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dijous, 20 d’octubre de 2016

Los 10 mayores hallazgos de la genética de la conducta


1. Todos los rasgos psicológicos poseen una influencia genética substancial

Según el primer hallazgo todos los rasgos psicológicos humanos son heredables, algo que Turkheimer (2000) prefiere describir como “primera ley de la genética de la conducta”. Los estudios de gemelos y adopción han corroborado que heredamos en distinta medida los rasgos más variados, desde la inteligencia a las creencias políticas, pasando por las preferencias por diferentes comidas. En este sentido, prácticamente no hay una excepción: todos los rasgos que varían entre individuos muestran una influencia genética substantiva, típicamente del 50% o más.

2. Ningún rasgos es heredable al 100%

Aunque las influencias genéticas son significativas, no son absolutas. En ocasiones más de la mitad de la variación individual se debe a factores no genéticos. Y por otra parte los autores anotan que los rasgos psicológicos son más difíciles de medir que los físicos.

3. La heredabilidad es causada por muchos genes de pequeños efectos

Este hallazgo se debe a técnicas de análisis genético como los estudios de genoma completo, que han mostrado el modo en que muchos genes pueden colaborar, cada uno causando pequeños efectos, en la cristalización de una conducta. Esta es la razón por la que muchas veces es difícil encontrar los genes específicos para comportamientos muy complejos. No hay un sólo “gen de la inteligencia” o un “gen del conservadurismo”, sino numerosas variantes genéticas con efectos aditivos.

4. Las correlaciones de fenotipo entre rasgos psicológicos están significativamente mediadas por los genes

Los rasgos psicológicos no suelen darse por separado; a menudo están relacionados entre sí. Por ejemplo, la creatividad se relaciona con la salud mental, la inteligencia con la longevidad o la empatía con la moralidad. Los estudios de gemelos corroboran que los genes explican más de la mitad de estas correlaciones.

5. La heredabilidad de la inteligencia se incrementa a lo largo del desarrollo

La heredabilidad de la inteligencia general se incrementa de forma lineal a medida que cumplimos años. Es decir, está más determinado lo inteligentes que somos como adultos que como niños. Algunas evidencias apuntan a que los genes explicarían hasta el 80% de la variación individual en inteligencia en la edad madura.

6. La estabilidad de los fenotipos psicológicos se debe principalmente a los genes

Los datos longitudinales muestran que los genes, más que el ambiente, controlan la estabilidad de los rasgos psicológicos a medida que cumplimos años, desde la psicopatología a la inteligencia, pasando por la personalidad.

7. Lo que llamamos “ambiente” también está significativamente influido por los genes

Aunque estamos habituados a pensar en los genes y ambiente como dicotomía, en realidad interactúan entre sí. El fundamento es que los humanos no son pasivos con respecto a su entorno, sino que lo seleccionan, lo modifican y crean de acuerdo con predisposiciones genéticas: y esto afecta a entornos familiares, escolares, vecinales o de trabajo.

8. La mayoría de las asociaciones entre el ambiente y los rasgos psicológicos están mediadas por los genes

Asumiendo que la genética también influye en el propio ambiente, algunas correlaciones entre el ambiente y la conducta habitualmente achacadas al factores ambientales podrían en realidad estar mediadas por los genes. Un caso paradigmático es la correlación entre la crianza de los padres y la conducta de los niños: las diferencias individuales en la crianza podrían reflejar diferencias en la conducta de los hijos no tanto por lo que hacen los padres, sino por los genes que comparten padres e hijos.

9. Los niños criados en la misma familia no comparten la mayoría de los efectos ambientales

Las hermanas y hermanas no se parecen simplemente porque son criados por la misma familia. Los genes explican la mayor parte de las similitudes. Esto –anotan los autores– no implica que el entorno no sea importante, sino que lo relevante son las experiencias únicas individuales, lo que los genetistas llaman ambiente “no compartido” por los hermanos

10. Lo anormal es normal

Lo que conocemos como rasgos anormales o extremos no son causados por variantes genéticas especiales; más bien los estudios genéticos cuantitativos muestran que los desórdenes psicológicos tienen que ver con valores extremos de distribución dentro de un espectro común, y por tanto que se basan en los mismos factores genéticos que explican la conducta “normal”.
Publicado en cultura3.0

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