empleo sumaron 106.674, 999.416 y 794.640 parados más.
Más...






Los asentamientos no son el problema

Obama despliega tropas en la frontera con Rusia


PRESIDENT Obama has deployed US special forces troops along Lithuania’s border with “aggressive” Russia.

Tensions between Washington and the Kremlin have reached Cold War levels amid reports Vladimir Putin is deploying nuke-ready missiles in the Russian province of Kaliningrad – which borders Poland, Belarus and Lithuania.

And Lithuanian Defence Ministry spokeswoman Asta Galdikaite confirmed America has offered additional military support following Russia’s annexation of Crimea.

She said: “The United States was the first to offer additional safety assurance measures to the Baltic countries following the deterioration of the security situation in the region after the annexation of the Crimea.”

She added: “US Special Operations Forces presence in Lithuania is one of the deterrents” against military threats by Putin’s aggressive regime, reports the Express.

US military chief General Raymond T Thomas told the New York Times that America has a “persistent” presence in the Baltic states bordering Russia.

He added that many former Eastern Bloc countries are “scared to death” of Russia and the vulnerable states are “desperate” for America’s leadership.

The US and its Nato allies will send battalions of up to 1,200 to each of the three Baltic states – Lithuania, Latvia and Estonia – and Poland by spring this year, reports the New York Times.

Lithuania’s foreign minister Linas Linkevicius confirmed Russia’s military activity in Kaliningrad is terrifying the region.

He said: “Iskander missiles capable of carrying nuclear warheads have been deployed. There are S-400 missiles and modernised jets.”
Más...






The Economist: 'Los líderes de la Generalidad están buscando una manera digna a dar marcha atrás'


THE ECONOMIST.- IF YOU look up from the bustle of the winter tourists thronging the streets of Barcelona, you will see some balconies draped with the estelada, a blend of the Catalan and Cuban flags that has become the banner of those who want their land to become independent. There are fewer than there were, but still enough to inspire the Catalan regional government’s pledge that 2017 will be the year when it will hold a binding referendum on independence. Since the Spanish government refuses to contemplate such a vote, a confrontation seems inevitable.

Indeed, it has already begun. Some 300 Catalan officials face court cases for flouting the law, in acts ranging from a previous unilateral effort in 2014 to organise an independence vote to petty protests, such as flying the estelada from town halls. Carles Puigdemont, the president of the Generalitat (the Catalan government), promises to push through “laws of disconnection” in the summer, such as one setting up its own tax agency, prior to holding a referendum, probably in September. His pro-independence coalition has a majority in the Catalan parliament. On December 14th 2016 Spain’s Constitutional Tribunal warned the Generalitat that the referendum would be illegal. Spain could face unprecedented defiance of its democratic constitution.

How has it come to this? Spain’s democratic constitution of 1978 gave Catalonia, one of the country’s most prosperous regions, more self-government than almost any other part of Europe. The Generalitat controls not just schools and hospitals but police and prisons. It has made Catalan the main language of teaching. Under Jordi Pujol, the skilful moderate nationalist cacique (political boss) who headed the Generalitat from 1980 to 2003, Catalonia was content with this settlement, using its votes in the Madrid parliament to extract increments to it powers and revenues.

Two things upset matters. The first was when the Constitutional Tribunal in 2010 watered down a new autonomy statute, which recognised Catalonia’s sense of nationhood and granted additional legal powers to the Generalitat. It had been approved by referendum in Catalonia and by the Spanish parliament. The second factor was the economic crisis after the bursting of Spain’s property bubble in 2008.

The following year saw the first of several demonstrations blaming Madrid, rather than Artur Mas, Mr Pujol’s heir, for austerity. Support for independence surged from less than 25% to more than 45%. “Society moved towards more radical positions,” thinks Joan Culla, a historian. Others see this as at least in part induced by the Generalitat, with its money and powerful communications machine. It allowed the nationalists to keep power, despite budget cuts and revelations that for decades they had taken rake-offs on public contracts.

Catalan society remains split. “There aren’t the numbers to advance [to independence] but there’s enough to make a lot of noise,” says Jordi Alberich of the Cercle d’Economia, a business group.

This stand-off has been politically profitable not just for the Catalan nationalists but also for Mariano Rajoy, Spain’s prime minister, and his conservative People’s Party. His unyielding defence of his country’s territorial unity is popular in most places outside Catalonia. For years Mr Rajoy did nothing to respond to Catalan grievances, some of which are justified. Catalonia pays more into the central kitty than it gets back. Its transport systems have been neglected while Madrid has spiffy metro lines and a surfeit of motorways.

Yet weariness with the deadlock has taken hold, in both Barcelona and Madrid. Last month Mr Rajoy put his deputy, Soraya Sáenz de Santamaría, in charge of the Catalan question. She is putting feelers out to the Generalitat. Mr Puigdemont has published a list of 46 points to negotiate. It starts with the “binding referendum”.

It is not hard to divine the contours of a deal. Mr Rajoy could offer concessions on financing and infrastructure. More controversially, he could propose recognising the Catalan language or that Catalonia is a nation within Spain. All this might trim support for independence to 25% or so.

The toughest issue is the referendum. This is no moment to contemplate any sort of plebiscite with equanimity. Catalan nationalists claim to be exemplary pro-Europeans. But there are many echoes of Brexit in Catalonia. Instead of Brussels, it is Madrid the nationalists accuse of stealing Catalans’ money. They argue that independence would be quick and easy. “The great growth in support for independence from 2012 was the first manifestation of populism in Spain,” says Javier Cercas, a writer who lives in Barcelona.

