dimarts, 14 de març del 2017

La contaminada sentencia del 9-N y el Estado benevolente

La sentencia desprende el aire contaminado del juicio político: cuando se sospecha que son los hechos los que han debido adaptarse a la sentencia y no a la inversa. Y supone un éxito notable para Mas y el resto de desleales. Obra el milagro de mantener viva la llama victimista al tiempo que demuestra hasta qué punto de eficacia ha llegado la intimidación nacionalista sobre el Estado democrático. | ARCADI ESPADA







La justicia europea avala el derecho de una empresa a prohibir el velo, la cruz o la kipá


Las empresas podrán imponer la neutralidad religiosa, pero también política o filosófica, a sus empleados 

dilluns, 13 de març del 2017

Sólo dos años sin Mas


Primer presidente de la Generalidad inhabilitado por 'pervertir' las reglas democráticas



Texto íntegro de la sentencia





Documentan el 'pucherazo' electoral que dio la victoria al Frente Popular en febrero de 1936

Tras cinco años de investigación, los historiadores Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García documentan, casi voto a voto y por primera vez, las cifras del fraude en las elecciones de 1936. Según esas cifras, el Frente Popular no ganó las elecciones, ya que por lo menos 50 de los 240 diputados que obtuvo fueron fruto de un 'pucherazo'.

La cuestión es crucial porque la base de todas las versiones históricas y de las reclamaciones políticas realizadas por el antifranquismo se fundamentan en que las elecciones de 1936 fueron limpias y que de ellas salió un poder democrático, legal y legítimo, frente al que se sublevó el ejército de Franco.

Aunque siempre existió la sospecha de fraude -que ha sido apuntada no sólo por algunos historiadores sino incluso por Niceto Alcalá Zamora y con bastante cinismo por Manuel Azaña- nadie se había atrevido a meterse en el berenjenal de realizar un estudio en profundidad sobre lo que realmente pasó en esas elecciones. Probablemente porque se trata de un estudio complejo y técnicamente difícil, pero sobre todo porque era políticamente peligroso. No olvidemos que la mayor parte de la historiografía, mayoritariamente de izquierdas, siempre ha rechazado el fraude con toda clase de argumentos, considerándolo como una fabulación de la derecha fascista para justificar su golpe de estado.

Han tenido que pasar 80 años para que empiece a conocerse la verdad. La verdad de que la guerra civil española no fue una guerra entre impolutos defensores de la democracia liberal y la sádica avanzadilla del nazismo. No. Fue una sórdida guerra civil entre los que querían la revolución -antes o después de ganarla- y los que creyeron que solo un estado autoritario de inspiración fascista la podía derrotar.



EL MUNDO.- Actas con raspaduras y dígitos cambiados para añadir más votos que los reales a los candidatos del Frente Popular en Jaén, donde hubo urnas con más votos que votantes; recuento adulterado gravemente en La Coruña; fraude en Cáceres, Valencia -con escrutinios a puerta cerrada sin testigos- o Santa Cruz de Tenerife, donde "la victoria oficiosa del centro-derecha se convirtió en un corto triunfo del FP, que se anotó los cuatro escaños de las mayorías; desvíos de votos en Berlanga, Don Benito y Llerena para perjudicar a la CEDA... Al menos el 10% del total de los escaños repartidos (lo que supone más de 50) no fue fruto de una competencia electoral en libertad, sostienen Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, los autores de '1936: Fraude y Violencia'. El libro supone, según el historiador Stanley G. Payne, "el fin del último de los grandes mitos políticos del siglo XX". "España se ha vuelto Coruña", dejó escrito Niceto Alcalá-Zamora para referir cómo se generalizó lo ocurrido en La Coruña, que para el ex presidente de la República ejemplificaba "esas póstumas y vergonzosas rectificaciones" acontecidas con las actas electorales. Si a los 240 asientos conseguidos por el Frente Popular se le restan los que fueron fruto del fraude, las izquierdas solas no habrían llegado al Gobierno.

Tras un meticuloso empeño detectivesco, consultar y desempolvar los archivos y actas, una a una, de cada provincia, además de otras fuentes primarias -memorias y prensa-, los prestigiosos historiadores Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García han reconstruido, casi minuto a minuto, el relato del recuento de las últimas elecciones generales anteriores a la Guerra Civil. Y publican, por primera vez, tras consultar todas las actas, los resultados oficiales de las elecciones del 16 de febrero de 1936, que pasaron a la historia como las de la gran victoria del Frente Popular y situaron a Manuel Azaña al frente del Gobierno de la II República. No sólo confirman que la derecha se impuso por 700.000 votos en el conjunto de España, sino que explican los casos más escandalosos de fraude.
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divendres, 10 de març del 2017

Sostres afirma que Pujol sobornó a los jueces del caso Banca Catalana


La realidad paralelea | Salvador Sostres (ABC)

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MÁS NOTICIAS DE MI PUEBLO:











Steve Bannon es un nacionalista reaccionario pero no un supremacista blanco




"Si no conoces a tu enemigo no podrás derrotarlo" (Sun Tsu)


‘Anti-Semite gets top Trump post’, ran a headline on the Huffington Post. ‘Steve Bannon runs an anti-Semitic website, is a misogynist and will be one of Donald Trump’s senior advisers’, said Salon. Bannon’s time steering Breitbart, says Jonathan Greenblatt, CEO of the Anti-Defamation League, saw him turn it into the ‘premier website of the “alt-right” – a loose-knit group of white nationalists and unabashed anti-Semites and racists'.

Even by the standards of the post-Trump hysteria that has gripped the pro-Hillary set, the response to Bannon’s appointment has been positively unhinged. Is Bannon an anti-Semite? Well, only if you ask his ex-wife. She claimed that he ‘didn’t like Jews’ in the midst of messy divorce proceedings. Meanwhile, the disproportionately Jewish Breitbart staff have rallied around him. Even Breitbart’s former editor-at-large, Jewish commentator Ben Shapiro (who openly loathes Bannon and left the site after it transformed, in his words, into ‘Trump’s Pravda’), has come to his defence. As for the idea that he’s a ‘white nationalist’, this, too, is a more than a little over-cooked. ‘I’m not a white nationalist, I’m a nationalist. I’m an economic nationalist’, he told the Hollywood Reporter last week.

No doubt, Bannon is a protectionist and a reactionary, and Breitbart, like Trump, often trades in a sense of white, blue-collar peril. But he has said nothing publicly to suggest he hates anyone beyond the Clintons, crony capitalists and the politically correct, ‘libtard’-dominated media. The former navy man turned Goldman Sachs trader turned media mogul is little more than a Tea Party type who loves a fight; a career opportunist who attached himself to figures like Sarah Palin, Ted Cruz and now Trump in an attempt to rise up the anti-establishment ranks and bring Breitbart’s Google ranking up with him. In the end, the case against him predominantly rests on a few salty, semi-serious Breitbart headlines – ‘Would you rather your child had feminism or cancer?’, being among the most quoted

The reaction to Bannon’s appointment comes after months of fearmongering about the so-called alt-right, which Breitbart has at times embraced as a ‘transgressive’, ‘dissident’ response to political correctness. According to the Southern Poverty Law Center, the alt-right – a loose association of bloggers, self-styled intellectuals and trolls – espouses ‘white ethno-nationalism’. But the fact that the SPLC recently designated liberal Muslim critic Maajid Nawaz an ‘anti-Muslim extremist’ suggests we should be sceptical. Though some of the alt-right’s figureheads are demonstrable bigots, the bulk of this Twitter-based non-movement appears to be basement-bound idiots who think sending black actresses racist memes is funny. Though the alt-right is a hideous development – whose ugly pranks should be condemned, not apologised for – it is predominantly made up of teenagers in need of little more than a slap and a girlfriend.
Tom Slater | Sp!ked






La burbuja mediática progre: sólo el 7% de los periodistas de EEUU son republicanos



I recently reread James Surowiecki’s book “The Wisdom of Crowds” which, despite its name, spends as much time contemplating the shortcomings of such wisdom as it does celebrating its successes. Surowiecki argues that crowds usually make good predictions when they satisfy these four conditions:

Diversity of opinion. “Each person should have private information, even if it’s just an eccentric interpretation of the known facts.”
Independence. “People’s opinions are not determined by the opinions of those around them.”
Decentralization. “People are able to specialize and draw on local knowledge.”
Aggregation. “Some mechanism exists for turning private judgments into a collective decision.”

