"La principal virtud de la democracia es que deja obsoleta la revolución"
"La revolución consiste en imponer tu fantasía política a todos los demás"
"Los científicos deberían ir a donde les lleve su ciencia, no sus ideas políticas"
"Pensar suele reducirse a inventar razones para dudar de lo evidente"
"No es una de las dos Españas la que nos hiela el corazón, sino la atroz semejanza entre quienes creen que hay dos"
divendres, 25 d’agost del 2017
La manifestación de hoy en Barcelona es una vergüenza y una temeridad
Una vergüenza porque sabemos que ha sido organizada para otros fines. La Asamblea Nacional de Cataluña, por ejemplo, ya ha llamado a asistir a la misma con 'estelades' -la bananera bandera independentista- en rechazo a la presencia del rey Felipe VI.
Y una temeridad. Y por partida doble. Por un lado, por la crispación nacionalista que puede estallar, con o sin provocación alguna, y crear situaciones de violencia. Por otro, y especialmente, porque es prácticamente inédita una manifestación de este tipo en Europa en rechazo del terrorismo islamista y en solidaridad con las víctimas. Y lo es sobre todo por razones de seguridad, especialmente cuando la manifestación se ha convocado anticipadamente con fecha, hora y lugar.
Con la excepción de París tras los atentados contra Charlie Hebdo, en ninguna otra parte -Berlín, Londres, Estocolmo...- se convocaron manifestaciones multitudinarias de este tipo. Se realizaron concentraciones, actos de apoyo a las víctimas o celebraciones religiosas y civiles.
A diferencia de la de Barcelona, la manifestación de París se planteó como una respuesta conjunta europea por la libertad de expresión y los valores democráticos, contra la intolerancia y el terrorismo yihadista. Es por ello que asistieron a la misma y en su cabecera presidentes y primeros ministros de diversos países europeos y de la instituciones de la UE (Angela Merkel, Donald Tusk o Jean Claude Juncker), así como personalidades políticas de todo el mundo, entre ellas Benjamin Netanyahu y Mahmoud Abbas.
El peligro de un ataque terrorista contra este tipo de actos masivos, a pesar del gran despliegue de seguridad, no es imposible. Son una tentación y un reto. E imaginación para superarlos no les falta a los terroristas. El uso de aviones comerciales como misiles o de simples camiones como tanques en el centro urbano de una ciudad así lo atestiguan.
En el caso de Barcelona, solo con tomar un helicóptero en uno de los tres helipuertos más cercanos a la capital catalana, una avioneta del aeropuerto de Sabadell o una manada de drones con explosivos se podría provocar una masacre apocalíptica, no solo por impacto directo sino por la propia muchedumbre en su huída.
Por favor, dejen de jugar con los ciudadanos y con las víctimas. ¿O es que ya no se acuerdan que nos han declarado la guerra?
Las razones por las que alguien debería dimitir por los errores políticos y policiales en el 17-A y no lo hará
Los Mossos se equivocaron de manera incomprensible en la evaluación de la explosión del chalé de Alcanar. Y lo que es peor, no rectificaron a pesar de los datos que iban apareciendo. Sólo lo hicieron cuando ya no fue posible negarlo, al encontrar en la furgoneta de los terroristas pruebas inequívocas que los vinculaban con la explosión de Alcanar.
Los Mossos se negaron a recibir la ayuda de los Tedax tras la primera explosión. No supieron valorar, en su primera inspección ocular, la documentación del imán de Ripoll que hallaron en los escombros junto a un manuscrito en árabe con referencias a 'soldados del EI'. Ningunearon a la jueza Sonia Nuez espetándole un 'Señoría, no exagere' cuando los advirtió de que los hechos apuntaban a un atentado yihadista y no a un simple trapicheo de drogadictos. Y no solo eso, los Mossos tuvieron delante de las narices en Alcanar sin verlo el coche de Houssaine, lo que le dio 24 horas para atentar en Cambrils. Pero aún hay más. No les quitó el sueño encontrar páginas del Corán entre los escombros, como tampoco se lo había quitado meses antes el aviso directo de la policía belga sobre el imán de Ripoll. Aviso del que hicieron caso omiso ya que no abrieron ninguna investigación sobre el mismo.
Esa manera autista de actuar de la dirección de los Mossos tiene bastante que ver con el proceso de transformación del cuerpo policial en 'estructura de estado' de la Generalitat. Proceso en el que la comunicación entre cuerpos policiales ha sido cada vez menos fluida llegando a ser, en muchos casos, inexistente. Que eso es cierto lo atestiguan muchas fuentes, entre ellas la mayoría de sindicatos de policía, aunque la Generalitat y un sindicato de los Mossos lo desmientan.
Sin embargo, que los Mossos retienen o no comparten toda la información de que disponen es algo que ha dicho incluso el mismo Major de los Mossos, Josep Lluís Trapero. En una entrevista realizada por Josep Cuní en 8tv el pasado mes de abril, a Trapero se le escapó decir que ya conocía la existencia de una amenaza en la estación de Sants cuando el Estado se la notificó. Seguramente lo dijo para demostrar a los telespectadores la competencia del cuerpo que dirige sin reparar que también estaba reconociendo que disponía de información que no había comunicado al Estado. De no ser así ¿por qué el Estado había de comunicar a los Mossos algo sobre lo que estos ya le habían informado previamente?
Alguién ha dicho, y con razón, que si los atentados hubieran ocurrido en Madrid siendo alcaldesa Ana Botella los medios y toda la oposición la hubiesen atacado sin piedad, responsabilizándola políticamente de las muertes y exigiendo su dimisión y su procesamiento. Pero eso solo suele ocurrir cuando el responsable político es del PP. En Cataluña, a pesar de que los graves errores cometidos interrogan profesional y políticamente a altos cargos de los Mossos, del Ayuntamiento de Barcelona y de la Generalitat de Cataluña, nadie pide responsabilidades ni nadie las asume. Como buenos españoles, aquí tampoco nadie dimitirá.
La jueza que acudió a Alcanar avisó a los Mossos de que algo no cuadraba https://t.co/5UJ08CURiK— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 24 de agosto de 2017
EXCLUSIVA | El juez Andreu dará competencias a Policía y Guardia Civil para investigar los atentados de Barcelona https://t.co/1u28pPThTp— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 24 de agosto de 2017
Bélgica comunicó directamente a los Mossos hace 17 meses sus sospechas sobre el imán de Ripoll https://t.co/nxX4fIMxo7 vía @el_pais— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 24 de agosto de 2017
La prensa internacional se hace eco de los errores de los Mossos en la investigación de los ataques de Barcelona https://t.co/vplrXoV6Tk— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 24 de agosto de 2017
La comunicación entre un policía belga y un mosso sobre el imán de Ripoll no fue oficial ¿y por ello desatendida? https://t.co/u1ECssXZ2o— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 24 de agosto de 2017
¿A qué juegan nuestros políticos? ¿Los que han convocado la concentración de masas para el sábado 26 de agosto por la tarde en Barcelona, han calibrado bien lo que está realmente en juego?Seguir leyendo...
¿El nivel de captación de la realidad política internacional es tan baja que no se han dado cuenta de que los atentados en Cataluña, en Barcelona y Cambrils, no son un juego de unos desarrapados, sino una acción más de una larga y potente cadena? De hecho, Europa, España y Cataluña están en guerra. Y por lo que se ve, algunos dirigentes, o muchos, lo dejan de lado y procuran arrimar el ascua de las masas (los ciudadanos que se acercarán a Barcelona para manifestarse contra el crimen del 17 de agosto) a su sardina política. De hecho ya se han efectuado múltiples muestras ciudadanas de reconocimiento a las víctimas en los días inmediatos a los atentados. ¿Otra más? ¿Otra concentración de multitudes con día y hora prevista? | ANTONI ALBERT
dijous, 24 d’agost del 2017
El buen muchacho Younes y el desconcierto de la educadora social
¿Cuál es la explicación de que Younes Abouyaaqoub, 22 años, tan buen muchacho que incluso hablaba catalán correctamente, enfilara con una furgoneta las Ramblas matando hombres, mujeres y niños, y luego en su huida aún apuñalara definitivamente a un hombre más? La explicación no se conoce, porque la conducta humana, en el caso de que tenga lo que entendemos por una explicación, es un misterio. Lo refleja con ingenuo patetismo la carta pública de una educadora social que trató al asesino, a él y a algunos de los otros, y que se expresa en los términos perplejos que hizo célebres Joan Manuel Serrat: "Si le diste toda tu juventud/ un buen colegio de pago/ el mejor de los bocados/ y tu amorrrr... Amor sobre las rodillas/ Caballito trotadorrrrr". Ni la educación solvente ni el cuidado amoroso ni la integración social son garantías de nada. Y, al mismo tiempo, es obvio que la ausencia de educación, de cuidado y de integración empeoran las cosas. Lo sorprendente, sin embargo, es que en su delicado trato con los inmigrantes, en su empeño por hacer que el trabajo cultural pueda convertirse en una herramienta poderosa de civilización, el educador social de Occidente nunca denuncie la religión ni su probada capacidad de convertirse en un relato maligno.