Mr Puigdemont insists that blocking the referendum “would be bad news for democracy”. He is prepared to negotiate its timing. But he adds: “We won’t easily renounce it. I think we’ve earned the right to be heard.” Some in Barcelona believe the Generalitat’s leaders are searching for a dignified way to back down. Mr Puigdemont talks also of “constituent” elections to found a new state. But his party, clouded by corruption, may suffer. The Catalan variant of Spain’s left-wing Podemos, which already runs Barcelona’s city government and which is forming a new, broader, party, is likely to gain ground. It wants Catalonia to form part of a “plurinational” Spain, a cleverly vague formula.

“Is being part of Spain a problem in the daily life of Catalans?” asks Inés Arrimadas of Ciudadanos, an anti-nationalist party that leads the opposition in the Catalan parliament. “For us the problems of Catalonia are unemployment, poverty and corruption.” The longer the deadlock lasts, the harder Mr Puigdemont may find it to persuade Catalans otherwise.





dilluns, 2 de gener del 2017

Carles Puigdemont, entre las 12 personalidades que probablemente nos arruinarán el año 2017 [POLITICO]


POLITICO.- Europe has endured major angst these last 12 months, and many would say that the year 2016 was among the Continent’s most unlovely since the Balkan civil war. As we tiptoe into 2017, there’s no reason to believe that things will take a striking turn for the better.

So in this spirit of gloom, POLITICO brings you a dozen characters who will make you want to stay in bed — with the covers pulled firmly over your trembling head.

These aren’t the most obvious villains or potential wreckers of joy. So Russian President Vladimir Putin isn’t on this list. Nor is Turkey’s President Recep Tayyip Erdoğan or U.S. President-elect Donald Trump, nor even the U.K. Prime Minister Theresa May or the National Front leader Marine Le Pen, doughty depressants all: We can take it for granted that they will make us miserable in 2017, almost certainly on numerous occasions.

Instead, we give you a list of some of the other spoilers, a supporting cast of whom the best that we might wish is that they have a relatively quiet year.

The dozen follow, in alphabetical order.
Más...

La vergüenza de Alepo


BERNARD-HENRI LÉVY | EL MEDIO.- “La pirámide de los mártires remuerde a la Tierra”. Al pensar en Alepo, este verso de un poema que René Char escribió en tiempo de guerra me vuelve como una bofetada. Y siento vergüenza. No por Vladímir Putin, ese zar de pacotilla, ese capo de un Estado mafioso que, entre sesiones de fotos y exhibiciones de testosterona, envía sus aviones a bombardear las ruinas de una ciudad. Para él, Alepo no era más que otro escenario para su narcisismo furioso, y sólo estaba representando su papel.

Ni por Bashar al Asad, cuya plomiza silueta esconde el alma más vil, oscura y cobarde de nuestro tiempo: los hombres de su pelaje renunciaron hace mucho a la raza humana; llegará el día en que tendrá que responder por sus crímenes ante la Humanidad.

No: me avergüenzo de mí mismo porque supliqué y clamé en el desierto, escribí incontables columnas y parrafadas para al final encontrarme cara a cara con mi impotencia, atragantándome con mi rabia. Pero también me avergüenzo de vosotros –de todos nosotros– porque sigue habiendo personas que son tratadas como animales de presa, perseguidas porque siguen teniendo dos brazos, dos piernas y una cabeza que aún no han convertido en montones de huesos, músculos y tripas, que es a lo que quieren reducirlas el Gobierno sirio y sus aliados; vergüenza porque, frente a este juego cruel, no hemos hecho prácticamente nada y hemos dicho muy poco.

Me avergüenzo porque, en este planeta, hay gente que ya no puede pensar, tener esperanzas o amar; gente a la que sólo le queda temblar y correr, y al día siguiente temblar y correr otra vez; gente que sólo cuenta con su propio cuerpo como escudo para proteger a sus hijos contra el fuego y el gas que pronto los consumirán a todos. Y, ante este espectáculo, estamos siendo testigos que ni siquiera reconoceremos que estamos jugando al juego de quien no quiere ver ni oír nada. ¿Hemos dejado de anclarnos a la realidad? ¿Nos hemos acostumbrado al sufrimiento forzado de los otros? ¿Acaso lo vemos como un circo en el que, desde las gradas, nos consentimos el placer culpable de ver luchar a gente corriente, no a gladiadores, y nos olvidamos de levantar el pulgar? ¿O es sólo el desahogo de quien se siente seguro y caliente en casa, mientras afuera llueve a cántaros? Lo que pasa es que, en este caso, lo que llueven son bombas.

Me avergüenzan los mecánicos boletines de radio en los días de la agonía de Alepo: el comentario anestesiado, el invariable análisis. Me avergüenzan los expertos apáticos, los pseudoexpertos siempre tan cuidadosos de que no se les escape el menor gesto de rabia o urgencia. Estoy avergonzado porque llega un momento en que los temas redundantes (muerte, muerte y más muerte) convierten a los comentaristas –y a la audiencia– en cómplices.

Me avergüenza Naciones Unidas, cuya resolución se presentó justo cuando caía el telón, cuando ya no quedaba mucho más que hacer salvo contar los muertos y, enseguida, clasificar a los refugiados. Me avergüenza esta nueva Liga de las Naciones, con sus Chamberlain que parlotean mientras que, en Alepo ayer y en Idlib mañana, nuestros hermanos y hermanas en la humanidad son despedazados por las bombas, acribillados, desangrados.

Me avergüenzan los gélidos monstruos chinos y rusos del llamado Consejo de Seguridad, que, mientras los aviones arrasaban una barriada tras otra, bloque por bloque; mientras hombres, mujeres y niños se abrazaban en una terrible comunión, y los pocos que sobrevivieron a ese mar de sangre eran ejecutados o enviados a las celdas de tortura, tuvieron la osadía de vetar la resolución de alto el fuego.