Political journalism scores highly on the fourth condition, aggregation. While Surowiecki usually has something like a financial or betting market in mind when he refers to “aggregation,” the broader idea is that there’s some way for individuals to exchange their opinions instead of keeping them to themselves. And my gosh, do political journalists have a lot of ways to share their opinions with one another, whether through their columns, at major events such as the political conventions or, especially, through Twitter.

But those other three conditions? Political journalism fails miserably along those dimensions.

Diversity of opinion? For starters, American newsrooms are not very diverse along racial or gender lines, and it’s not clear the situation is improving much.6 And in a country where educational attainment is an increasingly important predictor of cultural and political behavior, some 92 percent of journalists have college degrees. A degree didn’t used to be a de facto prerequisite7 for a reporting job; just 70 percent of journalists had college degrees in 1982 and only 58 percent did in 1971.

The political diversity of journalists is not very strong, either. As of 2013, only 7 percent of them identified as Republicans (although only 28 percent called themselves Democrats with the majority saying they were independents). And although it’s not a perfect approximation — in most newsrooms, the people who issue endorsements are not the same as the ones who do reporting — there’s reason to think that the industry was particularly out of sync with Trump. Of the major newspapers that endorsed either Clinton or Trump, only 3 percent (2 of 59) endorsed Trump. By comparison, 46 percent of newspapers to endorse either Barack Obama or Mitt Romney endorsed Romney in 2012. Furthermore, as the media has become less representative of right-of-center views — and as conservatives have rebelled against the political establishment — there’s been an increasing and perhaps self-reinforcing cleavage between conservative news and opinion outlets such as Breitbart and the rest of the media.

Although it’s harder to measure, I’d also argue that there’s a lack of diversity when it comes to skill sets and methods of thinking in political journalism. Publications such as Buzzfeed or (the now defunct) Gawker.com get a lot of shade from traditional journalists when they do things that challenge conventional journalistic paradigms. But a lot of traditional journalistic practices are done by rote or out of habit, such as routinely granting anonymity to staffers to discuss campaign strategy even when there isn’t much journalistic merit in it. Meanwhile, speaking from personal experience, I’ve found the reception of “data journalists” by traditional journalists to be unfriendly, although there have been exceptions.

Independence? This is just as much of a problem. Crowds can be wise when people do a lot of thinking for themselves before coming together to exchange their views. But since at least the days of “The Boys on the Bus,” political journalism has suffered from a pack mentality. Events such as conventions and debates literally gather thousands of journalists together in the same room; attend one of these events, and you can almost smell the conventional wisdom being manufactured in real time. (Consider how a consensus formed that Romney won the first debate in 2012 when it had barely even started, for instance.) Social media — Twitter in particular — can amplify these information cascades, with a single tweet receiving hundreds of thousands of impressions and shaping the way entire issues are framed. As a result, it can be largely arbitrary which storylines gain traction and which ones don’t. What seems like a multiplicity of perspectives might just be one or two, duplicated many times over.

Decentralization? Surowiecki writes about the benefit of local knowledge, but the political news industry has become increasingly consolidated in Washington and New York as local newspapers have suffered from a decade-long contraction. That doesn’t necessarily mean local reporters in Wisconsin or Michigan or Ohio should have picked up Trumpian vibrations on the ground in contradiction to the polls. But as we’ve argued, national reporters often flew into these states with pre-baked narratives — for instance, that they were “decreasingly representative of contemporary America” — and fit the facts to suit them, neglecting their importance to the Electoral College. A more geographically decentralized reporting pool might have asked more questions about why Clinton wasn’t campaigning in Wisconsin, for instance, or why it wasn’t more of a problem for her that she was struggling in polls of traditional bellwethers such as Ohio and Iowa. If local newspapers had been healthier economically, they might also have commissioned more high-quality state polls; the lack of good polling was a problem in Michigan and Wisconsin especially.

There was once a notion that whatever challenges the internet created for journalism’s business model, it might at least lead readers to a more geographically and philosophically diverse array of perspectives. But it’s not clear that’s happening, either. Instead, based on data from the news aggregation site Memeorandum, the top news sources (such as the Times, The Washington Post and Politico) have earned progressively more influence over the past decade:

The share of total exposure for the top five news sources climbed from roughly 25 percent a decade ago to around 35 percent last year, and has spiked to above 40 percent so far in 2017. While not a perfect measure1, this is one sign the digital age hasn’t necessarily democratized the news media. Instead, the most notable difference in Memeorandum sources between 2007 and 2017 is the decline of independent blogs; many of the most popular ones from the late ’aughts either folded or (like FiveThirtyEight) were bought by larger news organizations. Thus, blogs and local newspapers — two of the better checks on Northeast Corridor conventional wisdom run amok — have both had less of a say in the conversation.

All things considered, then, the conditions of political journalism are poor for crowd wisdom and ripe for groupthink. So … what to do about it, then?
“The Real Story Of 2016” | Nate Silver



dimecres, 8 de març del 2017

De la fantasía de la sociedad sin clases a la fantasía de la sociedad sin género

La ideología comunista se apoyaba en la clase obrera como sujeto histórico para alcanzar su objetivo político: la sociedad sin clases. De la misma manera, la ideología de género se apoya en el feminismo para alcanzar su proyecto histórico: la sociedad sin género. Se trata en ambos casos de una fantasía intelectual con una gran capacidad de contagio.

Una fantasía que en el caso del comunismo costó 100 millones de muertos para crear la sociedad más clasista y estanca de la historia. En el caso de la ideología de género, ya ha costado en España la abolición de una de las principales columnas del estado de derecho: la presunción de inocencia. En la Ley integral contra la violencia de género al hombre se le considera siempre culpable mientras no demuestre su inocencia.

Para estas ideologías, los trabajadores o las mujeres suelen ser simples medios para lograr sus fines políticos e ideológicos. Es por ello que, a pesar de las mejoras y de los cambios que en muchos casos han invertido la situación de esos grupos sociales, la movilización política persiste. Y no solo persiste, sino que incluso aumenta. Me atrevería a decir que cuantos menos problemas hay más ruidosa se torna la protesta. Probablemente para ocultarlo y evitar una desmovilización que fuerce a cerrar o recortar el chiringuito.

Cada 8 de marzo parece que las mujeres, trabajadoras o no, tengan más problemas de los que tenían el año anterior o, por lo menos, que cada año aparezcan nuevas modalidades de discriminación que justifiquen mantener el tinglado y las subvenciones.










