El País' se apunta a revisar la prisión preventiva de los políticos catalanes presos, un "expediente judicial muy frecuente durante el franquismo" https://t.co/ntNACaANZM https://t.co/KbxX0NzBAQ … pic.twitter.com/5ya0iGnEUo— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 20 de octubre de 2018
"La principal virtud de la democracia es que deja obsoleta la revolución"
"La revolución consiste en imponer tu fantasía política a todos los demás"
"Los científicos deberían ir a donde les lleve su ciencia, no sus ideas políticas"
"Pensar suele reducirse a inventar razones para dudar de lo evidente"
"No es una de las dos Españas la que nos hiela el corazón, sino la atroz semejanza entre quienes creen que hay dos"
diumenge, 21 d’octubre del 2018
'El País', por la libertad condicional de los cabecillas del procés
dissabte, 20 d’octubre del 2018
La urgente necesidad de un segundo referéndum sobre Europa en el Reino Unido
La opinión de The Observer sobre la urgente necesidad de una nueva votación sobre Europa
The Observer
20/10/2018
Tal como lo dijeron los Tory Brexiter duros, los líderes de Europa ya deberían haber estado pidiendo misericordia. En cambio, la alemana Angela Merkel y el francés Emmanuel Macron se tomaron una cerveza o dos en una brasserie de Bruselas después de la cumbre de la UE en la que supuestamente se tenía que decidir el pacto o la ruptura. Si estaban preocupados por la imposibilidad de completar el pacto del Brexit lo estaban ocultando bien. En contraste evidente con Theresa May, que cenó sola después de que su nerviosa petición de ayuda fue recibida con vergüenza y lástima por los otros 27 líderes. La humillación no basta para describir la situación en la que se ha metido el gobierno.
¿Qué ha pasado con todos aquellos fabricantes de automóviles alemanes cuyo pánico ante la perspectiva de perder las ventas británicas obligaría al gobierno alemán a someterse a las demandas de los Brexiters? David Davis, el ex secretario de Brexit que renunció todavía está vendiendo esta fantasía. La realidad es que los exportadores de Europa prefieren preservar el mercado único, que nos ha beneficiado enormemente a ellos y a nosotros. La triste verdad del asunto es que los Tory Brexiter duros, y una gran parte de un partido conservador inglés del envejecido sur, sin contacto con la realidad no entienden a Europa ni a la UE, o lo que significa ser europeo. Se aferran obstinadamente a una visión muy distorsionada y sentimental de la historia que retrata a este país como un ejemplo único de gobierno ilustrado, empresa deslumbrante y esfuerzo imperial que se elevó, por derecho, para ser el primero entre las naciones. Creen que Gran Bretaña (aunque en verdad piensan en Inglaterra) podría liderar el mundo nuevamente, si se liberara del celoso abrazo de Europa.
No captan, ni valoran, la paz y la seguridad colectivas que ha traído el aumento de la cooperación europea. Su mito es que Gran Bretaña "salvó" a Europa en 1945 y fue recompensada con ingratitud. No entienden cómo se hacen los negocios en estos días, por parte de múltiples actores que atienden a clientes internacionales, independientemente de las fronteras nacionales. No ven que en un planeta de recursos finitos, compartir es una necesidad, no una elección. No se dan cuenta de que los británicos son también ciudadanos de Europa. En resumen, los Tory Brexiter duros adoran un pasado que nunca existió mientras que aclaman un futuro que nunca se materializará.
Las legiones de partidarios del voto popular que marcharon por Londres, y los millones que respaldan su llamamiento para un segundo referéndum, entienden muy bien la idea y la importancia de Europa. Para ellos, significa la oportunidad de viajar, estudiar, trabajar y vivir en el extranjero. Para ellos, Europa significa inclusión, valores y leyes compartidos, tolerancia mutua y una apertura alegre a la majestuosa riqueza de innumerables estilos de vida, idiomas, tradiciones y creencias.
Europa es donde muchos de nuestros jóvenes, el futuro de este país, ya habitan, espiritualmente, culturalmente, políticamente y aspiracionalmente. Para ellos, Brexit es un acto sin sentido de separación familiar, que destruye brutalmente el hogar europeo donde fueron criados. Se han hecho afirmaciones poco realistas sobre disturbios civiles si Brexit se ve frustrado. Sin embargo, si sigue adelante, la posible reacción violenta entre nuestras generaciones más jóvenes al ver sus oportunidades futuras y su prosperidad tan cruelmente restringida debería alarmar a todos. Muchos de los mejores y más brillantes de Gran Bretaña pueden simplemente levantarse y marcharse. Vergüenza por estos Tory Brexiter duros que sacrificarían el futuro de nuestros hijos por una ilusión. Estos reaccionarios saben muy bien lo que no les gusta. No les gusta el mercado único, la unión aduanera y el tribunal europeo. Y, según las encuestas, no se preocupan por la unidad, los deseos de Escocia o la paz en la frontera irlandesa. Que les gusta ¿Un regreso, tal vez, a un nirvana imaginado en el apogeo de la era victoriana? ¿Y cómo lo lograrán? En esto, durante más de dos años, nunca han sido claros ni honestos.
Cada vez que Theresa May intenta convertir la lista de deseos de Brexit en palabras en un papel, gritan traición. Cada vez que sus ideas poco prácticas son rechazadas por una UE unificada, vuelven a caer en la negación. Cada vez que el primer ministro insinúa una concesión, se vuelven rebeldes. May solo tiene que culparse a sí misma, como hemos dicho antes. El apaciguamiento de tales críticos dogmáticos nunca funciona. Nunca estarán satisfechos, porque parecen saberlo todo, y lo que les gusta más es quejarse.