Siento vergüenza y tristeza por los otros, por los que trataron de salvar cierto honor pronunciando el enésimo discurso de condena e indignación; siento vergüenza por los honorables embajadores que intentaron, dentro del infame búnker en que se ha convertido la sede neoyorquina de la ONU, llegar a los hombres de hielo e impedirles, esta vez, levantar sus gordezuelas manitas para decir que no, que en realidad no pasa nada por desfigurar o triturar decenas de miles de cuerpos.

¿Qué le pasa por la cabeza a quien participa en un proceso así? ¿Qué siente el descompuesto funcionario de la muerte que vota sin escrúpulos que se siga matando, o el hombre de buena voluntad que planta cara pero tiene que aceptar el fracaso? ¿Cómo vive uno cuando, después de pasar una noche observando a quienes vetan (es decir, a los bombardeadores), una vez más, en un ritual tan rígido como una sesión de tortura, tu último llamamiento y descubres, de camino a casa, a primera hora de la mañana, que te pesan los pies no por por un cansancio normal, sino por la carne humana que llevas pegada en la suela o los dobladillos?

Me avergüenzan Barack Obama y la política de “líneas rojas” que abandonó el 30 de agosto de 2013, en una palinodia que dejó atónitos a sus aliados. Obama no era muy consciente de lo certeras que habían sido sus palabras: su línea roja era efectivamente de color rojo, el del rastro de sangre.

Me avergüenza Donald Trump, que mostró con aun mayor claridad sus preferencias al declarar que esos jóvenes condenados a morir; aquellos que, hasta el último minuto de la caída de la ciudad, dieron parte en YouTube; que encontraron de algún modo la fuerza para enviarnos su humilde “gracias”; que esos jóvenes, digo, serán objeto de un acuerdo –esa fue la palabra que utilizó, un “acuerdo”– con su amigote Putin.

Me avergüenza que una mayoría de los que sigo llamando conciudadanos parezca considerar a Asad –ese asesino con cara de yerno; ese asesino considerado al principio dócil y manso; ese hombre que muchos pensaban no sería rey (y mucho menos un tirano); esa versión moderna de Eduardo VIII, que no abdica pero se mantiene en el trono y entrega su país a Hitler, ese monstruoso yupi, este Pol Pot pijo– el menor de dos males en comparación con el ISIS.

Me avergüenza que François Fillon, candidato a la presidencia, y los miembros de la Cámara de Diputados francesa insistan en explicarnos, basándose en sus sórdidos cálculos sobre el valor de unas vidas, que la matanza en Alepo es parte del precio que debemos pagar para derrotar al terrorismo.

Me avergüenza todo eso porque, sin duda, tenemos la cobertura televisiva, el discurso público y los representantes y candidatos que nos merecemos.

Somos unos derrotistas que nos creemos gente de paz.

Somos europeos satisfechos demasiado dispuestos a renegar de nuestros propios valores mientras el primer gran crimen contra la humanidad del siglo XXI, que es lo mismo que decir el primer gran crimen de cada uno de nosotros contra el resto, se acerca vertiginosamente a su punto culminante.

Somos partícipes de una hecatombe contemporánea y, como ocurrió con los gritos desde los campos de la muerte hace casi un siglo, pocos, muy pocos, han reunido el valor de decir que debemos declarar la guerra a la guerra y bombardear a los bombardeadores.

La pirámide de los mártires sigue remordiendo a la Tierra. Y la Tierra gime bajo su peso. Ahí es donde estamos.

El PP inicia 2017 con una intención de voto del 34,8%, casi dos puntos superior al resultado que obtuvieron el 26-J


EL MUNDO.- Los populares emprenden 2017 con una intención de voto del 34,8%, casi dos puntos superior al resultado que obtuvieron en las urnas el pasado 26-J.En el envés de la hoja, el PSOE. Para el partido centenario, el año que acaba de finalizar ha sido poco menos que un tormento. Golpeados por los votantes, acosados desde la izquierda por Podemos, humillados por la derecha y amotinados en su interior, los socialistas no han salido aún de la tempestad. Viven malos tiempos, sin liderazgo definitivo y sin proyecto, al albur de las olas y braceando contracorriente en busca de un salvavidas.Hoy ni siquiera llegarían al 20% en intención de voto (19,4%). En apenas seis meses, desde las elecciones de junio, se han dejado en el camino más de tres puntos (3,3). Y no sólo: además han perdido, y en esta ocasión con claridad, la segunda posición del tablero político.

Unidos Podemos ha dado el salto y toma la delantera con claridad. Pese a su caótica vida interna y sus luchas fratricidas entre pablistas y errejonistas; pese a no haber encontrado aún una posición equilibrada entre la calle y las instituciones; pese a su falta de experiencia parlamentaria que les hace malgastar ideas y perder banderas, los del partido morado ganan empuje. Lo hacen a costa de la debilidad extrema de los socialistas y, si bien no obtienen todos los réditos que pudieran, han conseguido colocarse, según la encuesta, como segunda fuerza política. Sus enfrentamientos por el poder no parecen pasarles de momento factura, aunque la resistencia del vínculo entre dirigentes que compiten como púgiles y votantes -«la gente», para Podemos- tiene siempre un límite que no conviene forzar. Hoy obtienen una intención de voto del 22,5%, punto y medio (1,4) por encima de los resultados que consiguieron en las elecciones generales del pasado mes de junio. Ya están tres puntos por delante del PSOE, un partido atenazado desde ambos flancos y que pierde votos a favor tanto de Unidos Podemos como del Partido Popular.

En este escenario, Rajoy comienza 2017 a 12 puntos de la formación morada, ahora la segunda en liza, y a 15 del PSOE, ya en tercera posición. Se trata, en ambos casos, de ventajas muy considerables que a medio plazo parece imposible atajar. Probablemente las distancias finales dependerían de la marcha de la legislatura que acaba de comenzar, de la habilidad de unos y otros para figurar como actores imprescindibles en el avance de un país cada vez más polifónico, de la capacidad de hacerse oír en la nueva etapa que se pretende de diálogo.