(...)
El educador social no se atreve a incluir en su nutrida y tan correcta caja de herramientas la deslegitimación de la patraña religiosa, prolongando así fuera de la familia y el grupo, en el espacio público, su devastador efecto reverencial. Y aún menos se atreve, en el concreto caso islamista, a quebrar su militancia en el relativismo y a proclamar la sacrílega evidencia, esto es, que el nombre y la esperanza de dios es más letal en algunos templos que en otros. | ARCADI ESPADA
¿Es el Islam una religión de paz? Un debate imprescindible
Vale la pena dedicar un poco de nuestro tiempo a escuchar este debate organizado por el estadounidense 'intelligence2 debates' sobre el tema ¿Es el Islam una religión de paz?. Lo más interesante del mismo no es solo por el tema -aquí sería impensable- sino por los participantes. Por un lado los creyentes integrados y anti-radicales Zeba Kahn y Maajid Nawaz y por otro los críticos del Islam y el islamismo Ayaan Hirsi Ali y Douglas Murray.
Via PlazaMoyua que ofrece también un resumen de las itnervenciones en español
dimecres, 23 d’agost del 2017
¿Por qué atacamos al mundo?
Siempre que una explosión sacude una ciudad, se repite la misma escena. La atención se fija en los boletines especiales. Escucho a mis colegas: esperemos que el autor no sea árabe, que no sea musulmán, no necesitamos más…
Los escucho y comparto sus esperanzas. Pero los acontecimientos enseguida dan la réplica a nuestros deseos. Ya no es un secreto que los ataques son una vergonzosa especialidad en la que somos únicos.
Sé muy bien que el hombre que atropella a los turistas aquí o allá no representa a su país ni la confesión a la que pertenece, que no obtuvo permiso oficial para cometer su crimen, que era buscado en su país antes de ser incluido en listas internacionales de individuos buscados, y que la amenaza que representa a su ciudad natal es más peligrosa que su amenaza en un escenario criminal lejano.
Sé que la intolerancia no se limita a un pueblo determinado, a una secta o a un país, y que las personas enfebrecidas son el producto de muchas influencias. Pero tenemos que admitir inequívocamente que tenemos el récord de las agresiones en el mundo. Y nos hemos reservado una posición imbatible en el libro Guinness.
No exagero, querido lector. La visión de los turistas sangrando a muerte como resultado de un ataque perpetrado por una persona que viene de nuestra región me produce una gran confusión. No sé por qué siento el deber de disculparme con una familia china que estaba en Barcelona, o un japonés que paseaba por Niza, o un alemán que estaba de visita en Luxor. Esto es horrible.
¿Quién nos ha dado el derecho a violentar mapas, ciudades y Estados? ¿Quién nos ha dado el derecho a asesinar a un grupo de jóvenes que celebraban la vida en Estambul? ¿Quién nos ha dado el derecho a asesinar a los que estaban en las Torres Gemelas de Nueva York?
La invocación a la injusticia aquí o allá es sólo una cortina para ocultar un profundo deseo de matar al otro, de eliminar a quienes no tienen nuestras características o afiliaciones. Supongamos que sí, que hay injusticia: ¿tenemos que responder infligiendo una injusticia aún mayor a gente inocente? Lo de que el mundo nos odia no es cierto.
Uno no puede negar el daño limitado que a veces producen en Occidente ciertas prácticas en respuesta a nuestras brutales actuaciones, pero ciertamente no son equiparables a los mortíferos banquetes que organizamos en escenarios tan distintos y distantes.
Quienes conocen Occidente saben que allí la ley es soberana y que beneficia incluso a los intolerantes. Muchos saben que las comunidades árabes y musulmanas disfrutan en Europa de una libertad de la que a menudo carecen en sus países.
¿Por qué atacamos al mundo? ¿Porque ha decidido poner rumbo al futuro, mientras nosotros estamos determinados a navegar hacia el pasado? ¿Es porque ha inventado el avión en el que viajamos, el coche que conducimos, los tratamientos contra el cáncer que aplicamos en nuestros hospitales? ¿Cuál es la justificación del odio a Occidente, si lo que deseamos es ver a nuestros hijos y nietos graduarse en sus universidades?
¿Por qué atacamos al mundo? ¿Es porque hemos fracasado a la hora de erigir Estados modernos, de alcanzar el desarrollo, de generar empleo, de garantizar las libertades y de consolidar el imperio de la ley? ¿Acaso vemos en el progreso del otro una derrota propia y una amenaza a nuestra existencia? ¿Cuál es la solución, ponernos un cinturón explosivo y reventarnos o salir de los túneles en los que hemos decidido meternos?
¿Es cierto que estamos horrorizados por la multiplicidad de colores, elecciones y oportunidades que se nos presentan y que buscamos preservar el mundo monocolor que percibimos como la garantía de nuestra existencia y de la continuidad de nuestra identidad, bien lejos de cualquier interacción o enriquecimiento? ¿Es cierto que nos saltan todas las alarmas cada vez que escuchamos el campaneo del advenimiento de una nueva era? El campaneo de la ciencia, la tecnología, la medicina, las ideas, la cultura, la educación, la música…
¿Por qué atacamos al mundo? ¿De dónde sacamos semejante carga de odio? ¿Por qué sentimos la tentación de colisionar con el mundo y no de vivir con él y en él? ¿Por qué anteponemos las explosiones al diálogo, la muerte a la interacción y el acuerdo; los escombros al acomodo en espacios comunes; las cenizas a la multiplicidad? ¿Por qué preferimos retirarnos en lugar de tender la mano? ¿Por qué preferimos la receta de la muerte en vez de la del diálogo y el reconocimiento?
No podemos seguir atacando al mundo. Eso significa destruir sociedades antes que destruir un café,un museo o un rascacielos en otros lugares. Los asesinos itinerantes asesinan a sus países mientras piensan que están atacando a otros. Esos países, que parecen frágiles, son capaces de vivir con el peligro porque tienen Estados e instituciones que cometen errores, pero los corrigen, revisan sus cálculos y refuerzan sus capacidades.
Ha llegado la hora de considerar la guerra contra el extremismo la gran prioridad de nuestra vida. Es imperativo erradicar el vocabulario del extremismo de nuestros hogares, vecindarios, escuelas y manuales. Hay que detener el torrente de odio que anega nuestras pantallas y redes sociales.
Tenemos que reflexionar sobre una cultura que promueve esa tendencia a atacar al mundo. Si no le hacemos frente con coraje y sensatez, nos hundiremos aún más en la sangre y el fango y produciremos más asesinos itinerantes. | Ghasan Charbel, director del diario internacional en lengua árabe Asharq al Awsat
Artículo original en inglés, aquí
Arabia Saudita como excusa
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Barack Obama fue criticado por "reverenciar" al rey Abdullah de Arabia Saudita |
Una de las personas que ha planteado la relación entre Arabia Saudita y los atentados en Cataluña ha sido Pablo Iglesias. Sus argumentos apuntan a que el Pacto Antiterrorista, que su partido no firmó, es inútil si la lucha contra el yihadismo no tiene en cuenta el papel global de Arabia Saudita y Qatar. Pablo Iglesias pone como condición para incorporarse al mismo que España reconsidere sus relaciones diplomáticas y comerciales con ambos países. Esto es, pone una condición sobradamente imposible de cumplir para tener la excusa con la que justificar su ausencia. Ausencia que, si ya tuvo un costo político y resultó difícil de explicar cuando se creó el Pacto, más lo tiene ahora, con un atentado yihadista en suelo español.
Así que meter a Arabia Saudita en el discurso no tiene que ver con Arabia Saudita. Es un asunto de política española. Para un partido como Podemos, introducir a Arabia Saudita en el debate forma parte de un socorrida táctica retórica soviética conocida como whataboutism. Ante cualquier crítica, se responde: “¿Y qué me dices de…?”, nombrando cualquier cosa criticable del oponente para no tener que dar explicaciones. Poner sobre la mesa las relaciones con Arabia Saudita es la manera de anular cualquier crítica sobre los vínculos de Podemos con Venezuela.