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Los mismos artículos que linqué el año pasado sirven para este:.







dilluns, 6 de març del 2017

Cuando la pluralidad debe reagruparse en defensa del pluralismo



Aron comprendió su siglo. Y también el nuestro. Espectador, anticipó las graves dificultades que tendría la izquierda para sustituir al marxismo omnicomprensivo. Sus escarceos con el multiculturalismo, el identitarismo, el altermundialismo y el loqueseaismo. Y advirtió de su probable vuelta al atajo de la gran utopía. Engagé, comprometido, sentó las bases de una imprescindible coalición: «Lo que está en juego es el sistema democrático. Y eso nos obliga a ponernos de acuerdo a la izquierda moderada y a un liberal como yo».

El eje de ese acuerdo era y es la razón. Lo que Aron, con emocionante minimalismo, definió como «esa forma de pensar que da una oportunidad a la verdad». A nuestros socialistas el consenso les inquieta. Es natural. Quieren que les distingan, como el Alceste de Molière. Y temen que a menos conflicto en la tierra más competencia en el cielo. Pero se equivocan. Hay momentos cruciales en la historia cuando la pluralidad debe reagruparse en defensa del pluralismo. Y Podemos es a la izquierda lo que el alt-right a la derecha: un sórdido rincón. La alternativa a Lepen no es Hamon sino Macron. Y la alternativa a Rajoy no es Sánchez sino Javier Fernández, que el sábado, ante 600 personas, defendió una socialdemocracia anclada en la realidad: «Hacen falta políticos alejados del populismo, la demagogia y la simplificación». El problema es que Fernández habla desde fuera del poder. Y lo peor, que no quiere aspirar a él.

Agotados los temas, a modo de provocación y de síntesis, el periodista Missika le preguntó a Aron: «¿Y es posible movilizar a los hombres sin un relato mesiánico, nacionalista, comunista o de otro orden?» Aron hizo una pausa y contestó, vacilante: «Se puede». Antes había reconocido los límites de su compromiso: «Para pensar sobre la política, hay que ser lo más racional posible. Pero para hacerla, inevitablemente hay que jugar con las pasiones de otros hombres. La actividad política es, por tanto, impura y es por eso que yo he preferido la reflexión». Encarar la impureza. Competir por el poder con la mano de la demagogia atada a la espalda. Vencer en las urnas sólo con la verdad. Este es el reto de la izquierda y la derecha razonables de nuestro tiempo. El desafío que Fernández, el espectador comprometido, no quiere asumir.
El espectador comprometido | Cayetana Álvarez de Toledo



Comunicado de Asociación de la Prensa de Madrid ante el acoso de Podemos a periodistas




La Asociación de la Prensa de Madrid (APM) ha recibido una petición de amparo de un grupo de periodistas que se sienten acosados y presionados por el equipo directivo de Podemos, encabezado por Pablo Iglesias, así como por personas próximas a ese círculo.

Considerados los testimonios y las pruebas documentales aportados por estos periodistas, la APM exige a Podemos que deje de una vez por todas la campaña sistematizada de acoso personal y en redes que viene llevando a cabo contra profesionales de distintos medios, a los que amedrenta y amenaza cuando está en desacuerdo con sus informaciones.

Esta campaña ha sido denunciada por un grupo de informadores, que han aportado pruebas documentales y a los que la APM ha decidido amparar.

De acuerdo con esta denuncia, el acoso de miembros de Podemos se materializa de manera reiterada y desde hace más de un año en ataques a periodistas en sus propias tribunas, en reproches y alusiones personales en entrevistas, foros y actos públicos, o directamente en Twitter.

Estas presiones también se realizan de forma personal y privada con mensajes y llamadas intimidantes.

El acoso pretende minar la credibilidad y el prestigio de estos profesionales, sometidos en ocasiones a un bombardeo constante de mensajes que intentan descalificar o ridiculizar su trabajo y recortar su libertad de información.

La APM considera totalmente incompatible con el sistema democrático que un partido, sea el que sea, trate de orientar y controlar el trabajo de los periodistas y limitar su independencia.

La estrategia de acoso de Podemos vulnera de una manera muy grave los derechos constitucionales a la libertad de expresión y a la libertad de información y coarta el libre ejercicio del periodismo, que es imprescindible para preservar la salud de una sociedad democrática como la española.

Esta inaceptable campaña, que está creando un estado de miedo entre los periodistas, tiene como fin el de persuadirles de que les conviene escribir al dictado de Podemos, además de tratar de conducirlos hacia la autocensura.

La APM recuerda a Podemos que puede recurrir al derecho de rectificación cuando juzgue que una información incumple el necesario principio de veracidad, en lugar de atacar de forma inadmisible a su autor o al medio que la publica.

También es importante que todos los partidos sean conscientes de que la crítica respecto al comportamiento y las manifestaciones de quien ostenta un cargo público, aunque pueda molestar o herir, es legítima, de acuerdo a la jurisprudencia emanada del Tribunal Supremo.

La APM pide a los periodistas que resistan las presiones, vengan de donde vengan, en el convencimiento de que esta asociación les amparará siempre en la defensa de su derecho a la libertad de expresión y en su deber de ejercer la libertad de información.

También solicita a los medios que protejan y respalden a sus periodistas saliendo al paso de cualquier campaña que trate de impedir que los ciudadanos reciban información veraz, rigurosa, dil

Solo una prensa independiente y sin miedo puede cumplir su misión fundamental de control del poder. Solo unos medios firmes en la defensa de la libertad de expresión pueden frenar las tentaciones de los poderosos de eludir la rendición de cuentas a la que están obligados en una democracia como la nuestra.

Madrid, 6 de marzo de 2017




'Los catalanes desean la independencia pero no la quieren'


Entrevista a Alfons López Tena en El Mundo. De lectura imprescindible.

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El movimiento independentista se ha estancado en un atolladero sin salida porque los políticos catalanes desean que una afectuosa comunidad internacional obligue a España a permitir que se celebre un referéndum vinculante





'Porqué hay que tomar las acusaciones de Trump sobre las escuchas telefónicas en serio'

diumenge, 5 de març del 2017

El Consejero de Obama Ben Rhodes está equivocado: el Presidente sí puede ordenar una escucha telefónica

Donald Trump acusó el sábado a su predecesor Barack Obama de pinchar su teléfono durante la campaña electoral. Lo hizo con este tuit:

No ha aportado hasta el momento ninguna prueba ni evidencia de su acusación. Obama, como es natural, lo ha negado a través de su portavoz. Si la incontinencia tuitera del impulsivo Trump le ha llevado a cometer el grave error de difundir una acusación falsa o que no puede demostrar, le costará muy caro. Podría pasar de ser una 'víctima de McCarthy' a acabar siendo el Nixon de un falso Watergate. Por el contrario, si la acusación es cierta los demócratas se hundirán en el fango, Obama tendrá el harakiri que se merece y se acabará la locura política en la que viven los EEUU desde que Hillary perdió las elecciones.

ZERO HEDGE.- Following Trump's stunning allegation that Obama wiretapped the Trump Tower in October of 2016, prior to the presidential election, which may or may not have been sourced from a Breitbart story, numerous Democrats and media pundits have come out with scathing accusations that Trump is either mentally disturbed, or simply has no idea what he is talking about.

The best example of this came from Ben Rhodes, a former senior adviser to President Obama in his role as deputy National Security Advisor, who slammed Trump's accusation, insisting that "No President can order a wiretap. Those restrictions were put in place to protect citizens from people like you." He also said "only a liar" could make the case, as Trump suggested, that Obama wire tapped Trump Tower ahead of the election.
It would appear, however, that Rhodes is wrong, especially as pertains to matters of Foreign Intelligence Surveillance, and its associated FISA court, under which the alleged wiretap of Donald Trump would have been granted, as it pertained specifically to Trump's alleged illicit interactions with Russian entities.