May se está quedando sin camino, tanto en las conversaciones del Brexit y como primer ministro. Llamar a todo esto un "shitshow", como lo hizo el diputado conservador Johnny Mercer, no es inexacto. Su crudeza está a la par con la inutilidad de los intentos de May para mantener unido a su disfuncional partido y lograr un acuerdo que toda la UE, el parlamento e incluso los ruidosos Democratic Unionists puedan aprobar. Gran Bretaña está al borde de una calamidad histórica, de la cual toda la clase política del país comparte la culpa. Brexit, en los términos conocidos actualmente, será un desastre. Ningún trato será peor. Los políticos han fracasado, por lo que el pueblo debe hacerse cargo. Debemos tener un segundo referéndum.
Artículo original en inglés, aquí
Traducción: F.C.
dijous, 18 d’octubre del 2018
Los muertos que la independencia exige
El PSUC, prácticamente el único partido antifranquista realmente existente en Cataluña durante la dictadura, fue, tras su implosión, la gran cantera suministradora de cuadros políticos a los nuevos partidos catalanes y a la incipiente administración autonómica y municipal de la democracia.
Nutrió al socialismo catalán -que para los eurocomunistas era como un primo hermano ideológico- pero también al nacionalismo pujolista. Un salto que a muchos les sigue pareciendo incomprensible pero que no lo es, como vimos en Yugoslavia. En su paso al nacionalismo, el comunista sustituye la clase por la etnia o grupo nacional como motor de la historia, manteniendo intacta su filosofía holista que subordina el uno al todo, el individuo al colectivo. Tal vez por eso, el trasvase de comunistas a posiciones liberales ha sido mucho menor.
Entre esa 'intelligentia' comunista que desembarcó en el nacionalismo estaba Agustí Colomines, que al tener el cerebro cableado con mimbres de marxismo-leninismo sabe muy bien que la independencia es una revolución y que toda revolución requiere siempre de un mayor o menor grado de violencia. Lo ha dicho él mismo sin eufemismos: 'en todas las independencias del mundo ha habido muertos'. Lo malo es que eso no se lo contaron a la gente. Lo malo es que se creyeron sus propias mentiras de que podían pasar de la autonomia a la independencia de la misma manera como Alicia pasó a través del espejo.
Colomines sabe también que la revolución necesita revolucionarios y no nenazas, como diría Clint Eastwood. Y en eso andan ahora. La ANC ya ha advertido a Torra que el objetivo no son los presos sino la independencia. Según la ANC, 'la mayoría de los líderes independentistas presos y fugados continúan comportándose como españoles' y que al seguir 'sometiéndose voluntariamente a la acción de la justicia española, o huyendo de Cataluña, asumiendo que todavía es española, desmienten el mandato del 1 de octubre y la independencia que declararon el día 27' convirtiéndose en traidores. Se ha acabado, pues, el tiempo para buscar salidas negociadas con el Gobierno español. Es hora de hacer la revolución.
Afortunadamente, los catalanes somos un pueblo sin pedigrí revolucionario. Nunca hemos hecho una revolución. Ya sea por prudencia, por cobardía o por desconfianza, los catalanes nunca llevamos a cabo revolución alguna. Ni social, ni nacional. Lo más parecido a ello fue la Guerra dels Segadors, durante la cual Pau Claris proclamó el 17 de enero de 1641 la República catalana. Decisión que rectificó seis días después para proclamar Conde de Barcelona al rey de Francia, Luis XIII, y poner al Principado de Cataluña bajo soberanía francesa.
Todas las supuestas 'revoluciones' posteriores fueron puro teatro a cargo de exaltados de las élites políticas. La segunda proclamación de independencia se hizo en el Ayuntamiento de Barcelona en 1873, durante la efímera Primera República española, y duró dos días. La tercera, el 14 de abril de 1931 de la mano de Francesc Macià, no fue una proclamación de independencia sino de una República Federada Catalana dentro de la República española. La cuarta, el 6 de octubre de 1934, cuando Lluís Companys aprovechó el estallido de la Revolución de Asturias para proclamar como Macià no la independencia sino el Estado catalán de la República Federal española. Apenas duró 11 horas y el president y sus consellers terminaron en la cárcel. La quinta y última proclamación de independencia solo duró 6 segundos y la protagonizó el presidente Puigdemont el 27 de octubre de 2017. Dos días después se había largado a Bélgica dejando a la mayor parte de su Gobierno en la estacada.
Ahora que los tontos útiles de ERC parece que han decidido finalmente matar al padre, o al menos emanciparse de él, Colomines, el ideólogo de Puigdemont, llama al pueblo a que haga la revolución. A que se dejen de bobadas, de sonrisas, de coros y danzas, de subir y bajas montañas o de peregrinar a Lledoners y que se dispongan a poner los muertos que toda revolución exige. ¿O es que se habían creído que la independencia sale gratis?
diumenge, 14 d’octubre del 2018
En la manifestación de Berlín habrían participado 600.000 personas -y no 240.000- si se hubiera celebrado en Barcelona
Ahí tienen un par de fotos aéreas y un mapa del recorrido de la manifestación contra el racismo celebrada recientemente en Berlín.
El recorrido se iniciaba en la Puerta de Brandenburgo y terminaba en Tiergarten, en la plaza de la Columna de la Victoria. Un recorrido de casi 4 km con una superficie practicable de 49.526 m2.