Es evidente que traer Arabia Saudita a colación no tiene que ver con la lucha contra el terrorismo y que quien haya elaborado el argumentario podemita demuestra tener muy poco conocimiento de las dinámicas del yihadismo europeo. Pablo Iglesias afirma la necesidad de controlar “los flujos financieros y de los paraísos fiscales”, que dice son “claves en la financiación de las redes terroristas”. Considerando que el terrorismo ha pasado a una fase de yihad atomizada con células autosuficientes, hablar de controlar “los flujos financieros y de los paraísos fiscales” tiene más que ver con buscar el aplauso de la opinión pública que pide mano dura con los antipáticos bancos por su papel en la crisis financiera y con los insolidarios evasores, en estos tiempos de crisis y austeridad.
Amedy Coulibaly entró armado con un fusil de asalto comprado en el mercado negro en un supermercado judío de París en enero de 2015 y mató a cinco personas. Financió su atentado con un préstamo personal de unos pocos de miles de euros concedido por una entidad que se anuncia en televisión. Mohamed Lahouaiej, que mató a 86 personas e hirió a más de cuatrocientas en Niza en julio de 2014, sólo tuvo que alquilar un camión de 19 toneladas para perpetrar la masacre. Para Anis Amri sólo fue cuestión de robar un camión a punta de pistola y matar a su conductor antes de arrollar a 67 personas –de las que murieron once– en un mercadillo navideño de Berlín en diciembre de 2016. Rakhmat Akilov robó un camión de reparto en el centro de Estocolmo en abril de 2017. Arrolló a 19 personas, de las cuales murieron cinco.
De haber entrado en vigor alguna ley que controlase con más firmeza los flujos de dinero de las petromonarquías del Golfo Pérsico y los paraísos fiscales, no se habría evitado ningún atentado de los registrados en Europa desde 2012 (...)
Quienes culpan a Arabia Saudita de la amenaza terrorista en Europa convenientemente pasan por alto una dimensión del problema. No dedican mucho tiempo a pensar qué pasa con la población musulmana, que es el público que recibe el adoctrinamiento ultraconservador saudí. Acusan a Arabia Saudita de crear el caldo de cultivo para el extremismo pero sólo prestan atención a los que dan el paso al yihadismo. El resto y los valores que profesan son convenientemente olvidados.
Leer el artículo completo de Jesús M. Pérez (elMedio)aquí.
dimarts, 22 d’agost del 2017
divendres, 18 d’agost del 2017
Se olvidan de la ley y de los maceteros
Los únicos culpables de los atentados de Barcelona y Cambrils son los yihadistas que los han cometido. Los miembros de los cuerpos de seguridad de Cataluña han tenido una actuación profesional y valiente en el grueso de las actuaciones que han realizado. Sin embargo, sus responsables políticos no han sido lo suficientemente diligentes para prevenir el habitual 'modus operandi' de los yihadistas en Europa: el atropello masivo.
Sabemos que la CIA y otros servicios de inteligencia internacionales advirtieron recientemente de un atentado en Barcelona. Sabemos también que el ministerio español del Interior pidió, tras el atropello de Berlín, que se instalaran maceteros o bolardos en los accesos a zonas de gran concurrencia peatonal. En este último aspecto, ni el Ayuntamiento de Barcelona ni la Generalidad hicieron nada. Ahora dicen, para justificarlo, que optaron por reforzar la vigilancia en lugar de instalar bolardos. Una decisión acertadísima, según se ha demostrado.
Forn y Trapero, los flamantes nuevos Conseller de Interior y Jefe Mayor de los Mossos de Esquadra, han tenido tiempo suficiente para dejar claro que incumplirán la ley y facilitarán la celebración del referéndum de autodeterminación pero no lo han tenido para dar una ojeada a los puntos vulnerables de Barcelona y poner unos maceteros a la Rambla de las flores. Tampoco lo ha tenido la alcaldesa Ada Colau, que parece pensar que para florista y florero basta y sobra con Marta Ferrusola. Y es que, como dice Arcadi Espada, Barcelona tiene tendencia a la coquetería.
Qué coño me importará a mí Oukabir, su cabeza podrida y su relato maligno. Ya lo he visto otras veces. En Niza, en Londres, en Bali, en Bagdad, en París, y he visto sus víctimas, todas iguales, indistinguibles, la férrea unidad de los muertos. A mí los que me importan ahora son los incalificables burgueses de Barcelona que llevan años supurando una grotesca fábula sobre la libertad. A mí me importan esos tipos y tipas de pueblo, toscos como sus mandíbulas, incultos como sus campos, cuya pasión nacionalista y xenófoba solo es una venganza personal sobre la Ciudad. A mí me importan los últimos de la clase, los más guarros del pupitre, que se han alistado a la Revolución por la extrema facilidad y los rápidos beneficios que rinde su trapicheo. A mí me importan los más irresponsables de mis colegas, que traen al prime time la violenta novedad de un memo y la convierten en meme. Y a mí me importan, porque aún saludo a alguno, los cobardes. Toda esta gentecilla, entreverada de gentuza, lleva años coqueteando por activa o pasiva con la violencia: desobedeciendo, desacatando, chuleando la paz, que es la ley. Si el Cuerpo Nacional de Policía lo permite, quiero compartir los 13 muertos y 80 heridos con todos y cada uno de esos intolerables coquetos, por si hay modo de que la sangre rinda a otro fin que la torva gloria de dios.
Esos tipos y tipas están aquí para quedarse, no para dimitir.
El fin del mito del 'lobo solitario' y la evidencia de la Dawa
El brutal atentado terrorista de las Ramblas de Barcelona ha acabado con el mito del 'lobo solitario' y ha evidenciado hasta qué punto este terrorismo es el brazo armado del Islam. Es cierto que el islam es una religión, pero no lo es menos que es también y sobre todo una filosofía política. Una ideología que tiene un nombre: Dawa.
En nuestras sociedades liberales se defiende y se protege el derecho a la práctica de la religión, pero se combaten -o se deberían combatir- las ideologías políticas insolubles en la democracia y la libertad, sean de raíz laica o teológica.
En su nuevo libro, Ayaan Hirsi Ali, lo expone con claridad meridiana:
Sostengo que el público estadounidense [o europeo] necesita urgentemente ser educado sobre la ideología del Islam político y su infraestructura organizacional llamada dawa que los islamistas usan para inspirar, adoctrinar, reclutar, financiar y movilizar a aquellos musulmanes a quienes ganan para su causa.
No tiene sentido negar que esta ideología tiene su fundamento en la doctrina islámica. Sin embargo, "islam", "islamismo" y "musulmanes" son conceptos distintos. No todos los musulmanes son islamistas, y mucho menos violentos, aunque todos los islamistas -incluidos los que usan la violencia- son musulmanes. Creo que la religión del Islam sí es capaz de una reforma, aunque sólo sea para distinguirla más claramente de la ideología política del islamismo. Pero esa tarea de reforma sólo puede ser llevada a cabo por los musulmanes. Felizmente, hay un número creciente de musulmanes reformistas. Parte de la estrategia de la administración Trump [y de la UE] debería ser apoyarlos y capacitarlos.
La otra parte de la estrategia requiere confrontar la dawa, un término desconocido para los estadounidenses [y europeos]. La Dawa, tal como la practican los islamistas radicales, emplea una amplia gama de mecanismos para avanzar en su objetivo de imponer la ley islámica (sharia) a la sociedad. Esto incluye el proselitismo pero se extiende más allá de eso. En los países occidentales, la dawa apunta tanto a convertir a los no musulmanes al Islam político como a inculcar opiniones islamistas en los musulmanes existentes. El objetivo final de dawa es destruir las instituciones políticas de una sociedad libre y reemplazarlas por la ley de la sharia.
La Dawa es para los islamistas de hoy lo que la "larga marcha a través de las instituciones" fue para los marxistas del siglo XX. Es la subversión desde dentro, el abuso de la libertad religiosa para socavar esa misma libertad. Otra analogía también es posible. Después de que los islamistas obtengan el poder, la dawa es para ellos lo que la Gleichschaltung (sincronización) de todos los aspectos de las instituciones estatales, civiles y sociales alemanas fue para los nacionalsocialistas.
Por supuesto, hay diferencias. La mayor diferencia es que la dawa está enraizada en la práctica islámica de intentar convertir a los no musulmanes a aceptar el mensaje del Islam. Como es una actividad misionera ostensiblemente religiosa, los defensores de dawa gozan de una protección mucho mayor por la ley en las sociedades libres de la que tuvieron los marxistas o fascistas en el pasado.