Los populares, además, prácticamente triplican en porcentaje de apoyos a Ciudadanos, el «socio preferente» que apostó en primer lugar por allanarle a Rajoy el camino de la investidura. La formación naranja liderada por Albert Rivera pierde sólo medio punto respecto al 26-J. Ahora consigue una intención de voto del 12,6%.
Más...

Qué tiempos éstos en que el líder de la clase obrera y otros empobrecidos es el 'facha' Trump y no la izquierda 'guay'


Los casi 500 condados en que ganó Hillary Clinton concentran el 64 % de la actividad económica de todo Estados Unidos, según cifras del año 2015. Por el contrario, los más de 2.600 condados en que ganó Donald Trump sólo generaron el 36 % de la producción, es decir, sólo un poco más de un tercio de toda la actividad económica del país.

BROOKINGS | Another Clinton-Trump divide: High-output America vs low-output America




Están pasando cosas imprevistas, también para quienes en principio disponen de los mejores instrumentos para conocer la sociedad y anticipar su posible evolución: resultados electorales desconcertantes, pérdida de referendos contra todo pronóstico, avance de fuerzas políticas reaccionarias… El pabellón de los desconcertados está formado por gente de variada procedencia, tanto de derechas como de izquierdas, los conservadores clásicos y los pijos progresistas, el Partido Republicano americano y los Clinton, los socialdemócratas y los democristianos europeos… En tiempos de fragmentación, lo único transversal es el desconcierto, aunque a la derecha le suele durar menos. Por lo general, los conservadores se llevan mejor con la incertidumbre y no tienen demasiadas pretensiones de formular una teoría de la sociedad, mientras las cosas funcionen. La izquierda suele sufrir más con la falta de claridad y tarda mucho tiempo en comprender por qué los trabajadores votan a la extrema derecha. De ahí el amplio debate acerca de qué debe hacer la izquierda (los liberales, los demócratas, los socialistas o los progresistas) para recuperar alguna capacidad estratégica en medio de una situación que ni comprende ni, por supuesto, controla. De todas maneras, puede que la distinción entre la derecha y la izquierda sea menos relevante que la diferencia entre quienes lo han entendido (Trump y Sanders) y quienes no han entendido nada (los demócratas y los republicanos clásicos).

¿Cómo se explica este desconcierto? Mi hipótesis es que tiene su origen en la fragmentación de nuestras sociedades. Vivimos en comunidades atravesadas por fracturas múltiples, en Estados Unidos concretamente, entre las ciudades de la costa y el interior del país, entre la población blanca y las minorías, la ética protestante del trabajo y una cultura de la abundancia y la diversión… Al mismo tiempo, los medios, los tradicionales y las redes sociales, han acelerado esta fragmentación de las identidades culturales y políticas; especialmente las redes sociales permiten la creación de comunidades abstractas y homogéneas en unos enclaves de opinión donde se refleja la autosegregación psíquica de las comunidades ideológicas. | DANIEL INNERARITY
Más...


El abandono del Pogreso

Margaret Thatcher and Ronald Reagan are remembered for the laissez-faire revolution they launched in the early 1980s. They campaigned and won on the promise that free-market capitalism would unleash growth and boost prosperity. In 2016, Nigel Farage, the then-leader of the UK Independence Party (UKIP) who masterminded Brexit, and US President-elect Donald Trump campaigned and won on a very different basis: nostalgia. Tellingly, their promises were to “take back control” and “make America great again” – in other words, to turn back the clock.

As Columbia University’s Mark Lilla has observed, the United Kingdom and the US are not alone in experiencing a reactionary revival. In many advanced and emerging countries, the past suddenly seems to have much more appeal than the future. In France, Marine Le Pen, the nationalist right’s candidate in the upcoming presidential election, explicitly appeals to the era when the French government controlled the borders, protected industry, and managed the currency. Such solutions worked in the 1960s, the National Front leader claims, so implementing them now would bring back prosperity.

Obviously, such appeals have struck a chord with electorates throughout the West. The main factor underlying this shift in public attitudes is that many citizens have lost faith in progress. They no longer believe that the future will bring them material improvement and that their children will have a better life than their own. They look backward because they are afraid to look ahead. Progress has lost its shine for several reasons. The first is a decade of dismal economic performance: for anyone below the age of 30, especially in Europe, the new normal is recession and stagnation. The toll taken by the financial crisis has been heavy. Furthermore, the pace of productivity gains in the advanced countries (and to a large extent in emerging countries) remains disappointingly low. As a result, there is very little in the way of income gains to distribute – and even less in aging societies where fewer people are at work and those out of work live longer. This grim reality may not last (not all economists agree that it will); but citizens can be forgiven for taking reality at face value.

The second reason progress has lost credibility is that the digital revolution risks undermining the middle class that formed the backbone of the post-war societies of the world’s advanced economies. As long as technological progress was destroying unskilled jobs, the straightforward policy response was education. Robotization and artificial intelligence are destroying medium-skilled jobs, leading to a polarized labor market, with jobs created at the two ends of the wage distribution. For those whose skills have lost value and whose jobs are threatened by automation, this hardly counts as “progress.”

A third, related, reason is the massively skewed distribution of national income gains that prevails in many countries. Social progress rested on the promise that the benefits of technological and economic advancement would be shared. But recent path-breaking research by Raj Chetty and his colleagues shows that whereas 90% of US adults born in the early 1940s earned more than their parents, this proportion has steadily declined ever since, to 50% for those born in the mid-1980s. Only one-quarter of this decline is due to slower economic growth; the remainder is attributable to an increasingly unequal distribution of income. When inequality reaches such proportions, it erodes the very basis of the social contract. It is impossible to speak of overall progress when children have an even chance of being worse off than their parents.