Con una densidad alta de 3 personas por metro cuadrado se obtienen 148.578 manifestantes y con una de super alta de 4 por m2 se rozan los 200.000. Los organizadores y la prensa fijaron la cifra en más de 240.000. Como se ve, en Alemania también hinchan las manifestaciones pero con más discreción.
Si esa manifestación se hubiera celebrado en Barcelona la cifra, según el cálculo que suele usar la Guardia Urbana, se habría multiplicado por cuatro. Es decir, entre 600.000 y 790.000.
Pues eso.
dimecres, 10 d’octubre del 2018
En 2007 y 2011 fijaron en 5 años la fecha límite para la catástrofe climática, ahora la prorrogan a doce
En 2007, el IPCC nos dijo que teníamos cinco años para evitar la catástrofe climática. En 2011, prorrogaron la profecía y en 2017 nos adviertiron de que ya solo quedaban tres para el apocalipsis final. Pues bien, ahora, en su último informe, el IPCC nos dice que todavía nos quedan 12 años por delante antes de que se acabe el mundo.
¿Cómo es eso posible?
El lector supuestamente informado nos dirá que hemos retrasado el castigo divino gracias a las medidas adoptadas a nivel mundial para recortar las emisiones de carbono. Un argumento que sería irrefutable sino fuera porque las emisiones han seguido aumentando en cifras absolutas. En 2007, la actividad humana emitió 8.503 millones de toneladas de carbono. Veamos las cifras: en 2012, cuando se suponía que ya debíamos haberlas reducido, alcanzaron los 9.673 millones de toneladas. En 2014, último año del que disponemos de cifras, se emitieron 9.855 millones de toneladas.
Como los Testigos de Jehová, los activistas científicos del calentamiento fijan nuevas fechas límite cuando las anteriores han vencido sin que el mundo haya terminado, y los periodistas parecen no enterarse.
Más información, aquí
dimarts, 9 d’octubre del 2018
Richard Lindzen, físico de la atmósfera en el MIT: el calentamiento global antropogénico 'es un razonamiento que limita con el pensamiento mágico'
'Una conjetura inverosímil respaldada por evidencia falsa y repetida incesantemente se ha convertido en "conocimiento" políticamente correcto y se utiliza para promover el vuelco de la civilización industrial'
[RICHARD LINDZEN]
'El clima, un sistema multifactor complejo, se le resume en una sola variable, el cambio de temperatura promediado globalmente, y se le controla principalmente por la perturbación del 1-2% de una única variable, el dióxido de carbono, entre otras muchas variables de importancia comparable. Estas son un par de afirmaciones extraordinarias basadas en un razonamiento que limita con el pensamiento mágico'
***
'Cuando, en 1988, el científico de la NASA James Hansen le dijo al Senado de los EEUU que el calor del verano reflejaba un aumento en los niveles de dióxido de carbono, incluso ScienceMagazine informó que los climatólogos eran escépticos. El establecimiento de esta posición extrema como dogma durante el presente período se debe a los actores políticos y otros que buscan explotar las oportunidades que abundan en el sector energético multimillonario'
***
'A Maurice Strong, un burócrata global y comerciante de ruedas (que pasó sus últimos años en China aparentemente tratando de evitar el enjuiciamiento por su papel en los programas de Petróleo por alimentos de la ONU), con frecuencia se le atribuye el inicio del movimiento del calentamiento global en la década de 1980 y posteriormente ayudó a diseñar la Conferencia de Río que produjo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Otros, como Olaf Palme y su amigo, Bert Bolin, quien fue el primer presidente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, también se involucraron desde la década de 1970. El entusiasmo político ha aumentado desde entonces, ya que la ideología política ha adquirido un papel fundamental. Hace unos años, Christiana Figueres, entonces secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, dijo que la humanidad, por primera vez en la historia, se estaba imponiendo la tarea de cambiar intencionalmente el sistema económico. Figueres no está solo en creer esto. El consejero más cercano del Papa Francisco castigó a los escépticos conservadoresdel cambio climático en los Estados Unidos, culpando al capitalismo por sus puntos de vista'
***
'Para muchos (especialmente la derecha), la necesidad de ser considerados como inteligentes les hace temer que oponerse a algo que se dice ser "científico" podría llevarlos a ser considerados ignorantes, y este temor abruma cualquier compromiso ideológico con la libertad que puedan tener''
***
'Los científicos son especialistas. Pocos son expertos en el clima. Esto incluye a muchos supuestos "climatólogos" que se involucraron en el tema estimulados por los astronómicos aumentos en la financiación que han acompañado a la histeria del calentamiento global. Los científicos son personas con sus propias posiciones políticas, y muchos se han mostrado entusiasmados con el uso de su condición de científicos para promover sus posiciones políticas (no de las celebridades a las que algunos científicos aspiran). Como ejemplos, consideren los movimientos contra las armas nucleares, contra la Iniciativa de Defensa Estratégica, contra la Guerra de Vietnam, etc. Los científicos también son conscientes y cínicamente conscientes de la ignorancia de los no científicos y el miedo que esto genera'
***
'Los medios de comunicación se dan cuenta de que las proyecciones de catástrofes en un futuro lejano no son convincentes y que, por lo tanto, necesitan una manera de convencer a la población de que existe un peligro inmediato, incluso si no lo es. Este ha sido el caso con el aumento del nivel del mar. El nivel del mar ha aumentado en aproximadamente 8 pulgadas por siglo durante cientos de años, y claramente hemos podido lidiar con él. Sin embargo, para promover el miedo, se invocan aquellos modelos que predicen aumentos mucho mayores. Durante mucho tiempo se ha sabido que en la mayoría de las localidades costeras, los cambios en el nivel del mar, medidos por mareómetros, se deben principalmente a los cambios en el nivel del suelo asociados con la tectónica y el uso del suelo'
***
'Ninguna de las políticas propuestas tendrá mucho impacto en los gases de efecto invernadero. Por lo tanto, continuaremos beneficiándonos de una cosa que puede atribuirse claramente al aumento de dióxido de carbono: su función efectiva como fertilizante de la vegetación y la reducción de la vulnerabilidad a la sequía de las plantas. Mientras tanto, el IPCC afirma que debemos evitar otros 0.5 ° C de calentamiento, aunque el 1 ° C que ha ocurrido hasta ahora ha estado acompañado por el mayor aumento del bienestar humano en la historia'
dilluns, 8 d’octubre del 2018
Otra vez el fin del mundo
El catastrofismo climático todavía vende. Cada vez menos, pero lo suficiente para que una prensa más papista que el Papa siga tocando a rebato. Una prensa que nos fustiga, como brazo secular de la Inquisición climática, por nuestros pecados, únicos responsables del enésimo fin del mundo. En ese púlpito mediático destaca la BBC, con sus titulares apocalípticos e insultantes. Exagerando incluso lo que dice el propio IPCC en su último informe, del que solo parecen haber leído el resumen de prensa.
