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divendres, 30 de setembre de 2016

Sánchez y el socialismo borderline

'Traidores, fascistas, fuera del Partido Socialista'


En la izquierda existen la socialdemocracia y el socialismo radical. La primera, llevó a la izquierda a la victoria, gobernando España durante 14 años consecutivos. El segundo, ha llevado a la izquierda a la derrota y al victimismo.

Incapaz de la más mínima autocrítica, sin proyecto ideológico sólido, seducido por los fuegos de artificio del populismo izquierdista, el socialismo radical cree que sus derrotas son siempre culpa de los demás. De una conspiración de la derecha, del neo liberalismo, de la casta o de los socialdemócratas vendidos a los lobbys y al Ibex, sobretodo al Ibex.

A diferencia de la socialdemocracia, el socialismo radical sigue creyendo en la ley de la fuerza. Es cierto que ya no predica la revolución armada, pero no tardará en volver a ella si no consigue pacíficamente sus objetivos.

De la democracia liberal sólo acepta el voto. Es decir, las hojas del rábano. Le gustan los votos -Sánchez ha hecho todo lo posible para que votemos más que nunca- porqué ha entendido mejor que nadie que el voto no es otra cosa que la expresión aritmética de la violencia. Una violencia que la mayoría ejercerá impunemente sobre la minoría si la democracia es algo que sólo empieza y termina en las urnas.

Con esa concepción de la democracia, Sánchez ha gobernado el PSOE y pretende gobernar España. El hecho de haber sido elegido cree que le otorga patente de corso para hacer lo que le de la gana. Puede llevar al partido, de derrota en derrota, a la irrelevancia política o a su pura y simple desaparición; puede desplazarlo hacia el populismo de izquierdas y al nacionalismo, sin que nadie deba rechistar.

Y cuando, tras el rotundo doble fracaso electoral del domingo, se muestra incapaz no ya de dimitir si no tan si quiera de asumir su responsabilidad personal con un mínimo de valentía y dignidad, Sánchez acusa a los críticos de haber saboteado las elecciones y desata una caza de brujas contra los que, según él, han impedido que el PSOE 'hablara con una sola voz'.

Una caza de brujas que ya ha llegado a la calle. En Valencia, un grupo de militantes seguidores de Sánchez han pedido la dimisión de Ximo Puig al grito borderline de 'Traidores, fascistas, fuera del Partido Socialista'. Ni para insultar no tienen ni una sola nueva idea.








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