Fourth, the new inequality has a politically salient spatial dimension. Educated, professionally successful people increasingly marry and live close to one another, mostly in large, prosperous metropolitan areas. Those left out also marry and live close to one another, mostly in depressed areas or small towns. The result, reckon the Brookings Institution’s Mark Muro and Sifan Liu, is that US counties won by Trump account for just 36% of GDP, whereas won by Hillary Clinton account for 64%. Massive spatial inequality creates large communities of people with no future, where the prevailing aspiration can only be to turn back the clock.

Faith in progress was a key provision of the political and social contract of the post-war decades. It was always a part of the left’s DNA; but the right embraced it as well. After what happened in 2016, support for a concept forged in the Enlightenment can no longer be taken for granted.

For anyone who believes that progress should remain the compass guiding societies in the twenty-first century, the priority is to redefine it in today’s context and to spell out the corresponding policy agenda.

Even leaving aside other important dimensions of the issue – such as fear of globalization, growing ethical doubts about contemporary technologies, and concerns about the environmental consequences of growth – redefining progress is a challenge of daunting magnitude. This is partly because a sensible agenda must simultaneously address its macroeconomic, educational, distributional, and spatial dimensions. It is also because yesterday’s solutions belong to the past: a social compact designed for an environment of high-growth, equalizing technological progress won’t help address the problems of a low-growth world of divisive technological innovation.

In short, social justice is not a matter only for fair-weather environments. For several decades, growth has served as a substitute for sensible social cohesion policies. What advanced societies need now are social compacts that are resilient to demographic shifts, technological disruptions, and economic shocks. In 2008, US President Barack Obama campaigned on “hope” and “change we can believe in.” The substantive response to the reactionary revival must be to give content to this largely unfulfilled promise. | Jean Pisani-Ferry
The Abandonment of Progress




diumenge, 1 de gener del 2017

Lee esto, Puigdemont


Constitución de Francia, artículo 89: “Ningún procedimiento de revisión puede ser iniciado o llevado adelante cuando se refiera a la integridad del territorio”.

Constitución de Italia, artículo 126: “Se acordarán por decreto razonado del Presidente de la República la disolución del Consejo Regional y la remoción del Presidente de la Junta que hayan realizado actos contrarios a la Constitución o incurrido en violaciones graves de la ley”.

Constitución de Alemania, artículo 21: “Son inconstitucionales los partidos que, según sus fines o según el comportamiento de sus adherentes, tiendan a trastornar o a poner en peligro la existencia de la República Federal de Alemania”.

Constitución de Noruega, artículo 1: “El Reino de Noruega es un Estado libre, independiente, indivisible e inalienable”.

Constitución de Bulgaria, artículo 3: “Ninguna parte del pueblo, ningún partido político u otra organización, institución estatal o individuo, usurpará el ejercicio de la soberanía popular”.

Constitución de Suiza, artículo 53: “Toda modificación del número de cantones o de su estatus se someterá a la aprobación del electorado y de los cantones afectados, así como al voto del pueblo y de sus cantones”.

Constitución de Lituania, artículo 3: “El pueblo y cada ciudadano tienen el derecho a oponerse a cualquier atentado por la fuerza contra la independencia, la integridad del territorio o el orden constitucional del Estado de Lituania”.

Constitución de Estonia, artículo 2: “El territorio, las aguas territoriales y el espacio aéreo del Estado Estonio son un todo inseparable e indivisible”.

Constitución de Brasil, artículo 1: “Brasil se constituye en un Estado social de derecho, unitario, indivisible y descentralizado en la forma que establecen esta Constitución y las leyes”.

Constitución de Rusia, artículo 4: “La Federación Rusa asegura la integridad e inviolabilidad de su territorio”.

Constitución de Perú, artículo 43: “La República del Perú es democrática, social, independiente y soberana. El Estado es uno e indivisible”.

Corte Suprema de Estados Unidos: La Constitución, en todas sus disposiciones, vela por una unión indestructible compuesta por estados indestructibles.
José García Domínguez / ABC




dissabte, 31 de desembre del 2016

10 artículos imprescindibles de 2016 sobre el clima
by Judith Curry















Lo que decían medios y científicos hace 40 años sobre el futuro del clima

"Períodos cálidos como el nuestro duran sólo 10.000 años, pero este ha durado ya 12.000. Así que si el ritmo es correcto, estamos a punto para un regreso del hielo", dijo Smith en su comentario del 18 de enero de 1977, en el telediario de la noche de la cadena ABC.

Se refirió a "expertos como Reid Bryson" que basan sus preocupaciones por el enfriamiento en los registros de temperaturas cada vez más frías en las Grandes Llanuras y en otros lugares y  a la "retirada de los armadillos desde Nebraska hacia el suroeste y México". Bryson argumentó que el retorno a una edad de hielo había comenzado en 1945.


divendres, 30 de desembre del 2016

La inmensa mayoría de europeos quiere seguir en la UE

La sacudida del Brexit ha removido parcialmente la percepción de los ciudadanos europeos. Ha reforzado los deseos de permanencia en la Unión de las principales potencias del Viejo Continente, incluso en los países ya de suyo más proeuropeos, España e Irlanda. E incluso en el Reino Unido la voluntad de mantener los lazos con Bruselas gana con holgura a los que prefieren la desconexión, la posición que venció en el referéndum del pasado junio por escaso margen, por el 51,9% de los votos.

Son las principales conclusiones que se desprenden de la encuesta del Instituto DYM conjuntamente con Worldwide Independent Network of Market Research / Gallup International Association (WIN/GIA), en la que analizan el sentimiento europeísta y la pertenencia hacia Europa, sobre la base de 14.000 entrevistas, 1.000 de ellas en España, realizadas entre el 28 de octubre y el 6 de noviembre. Los datos forman parte, pues, del estudio End of Year (EoY) impulsado por Gallup y que contabiliza ya 40 ediciones anuales.