El científico Roger Pielke Jr. resume lo que dice el nuevo informe del IPCC y que la prensa socialdemócrata ha omitido:
1/ A short thread on what the new @IPCC_CH report says about trends in extreme events, specifically: heat waves, drought, floods, tropical cyclones, tornadoes. Let's go . . .
2/ Temperature extremes: Nor change from AR5 or SREX
Very likely= ⬇️cold days and nights
Very likely= ⬆️warm days and nights
Likely= "consistent changes are detectable on continental scale in North America, Europe and Australia"
3/ Drought. No change vs AR5
"low confidence in the sign of drought trends since 1950 at global scale... likely to be trends in some regions of the world, including increases in drought in the Mediterranean and W Africa & decreases in droughts in central N America & NW Australia"
4/ Floods:
"There is low confidence due to limited evidence, however, that anthropogenic climate change has affected the frequency and the magnitude of floods. "
5/ Floods:
"In summary, streamflow trends since 1950 are non-statistically significant in most of the world’s largest rivers (high confidence)". Though some basins see up trends, some down.
6/ Tropical cyclones:
"Numerous studies towards and beyond AR5 have reported a decreasing trend in the global number of tropical cyclones and/or the globally accumulated cyclonic energy"
7/ Tropical cyclones:
"there is only low confidence regarding changes in global tropical cyclone numbers under global warming over the last four decades."
8/ Tropical cyclones:
" There is consequently low confidence in the larger number of studies reporting increasing trends in the global number of very intense cyclones."
9/ Tornadoes. Not mentioned.
10/ Bottom line.
The IPCC once again reports that there is little basis for claiming that drought, floods, hurricanes, tornadoes have increased, much less increased due to GHGs. In short, this is still right:
¿Quién preferiría el clima del siglo 18 o 19 en comparación con el clima de principios del siglo 21?
Judith Curry
Judith Curry
No hay artículos científicos revisados por pares que muestren evidencia de datos reales de que el nivel de CO2 aumenta el calentamiento https://t.co/AZk8fmcKmr— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 8 de octubre de 2018
El informe del IPCC responde a un pensamiento grupal sin control de calidad. La primera auditoría del conjunto de datos de temperatura más importante del mundo usados para avalar el calentamiento global antropogénico están plagados de errores https://t.co/HprXv9PM58— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 8 de octubre de 2018
EL IPCC SE CONVIERTE EN EL LOBBY DE LA ENERGÍA VERDE: LOS CIENTÍFICOS DEL CLIMA PIDEN UNA INVERSIÓN DE 2.4 BILLONES DE DÓLARES ANUALES HASTA 2035 PARA PASAR DEL CARBÓN A LAS RENOVABLES https://t.co/JPy8RY3RjS— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 8 de octubre de 2018
diumenge, 7 d’octubre del 2018
dijous, 4 d’octubre del 2018
diumenge, 30 de setembre del 2018
El fraude del 1-O o el día en que Puigdemont utilizó a dos millones de catalanes como carne de cañón
Inmediatamente después de haberse aprobado la Ley del referéndum de autodeterminación y la Ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la república, el Gobierno en pleno de la Generalitat de entonces, presidido por Carles Puigdemont, firmó la convocatoria del referéndum para el 1 de octubre, pese a saber que el referéndum no podía tener lugar, tanto por el hecho de que al ser recurrido ante el TC la admisión a trámite del recurso tenía efectos suspensivos como porque eran perfectamente conscientes de que el referéndum no contaba con los requisitos, formales y materiales, exigibles desde el Derecho internacional e interno, para ser considerado válido y legítimo.
Tenían tanta fe en la cosa que hasta anticiparon los resultados y prepararon concienzudamente la escenografía de lo que querían representar ante la opinión pública, sobre todo, internacional. Junqueras afirmó días antes que “el 80 por ciento dirá 'sí'”. Incluso adelantó cifras más que concluyentes: Participación: 60 %. Votos afirmativos: 80%. Votos negativos: 20%. Lo que evidencia que les daba igual lo que sucediera. Para ellos, el “mandato democrático” recibido del Parlament, les legitimaba, sin ningún pudor para lo que fuera y como fuera.