In Chapter 36 of Title 50 of the US Code *War and National Defense", Subchapter 1, Section 1802, we read the following:
(1) Notwithstanding any other law, the President, through the Attorney General, may authorize electronic surveillance without a court order under this subchapter to acquire foreign intelligence information for periods of up to one year if the Attorney General certifies in writing under oath that—
(A) the electronic surveillance is solely directed at—
(i) the acquisition of the contents of communications transmitted by means of communications used exclusively between or among foreign powers, as defined in section 1801(a)(1), (2), or (3) of this title; or
(ii) the acquisition of technical intelligence, ther than the spoken communications of individuals, from property or premises under the open and exclusive control of a foreign power, as defined in section 1801(a)(1), (2), or (3) of this title;
(B) there is no substantial likelihood that the surveillance will acquire the contents of any communication to which a United States person is a party; and
(C) the proposed minimization procedures with respect to such surveillance meet the definition of minimization procedures under section 1801(h) of this title; and
if the Attorney General reports such minimization procedures and any changes thereto to the House Permanent Select Committee on Intelligence and the Senate Select Committee on Intelligence at least thirty days prior to their effective date, unless the Attorney General determines immediate action is required and notifies the committees immediately of such minimization procedures and the reason for their becoming effective immediately.
While (B) seems to contradict the underlying permissive nature of Section 1802 as it involves a United States person, what the Snowden affair has demonstrated all too clearly, is how frequently the NSA and FISA court would make US citizens collateral damage. To be sure, many pointed out the fact that Fox News correspondent James Rosen was notoriously wiretapped in 2013 when the DOJ was investigating government leaks. The Associated Press was also infamously wiretapped in relation to the same investigation.

As pertains to Trump, The Guardian reported as much in early January, when news of the alleged anti-Trump dossier by former UK spy Chris Steele broke in January:
The Guardian has learned that the FBI applied for a warrant from the foreign intelligence surveillance (Fisa) court over the summer in order to monitor four members of the Trump team suspected of irregular contacts with Russian officials. The Fisa court turned down the application asking FBI counter-intelligence investigators to narrow its focus. According to one report, the FBI was finally granted a warrant in October, but that has not been confirmed, and it is not clear whether any warrant led to a full investigation.
Furthermore, while most Democrats - not to mention former president Obama himself - have been harshly critical of Trump's comments, some such as former Obama speechwriter Jon Favreau was quite clear in his warning to reporters that Obama did not say there was no wiretapping, effectively confirming it:
Favreau also urged his twitter followers to read a thread that explicitly suggested the prior existence of FISA-endorsed wiretaps:
Additionally, Philip Rucker, the WaPo's White House bureau chief echoed Favreau's caveat, namely that the Obama spokesman’s statement does not deny the existence of wiretaps on Trump Tower, only that Obama himself and the Obama White House did not approve them if they did exist.
Further implying the existence of such a wiretap was David Axelrod, who tweeted today that that such a wiretap could exist but would have "been OK'ed only for a a reason."
Yet ironically, it was none other than the Trump administration which just earlier this week announced it supports the renewal of spy law which incorporates the FISA court, without reforms: "the Trump administration does not want to reform an internet surveillance law to address privacy concerns, a White House official told Reuters on Wednesday, saying it is needed to protect national security. The announcement could put President Donald Trump on a collision course with Congress, where some Republicans and Democrats have advocated curtailing the Foreign Intelligence Surveillance Act, or FISA, parts of which are due to expire at the end of the year."
"We support the clean reauthorization and the administration believes it's necessary to protect the security of the nation," the official said on condition of anonymity.

The FISA law has been criticized by privacy and civil liberties advocates as allowing broad, intrusive spying. It gained renewed attention following the 2013 disclosures by former National Security Agency contractor Edward Snowden that the agency carried out widespread monitoring of emails and other electronic communications. 
In any event, the bottom line here appears to be that with his tweet, Trump has opened a can of worms with two possible outcomes: either the wiretaps exist as Trump has suggested, and the president will use them to attack both the Obama administration and the media for political overreach; or, there were no wiretaps, which as Matthew Boyle writes, would suggest the previous administration had no reason to suspect Trump colluded with a foreign government.

Senator Ben Sasse said as much in his statement issued earlier today:
The President today made some very serious allegations, and the informed citizens that a republic requires deserve more information. If there were wiretaps of then-candidate Trump's organization or campaign, then it was either with FISA Court authorization or without such authorization. If without, the President should explain what sort of wiretap it was and how he knows this. It is possible that he was illegally tapped. On the other hand, if it was with a legal FISA Court order, then an application for surveillance exists that the Court found credible.
But what is perhaps most important, is that we may know soon enough. As the NYT reported on Saturday afternoon, a senior White House official said that Donald F. McGahn II, the president’s chief counsel, was working on Saturday to secure access to what the official described as a document issued by the Foreign Intelligence Surveillance Court authorizing surveillance of Mr. Trump and his associates.

If and when such a document is made public - assuming it exists of course - it would be Trump, once again, that gets the last laugh.




dissabte, 4 de març del 2017

La historia del vínculo Rusia-Trump es el encubrimiento más elaborado de todos los tiempos o el más tonto




Esclarecedor artículo del Wall Street Journal:
The story about the connection between Russia and the Donald Trump presidential campaign is either the most elaborate cover-up of all time, or the dumbest. More evidence for the dumb theory arrives with the news that during his confirmation hearings Attorney General Jeff Sessions didn’t tell Senators about two 2016 meetings with Russia’s ambassador to the U.S.

The Washington Post reported late Wednesday that Mr. Sessions had two conversations with Sergei Kislyak last year, one a brief chat amid a gaggle of other ambassadors at a public event at the GOP convention in July, another in September at the then-Senator’s office.

Yet at his Jan. 10 confirmation hearing, Democrat Al Franken asked Mr. Sessions what he would do if he learned that anyone affiliated with the Trump campaign had communicated with the Russian government. “I’m not aware of any of those activities,” Mr. Sessions replied, adding that “I have been called a surrogate at a time or two in that campaign and I did not have communications with the Russians.”

In a written question, Democrat Pat Leahy asked, “Have you been in contact with anyone connected to any part of the Russian government about the 2016 election, either before or after election day?” Mr. Sessions replied: “No.”

Democrats are calling this perjury and demanding that Mr. Sessions resign, but his only certain offense is ineptitude. A spokesman for Mr. Sessions late Wednesday defended the AG by saying, “He was asked during the hearing about communications between Russia and the Trump campaign—not about meetings he took as a senator and a member of the Armed Services Committee.”

Mr. Sessions added at a press conference Thursday that he would recuse himself from any FBI investigation of the Trump campaign or Russian interference in 2016, adding that his answers in the Senate were “honest and correct as I understood the questions at the time.”

This may be technically true, but it won’t wash politically amid a Beltway feeding frenzy. Mr. Sessions knew Democrats were hunting for any Russian-Trump campaign ties, and meeting with the Russian ambassador is no offense for a Senator or campaign adviser. So why not admit the meetings up front? Give Democrats and the media nowhere to go.

If Mr. Sessions was trying to cover up some dark Russian secret, he’s the Jim Carrey of cover-up artists. Surely he knew someone would discover a meeting in his Senate office, which isn’t exactly a drop-site in the Virginia suburbs, and the meeting in Cleveland had multiple witnesses. Like former National Security Adviser Michael Flynn not telling Vice President Mike Pence about his meeting with the ambassador, this is a case of dumb and dumber.

The most important fact so far about the larger Trump-Russia collusion story is that there are so few salient facts. The Russian hacks of the Democratic National Committee and Clinton campaign chair John Podesta were embarrassing but had little bearing on the election. The dossier of supposed contacts between Trumpians and Russians published by BuzzFeed has never been corroborated.