En España, si mañana hubiera un referéndum en el que se preguntara si el país debe quedarse en la Unión Europea o abandonarla, el 80% apostaría por la primera opción. Un apoyo abrumador. Solo un 20% preferiría salir del club. En el promedio de la UE, el 64% respaldaría la permanencia, por un 36% que optaría por la marcha. Eso quiere decir que mientras que en nuestro país la diferencia entre los partidarios de seguir en la Unión y los defensores del abandono es de 60 puntos, en el total del Viejo Continente la ventaja es más pequeña, de 28 puntos. La permanencia en España se impondría de forma rotundísima, aunque también en el conjunto de Europa.
Más...

'El foco constante del mundo sobre el conflicto palestino-israelí es una injusticia para decenas de millones de víctimas de la tiranía y el terrorismo en Oriente Medio'



Discurso del embajador de Israel Ron Prosorl en la Asamblea General de la ONU, 24 de noviembre de 2014

Sr. Presidente,

Me pongo de pie frente al mundo como orgulloso representante del estado de Israel y del pueblo judío. Con la cabeza en alto, me presento ante Uds. sabiendo que la verdad y la moralidad están de mi lado. Y sin embargo, me presento hoy sabiendo que en esta Asamblea la verdad será pervertida y no se tendrá en cuenta la moralidad.

El hecho es que cuando miembros de la comunidad internacional hablan del conflicto israelí-palestino, una niebla desciende para nublar toda claridad lógica y moral. El resultado no es realpolitik, sino surrealpolitik.

El foco constante del mundo sobre el conflicto israelí-palestino es una injusticia para decenas de millones de víctimas de tiranía y terrorismo en Oriente Medio. Mientras hablamos, yazidíes, bahai, kurdos, cristianos y musulmanes, son ejecutados y expulsados por extremistas radicales a un ritmo de 1.000 personas al mes.

¿Cuántas resoluciones pasaron Uds. la semana pasada para combatir esta crisis? ¿Y, cuántas sesiones especiales convocaron? La respuesta es: Cero. ¿Qué dice esto de la preocupación internacional por la vida humana?

No mucho; pero habla a raudales de la hipocresía de la comunidad internacional.

Me pongo de pie ante Uds. para hablar de la verdad. De los 300 millones de árabes en Oriente Medio y África del Norte, menos del 0,5 % son realmente libres… Y todos son ciudadanos de Israel.

Los árabes israelíes forman parte de los árabes más educados del mundo Son nuestros destacados médicos y cirujanos, son elegidos en nuestro Parlamento, y sirven como jueces en nuestra Corte Suprema. Millones de hombres y mujeres en Oriente Medio gustarían de tener estas oportunidades y libertades.

No obstante, nación tras nación se parará en este podio hoy y criticará a Israel, la pequeña isla de democracia en una región plagada de tiranía y opresión.

Nuestro conflicto nunca ha sido sobre el establecimiento de un estado palestino, siempre ha sido sobre la existencia del estado judío.

Hace 67 años esta semana, el 29 de Noviembre de 1947, las Naciones Unidas votaron la partición de la tierra para formar un estado judío y uno árabe. Sencillo. Los judíos dijeron sí. Los árabes dijeron no. Pero no sólo dijeron eso, Egipto, Jordania, Siria, Irak, Arabia Saudita, y Líbano lanzaron una guerra de aniquilación contra nuestro estado recién nacido.

Esta es la verdad histórica que los árabes tratan de distorsionar. El error histórico de los árabes continúa sintiéndose: en vidas perdidas en la guerra, en vidas perdidas en terrorismo, en vidas marcadas por los estrechos intereses políticos de los árabes.

Según las Naciones Unidas, 700.000 palestinos fueron desplazados en la guerra iniciada por los propios árabes. Al mismo tiempo, unos 850.000 judíos se vieron obligados a huir de los países árabes.

¿Cómo es que, 67 años después, el desplazamiento de los judíos ha sido olvidado completamente por esta institución mientras que el desplazamiento de los palestinos es sujeto de debate anual?

La diferencia es que Israel hizo todo lo posible por integrar a los refugiados judíos en la sociedad. Los árabes hicieron exactamente lo contrario.

La peor de las opresiones del pueblo palestino ocurre en las naciones árabes. En la mayoría del Mundo árabe, se niega a los palestinos la ciudadanía y son discriminados agresivamente. Se les prohíbe poseer tierras y se les impide tener ciertas profesiones.

Y aún así ninguno —ni siquiera uno— de estos crímenes son mencionados en vuestras resoluciones.

Si de verdad se preocuparan por la situación del pueblo palestino, habría al menos una, tan sólo una, resolución dirigida a los miles de palestinos asesinados en Siria. Y si de verdad estuvieran preocupados por los palestinos, habría por lo menos una resolución para denunciar el trato a los palestinos en los campos de refugiados de Líbano.

Pero no la hay. La razón es que el debate de hoy no es hablar en pro de la paz o en pro del pueblo palestino, es hablar en contra de Israel. Es nada más y nada menos que un festival de odio y vapuleo en de contra Israel.

Las naciones europeas aseguran representar la Liberté, Égalité, Fraternité ‘Libertad, Igualdad, Fraternidad’, pero nada está más lejos de la verdad.

A menudo oigo a dirigentes europeos proclamar que Israel tiene el derecho de existir dentro de fronteras seguras. Es muy bonito. Pero debo decir que tiene el mismo sentido que yo proclame aquí y ahora el derecho de existir de Suecia dentro de fronteras seguras.

Cuando se trata de seguridad, Israel aprendió de la peor manera que no podemos contar con los demás, y ciertamente no con Europa.

En 1973, en la Guerra de Iom Kipur —el día más sagrado del calendario judío— las naciones árabes colindantes lanzaron un ataque contra Israel.