En Europa, todas las elecciones y referendos se rigen por unos requisitos que marcan fundamentalmente la OSCE y la Comisión de Venecia, órgano consultivo del Consejo de Europa. La Comisión de Venecia tiene un “Código de buenas prácticas para referendos” que exige y describe las garantías democráticas: que haya una junta electoral plural; que los gobiernos convocantes permanezcan imparciales y no hagan propaganda, y que la ley del referéndum se apruebe y no se modifique como mínimo desde el año anterior a su celebración. La Junta electoral, llamada Comisión de Garantías electorales y creada por La Ley de transitoriedad se aprobó en el Parlament el 7 de septiembre, apenas cuatro semanas antes de la fecha de celebración del referéndum; estaba íntegramente nombrada, a su imagen y semejanza, por la mayoría secesionista de la cámara. La imparcialidad del Govern, ni estuvo ni se la esperaba, pues su único objetivo estaba donde estaba. Ninguna de esas condiciones se daban y, además, el referéndum estaba suspendido por el Tribunal Constitucional. El Secretario de la Comisión de Venecia hizo unas afirmaciones públicas señalando que no se cumplían los requisitos. Y ante la petición de “mediación” que se hizo a la Comisión Europea (las organizaciones secesionistas, la propia Alcaldesa de Barcelona), para que ésta presionara al Gobierno español para que permitiera el referéndum, la Comisión respondió oficialmente que “Nosotros respetamos el orden jurídico constitucional de España”.
Pero el Govern, lejos de permanecer neutral, forzó todo lo habido y por haber, incluso con amenazas, declarando que era obligatorio participar en las mesas electorales, bajo la presión de la posible sanción que pudiera recaer cuando hubiera negativas a hacerlo. El propio Puigdemont divulgó en Twitter donde tenía que votar cada catalán. Afirmó públicamente tener distintos “planes de contingencia para garantizar el 1-O”. Organizó una web que, cuando se la cerraron por orden judicial, la realojó en otro dominio y volvió a difundirlo. Además, recordemos, al final se inventaron un “censo universal”, no repartido por colegios electorales, tras la apropiación indebida de los datos usando ilegalmente el censo del Instituto Nacional de Estadística (la Agencia de Protección de Datos tiene en investigación este asunto que puede derivar en una sanción de 600.000 euros, aunque, en asuntos de dinero, les da todo igual….).
El Gobierno español quedó superado por las circunstancias. Fueron emitidas resoluciones judiciales poco claras sobre el uso de los centros escolares el fin de semana del 1 de octubre. La negativa de los Mossos a impedir las votaciones, ratificada posteriormente en las investigaciones judiciales, provocó la intervención subsidiaria de las fuerzas de seguridad españolas, que era lo que el secesionismo estaba buscando para hacer la foto. Se necesitaban imágenes, grabaciones, fotos, en las que se pudiera apreciar la “represión” española; y, con el desastre de operativo que se montó, las obtuvieron. Y difundieron por doquier, apropiándose de la información. En un primer momento, dada la inacción comunicativa del Gobierno español hacia el exterior, caló en muchos lugares el "relato" secesionista de los mil heridos y las tremendas agresiones a niños y ancianos. Hasta que no se demostró que el vídeo que más circulaba era una mala copia de otro fabricado durante el Maidan ucraniano, que incorporaba además imágenes de disturbios habidos anteriormente en Barcelona, en muchos lugares creyeron que la policía española masacró a población civil indefensa y pacífica. Después, tras constatarse que en el conjunto de los hospitales de Barcelona había habido 4 partes comprobados de asistencias médicas por los desalojos de los colegios, incluso diputados extranjeros que habían simpatizado con los votantes, reconocieron que habían sido manipulados (ellos y los otros), pero el daño ya estaba hecho. El 2 de octubre el secesionismo estaba exultante. Y así se creó la ficción del “mandato democrático” votado por el pueblo catalán resistiendo a la opresión española.
Teresa Freixes
Extractos de “155. Los días que estremecieron a Cataluña”. Editorial Doña Tecla. Madrid, 2018.
dimecres, 26 de setembre del 2018
Willy Toledo será juzgado gracias al absurdo Artículo 525 del Código Penal introducido por el PSOE en 1995
La corrección política y no el franquismo es la responsable de que se vaya a juzgar a Willy Toledo por un presunto delito contra los sentimientos religiosos, tipificado en el Artículo 525 del Código Penal de 1995. Este artículo, que fue introducido por el PSOE en el proyecto de ley y fue aprobado por todos los grupos parlamentarios, dice así:
La Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, fue necesaria para reformar el Código Penal franquista de 1944 y hacerlo compatible con la democracia, cosa que hizo en grado sumo. Es por ello que chirría tanto la presencia del Artículo 525, que solo ha servido para limitar innecesariamente el derecho a la libertad de expresión. Recordemos que en la tradición democrática occidental la ofensa, guste o no, forma parte de ese derecho angular.
Fue, pues, a iniciativa de la izquierda y con el beneplácito de la derecha que la entonces incipiente corrección política dejó su primera marca en el Código Penal de 1995. Pero no se detuvo ahí. En 2015 introdujo el 'delito de odio' en una reformulación del Artículo 510 del CP y ahora se prepara para introducir en el mismo una perspectiva de género. Todas esas reformas -mejor sería llamarlas contrarreformas- comparten poca concreción en la tipificación de los delitos y mucha retórica ideológica en su motivación.