Democrats on the House and Senate intelligence committees investigating the ties have reported nothing of substance. What we have on the evidence so far is a hapless cover-up without an underlying scandal.

Meanwhile, news emerged Thursday that Obama Administration officials ran a government intel operation on the Trump campaign. The New York Times reports that political appointees signed off on surveillance of “associates” of the Trump campaign, though “the nature of these contacts remains unknown.” The officials then spread this raw intelligence throughout the government and to foreign counterparts, ensuring they’d be widely read and supposedly to prevent their Trump successors from covering up the truth.

Only days before the inauguration, President Obama also signed an executive order that allows the National Security Agency to share raw intercepts and data with the 16 other agencies in the intelligence community. NSA analysts used to filter out irrelevant information and minimize references to Americans. Now such material is being leaked anonymously.

This is far more troubling than a meeting with an ambassador, though Mr. Sessions acted properly Thursday in recusing himself. Democrats are also demanding a special prosecutor, but what the country needs to know is what happened, not another Patrick Fitzgerald on the political make. The intelligence committees need to finish their probes as soon as possible, and they should err on the side of making as much information available to the public without damaging innocent reputations.

President Trump could help by denouncing Russia’s election meddling and admitting that the Kremlin is acting against U.S. interests. He has already gone on record denying any personal campaign ties to Russia. If there really is nothing there, then the smart play isn’t to spar with the media and Democrats but to disarm them with transparency. A penchant for denial and obfuscation helped ruin Hillary Clinton, and we’d have thought that the people who defeated her would have figured that out.








Puigdemont, también contra el 'Constitucional catalán'


El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha reiterado que "el Govern convocará el referéndum", a pesar de saber el dictamen del Consejo de Garantías Estatutarias, que considera, por unanimidad, inconstitucional la disposición que recogía el compromiso del gobierno de reservar una parte los presupuestos para hacerlo.

"La partida económica con el dinero reservados para hacer el referéndum está perfectamente avalada. El referéndum se hará", ha dicho Puigdemont, durante la clausura de la asamblea general anual de la Asociación de Municipios por la Independencia. "Esta aspiración de querer votar es mucho más democrática, mucho más honesta, mucho más europea, que la de enviar a los juzgados aquellos que lo han hecho posible o aquellos que lo haremos posible", ha añadido.


Texto íntegro del dictamen:



divendres, 3 de març del 2017

Limitando la libertad de expresión no se combate la discriminación


'Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo'. Frases como esta -atribuida a Voltaire aunque nunca la pronunció- ya no se oyen ni se leen en ninguna parte. Como tampoco se oye ni se lee la sentencia atribuida a Alexis de Tocqueville que dice: 'la libertad de expresión es tan importante que hay que tolerar sus excesos'.

Para los pensadores ilustrados y liberales, la libertad de expresión era la piedra angular de la democracia y solo tenía un límite: la calumnia. Ninguna persona, ningún grupo, ninguna institución o ningún poder no podían censurarla ni impedirla, sobre todo si se ejercía en su contra.

En la práctica, la libertad de expresión ha debido de ser defendida constantemente ya que la voluntad de abolirla o limitarla ha existido siempre. Históricamente, esa voluntad restrictiva o liberticida ha provenido del poder constituido, ya sea político, económico, religioso o institucional.

Por el contrario, en las actuales sociedades occidentales de tradición democrática los intentos de limitar la libertad de expresión no proceden tanto de esos poderes como de minorías, tan organizadas como publicitadas, que quieren blindarse a la crítica. Se trata habitualmente de grupos sociales altamente politizados y radicalizados basados en la identidad.

Grupos que utilizan constantemente, con todo el derecho, una libertad de expresión que niegan a sus adversarios y que ejercen sin reparo alguno. Tanto, que a menudo suelen rebasar sus límites, llegando incluso al acoso y la amenaza. Sin embargo, lo que hacen estos grupos se considera siempre, en tanto no se demuestre lo contrario, que está amparado por la libertad de expresión, mientras que cuando los que se manifiestan son sus antípodas suele considerarse, de entrada, como un posible delito de odio, olvidando la presunción de inocencia.

¿Por qué es un delito de odio publicitar en un autobús que "Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer, seguirás siéndolo" (en respuesta a la campaña "Hay niños con vulva y niñas con pene") y no lo es, por poner un ejemplo reciente, que una Drag Queen haga escarnio de la Virgen y de Jesucristo crucificado? ¿Por qué un escrache o irrumpir en la capilla de la Complutense al grito de 'ardereis como en el 36' se considera libertad de expresión y no acoso o amenaza?  Pues porque existe un doble rasero moral y mediático.

Ni el autobús ni la Drag Queen han cometido delito alguno. Ni los unos por manifestar sus creencias -trasnochadas o no- sobre el ser humano, ni la otra por exhibir su irreverencia religiosa mediante la burla y la blasfemia. La libertad de expresión no está sujeta ni a la moral ni a la ciencia ni a ningún otro tipo de autoridad. Ambos, pues, han ejercido su derecho a la libertad de expresión. Sin embargo, ni han recibido ni recibirán el mismo trato mediático ni judicial. Como quedó claro en el caso de Rita Maestre.



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Inserto a continuación un informe elaborado por el abogado Benigno Blanco sobre los privilegios legales concedidos a los LGTBI en la legislación de la Comunidad de Madrid.

 





El trumpismo llega a Irak


Lo cuenta desde Irak Ben Kesling, corresponsal del Wall Street Journal en la zona.

La izquierda regresiva contra el progreso tecnológico




La izquierda, que históricamente ha defendido siempre el progreso, al menos de boquilla, se ha convertido en las últimas décadas en una fuerza conservadora. Peor aún, regresiva. Sus propuestas económicas y laborales a corto, medio y largo plazo, se han vuelto defensivas, miedosas, nostálgicas, profundamente deprimentes. Su único objetivo es exprimir al máximo fiscalmente a los ciudadanos y mantener ese statu quo neocaciquil que consiste en mantener al mayor número posible de ciudadanos dependientes del estado. En lugar de estimular el desarrollo de las nuevas tecnologías, lo único que se les ocurre es desincentivarlas con nuevos impuestos, como el aprobado por el Parlamento Europeo a la robótica.

La izquierda ya no defiende los intereses de los trabajadores, si es que alguna vez lo ha hecho de verdad. Solo defiende los suyos. Su supervivencia política.







dijous, 2 de març del 2017

¿Tiene futuro Europa? Regreso al cobijo del estado-nación


El populismo es la consecuencia -no la causa- de la interminable construcción europea


En el mercado de las ideologías se ha disparado la oferta de definiciones del populismo, de su inconsistencia teórica y sus peligros políticos. Comparto algunas de ellas. Sin embargo, muchas se quedan en meras imposturas que solo persiguen obtener una etiqueta que identifique al nuevo malvado de turno. El enemigo intrínsecamente malo que haga innecesaria la autocrítica, que nos exima de responsabilidad y que nos reafirme en la comodidad intelectual de saber que estamos en el lado correcto de la historia. En Europa, ese enemigo no es otro que el populismo euroescéptico.

La primera impostura que salta a la vista es que bajo la etiqueta populista no solo se ubican manifestaciones políticas muy distintas y contradictorias sino que se las asimila indiscriminadamente a ideologías de extrema derecha, fascistas o nazis. Cosa que es falsa en muchos casos. La segunda impostura es considerar sistemáticamente como 'nacionalista' todo repliegue hacia el estado-nación. Es cierto que hay mucho nacionalismo redivivo en el archipiélago populista, pero la nostalgia por el viejo estado-nación no proviene solo del identitarismo sino también del confortable cobijo democrático que proporciona. Al fin y al cabo, la democracia y el estado de derecho se construyeron sobre los cimientos del estado-nación, mientras que las decisiones tomadas en espacios más amplios -la UE, la ONU, la OTAN, la OMC...- siguen escapando al control democrático directo de los ciudadanos.