Peor aún, los grupos islamistas han disfrutado no sólo de protección sino incluso a veces del patrocinio oficial de agencias gubernamentales engañadas al considerarlos como representantes de los "musulmanes moderados" simplemente porque no se involucran en la violencia.
Sin embargo, a pesar de todas las evidencias, aquí seguimos escondiendo la cabeza bajo el ala. Peor aún. Justificamos la violencia política, aunque sea de manera vergonzante, al dotarla de supuestas razones sociales, políticas o económicas. La izquierda regresiva no tiene vergüenza alguna en utilizar el terrorismo yihadista como coartada para hacer avanzar su programa político e ideológico.
No tienen vergüenza alguna en mentir. Por qué es mentir afirmar, como lo hace la asociación Papeles y Derechos para todos y todas, que 'la desigualdad social, la enorme brecha entre ricos y pobres, entre los miles de inmigrantes sin derechos y los patrones que los explotan, entre los millares de refugiados que se ven obligados a huir a Occidente y los gobiernos que alzan muros a su paso' es la causa del terrorismo.
En los más de 15 años que han transcurrido desde los atentados contra las torres gemelas de Nueva York ha habido tiempo para estudiar y comprender que la pobreza no es ni la primera ni la segunda ni la tercera de las causas y motivaciones que generan el terrorismo. Los atentados del 11-S fueron realizados por un grupo de jóvenes la mayoría de los cuales provenía de familias musulmanas acomodadas, que habían estudiado en Occidente y que, hasta su radicalización, no eran precisamente unos estrictos practicantes de su religión.
Un caso parecido sería el del menor Moussa Oukabir que vivió y estudió en Ripoll en una familia asalariada como casi cualquier otra de la localidad. Ni miseria, ni discriminación, ni persecución ni nada de nada. Sin embargo, ese joven educado en el Instituto CEU del 'bressol de Catalunya' se convirtió en un asesino en masa.
Las razones no hay que buscarlas en la raza, el género, la etnia o la posición social, aunque algunas de ellas puedan aparecer circunstancialmente en algunos casos, sino en la capacidad de corrosión moral de las ideologías totalitarias. En el caso de los musulmanes se trata, como señala Ayaan Hirsi Ali, de la Dawa, que está simbióticamente unida a la religión islámica.
Si ignoramos este hecho, no podremos combatir de manera eficaz la amenaza yihadista. El Islam padece de un cáncer que hay que extirpar. Pero para ello, lo primero es reconocer que existe la enfermedad e impedir que se extienda y contagie al principal grupo de riesgo: los musulmanes.
Dejémonos de hipocresías, llamemos a las cosas por su nombre y ayudemos a los musulmanes a resolver, en la medida de lo posible, este grave problema del que son sus principales víctimas.
Sólo Rajoy habla de terrorismo 'yihadista'. Puigdemont y Colau evitan vincular el atentado con el islamismo radical https://t.co/4BegM1HTzJ— e-noticies (@enoticiescat) 18 de agosto de 2017
Comunidades musulmanas condenan el atentado pero evitan también mencionar el yihadismo https://t.co/UpT5aGBeXz— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 18 de agosto de 2017
El Parlament también olvida mencionar la palabra yihadista en su declaración sobre el atentado de las Ramblas https://t.co/EBDctTuXz2— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 18 de agosto de 2017
dimarts, 1 d’agost del 2017
Juana Rivas o la posverdad
Pilar Enjamio, una psicóloga experta en mujeres maltratadas, desafía en este artículo la ola de apoyo a Juana Rivas y plantea interrogantes y soluciones distintos a la fuga con sus hijos.
El nombre de Juana Rivas está de plena actualidad. Los comportamientos impulsivos denotan desequilibrio e inestabilidad. Eludir la ley anula de un plumazo cualquier argumento. Esta conducta de esconderse como delincuente que huye causa desequilibrio psíquico e inestabilidad en los menores.
La historia se remonta a doce años atrás cuando en Londres se enamora de Francesco Arturi y tienen su primer hijo. El domicilio familiar se sitúa en Italia. En 2009 Juana presenta una denuncia por malos tratos y su pareja es condenada a tres meses prisión.
Según el abogado del padre, Adolfo Alonso, lo de reconocer maltrato fue una especie de cláusula entre la pareja o, mejor dicho, imposición de la mujer a cambio de permitirle ver al hijo, aunque la sentencia es la sentencia.
Años después se vuelven a unir y tienen un segundo hijo que en la actualidad tiene tres años. La inadaptación de Juana a un lugar, Cerdeña, era manifiesta. Se sentía esclava y alejada de todo contacto en un hotel rural de la familia a ocho kilómetros del pueblo más cercano. Hablan de síndrome de Estocolmo en este regreso y no lo creo. Se manifiesta cercano en el tiempo y no después de años. Pero la dependencia afectiva impide la separación.
Algo no encaja
A finales del curso de escolarización de 2016 Juana trajo los niños de vacaciones a España y no volvió a llevarlos al hogar familiar ni se los entregó a su padre. Según el convenio internacional se trata de un traslado ilícito de menores. Tenía que entregárselos a Francesco estos días y no sólo no lo ha hecho sino que está en paradero desconocido. Yo me pregunto por qué no hubo más denuncias desde 2009 y ahora se usa ese argumento para que no convivan con el padre.
Si cuatro jueces se han puesto de acuerdo en conceder la custodia provisional, ¿están todos ellos equivocados? Francisca Granados, directora Centro Mujer de Maracena en Granada, se ha convertido en la abanderada de esta causa. Pero yo observo una masa de gente con ese poder hipnótico del gregarismo que, en una especie de fanatismo, creen a pies juntillas una versión de malos tratos.
Sin haber visto nunca ningún signo de maltrato creen a la mujer. Yo, sin tener nada que ver el caso, he visto a hombres maltratados y manipulaciones con los hijos. Prevengo y lucho contra la violencia de género y recupero mujeres con síndrome de Estocolmo, con verdadero síndrome de Estocolmo.
Pero aquí hay muchas cosas se me escapan y no concuerdan. Llora Juana y lloran las mujeres a su lado que más bien parecen plañideras y ni saben por qué lloran. Y ahora el eslogan defendiendo el incumplimiento de normas judiciales, con esa frase de "Juana está en mi casa".
¿Y dónde está el razonamiento? Loo sucedido es un secuestro de los niños. Francesco adoptará medidas legales. Mi querida madre Juana, yo sé que quieres a tus hijos, pero no eres consciente del daño estás haciendo con tu huida, puedes acabar en la cárcel. De este modo te quedarás sin niños y sin razón.
Ni plataformas ni gritos: ley
Nada ayudarán las plataformas ni los gritos sino la vía legal. Pedir la custodia legal que es muy diferente a raptar. Dicen los menores que jamás recibieron maltrato pero lo presenciaron. Sería necesario un examen psicológico . Se cree y dice que estarían mal con su padre. Huyendo y escondiéndose tampoco están bien.
La solución no es escapar de los problemas, sino enfrentarse a ellos . Y algo que hay que enfatizar es el hecho de que los hijos no son objetos ni monedas de cambio en los conflictos entre un padre y una madre. Actuar de forma fanática y con premura -y aquí me refiero también a instituciones- no es prevenir violencia de género ni es protección al menor.
Sin olvidar un examen psicológico de la persona sufre maltrato porque siempre se ve afectado su comportamiento y equilibrio. Espero aparezcan los niños y la vía legal se reestablezca.
De la última carta a K. de Arcadi Espada:
Francesco Arcuri vive de un pequeño hotel rural en Carloforte, en la Isla de San Pietro. Por lo que muestra Booking parece un lugar modesto y agradable. Este fin de semana la habitación valía 86 euros. De aquí se fue Juana Rivas con los niños, el 18 de mayo de 2016. A pasar unos días en España, dijo. Los dos se habían conocido en Londres, en el invierno de 2005. Algo más de un año después nació el primer hijo, Gabriel. Y una mañana de 2009, ya con calor, la primera y seria desgracia. Vivían entonces en Granada. Juana estaba al cargo de un pequeño negocio, una tienda de alimentación ecológica, y Francesco se ocupaba de la crianza del niño. Aquella mañana Juana había llegado a la casa después de una noche de farra. Discutieron. Hubo insultos recíprocos. No era la primera vez que todo aquello pasaba. Entrada la mañana, ya despiertos, siguieron discutiendo. Juana la emprendió a golpes contra algunas de las cosas de Francesco: su ordenador, un disco informático, unos auriculares. Él quiso limitar los daños y cuando trataba de arrancarle los auriculares, probablemente le lastimó la mano. Juana acabó por coger la puerta. Le dolía la mano y se fue a un hospital donde le diagnosticaron una lesión leve. Y donde le insistieron en que presentara una denuncia contra Francesco. Por la tarde, el padre sacó a pasear al niño. Su intención era acercarse a la tienda para ver si Juana estaba allí. No pudo llegar. Un policía de paisano lo paró en plena calle:
-¿Usted sabe por qué voy a detenerle?