Con la 'derogación' del 'derecho a odiar' se ha cometido una de las mayores violaciones de la intimidad personal por parte del Estado democrático contra el individuo. Léanlo en palabras de Javier Benegas:
Fue precisamente la traumática experiencia del nazismo lo que llevó a las sociedades modernas a desarrollar una hipersensibilidad hacia los sentimientos individuales. Hoy se piensa que los sentimientos no son inocuos, sino que tienden a trascender el ámbito privado y propagarse, generando tarde o temprano graves conflictos. De esta forma, los sentimientos han dejado de ser privados para convertirse en un asunto de interés público.
Borrar la línea que separaba el sentimiento íntimo del odio colectivo supuso el fin del “derecho a odiar”. Un derecho no escrito que no se basaba en la tolerancia del odio, sino en la comprensión de que es imposible prohibir los sentimientos, mucho menos legislarlos.
Hoy, por el contrario, se tiende a vincular los que sentimos con potenciales delitos colectivos, como si las fobias particulares desembocaran inevitablemente en futuros crímenes de masas. Y el odio individual se ha convertido en un precrimen que debe ser evitado mediante leyes que controlen los sentimientos.
Lamentablemente, cuando las leyes dejan de juzgar hechos objetivos y se aventuran a valorar si un sentimiento es potencialmente peligroso, cualquier expresión es susceptible de ser considerada delito. Que lo sea o no queda a expensas de interpretaciones volubles que pueden criminalizar o no una misma manifestación, dependiendo del rol que se le adjudique a cada una de las partes. Así, por ejemplo, una afirmación racista puede ser delito si la profiere un blanco contra un negro, pero no si es a la inversa.
Esta transformación de las leyes objetivas en otras subjetivas no es casual, ha sido promovida por grupos que usan el “control de los odios” como una forma de imposición ideológica. Así, la criminalización de los sentimientos de manera arbitraria restringe el derecho a la libertad de expresión, pero casi siempre en una única dirección.
Auto de procedimiento abreviado contra Guillermo Toledo Monsalve:
Auto de continuación de la ... by on Scribd
diumenge, 16 de setembre del 2018
¿El fin de la socialdemocracia?
Los Demócratas de Suecia, de extrema derecha, ingresaron al parlamento por primera vez en 2010, ganando el 6% de los votos. El domingo, terminaron en el tercer lugar con el 18% de los votos. Y mientras los socialdemócratas de centro izquierda terminaron por delante de los demócratas de Suecia, registraron su peor desempeño electoral en más de 100 años.
El Partido Social Demócrata de Suecia no es una anomalía. En las elecciones legislativas celebradas en los últimos dos años, el Partido Socialista Francés, el Partido Socialdemócrata Alemán y el Partido Laborista Holandés (otros tres partidos importantes de centroizquierda) registraron sus peores resultados en la era de posguerra. Los partidos que alguna vez fueron fuertes de centroizquierda en Austria, Dinamarca, Finlandia, Noruega y España también están cerca de mínimos históricos en términos de sus resultados electorales legislativos más recientes. | Seguir leyendo en PEW RESEARCH CENTER
divendres, 14 de setembre del 2018
dilluns, 10 de setembre del 2018
¿Cuántos millones harán caber mañana en 132.000 metros cuadrados de Diagonal?
Este año, el happening independentista del 11-S consistirá en llenar la Diagonal desde la Plaza de las Glorias hasta el Palacio Real para lanzar una atronadora 'ola de sonido' que, sin duda alguna, ensordecerá al mundo.
Una vez más, habrá más millones de manifestantes que en el año anterior. Y la prensa, haciendo de nuevo dejación de sus funciones, se limitará a comulgar con las cifras oficiales, que compreden tanto las de los organizadores como las de la guardia urbana.
A pesar de la sorprendente elasticidad de las calles de Barcelona, la longitud entre los dos puntos escogidos de la Diagonal es de 6 km o 6.000 metros que, multiplicados por una anchura media de 22 m, da un total de 132.000 metros cuadrados.
Apliquen a esa superficie los estándares de ocupación y obtendrán una cifra bastante real del número posible de participantes. La ocupación media sostenible oscila entre las 2 y 3 personas m2, es decir 330.000.
1 persona x m2 = 132.000 personas
2 personas x m2 = 264.000 personas
3 personas x m2 = 396.000 personas
4 personas x m2 = 528.000 personas
A continuación reproduzco uno de los muchos mensajes que circulan por las redes covocando a la manifestación de mañana:
Atenció:
Es demana tots els assistents a la manifestació de La Diada que vagin al tram que tenen assignat i es posin, a poder ser, ben al mig de la Diagonal. Tots sabem la importància que tenen les fotos aèries a les portades dels mitjans l'endemà, i si estem pels carrers adjacents, asseguts en un bar o sota dels arbres, la gent no es veu des dels helicòpters i si no es veu no hi és comptada.... vol dir q seria com si no hi hagués anat.
Si hi anem ... doncs que sigui útil! Hem d'omplir la Diagonal, i que el món ho vegi !!!
Passeu-ho, si us plau.
Queda claro ¿no?
dissabte, 8 de setembre del 2018
Las rabietas de Trump con la prensa son cosa cosa de niños comparado con el espionaje de Obama a periodistas incómodos
"Me quejé mucho de Fox News, pero nunca los amenacé con cerrarlos" dice Obama, que ya no parece recordar que usó la Ley de Espionaje para vigilar y amenazar a periodistas e identificar y encarcelar a un número récord de fuentes informativas -y espiar a miles de ciudadanos- como nunca hizo una administración anterior.
Obama espió a amigos y enemigos. La diferencia entre Obama y Trump es que mientra el primero actuó encubiertamente contra periodistas y medios, espiándolos ilegalmente, el segundo, que se sepa, se ha limitado a criticar públicamente a aquellos que publican informaciones que considera tendenciosas y sesgadas, cuando no falsas, sobre él y su administración.