Hace casi veinte años, Ralf Dahrendorf ya constataba con preocupación que no había señales de ninguna democracia digna de ese nombre fuera del Estado nacional.

¿Qué le pasa a la democracia cuando los asuntos y las decisiones emigran desde el Estado nacional a espacios políticos para los que no disponemos de instituciones adecuadas? En los estrictos términos de nuestra definición, la respuesta tiene que ser por fuerza: la democracia se ve menoscabada. Es difícil incluso identificar qué "gobiernos" son responsables de determinadas decisiones en el campo de la economía o la seguridad, e imposible destituirlos por medios constitucionales. No hay un ámbito público real en el que se pueda mantener un debate estructurado sobre las actuaciones en cuestión. La comunidad de ciudadanos no existe como comunidad. Así, internacionalización significa invariablemente, y al parecer inevitablemente, pérdida de democracia. Lo que no se puede hacer en el seno de los Estados nacionales deja de tener que rendir cuentas ante los ciudadanos con derecho a voto que se mueven en el marco de una constitución de libertad. La democracia vive y muere con el Estado nacional.

Estas son declaraciones drásticas y quizá indebidamente dogmáticas. Entre todo tipo de objeciones es lógico que surja una pregunta en la mente de los ciudadanos de la UE: ¿Qué hay de la Unión Europea? ¿No es en potencia, y cada vez más en realidad, un ejemplo de democracia más allá del Estado nacional? No lo sé. A veces se dice de broma que mientras la Unión Europea exige a sus nuevos miembros instituciones democráticas para ingresar, ella no sería admitida si lo solicitase.

Pues bien, este es el meollo de la cuestión: no hemos sido capaces de construir en 60 años una democracia europea digna de ese nombre. Eso, y no el populismo, es la causa de fondo que ha llevado a la UE a las puertas del fracaso. El populismo, en todo caso, es su consecuencia.

¿Y por qué no ha sido posible una democracia europea? Por la resistencia de la mayor parte de la clase política de los estados miembros a ceder su poder. El suyo, como clase política, y no solo el de la soberanía nacional, a la que representan y a la que utilizan como coartada, no siempre con fundamento.

Ese interés personal y político por mantener sus cumbres de poder ha impedido culminar la arquitectura institucional de la UE y formar un gobierno común elegido por el conjunto de la ciudadanía europea. Un gobierno que habría podido hacer frente de manera rápida y efectiva a dos de las mayores crisis de la historia comunitaria: la crisis financiera y de la deuda y la de los refugiados y la inmigración masiva.

Al mercado único, el euro y la libre circulación debió seguir la unión fiscal, presupuestaria y política. Pero no ha sido así y ahora parece imposible. Cansados del alejado e interminable proceso de construcción europea, muchos ciudadanos han acabado viendo la UE más como problema que como solución. Nunca Europa había tenido tan poco futuro. Se lo ha dado a los populistas.


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¿Tiene futuro la democracia?

Las democracias son estables en la medida en que sus mayorías se sienten satisfechas y seguras y no están dispuestas a votar por un candidato o partido que amenace la estabilidad del sistema. Pero las sociedades son olvidadizas y, cuando sienten que su bienestar está en peligro, tienden a ser muy susceptibles a los cantos de las sirenas populistas y a revolverse contra el régimen político al que tanto deben. Existe en la conducta colectiva una tendencia a dar por hecho un cierto nivel de bienestar e incluso una mejora continua de ese bienestar, de modo que una pausa en ese crecimiento provoca un movimiento de rebelión que acostumbra a dar lugar a situaciones de inestabilidad que pueden llegar a poner en cuestión las bases mismas de la democracia. Por otra parte, y debido a esa desmemoria colectiva, los hijos de aquéllos que bendijeron y veneraron la llegada de la democracia ya no sienten ese fervor; frecuentemente sienten, al contrario, despego y hastío hacia la institución, y están dispuestos a echarlo todo a rodar cuando se consideran víctimas de las fuerzas impersonales del mercado. | GABRIEL TORTELLA
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El chiste politicamente correcto que no ofende a nadie

dimecres, 1 de març del 2017

Los catalanes ¿somos españoles?

¿Principio del fin de la histeria anti-Trump en EEUU?



Van Jones, uno de los más feroces críticos de Donald Trump, reconoce que el discurso del nuevo presidente de los EEUU ante las dos cámaras del Congreso fue 'extraordinario'. Pueden escucharlo en el video y leerlo en esta transcripción literal del Washington Post:

“There are a lot of people who have a lot of reason to be frustrated with him, to be fearful of him. But that was one of the most extraordinary moments you have ever seen in American politics, period. And he did something extraordinary. And for people who have been hoping that he would become unifying, hoping that he might find some way to become presidential, they should be happy with that moment. For people who have been hoping that maybe he would remain a divisive cartoon, which he often finds a way to do, they should begin to become a little bit worried tonight, because that thing you just saw him do, if he finds a way to do that over and over again, he's going to be there for eight years. Now, there was a lot that he said in that speech that was counterfactual, that was not right, that I oppose and will oppose. But he did something tonight that you cannot take away from him. He became president of the United States.”

Van Jones es abogado, comentarista de la CNN, activista político, ecologista y adscrito al partido Demócrata. Fue asesor de Obama.

dilluns, 27 de febrer del 2017

La violencia de género, una moderna caza de brujas



Según el último estudio disponible de la FRA-Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, de 2014, que pregunta a las mujeres si han sufrido violencia física o sexual, los países miembros que encabezan la lista por número de casos son Dinamarca (52%), Finlandia (47%), Suecia (46%) y Francia y Reino Unido, con un 44%. Porcentualmente, España tiene uno de los más bajos: el 22%.

Algunos han intentado cuestionar estos resultados argumentando que es peligroso hacer comparaciones entre países, porque “ni las legislaciones ni las formas de contabilización son homologables”. Sin embargo, los datos del estudio FRA no se obtienen recopilando cifras oficiales, cuyo criterio puede variar de un país a otro, sino mediante entrevistas personales con preguntas muy tasadas que no admiten confusión. Para las mujeres danesas o españolas del siglo XXI, que un hombre les toque sin su consentimiento, amenace, golpee o viole no tiene interpretaciones distintas. Unas y otras responden con similar grado de desinhibición habida cuenta, además, que los resultados son anónimos. Lo cierto, mal que les pese a algunos, es que España no es un país especialmente peligroso para las mujeres si se compara con la media europea. Y menos aún en relación al resto del mundo.

Si el problema es menos grave que en otros países ¿por qué los medios insisten en alarmar a los españoles? Y lo más importante: ¿por qué casi nadie se atreve a criticar una ley que viola los principios fundamentales del derecho basándose en un alarmismo falaz? ¿A qué se debe el silencio ante una legislación con tintes totalitarios? La explicación es simple: la ley de violencia de género no sirve a las víctimas, sino a políticos y grupos de interés. Y no se puede refutar porque la “violencia de género” se ha convertido en un tabú, en una moderna caza de brujas.