-Perdone, pero no tengo ni idea de lo que me está diciendo.
El policía lo detuvo y lo llevó a comisaría. Pasó la noche en el calabozo y al día siguiente el juez lo dejó en libertad con cargos y le prohibió acercarse a Juana.
El juez no determinó su alejamiento del niño. Lo determinó Juana Rivas. La situación se le hizo tan insoportable que prefirió evitar el juicio y aceptar una condena de tres meses y un año de alejamiento. A las personas hay que comprenderlas. Era inocente, pero quería volver a ver a su hijo. Y tal vez, en un rincón no dicho de su corazón, pensó que quizá podría arreglarse con Juana. Aceptó la condena y lo que es peor, la culpa. Al poco tiempo los dos quebraron su orden de alejamiento. A fondo la quebraron. El 11 de enero de 2014 nació Daniel, el segundo hijo. El Derecho prevé dar una segunda oportunidad a la gente, porque imita a la vida. Pero no salió bien. En mayo de 2016 Juana se marchó de la isla con los niños. Lo necesito. Quiero estar un tiempo con mi familia. Volveré. En agosto le anunció que no volvería. En noviembre prohibió que padre e hijos tuvieran su habitual contacto por skype. Y presentó una denuncia por agresión contra Francesco. Esta denuncia que el presidente del Gobierno confunde irresponsablemente con un hecho.
Francesco habla desde un hotelillo de Granada. No tiene más planes que el de volver a ver a sus hijos. Adolfo Alonso, su abogado, militante socialista vasco y candidato al Congreso por Vizcaya en 2016, medita lo que dijo el viernes la secretaria de Igualdad del Psoe, Carmen Calvo, sobre el pacto parlamentario contra la llamada violencia machista y con la historia de Juana y Francesco golpeando su noble corazón de socialista igualitaria: "Que no vuelva a ocurrir que un padre condenado en firme por malos tratos pueda tener luego el disfrute de sus hijos en cualquiera de los formatos posibles". Medita el letrado Alonso cómo Carmen Calvo y él militan aún en el mismo partido.
El saqueo de las arcas catalanas
I. La Generalitat de Mas amañó contratos por valor de 500 millones
II. Una comisión dependiente de Junqueras descubrió el amaño de contratos de la era Mas
III. Así se manipulaba una adjudicación de dos millones en la era Mas
IV. Un cártel de empresas catalanas encarecía los contratos de la Generalitat
V. Mas puso a un miembro de la "hermandad" al frente de Infraestructures
VI. La red de enchufes de Mas: desde su prima al "militante leal"
Un paradójico Baltasar Garzón que se justifica denunciando la 'posverdad que reinventa la historia y a nada conduce'
La definición de posverdad es la de mentira emotiva, es decir cuando lo ocurrido en realidad tiene menos importancia que la percepción que cada cual tiene de ello. La posverdad puede en demasiadas ocasiones transformarse en aquel ejercicio en el que Goebbels fue experto: repetir mil veces una mentira para que acabe estableciéndose en el imaginario como realidad incontestable. El 21 de julio, el Ayuntamiento de Barcelona decidió admitir una de estas posverdades y elevarla a acuerdo institucional. Me refiero a una propuesta que la CUP Capgirem presentó al pleno en la que se rechazan “las torturas denunciadas por los militantes independentistas” en 1992 en lo que denominan “operación Garzón”. Condenan públicamente “todo tipo de persecución policial sufrida por la militancia independentista…” y plantean organizar un acto de memoria de aquellos hechos contra la tortura y los malos tratos. Para terminar, reprueban “la actuación del exjuez Baltasar Garzón por haber faltado a la verdad diciendo que ninguno de los detenidos había denunciado torturas delante de él, cuando existen pruebas materiales de su existencia…” A favor votaron Barcelona en Comú, PDECat, ERC, el concejal no adscrito, Gerard Ardanuy, y la CUP Capgirem.
Bueno, pues es falso. La CUP miente y lo sabe. Lo que han rebautizado a posteriori como “operación Garzón” –los nombres de otros jueces que también ordenaron detenciones en esos momentos parece que venden menos– fue fruto de dos años de investigación de la Guardia Civil a una organización terrorista que, lo siento, es lo que había definido hasta entonces a Terra Lliure. Las torturas que denunciaron los detenidos fueron incluidas en el acta de las declaraciones con mi firma inmediatamente debajo, como bien se ve y me mostraron recientemente en el Parlament de Catalunya algunas de las personas que hacen estas acusaciones.
En aquel momento –1992– ningún otro juez se atrevía a recoger esas denuncias en el acta de la propia declaración de los detenidos que así decidían hacerlo constar. ¿Cuál es la mentira entonces? Por escrito lo tienen y signado personalmente por mí.
¿Estoy de acuerdo en que no se investigó lo suficiente? Sí. En lo que no estoy de acuerdo es en que la responsabilidad recaiga sobre el único juez que no podía investigar. Porque, como también saben bien la CUP y sus compañeros de viaje, pues cuentan con buenos abogados que les explican la ley, el juez de la Audiencia Nacional no puede, bajo concepto alguno, por falta de competencia objetiva, investigar torturas o malos tratos, sino recoger en acta la mención de los hechos referidos a ese presunto delito, como así se hizo. El juez de instrucción competente (en este caso jueza) era el titular del juzgado natural de la zona en que se produjeron los hechos denunciados (el de Madrid). A partir de ahí debía resolver el ministerio fiscal en su función de ejercer la acción penal y perseguir el delito, y la juez, investigarlo.
En esa concatenación de posverdades de la CUP y los viejos militantes de Terra Lliure llegamos a la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que condena a España por no investigar suficientemente las denuncias de torturas, pero se explica con prístina claridad que la actuación de quien esto firma fue impecable y no se condena por torturas, como arteramente se expone en aquel acuerdo.
Todo lo anterior lo expliqué a un grupo de personas a las que invité a conversar cuando me abordaron en el Parlament de Catalunya, al que fui convocado por el grupo de trabajo que entiende del terrible caso de niños robados del franquismo. Mantuve mi presencia por responsabilidad democrática, aun sabiendo que se produciría este encuentro. Fue, curiosamente, el 18 de julio. Me impresionó, debo decir, que por dejar patente su rechazo hacia mi persona los dos diputados de la CUP no quisieran intervenir en una reunión que afectaba a más de 30.000 víctimas ilegalmente dadas en adopción o directamente robadas durante la dictadura franquista y aún en democracia. Pero cada cual es libre de explicar a su electorado cuáles son sus prioridades.
Los denunciantes también recordarán que seis de los 15 detenidos fueron condenados por el tribunal de la Audiencia Nacional en 1995 por pertenencia a banda armada o colaboración, tenencia ilícita de armas o terrorismo. Es decir, no hablamos de ideólogos independentistas que elaboraban argumentos en distendidas charlas de café o en reuniones de reflexión. Hablamos de personas que utilizaban el terror como método para exponer sus ideas. Otra posverdad de la CUP cuando reivindica a los protagonistas de una época que nadie desea recuperar.
No entiendo ese empeño de intentar reivindicar visiones del pasado distorsionadas, ni pretendo convencer a nadie de nada que no quiera reconocer. No merece la pena perder el tiempo en ello. Su verdad no es la mía y sus argumentos se han ido convirtiendo en un compendio de dimes y diretes engrosado, cada vez menos cierto. Yo hice lo que pude, incluso emprendí la única inicial investigación que se realizó y, por supuesto, rubriqué sus denuncias. He peleado siempre por evitar los malos tratos y las torturas, hasta el punto de haberme granjeado enemigos no menores que han hecho lo posible por sacarme del juego. Otros colegas no trabajaron en esta línea. ¡Qué le vamos a hacer!
Nadie es perfecto. He realizado mi autocrítica en innumerables ocasiones y pienso seguir haciéndolo. Pero no puedo aceptar que la imaginación o el deseo se centre en una lectura parcial e ¿interesada? de la historia. Creo que los ciudadanos esperan mejores cosas de todos nosotros y que cada cual debe elaborar su propia mirada interior, relacionándola con lo que desea aportar a la sociedad.