La ex periodista de investigación de la CBS News, Sharyl Attkisson, que fue objeto de espionaje durante la presidencia de Obama, ha elaborado una cronología de 'la vigilancia de las fuentes denunciantes, periodistas y otros ciudadanos de la era Obama', la administración más 'progre' de la historia de EEUU.
Vean a continuación una relación en forma de titulares sobre todos los casos conocidos, extraída de la última cronología publicada por Attkinsson:
La ex representante de los Estados Unidos Jane Harman, D-Calif.
Lobbistas Pro-Israel
Contratista del FBI y delator Shamai Leibowitz
Grupos del Tea-party
WikiLeaks
El reportero del New York Times James Risen
Delator de la NSA Thomas Drake
El reportero de Fox News James Rosen
Reportero de CBS Sharyl Attkisson
El ex representante de los Estados Unidos Dennis Kucinich, D-Ohio
El reportero de Fox News Mike Levine
Agente especial de ATF John Dodson
El ex director de la CIA general David Petraeus
Reporteros de Associated Press
Denunciantes de Benghazi
Vicepresidente del Estado Mayor Conjunto James Cartwright del presidente Obama
El analista de inteligencia del ejército Bradley Manning
Oficial de la CIA y denunciante John Kiriakou
Denunciante de la NSA Edward Snowden
Reportero Audrey Hudson
Agente y contratista del FBI Donald Sachtleben
El ex contratista del departamento de estado Stephen Jin-Woo Kim
El Comité de Inteligencia del Senado
Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu
El ex empleado de la CIA Jeffrey Alexander Sterling
Miembros no especificados del Congreso
Grupos de judíos estadounidenses
Asesor de Trump Carter Page
Teniente general Michael Flynn
Campaña del candidato Donald Trump
Equipo de transición del presidente electo Donald Trump
Director de campaña de Trump, Paul Manafort
dijous, 6 de setembre del 2018
Manifiesto de profesores alerta que el odio se extiende en Cataluña
Societat escindida
Malauradament, ja és innegable que la nostra societat està escindida. Una mostra del trencament de la nostra convivència es va manifestar en l'aniversari dels atacs terroristes del 17 d'agost de 2017 a Barcelona i Cambrils. Un atemptat terrorista és un atac a la societat en el seu conjunt i, per això, uneix els seus membres enfront dels atacants. En canvi, aquí vam veure que es plasmava la divisió entre nosaltres en l'homenatge a les víctimes. La tensió per la col·locació i la retirada de llaços grocs, que augmenta cada cop més, n'és una altra mostra.
És difícil precisar quan va començar el distanciament entre veïns, amics i familiars en els anys del procés a Catalunya, però sí que et puc dir quan es va obrir una porta a l'abisme, una porta que mai s'hauria hagut d'obrir. Els dies 6 i 7 de setembre de 2017 el Parlament de Catalunya s'arrogà la potestat d'aprovar una llei de referèndum i una llei de transitorietat (totes dues de ruptura) deixant de banda l'informe contrari dels juristes de l'assemblea i negant l'opció d'esmena a l'oposició. Aquestes lleis vulneraven els drets dels diputats de l'oposició i els de tots els ciutadans representats per ells, alhora que obraven contra l'Estatut d'Autonomia —la llei d'autogovern de Catalunya— i la Constitució espanyola. Ja saps que aquests instruments són els garants de la pau en la nostra societat.
La justificació que emparava aquesta conducta antidemocràtica —que molts varen acceptar— era que els instigadors no tenien cap altre remei. Però tu, saps que això no és cert i que, tal com Joan Coscubiela va dir sàviament, quan se silencia l'oposició, també se silencia la veu dels catalans.
Per primera vegada en la nostra història democràtica, el parlament eludeix totes les garanties jurídiques: una majoria simple vulnera els drets dels discrepants i els imposa unilateralment el seu objectiu. ¿No t'has demanat mai què perseguien en realitat els qui van perpetrar aquest atac a la democràcia, atenent que posteriorment han reconegut que «es tractava d'un bluf», que sabien que «la comunitat internacional no reconeixeria mai una declaració unilateral d'independència»?
Recorda que els polítics són servidors públics: ells estan al nostre servei i no a l'inrevés. Nosaltres som capaços de conviure diàriament, de comunicar-nos i d'entendre'ns. Compartim espais, compartim el vincle amb el nostre entorn. Moltes vegades discrepem, per descomptat, i, com que volem fer valer les nostres opinions, deleguem la nostra veu en els nostres representants. Però si aquests representants no són capaços de trobar espais comuns dins de la llei, com nosaltres en la nostra vida diària, llavors no mereixen ser els nostres representants.
Per tot això, no ens podem permetre ni oblidar ni subestimar la gravetat del que va succeir al nostre parlament els dies 6 i 7 de setembre de 2017. L'eufòria efímera dels defensors de la independència de Catalunya es va tenyir de dol pel greuge comès contra els detractors dels mitjans que s'hi van emprar i de l'objectiu que s'hi va perseguir. Tal com es vaig dir llavors, res del que succeeixi des d'aleshores no beneficiarà cap de les dues parts, sinó que perjudicarà greument el conjunt de la societat. Desgraciadament, el temps ha confirmat la meva predicció.