En Salem, Nueva Inglaterra, durante el mes de febrero de 1692, seis niñas comenzaron a experimentar misteriosos síntomas. Tras probar todo tipo de remedios sin obtener resultado, las fuerzas vivas determinaron que las dolencias sólo podían estar causadas por brujería. Presionaron a las pequeñas para que delataran a supuestos culpables. Y tras encendidos sermones del reverendo advirtiendo de la presencia del diablo en la comunidad, la histeria, la sospecha y el miedo se adueñaron de todos sus miembros. Tal fue la psicosis que la más mínima desviación de las normas puritanas acarreaba una acusación por hechicería. En el transcurso de ese año 144 personas, en su mayoría mujeres de clase baja, fueron encarceladas por brujería. Y 19 subieron al patíbulo para morir ahorcadas. Este pasaje histórico es conocido como los juicios por brujería de Salem.

Para explicar estos fenómenos de histeria colectiva, el sociólogo Stanley Cohen acuñó en 1972 un término: Pánico Moral. En su libro Folks Devils and Moral Panics, Cohen explica la dinámica: las fuerzas vivas señalan un comportamiento, o un grupo, como encarnación de la maldad, provocando preocupación y miedo, sentimientos que son exacerbados hasta desembocar en hostilidad hacia determinadas actitudes o colectivos. De esta forma, se instiga a la masa a lanzarse ciegamente contra el supuesto mal, anulando el debate racional, obstaculizando la búsqueda de soluciones correctas y desviando la atención de la imprescindible crítica al poder.

La violencia de género es el pánico moral de la España del siglo XXI, un fenómeno de histeria colectiva desencadenado y alimentado desde el poder. La “posesión diabólica” ha sido sustituida por el “machismo imperante” y el nuevo vocablo, “violencia de género”, posee una carga emocional similar a la que tuvo la palabra “brujería” siglos atrás. Quienes ponen en cuestión la doctrina oficial son tachados de herejes y quemados en la vía pública. Igual que en Salem, se justifica la persecución de las brujas para proteger a víctimas indefensas y librar del mal a la comunidad. Sin embargo, todo responde a intereses de grupos: además de obedecer a oscuros fines ideológicos, la violencia de género se ha convertido en una lucrativa industria que recibe más de 22 millones de euros cada año de los presupuestos generales y otros 1.000 euros de subvención de la Unión Europea por cada víctima.

Hoy, los mass media, que también reciben su suculenta parte del pastel en forma de campañas de publicidad institucional, han sustituido al vehemente pastor calvinista. No sólo informan de cada asesinato, con abundancia de detalles morbosos; van numerándolos de forma consecutiva, como si los delitos fueran cometidos por un maléfico conciliábulo. En realidad se trata de episodios inconexos, muy probablemente diferentes entre sí, cuya responsabilidad debería ser determinada caso a caso por los jueces, no en una causa general contra el maligno.

En consonancia con el carácter discriminatorio de la ley, pocos juzgados abren diligencias por falsa denuncia; mucho menos condenan. Por ello, las estadísticas judiciales no las recogen, un hecho que se utiliza como argumento para señalar que las denuncias falsas apenas existen. Pero se trata de una burda artimaña que intenta confundir la verdad judicial con la verdad real.
Leer el artículo completo, aquí



Cristina Alberdi: La ley de violencia de género es 'inconstitucional' y su discriminación positiva un “disparate jurídico”

17-11-2005 EuropaPress.- La presidenta del Consejo Asesor contra la Violencia de Género de la Comunidad de Madrid, Cristina Alberdi, afirmó hoy que la discriminación positiva de la Ley Integral de Violencia de Género es un “disparate jurídico” y consideró “lamentable” que el Gobierno aprobará esa discriminación que tachó de “inconstitucional”.

Recordó que tres jueces ya la han recurrido y espera que “prosperen” esos recursos. Indicó que “jamas” el movimiento feminista había pedido la discriminación positiva, ni nada de esta características en el código penal.

Alberdi realizó estas manifestaciones antes de la charla ‘La mujer y las transformaciones judiciales’, que ofreció en la Casa de los Periodista, dentro de los actos conmemorativos del Día Internacional contra la Violencia de Género, organizada por la consejería de Juventud, Familia y Servicios Sociales.

La ponente indicó que la discriminación positiva “es un retroceso” parecido a la época del adulterio cuando al hombre se le imponía una pena y a la mujer otra.

Resaltó que se trata de algo “vergonzoso” y aprobado “desde la demagogia”, al tiempo que afirmó que espera que “todo vuelva a su ser normal” ya que “no puede ser que coacciones y amenazas en el caso del hombre sean delito y si las profiere una mujer, son faltas”.

Alberdi señaló que el código penal “no puede discriminar”, y que la discriminación positiva solo se contempla en los ambitos laborales, administrativos, para equiparar una situación.

Explicó que desde el punto de vista judicial todavía hay “falta de medios”, ya que el Gobierno ha hecho “excesiva propaganda” en la entrada en vigor de esta ley, y ha resultado “fallido”. En este sentido resaltó que se dijo que iba a haber juzgados especiales en todas las comunidades autónomas contra la violencia de género, y al final no llegan ni a 19 en toda España, y que además se han “visto desbordados por la realidad”. En el caso de Madrid incluso dijo que de los tres que hay están “totalmente desbordados”.

De todos modos destacó la relevancia de contar con la Ley Integral contra la Violencia de Género, como “vieja aspiración” del colectivo feminista, como norma que regule las causas del maltrato y de respuestas a ello. Explicó que la ley integra las causas, la necesidad de socialización y educación de una forma distinta, y da respuesta desde un punto de vista civil, penal y laboral a las personas que se encuentra sometidas al maltrato.

El siguiente paso, advirtió Alberdi es el desarrollo autonómico de este tipo de leyes para dar respuesta a necesidades de tipo social, tales como desarrollar la coordinación para el buen funcionamiento de las ordenes de alejamiento, los puntos municipales para atender a las personas, además de un trabajo de cambio de mentalidad desde la sensibilización y la prevención tanto en publicidad como en el ámbito de la educación.

En este sentido destacó que la asignatura ‘educación para la ciudadanía’, que será evaluable y obligatoria, “lleva la igualdad” entre hombres y mujeres y la educación en valores.

La presidenta del Consejo Asesor madrileño resaltó que en el tema de la violencia de género para que cambien la mentalidad “han de pasar de dos a tres generaciones”. De todos modos afirmó que la Constitución Española tuvo un “efecto pedagógico impresionante”, puesto que ya se decía que no podía permitirse la desigualdad entre sexo, produciéndose un cambió en cuanto a pautas anteriores.

Ahora añadió en la sociedad se ha instalado esa igualdad de trato, pero sigue habiendo algo de desigualdad ya que está en el ambiente, en lenguaje, en los chistes, en definitiva en toda la sociedad.

Para Alberdi la violencia de género “no ha aumentado, puede que incluso se haya reducido”. Recordó que antes las mujeres “se ocultaban, se avergonzaban, se sentían culpables, y como la sociedad no les apoyaba, no se denunciaba”.

Además tampoco contaban con apoyo jurídico y se topaban con la “incomprensión policial”, que justificaba al marido e incluso no contaban con el apoyo de la iglesia. “Eso ha cambiado y ha emergido realidad oculta que se consideraba un tema privado” manifestó Alberdi.

Finalmente, la ex-ministra de Asuntos Sociales, apostó por la rehabilitación de los maltratadores, puesto que es un “problema de socialización, de educación equivocada de siglos” en el que a la mujer se le educaba para la “sumisión” y al hombres para el “dominio”.




diumenge, 26 de febrer del 2017

Más de 300 científicos piden a Trump que se retire del acuerdo de París sobre el Cambio Climático


Dear Mr President:

Ciudadanos de América y simpatizantes de todas partes apoyan sus promesas de traer sentido común a los acuerdos internacionales sobre medio ambiente, sean los ya promulgados o los futuros. En unas pocas semanas, más de 300 científicos y otros individuos cualificados por todo el mundo han firmado la siguiente petición, exhortándole a abandonar la desacertada Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC). Y hay más que la están firmando cada día.