Durante las horas que precedieron la guerra, Golda Meir, nuestra Primera Ministro entonces, tomo la difícil decisión de no lanzar un ataque preventivo. El gobierno israelí entendió que si nosotros lanzábamos un ataque preventivo, perderíamos el apoyo de la comunidad internacional.

Mientras los ejércitos de los estados árabes avanzaban en todos los frentes, la situación en Israel se tornaba cada vez más complicada. Nuestras bajas aumentaban y las municiones y armas disminuían peligrosamente.

En aquel momento de necesidad, el Presidente Nixon y el Secretario de Estado Henry Kissinger, aceptaron enviar aviones Galaxy llenos de tanques y municiones para reabastecer a nuestras tropas. El único problema era que los aviones Galaxy necesitaban reabastecerse de combustible en la ruta hacia Israel.

Los estados árabes se acercaban y nuestra existencia era amenazada, y aún así, Europa ni siquiera quería dejar que los aviones se reabastecieran de combustible. Los Estados Unidos, una vez más, dieron un paso al frente y negociaron para que se les permitiera repostar en las islas Azores.

El gobierno y el pueblo de Israel jamás olvidaran que, cuando nuestra misma existencia estaba en juego, solo un país vino en nuestra ayuda, los Estados Unidos de Norteamérica.

Israel está cansado de promesas huecas de los dirigentes europeos. El pueblo judío tiene una larga memoria. Nosotros nunca olvidaremos que ustedes nos fallaron en 1940. Nos fallaron en 1973. Y nos están fallando hoy.

Cada parlamento europeo que votó prematura y unilateralmente para reconocer un estado palestino está dando a los palestinos justo lo que quieren, un estado sin paz. Al ponerles un estado en bandeja de plata, ustedes están recompensando las acciones unilaterales y eliminando cualquier incentivo para que los palestinos lleguen a negociar o a comprometerse o a renunciar a la violencia. Están enviando el mensaje de que la Autoridad Palestina puede sentarse en un gobierno con terroristas e incitar a la violencia contra Israel sin pagar ningún precio.

El primer miembro de la UE en reconocer un estado palestino oficialmente fue Suecia. Uno se pregunta por qué el gobierno sueco tiene tanta prisa en tomar esta medida. Cuando se trata de otros conflictos en nuestra región, el gobierno sueco llama a negociaciones directas entre las partes, pero a los palestinos, ¡Sorpresa, Sorpresa! Les colocan la alfombra roja…

La Secretaria de Estado, Söder, puede pensar que está aquí para celebrar el presunto “reconocimiento histórico” que hizo su gobierno, cuando en realidad, no es más que un error histórico.

El gobierno sueco puede albergar la ceremonia del Premio Nobel, pero no hay nada noble en su cínica campaña política para tranquilizar a los árabes con el fin de obtener un asiento en el Consejo de Seguridad. Las Naciones del Consejo de Seguridad debieran tener juicio, sensatez y sensibilidad. Pues bien, el gobierno sueco no ha demostrado tener ni juicio, ni sensatez ni sensibilidad. Sólo disparates.

Israel aprendió de mala manera que escuchar a la comunidad internacional puede traer consecuencias devastadoras. En 2005, desmantelamos unilateralmente cada poblado y retiramos hasta el último ciudadano israelí de Gaza. ¿Nos condujo esto más cerca de la paz? En absoluto. En cambio, preparó el camino para que Irán mandara a sus delegados terroristas a establecer una fortaleza de terror a la puerta de nuestra casa.

Les puedo asegurar que no vamos a cometer el mismo error otra vez. Cuando se trata de nuestra seguridad, no podemos y no confiaremos en otros, Israel debe ser capaz de defenderse por sí solo.

El Estado de Israel es la tierra de nuestros ancestros: Abraham, Itzjak, y Iaakov. Es la tierra donde Moshé condujo al pueblo judío, donde David construyó su palacio, donde Shlomó construyo el Templo, y donde Isaías tuvo la visión de una paz eterna.

Durante miles de años, los judíos han vivido continuamente en la tierra de Israel. Sobrevivimos el auge y la caída de los imperios asirios, babilonios, griegos y romanos. Y sobrevivimos a través de miles de años de persecución, expulsión y cruzadas. La relación ente el pueblo judío y la tierra de Israel es inquebrantable.

Nada puede cambiar una simple verdad: Israel es nuestro hogar y Jerusalem es nuestra capital eterna.

Al mismo tiempo, reconocemos que Jerusalem tiene un significado especial para otros credos. Bajo la soberanía israelí, todas las personas, y lo voy a repetir, todas las personas, sin tener en cuenta su religión o nacionalidad, pueden visitar los lugares sagrados de la ciudad. Y pretendemos que siga así. Los únicos que intentan cambiar el estatus quo del Monte del Templo son los dirigentes palestinos.

El presidente Abbas le dice a su gente que los judíos contaminan el Monte del Templo. Él pidió días de rabia e instó a los palestinos a impedir que los judíos visiten el monte del Templo, utilizando, y cito: “todos los medios” necesarios. Estas palabras son tanto irresponsables como inaceptables.

No necesitas ser católico para visitar el Vaticano, no necesitas ser judío para visitar el Muro Occidental, pero algunos palestinos querrían ver el día en que solo los musulmanes puedan visitar el Monte del Templo.

Ustedes, la comunidad internacional, están tendiendo una mano a los extremistas y a los fanáticos. Ustedes que predican tolerancia y libertad religiosa, debieran estar avergonzados. Israel nunca va a permitir esto. Nosotros nos aseguraremos de que los lugares sagrados estén abiertos a todas las personas de todos los credos para siempre.