Quédense pues con la que denominan apócrifamente “operación Garzón” que yo sigo con mi defensa irrestricta de los derechos humanos y de la legalidad frente al abuso, venga de donde venga, actitud por la que ya he pagado un alto precio. Ahora bien, si con estos argumentos se defiende el “procés”, creo que también me he equivocado en la valoración y defensa de los fines, fundamentos y argumentos de quienes lo propugnan. Desde luego la defensa que por convicción he hecho del debate, la aproximación, la pluralidad de España, el derecho a decidir, quedan hueros ante actitudes que abrazan esa llamemos posverdad que reinventa la historia y a nada conduce.| BALTASAR GARZÓN
dilluns, 24 de juliol del 2017
Los brigadistas internacionales del soberanismo catalán
Yoko Ono rompió los Beatles y ahora apoya a Puigdemont para romper España https://t.co/5oZfkgaj37 vía @okdiario— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 24 de julio de 2017
De lejos, las cosas no son lo que parecen.
De cerca, lo que se firma es otra cosa muy distinta:
Escritores y artistas catalanes rechazan el referéndum ilegal https://t.co/cRh5Pqfnku vía @el_pais— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 24 de julio de 2017
divendres, 21 de juliol del 2017
El No a la independencia gana a dos meses del referéndum
E-NOTICIES.- Los partidarios de que Cataluña sea estado independiente caen más de diez puntos desde noviembre de 2013, cuando alcanzaron el máximo apoyo con el 48,5%. La segunda oleada del barómetro de este año del Centro de Estudios de Opinión cifra los partidarios de un Estado independiente en el 34,7%.
El 30,5 defiende que Cataluña siga siendo una comunidad autónoma dentro de España, el 21,7 es partidario de un Estado dentro de una España federal y el 5,3 quiere que sea una región de España.
Otra pregunta similar dice que el 41,1% de los catalanes quieren que Cataluña se convierta en un Estado independiente, según el último barómetro del CEO. Por el contrario, el 49,4 rechazan la independencia, mientras que un 7,8% no lo sabe y un 1,7% no contesta.
De este modo, el unionismo aumenta la distancia hasta los 8,8 puntos respecto al independentismo. En el último barómetro, publicado en marzo de 2017, los partidarios de seguir en España sacaban sólo 4,2 puntos respecto al independentismo.
Esta diferencia actual entre ambas opciones es la más significativa desde junio de 2015, cuando los unionistas llegaban al 50% y los independentistas eran el 42,9. En octubre de 2015, sin embargo, este dato ya se había equilibrado y los unionistas eran el 47,8%, mientras que los independentistas eran el 47,7%.
El Gobierno impone un control semanal del gasto de la Generalitat para impedir los preparativos del referéndum https://t.co/jWCMBKgcC1
— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 21 de julio de 2017
La Guardia Civil genera más confianza a los catalanes que el Govern https://t.co/d8fXbzjHS0 vía @cronicaglobal
— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 21 de julio de 2017
CIS catalán: Los independentistas perderían la mayoría absoluta en unas elecciones anticipadas https://t.co/DruAz4XsNY
— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 21 de julio de 2017
El paro es más importante para los catalanes que el proceso, según el CEO https://t.co/AB8tjCG6Ho
— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 21 de julio de 2017
dijous, 20 de juliol del 2017
El letrado mayor del Parlament duda de la legitimidad de la vía unilateral para el 1-O
LA VANGUARDIA (Quico Sallés).- Duro informe del letrado mayor del Parlament de Catalunya y profesor de Derecho Administrativo de la UPF, Antoni Bayona, sobre las bases jurídicas del procés y la contradicción que constata entre el principio democrático y el principio de legalidad en la “estrategia” de la mayoría independentista en la cámara catalana. “No siempre hay una línea clara de continuidad y coherencia”, declara rotundo en la Revista Catalana de Dret Públic de Catalunya. De hecho, en el estudio duda de la legitimidad democrática de la vía unilateral, carga contra la interpretación de los resultados del 27-S y tilda de “grave error” considerar el Estado español de “autoritario”.
El artículo publicado, que edita la Escola d’Administració Pública de la Generalitat y se titula El futur polític de Catalunya: el paper del Parlament, analiza en once apartados la actividad del Parlament relacionada con el proceso soberanista con consideraciones de “índole sociopolítica indispensable para contextualizarla adecuadamente”.
Lecturas de provecho 1
Se dice: cualquiera puede criar a un niño, lo mismo una abuela que una pareja de homosexuales o sus padres biológicos. Pero es que no es lo mismo ser padres de una criatura que cuidarla: no es idéntico criar que engendrar. En efecto, cualquier persona o pareja de personas con miramiento y afecto puede cuidar muy bien la infancia de un niño, sean cuales fueren su edad o sus preferencias sexuales. ¡Ojalá hubiera más adultos generosos para atender a tantos niños abandonados, desvalidos, hostigados hasta la muerte! Ser padres es otra cosa, a, la vez más simple y más misteriosa: el empeño de la carne, la culminación del deseo. Por supuesto, después los padres somos indignos, abandonamos a la pareja o a la progenie, la destruimos a fuerza de amor o de ignorancia... sea. Pero nadie tiene derecho a hurtar a otro el enigma corpóreo de su origen, las dos figuras distintas que se debaten en la sombra y luego en la penumbra de nuestros sueños: nadie tiene derecho a encerrar a Edipo en una probeta, como si se tratase de un genio maligno. ¿Cómo dice el verso de Quevedo? "La vida empieza en lágrimas y caca...". Respetemos, por principio, nuestro principio.Fernando Savater. Leer el artículo completo, aquí
Mesianismo, secesión y reglas de juego
'La libertad de ser excéntrico debe ser restaurada. Newton debe ser bien recibido de nuevo a la academia'
Cómo el "neoliberalismo" se convirtió en el insulto favorito de la izquierda
dimecres, 19 de juliol del 2017
El comunismo, esa trágica utopía a la que quisimos tanto en nuestra juventud
El comunismo después del comunismo
por Manuel Arias Maldonado
...un país que trataba de dejar atrás una larga dictadura militar y el recuerdo de una sangrienta guerra civil no podía concebir al PCE como una fuerza modernizadora, ni desde luego ver a Santiago Carrillo y Dolores Ibárruri como símbolos de lo nuevo. Carecían del suficiente poder afectivo, en buena medida porque suscitaban automáticamente el recuerdo de un pasado que trataba de reprimirse. Por contraste, el PSOE había abjurado formalmente del marxismo en el Congreso de Suresnes de 1974 y procedido a consolidar pacientemente el liderazgo de González, un hombre nacido ya en la posguerra. Su victoria, concentrando el voto de la izquierda, dejó claro que el PCE no gobernaría España.Leer el artículo completo, aquí
No es de extrañar: los españoles querían libertades, modernidad, crecimiento, Europa, un Estado del Bienestar: algo que los comunistas españoles, con su severidad característica, no podían representar fácilmente. Se diría que la desaparición de la némesis del PCE, la dictadura franquista o incluso Franco himself, privaron al comunismo español de su razón de ser: como si sólo pudiera conservar sus fuerzas en presencia del enemigo.(...)
En las películas de Nanni Moretti, por ejemplo, podían verse el desencanto y la decepción de una generación que había creído en una religión política tan ambiciosa como fallida. Parte de esa conversación, andando el tiempo, versó acerca de aquello que se había hecho mal, de manera que la lucha contra el capitalismo pudiera retomarse con nuevos bríos. Con todo, si el comunismo ha retenido –a pesar de los pesares– un cierto número de votantes, se debe sobre todo a dos razones: a la dificultad psicológica y anímica que comportaba para muchos de ellos aceptar el fracaso de la ideología que había vertebrado su identidad política y, a menudo, su biografía personal; y al hecho de que muchos de ellos no deseaban tanto levantar una nueva Unión Soviética como mantener viva una voz que hablara en nombre de las clases trabajadoras en las democracias liberales europeas.
Orgánicamente, las circunstancias diferían y también lo hicieron los resultados. En Italia, donde el fin del comunismo había sido anunciado por Achille Occhetto en el célebre «giro de Bolonia», el Partido Comunista Italiano llegó a desaparecer (aunque pronto emergió una debilitada versión «refundada» del otrora importante comunismo italiano). También en España el PCE había dejado en 1986 su nombre a Izquierda Unida, una formación paraguas para diversas fuerzas de izquierda bajo el liderazgo de los comunistas. Tras la marcha de Carrillo, Julio Anguita se convirtió en un líder efectivo que supo sacar partido del desgaste de unos socialdemócratas que, tras siete intensos años de gobierno reformista, veían erosionarse sus credenciales izquierdistas. Así que pasaron de cuatro a trece diputados, que mantuvieron hasta 1996: los comunistas se habían convertido en la izquierda romántica, verdadera, a la que votar en conciencia cuando el pragmatismo socialista se hacía insoportable. Por su parte, el Partido Comunista de Portugal, que no había sufrido tanto como el español tras la Revolución de los Claveles que restauró la democracia en 1974, vio cómo sus apoyos se reducían a la mitad en las elecciones de 1991: sus diecisiete escaños de entonces son los mismos que ahora. Su capacidad de resistencia tiene mucho que ver con el relativo subdesarrollo económico de Portugal, que no ha llegado nunca a experimentar el desarrollo exprés que ha caracterizado distintas fases de la historia reciente de España.