Pedimos que el gobierno americano, y otros, cambien su curso sobre un acuerdo internacional desfasado, enfocados a una dura regulación de gases invernadero minoritarios, principalmente C02. Desde 2009, el gobierno USA y otros han emprendido acciones respecto al clima global que no tienen justificación científica, y que causan, y seguirán causando daños económicos y sociales — sin beneficios medioambientales. Aunque nosotros apoyamos controles directos sobre contaminantes medioambientales convencionales, que sean eficaces, asequibles, y razonables, el CO2 no es no contaminante. Al contrario, hay clara evidencia de que el aumento del CO2 en la atmósfera es beneficioso medioambientalmente para los cultivos y las otras plantas que alimentan toda la vida. Es comida de plantas, no un veneno.

La restricción de acceso a los combustibles fósiles tiene efectos muy negativos en el bienestar de la población mundial. Condena a pobreza continuada a más de cuatro mil millones de personas de países subdesarrollados.

Ahora estamos en una encrucijada. Los candidatos Trump y Pence prometieron no sólo sacar a EEUU fuera de un acuerdo internacional del clima dañino, sino deshacer las restricciones sin sentido a las emisiones de CO2. Mis compañeros científicos le apoyan su intención de mantener las promesas electorales.

Es especialmente importante que miembros de su administración escuchen a gente como los signatarios de esta carta, con el entrenamiento necesario para evaluar los hechos del clima y proporcionar un consejo sensato. Las discusiones del clima hace tiempo que son debates políticos -no discusiones científicas- sobre si los ciudadanos y burócratas deben controlar la energía, los recursos naturales, y otros bienes. Retirar regulaciones innecesarias ayuda a los americanos, y se puede hacer de un forma que proporcione el aire y agua limpios que usted ha prometido.

Atentamente,

Dr. Richard Lindzen.

Adjunto: Petición de retirada de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC).
Carta traducida y artículo en Plaza Moyua

Lo primero que se hizo con la escena del crimen del 11-M fue destruirla


"Los cuatro trenes siniestrados fueron desguazados en las cuarenta y ocho horas siguientes a la masacre, contraviniendo la Ley de Enjuiciamiento Criminal que, como se ha hecho en casos de accidentes ferroviarios (metro de Valencia, tren de Santiago de Compostela), se han conservado hasta el juicio que debe dictaminar las causas de las muertes y sus responsables.

Pero un vagón escapó a la destrucción ilegal de los trenes. Pertenecía al tren de Santa Eugenia y tenía aun nítidamente dibujado el agujero de la explosión cuando lo encontró Libertad Digital, tapado con unas lonas,en las instalaciones de Tafesa,en el barrio de Villaverde,en febrero de 2012. El entonces Fiscal General del Estado, Eduardo Torres Dulce, colaborador de esRadio desde su fundación en el programa Cowboys de medianoche, dio orden de conservarlo e investigarlo. Pero ni conservó ni investigó nada.

El juez instructor, Juan del Olmo, dio orden o permitió que, además, se quemaran todos los restos personales —prendas y objetos— pertenecientes a las 192 víctimas mortales y los casi dos mil heridos.Todos estos objetos, que formaban parte también de la escena del crimen, fue- ron destruidos.

¿Y cómo pudo investigarse un crimen si se había destruido la es- cena del crimen? Pues creando una escena falsa, a partir de la cual se justificó la detención de sospechosos, su encarcelamiento, proceso, juicio y condena.

Los tres elementos que, tras destruir la verdadera, constituyeron la falsa escena del crimen fueron una furgoneta Renault Kangoo, una mochila y un coche Skoda Fabia. En la furgoneta, que había sido ya registrada por agentes e inspeccionada por un perro adiestrado para detectar explosivos, sin encontrar nada, la policía halló de pronto, al llegar a sus instalaciones de Canillas, varios objetos que, según se dijo, pertenecían a los terroristas, entre ellos, un trozo de Goma2 ECO que se consideró oficialmente desde entonces el arma del crimen. Es decir, que primero se encontró la dinamita y luego se dijo que era la que se había usado en la masacre, cuya escena del crimen se había destruido. También hallaron un Corán y una cinta islámica, entre otros objetos que los policías no habían visto en su inspección previa.

Pero una vez reparada la ceguera de la policía, apareció el hallazgo esencial del caso: una mochila-bolsa que apareció en la comisaría de Puente deVallecas dieciocho horas después de la voladura de los trenes y que se dijo que procedía de una de las estaciones, desde la que había sido llevada a la improvisada capilla ardiente de Ifema en un bolsón y, de allí, a la comisaría famosa, donde actuaba un policía afecto al PSOE. La mochila, se dijo, era igual que las que habían estallado en los trenes. Y a partir de ahí se estableció la búsqueda de los teléfonos móviles que las habrían hecho estallar todas, de los que los vendieron y compraron y se practicaron las primeras detenciones, en clave islamista pese a ser los vendedores hindúes.

El problema de esta mochila es que el móvil que llevaba no hubiera podido provocar la explosión por falta de fuerza, si hubiera tenido fuerza, tampoco, porque los dos cables estaban desconectados, como para que se viera que eran cables, y junto al explosivo, que era Goma2 ECO, había una gran cantidad de tornillería que, en teoría, hubiera actuado como metralla. Lo malo para los halladores de la mochila es que no sabían que en ninguno de los trenes había estallado una bomba semejante y la autopsia demostró que ni uno solo de los 192 muertos había sido alcanzado por la metralla. La chapuza era evidente, pero había que detener a alguien, y se detuvo. De la tarjeta del móvil se llegó al móvil y de la Goma 2 ECO a Mina Conchita, belén de tan milagrosas apariciones.

La tercera pieza de la falsa escena del crimen, el Skoda Fabia, fue aún más chapucera y zarrapastrosa que las demás. En el maletero había ropa con el ADN de los sospechosos, que agentes del CNI, indignados por el montaje, atribuyeron al propio CNI, subsección Mortadelo y Filemón. Porque el coche apareció en la estación de Alcalá tres meses después del atentado, el 13 de Junio de 2004, a pocos metros de donde había aparecido la furgoneta Reanult Kangoo. Supuestamente, el coche lo había robado en Alicante un delincuente chileno que se lo había vendido a los islamistas que habían llevado todas las mochilas en el Skoda y la Kangoo para colocarlas en el coche y habían dejado abandona- dos los dos vehículos.

La pena del Skoda es que llegó muy tarde a la cita con la Kangoo. Los policías habían peinado la zona en que apareció la furgoneta y no lo detectaron. Ninguna de las matrículas anotadas por la policía correspondía a ese coche, ni una sola cámara lo había grabado en esos meses. Un portero que lo había denunciado en la calle Bruselas declaró que, tras su denuncia, el coche había desaparecido.Y el chileno ladrón resultó tan desmemoriado que no recordaba ni de qué color era el coche. Así que, sin permiso del juez y pese a estar imputado, fue expulsado de España por la Ley de Extranjería. El tribunal, ante la falta de credibilidad de la prueba debería haberse puesto a investigar quién había pues- to el ADN de los presuntos terroristas en ese coche que nunca estuvo allí, pero prefirió descartar el Skoda como prueba. Ningún juez americano lo haría y medio FBI habría ido a la cárcel, pero ¿quién ha dicho que el 11-M sea una película? Ya no se hacen tan malas".
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