Nadie quiere la paz más que Israel. Nadie necesita explicar la importancia de la paz para los padres que han enviado a sus hijos a defender nuestro hogar. Nadie conoce los riesgos del éxito o del fracaso mejor que nosotros, los israelíes. El pueblo de Israel ha derramado demasiadas lágrimas y enterrado demasiados hijos e hijas.

Estamos preparados para la paz, pero no somos ingenuos. La seguridad de Israel es primordial. Sólo un Israel seguro y fuerte puede dar paso a una paz completa.

El mes pasado debiera dejar en claro que Israel tiene necesidades inmediatas y urgentes en términos de seguridad. En estas últimas semanas, los terroristas palestinos han apuñalado y disparado a nuestros ciudadanos y han lanzado dos veces sus coches contra los peatones. Hace pocos días, terroristas con cuchillos y una pistola atacaron salvajemente a judíos que rezaban sus plegarias matutinas. Hemos llegado al punto donde ni siquiera los israelíes pueden encontrar un santuario contra el terrorismo dentro de una sinagoga.

Estos ataques no salieron de la nada. Son el resultado de años de adoctrinamiento e incitación. Un proverbio judío enseña: “Tanto la vida como la muerte están en poder de la lengua”

Como judío y como israelí, sé con total convicción que cuando nuestros enemigos dicen que nos quieren atacar, es verdad.

El acta genocida de Hamás llama a la destrucción total de Israel y al asesinato de los judíos por todo el mundo. Durante años Hamás y otros grupos terroristas han planeado ataques suicidas, lanzado misiles a nuestras ciudades y enviado terroristas a secuestrar y asesinar a nuestros ciudadanos.

¿Y qué dice la Autoridad Palestina? Dirige una campaña sistemática de incitación. En las escuelas, los niños aprenden que “Palestina” va desde el Río Jordán hasta el Mediterráneo. En las mezquitas, los dirigentes religiosos difunden injurias feroces acusando a los judíos de destruir los lugares sagrados musulmanes. En los estadios de deporte, nombran a los equipos con los nombres de los terroristas. Y en los periódicos, caricaturas instan a los palestinos a cometer ataques terroristas contra israelíes.

Los niños en la mayor parte del mundo crecen viendo los dibujos animados de Mickey Mouse, bailando y cantando. Los niños Palestinos crecen también viendo a Mickey Mouse, pero en la televisión palestina, una figura perversa disfrazada de Mickey Mouse baila con una cinturón explosivo y canta: “Muerte a América y muerte a los judíos”.

Los desafío hoy aquí a hacer algo constructivo de una buena vez. Denuncien públicamente la violencia, denuncien la incitación y denuncien la cultura del odio.

La mayoría de la gente cree que en su núcleo, el conflicto es una batalla entre judíos y árabes o israelíes y palestinos. Están equivocados. La batalla que estamos presenciando es una batalla entre aquellos que santifican la vida y aquellos que celebran la muerte.

Tras el salvaje ataque en la sinagoga de Jerusalem, las celebraciones irrumpieron en pueblos y ciudades palestinas. La gente bailaba en la calle y distribuían dulces; jóvenes posaban con cuchillos, altavoces en mezquitas enviaban mensajes de felicitaciones y los terroristas eran aplaudidos como “mártires y héroes”.

Esta no es la primera vez que vemos a los palestinos celebrar el asesinato de civiles inocentes. Los hemos visto regocijarse tras cada ataque terrorista sobre civiles israelíes y hasta salieron a la calle para celebrar el ataque del 11 de Septiembre al World Trade Center justo aquí, en Nueva York.

Imaginen el tipo de estado que esta sociedad podría producir. ¿Oriente Medio realmente necesita otra “terrorcracia”? Algunos miembros de la comunidad internacional están ayudando y alentando su creación.

Cuando veníamos a las Naciones Unidas, pasamos al lado de las 193 banderas de los estados miembros. Si uno se toma el tiempo de contar, descubrirá que hay 15 banderas con una media luna y 25 con una cruz. Y hay una sola bandera con una Estrella de David. En medio de todas las naciones del mundo, hay un estado, sólo un pequeño estado nación para el pueblo judío.

Y para algunos, esto es demasiado.

Mientras estoy de pie aquí ante Uds., recuerdo todos los años en que el pueblo judío pago con sangre la ignorancia y la indiferencia del mundo. Estos días ya no existirán más.

Nunca nos disculparemos por ser un pueblo libre e independiente en nuestro estado soberano. Y no nos disculparemos nunca por defendernos.

A las naciones que siguen permitiendo que el prejuicio prevalezca sobre la verdad, les digo J’accuse ‘Yo Acuso’.

Les acuso de hipocresía. Les acuso de duplicidad.

Les acuso de prestar legitimidad a aquellos que buscan destruir nuestro Estado

Les acuso de hablar del derecho de Israel a la autodefensa en teoría, pero a negárselo en la práctica.

Y les acuso de pedir concesiones a Israel sin pedir nada a los palestinos.

Frente a estas ofensas, el veredicto es evidente: No están ustedes a favor de la paz y no están ustedes a favor del pueblo palestino. Ustedes están simplemente en contra de Israel.

Los miembros de la comunidad internacional deben elegir.

Pueden reconocer a Israel como el estado nación del pueblo judío, o permitir a los dirigentes palestinos negar nuestra historia sin consecuencia.

Pueden públicamente proclamar que el llamado “derecho al retorno” no es negociable, o pueden dejar que esta reivindicación sea el mayor obstáculo para cualquier acuerdo de paz.

Pueden trabajar para acabar con la incitación palestina, o quedarse de brazos cruzados mientras el odio y el extremismo se instala en las generaciones venideras.

Pueden prematuramente reconocer un estado palestino, o pueden alentar a la AP a que rompa su pacto con Hamás y vuelva a negociaciones directas.

La elección es suya. Pueden guiar a los palestinos fuera del sendero o construir el camino para una paz real y duradera.

Gracias Sr. Presidente.