Por su parte, el Partido Comunista Francés había salido dañado de su breve experiencia de gobierno con el Partido Socialista a principios de los años ochenta. Tras anunciar una «ruptura con el capitalismo», el presidente Miterrand pronto aplicó políticas económicas y fiscales ortodoxas destinadas a evitar una recesión económica, lo que deslegitimó al comunismo francés y lo dejó inerme ante un socialismo hegemónico durante esa década. La caída de la Unión Soviética aceleró un declive que se deja ver en la circulación del famoso L’Humanité, el periódico oficial del Partido Comunista: si su difusión alcanzaba los quinientos mil ejemplares tras la guerra, descendió a setenta mil después de 1991. ¡Aunque tampoco está tan mal!
Alemania es un caso distinto: la existencia de la República Democrática Alemana que dividió al país durante décadas ha marcado al comunismo alemán contemporáneo. Privados de legitimidad, se integraron en la política parlamentaria de la República Federal con otro nombre (Die Linke) sin haber sido aceptados todavía por los demás partidos como un socio aceptable en un hipotético gobierno de coalición. Y ni siquiera la crisis económica, que ciertamente no ha golpeado Alemania con demasiada fuerza, les ha reportado un aumento de votantes. Pese a ello, el hartazgo de la normalidad −es decir, el agotamiento del modelo de la Gran Coalición– puede abrir la posibilidad de que a medio plazo los excomunistas alemanes formen gobierno junto a socialdemócratas y verdes. (...)
Recordemos que la idea del comunismo se remonta, en la historia del pensamiento occidental, al menos hasta Platón. La abolición de la propiedad privada y la búsqueda de algún tipo de sociedad igualitaria, que emancipe a los seres humanos de toda dominación y necesidad, seguramente no pueda desaparecer jamás. Es una esperanza de orden cuasirreligioso, sólo que llamada a realizarse en este mundo. Al tiempo, sin embargo, a medida que las sociedades se hacen más complejas, el comunismo es cada vez menos realizable: lo que podía llevarse a término en comunidades pequeñas y aisladas no puede ya constituir el modo organizativo de sociedades hiperconectadas e hiperpobladas, donde la individualización y la libertad son consideradas parte de la buena vida. Si el siglo XX deja a este respecto una lección, es que el comunismo no puede instaurarse sin un alto grado de coerción estatal. Por eso, en el escenario poscrisis, quizá sería más apropiado decir que ha aumentado la demanda de una mayor justicia social (definamos como definamos ese resbaladizo concepto), pero no el deseo del comunismo: la palabra misma se encuentra todavía emocionalmente contaminada. Más aún, ¿quieren los jóvenes una revolución comunista o poder comprarse un iPhone? Si una queja se oye con frecuencia, es la de que no viviremos mejor que nuestros padres: es la promesa material de la democracia liberal la que se tiene por traicionada. (...)
...la idea de que la clase obrera es revolucionaria se ha revelado como un espejismo: lo que un Homer Simpson quiere es conservar lo que tiene, en lugar de arriesgarlo. Siempre y cuando, claro, su condición mejore en lugar de empeorar. En otro orden de cosas, los intentos por reformular la noción de proletariado alrededor de un nuevo precariado no han acabado de cuajar, en la medida al menos en que otros clivajes (jóvenes/mayores, campo/ciudad, cosmopolitas/nacionalistas) parecen tener más éxito a la hora de articular la imaginación política contemporánea.
La principal razón es que la política de clase social ha sido reemplazada por la política de la identidad. Nativismo, populismo y nacionalismo compiten en el terreno de la identidad y la cultura, definiendo de manera exitosa un nosotros que combina el sentido local de pertenencia con una posición anti-establishment. La izquierda radical es hoy políticamente correcta, se inclina a dar la bienvenida a los inmigrantes, es protectora de las minorías, además de feminista y ecologista: valores que un trabajador industrial blanco no comparte necesariamente. Cuando los populistas de derecha hablan de los problemas de los votantes con menores ingresos, éstos se sienten interpelados y reconocidos.
Leer el artículo completo, aquíLa autora describe hábilmente el proceso de la elección de Gorbachov como secretario general del Partido Comunista como una sucesión de oportunidades aprovechadas y de felices casualidades: las rapidísimas y sucesivas muertes de los gerontócratas impulsaron la necesidad de escoger a alguien más joven; Gorbachov no era temido por los más conservadores –entre otras cosas, porque apenas se lo conocía– y él mismo supo ganarse el apoyo de algunos pesos fuertes del partido, como Andréi Gromyko, ministro de Asuntos Exteriores, que, entendiendo que su edad lo dejaba al margen, dio su beneplácito al candidato.
Gorbachov, que contaba con cincuenta y cuatro años por entonces, traía con él un cambio generacional clave. Carrère D’Encausse habla de un «estilo Gorbachov»: no sólo porque fuera un gobernante «que no avergonzaba» a su país, como manifestó el famoso disidente Andréi Sájarov (p. 34), sino también porque era un hombre educado, que hablaba sin la jeringonza típica de los comunistas soviéticos, que había viajado y que, además, contaba con el importante activo de su mujer, Raisa. La aparición de Raisa junto con Gorbachov en todos los aspectos de su vida pública –algo nunca visto en los anteriores jerarcas– permitía conectar a buena parte de las sufridas mujeres soviéticas con una vida más allá del trabajo incansable, las colas interminables, el cuidado del hogar y la espera del marido beodo que no llega nunca. La pareja Gorbachov representaba un síntoma de modernización y de apertura hacia la mujer en un mundo político extraordinariamente cerrado y masculinizado.
En forma algo atípica dentro de las síntesis actuales de historia de la Rusia contemporánea, enormemente hostiles al personaje, Carrère D’Encausse realiza también una valoración muy justa y atinada de la otra gran figura del momento, Borís Yeltsin. Más allá de los tópicos centrados en su alcoholismo y de la responsabilidad que hoy día se le achaca en Rusia por haber alentado el capitalismo salvaje y brutal de los años noventa, la autora analiza su compleja personalidad y su papel en el desmantelamiento del sistema soviético. Y le reconoce, de un modo que recuerda y retrotrae a las emociones de aquel momento, su papel como hombre del pueblo, su cercanía populista a obreros y campesinos, su carácter radicalmente democrático y revolucionario. En la obra que estamos comentando se percibe a ese político sin miedo que en agosto de 1991 se sube a un tanque frente a la Casa Blanca moscovita y arenga a los ciudadanos para denunciar «el carácter ilegal del golpe de Estado de derechas, reaccionario y anticonstitucional» (p. 226).
Leer el artículo completo, aquíJameson arranca su reflexión señalando que ninguna de las vías tradicionales para la política de izquierda posee ya credibilidad alguna: tanto el reformismo socialdemócrata como la revolución tradicional son vías muertas en el camino a la sociedad poscapitalista. Hay, en cambio, un tercer tipo de transición menos reconocida, pero más prometedora, que constituirá el núcleo de su programa político y conducirá a su propuesta utópica: el poder dual. Teorizado por Lenin, el poder dual se dará allí donde una organización política provea de servicios a una comunidad ignorada por el gobierno central, de manera que el poder se desplace gradualmente de uno a otro, hasta que ese poder alternativo se convierta en gobierno de facto sin necesidad de desafiar abiertamente a la estructura legal vigente. Son ejemplos de esta práctica los Panteras Negras y Hamas, pero no Chiapas (donde los zapatistas ocuparon un territorio espacialmente separado del poder estatal) ni insurrecciones explícitas como la Primavera Árabe u Occupy Wall Street. Si este razonamiento resulta familiar al lector español, se debe a que Pablo Iglesias hizo hace unos meses la defensa de los «contrapoderes sociales» que trabajan al margen de lo que disponga un parlamento donde «todo el pescado está vendido y todas las cartas están repartidas», invocando precisamente el ejemplo de los Panteras Negras como proveedores de servicios comunitarios en la Norteamérica de los años sesenta. (...)
¿Desde dónde proyectar ese poder dual llamado a absorber, andando el tiempo, el poder del Estado? Jameson descarta sucesivamente a los sindicatos (dado que entramos en una era de desempleo estructural masivo y el mercado «gris» domina la oferta de empleo), al servicio postal nacional (debilitado institucionalmente, pese a que llegó a cumplir funciones de caja de ahorros en algunos países), así como a las Iglesias (que entiende ligadas a una religión que ningún marxista puede defender, pero a la que concede cierto crédito como fetiche cohesionador en determinados momentos históricos). Nuestro autor se decanta, en cambio, por un candidato improbable: el ejército. Y no por razones utópicas, subraya, sino de orden práctico. (...)
Si las sociedades liberal-capitalistas son contempladas −en un mashup de Marx con Foucault− como órdenes injustos y desiguales donde las libertades individuales carecen de contenido real a causa del control social de la subjetividad individual, la utopía estadounidense de Jameson no tendrá mal aspecto. Pero si se arroja sobre nuestra realidad social una mirada más templada y se comparan los datos disponibles −sobre renta per cápita, pobreza, asistencia sanitaria, desigualdad entre regiones y países, acceso a bienes básicos, posición social de la mujer o tolerancia hacia formas de vida alternativas− con los de hace cincuenta o cien años en las propias sociedades liberales, no digamos en las comunistas, el veredicto no puede ser tan negativo.
Desde luego que no vivimos en el mejor de los mundos posibles, pero quizá sí en el mejor de los que han existido hasta el momento: esto es poco, pero es algo. Y a la vista de la experiencia histórica, no puede proclamarse tan alegremente que una sociedad comunista mejorará a las sociedades liberales: no se encuentran pruebas de esta afirmación por ninguna parte. Sin duda, el impulso utópico es comprensible, porque la utopía acaso exprese eso tan humano que es la frustración: frustración, a la vista del sufrimiento y las privaciones de tantos, por que las cosas no puedan ser de otra manera. Pero es que hoy, tras siglos de experimentación económica e institucional, sabemos que algunas cosas no pueden ser de otra manera o no pueden serlo inmediatamente; lo que, claro, nos frustra aún más.
Nada de esto quiere decir que no sea legítimo presentar eso que Žižek ha descrito como el problema del bien común, ni que el comunismo sea una idea que deba ser excluida del debate teórico y público. Tampoco que las utopías, entendidas como maniobras de extrañamiento respecto del presente, hayan dejado de ser útiles. Pero no puede ocultarse que el pensamiento anticapitalista atraviesa una notable crisis de credibilidad cuya causa mayor es la ausencia de una alternativa sistémica al capitalismo liberal. Hay críticas y objeciones, así como propuestas de reforma parcial; pero no una idea de sociedad a la vez radicalmente diferente y políticamente viable. Esto puede explicarse por el propio dinamismo del sistema capitalista, por el éxito institucional de la socialdemocracia, por la velocidad del cambio tecnológico, por el fracaso de la alternativa comunista en el siglo XX o por el disfrute (alienante o no) que experimentan los individuos en el capitalismo de consumo. El hecho es que casi treinta años después de que Fukuyama proclamase el fin de la historia, la izquierda marxista no tiene ningún modelo viable que oponer a las sociedades abiertas que combinan democracia representativa, libre mercado y asistencialismo estatal: sólo una enmienda a la totalidad de gran sofisticación teórica y escaso impacto social. Y es éste un vacío que la utopía estadounidense de Jameson, con su militarización universal y su agencia de colocación psicoanalítica, viene involuntariamente a confirmar.
dimarts, 18 de juliol del 2017
Los soberanista-leninistas toman el poder en Cataluña
De fet el diàleg utòpic s’ha tornat una característica del Procés, guiat per una sèrie d’individus que han llegit molt poca Història de Catalunya i just per aquest motiu la repeteixen seguint els esquemes de Karl Marx. Primer com a comèdia, després com a farsa. Llegint Barcelone Mémoire et identité, 1830-1930, d’Stéphane Michonneau m’admiro amb la seva descripció de la primera jugada estratègica del Catalanisme de la Lliga Regionalista: sacralitzar al Doctor Robert i a Jacint Verdaguer com a homes providencials mitjançant monuments. Quina és la rèplica actual? L’independentisme, sense arguments per l’endemà de la gran victòria, només amb el soroll de qui va endavant endavant sense idea i sense plan que diría Peius Gener, és una qüestió de fe.
Hasta la semana pasada, el procés era un paripé. Un paripé que ha durado cinco años. Ahora, ha pasado de ser una comedia a ser una farsa, como muy bien dice Jordi Coromines en la cita que encabeza esta entrada. En la comedia, la risa suele ser más o menos reflexiva, pero en la farsa es siempre impulsiva e irracional.
En pocas palabras: los leninistas han tomado las riendas del procés. No los marxista-leninistas, que en paz descansen, sino los soberanista-leninistas. Los kamikazes de la independencia. Con esta nueva banda de fanáticos que nadie ha elegido, tan henchidos de épica como vacíos de razón, es posible cualquier cosa, ya sea el ridículo o la tragedia. Sin embargo, apuesto por el melodrama.
Cuando delincan, su humillación no será ser detenidos como lo fue, por ejemplo, Rodrigo Rato, aunque a algunos les gustaría. No. Su humillación será ser tratados burocráticamente como simples delincuentes que abusaron de su poder.
En una democracia no hay presos políticos, pero ello no quiere decir que no haya políticos presos. Presos por delitos de corrupción económica, pero también por delitos de corrupción política, que consisten en robarle a los ciudadanos no ya su dinero sino su ciudadanía.
dijous, 13 de juliol del 2017
Si tan seguros dicen estar de la legalidad de su ley de transitoriedad jurídica ¿de qué tienen miedo?
Desde el ataque de sinceridad que terminó costándole el cargo al Conseller Baiget, sabemos que los miembros del Gobierno y algunos altos cargos de la Administración catalana sufren por sus patrimonios particulares. Un sufrimiento que, al parecer, se lleva en silencio y que se fundamenta en las reiteradas advertencias que tanto el Gobierno central, como la Fiscalía o el Tribunal de Cuentas, hacen a cada paso del anunciado Referéndum del próximo 1-O.
El miedo es legítimo, se han apresurado a decir públicamente diferentes miembros del Gobierno y del PDCAT, sin darse cuenta de la profunda contradicción en la que caían haciendo esta afirmación. Si los Consejeros y, por extensión, los altos cargos implicados confiaran de verdad en la ley llamada de transitoriedad jurídica que el soberanismo impulsando desde desde el Parlamento (o desde el Teatro Nacional), no deberían temer por sus patrimonios. Cuesta creer que el legislador, a la hora de proveer seguridad jurídica, se haya olvidado de los honorables miembros del Gobierno, ¿no? Así las cosas, nace una pregunta inquietante: ¿qué tipo de seguridad jurídica aporta la ley llamada de Transitoriedad al Proceso, cuando los mismos miembros del Gobierno no se consideran suficientemente amparados? O, peor aún: a la vista del escaqueo de medio Consejo Ejecutivo en todo lo que hace referencia a los preparativos del 1-O, ¿como pretende el Gobierno que los funcionarios se crean que esta ley los ampara y protege?
Cuando los miembros del Consejo Ejecutivo expresan sus miedos, conscientemente o no, están señalando con total nitidez que la legalidad que proporciona verdadera seguridad jurídica es la que se enmarca dentro del ordenamiento jurídico Constitucional al ser esta la única legalidad posible.
A estas alturas del Proceso, todo apunta a que estamos ante una monumental tomadura de pelo y de un irresponsable ejercicio de improvisación. En el capítulo de las contradicciones, si bien en un ámbito muy diferente, estos días hemos asistido a la celebración de una fructífera Junta de Seguridad de Cataluña para la que hay que felicitar al Gobierno. Estaría bien, sin embargo, que alguien nos explicara porque nuestro Gobierno, que dice querer irse de España, vincula más estrechamente nuestra Policía a los organismos estatales. A veces, los misterios del Proceso son inescrutables.
Este artículo (original en catalán, aquí) ha sido enviado a e-noticies por un ex consejero de la Generalitat que prefiere mantener el anonimato. Traducido por @CatalanAnalyst
Un juez ordena al TNC que entregue documentación sobre el acto del referéndum https://t.co/pPWRKU1oSE vía @elmundoes— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 13 de julio de 2017
Puigdemont se reúne con sus consejeros para verificar su compromiso con el referéndum https://t.co/BRcCPFj27O vía @el_pais— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 13 de julio de 2017


