Tant de bo no s'hagués obert mai aquesta porta a l'abisme! Tancar-la i proposar-nos recuperar la concòrdia és a les nostres mans. Comencem reconeixent que el que va succeir al parlament català aquell malaurat mes de setembre no s'hauria hagut de produir mai. No ens resignem que els nostres fills i els nostres nets rebin una societat de l'odi que ens denigra a tots. Evoquem les paraules que William Faulkner va posar en boca d'un dels seus personatges: «Hi ha coses que no t'has de resignar mai a acceptar. Hi ha coses que sempre t'has de negar a acceptar: la injustícia i l'abús, el deshonor i la ignomínia. No importa si ets jove o si ets vell. [...] Nega't a acceptar-les.» Faulkner es referia a les veritats irrenunciables de l'ésser humà. Igual com és irrenunciables per a nosaltres que es preservi la pau i la concòrdia entre tots els catalans. Això és el que desitgem per a nosaltres i, per aquest motiu, et convidem que ens ajudis a retornar-hi abans no sigui massa tard.
Amb molt d’afecte.
==============================================================
Sociedad escindida
Desgraciadamente, es ya innegable que nuestra sociedad está fracturada. Clara muestra de ello fue el reciente aniversario de los ataques terroristas del 17 de agosto de 2017 de Barcelona y Cambrils. Un atentado terrorista es un ataque a la sociedad en su conjunto y, por ello, une a sus miembros en contra de los atacantes. Por el contrario, en nuestro caso vimos cómo se materializaba la división entre nosotros durante el homenaje a las víctimas. La creciente tensión por la colocación y retirada de lazos amarillos es otra muestra.
Es difícil determinar cuándo se inició el distanciamiento entre vecinos, amigos o familiares a lo largo de los años del “procés”, pero lo cierto es que sí sé decirte cuándo se abrió una puerta hacia el abismo; una puerta que jamás debió abrirse. El 6 y el 7 de septiembre de 2017, el Parlamento de Cataluña se arrogó la potestad de legislar una ley del referéndum y una ley de transitoriedad (dos leyes de ruptura) soslayando el informe contrario de los juristas de la cámara y negando a la oposición la opción de enmienda. Dos leyes que vulneraron los derechos parlamentarios de los diputados de la oposición y de todos los ciudadanos por ellos representados y que actuaban en contra del Estatuto de Autonomía —la ley de autogobierno de Cataluña— y la Constitución española. Estos instrumentos son garantes de la paz en nuestra sociedad, como sabes.
La justificación que amparaba este proceder antidemocrático (y por muchos aceptada) era, según sus instigadores, que “no había quedado más remedio”. Pero tú sabes que esto no es cierto y que, como sabiamente dijo Joan Coscubiela, cuando se silencia a la oposición, se silencia la voz de los catalanes.
Por primera vez en la corta historia de nuestra democracia, un parlamento elude todas las garantías jurídicas: una mayoría simple atropella los derechos de los discrepantes e impone unilateralmente su objetivo. ¿No te has preguntado qué fin perseguían los que perpetraron este ataque a la democracia si posteriormente han reconocido que “iban de farol”, que sabían que “una declaración unilateral de independencia no sería reconocida internacionalmente”?
Recuerda que los políticos son servidores públicos, esto es, están a nuestro servicio y no al contrario. Nosotros somos capaces de convivir a diario, de comunicarnos y entendernos. Compartimos espacios, compartimos el vínculo con nuestro entorno. Muchas veces discrepamos, desde luego, y porque queremos hacer valer nuestras opiniones, delegamos nuestra voz a nuestros representantes. Pero si esos representantes no son capaces de encontrar espacios comunes dentro de la ley, como lo hacemos nosotros a diario, entonces no merecen ser nuestros representantes.
Por ello, no podemos permitirnos olvidar ni subestimar la gravedad de lo que sucedió en nuestro parlamento el 6 y el 7 de septiembre pasados. La efímera sensación de euforia de los defensores de la independencia de Cataluña se tiñó de luto por el agravio cometido contra los que reprobamos los medios y los fines allí perseguidos. Como bien se dijo entonces, nada de lo que sucediera a partir de ese momento beneficiaría a ninguna de las dos partes, sino que perjudicaría al conjunto de la sociedad. Desgraciadamente, el tiempo ha confirmado esta predicción.
¡Ojalá jamás se hubiese abierto esa puerta hacia el abismo! En nuestra mano está cerrarla y obstinarnos en recuperar la concordia. Empecemos por el necesario reconocimiento de que lo que pasó en el parlamento catalán aquel aciago mes de septiembre nunca debió producirse. No nos resignemos a aceptar que nuestros hijos y nuestros nietos hereden esta sociedad del odio que nos denigra a todos. Evoquemos las palabras que William Faulkner puso en boca de uno de sus personajes: “Hay cosas que jamás debes resignarte a aceptar. Hay cosas que siempre debes negarte a aceptar: la injusticia y el atropello, el deshonor y la ignominia. No importa cuán joven o cuán viejo seas … Niégate a aceptarlas”. Faulkner se refería a las verdades irrenunciables del ser humano. Como es irrenunciable para nosotros preservar la paz y la concordia entre todos los catalanes Esto es lo que deseamos para todos nosotros y por eso te invitamos a ayudarnos a volver a ellas antes de que sea demasiado tarde. Hayáis
Un saludo muy afectuoso,
Montserrat Ginés (Profesora titular jubilada de Tecnología y Cultura, UPC)
Helena Torroja Mateu (Profesora agregada de Derecho internacional público, Universidad de Barcelona)
Rafael Arenas (Catedrático de Derecho internacional privado, Universidad Autónoma de Barcelona)
Isabel Fernández Alonso (Profesora Titular de Comunicación, Universidad Autónoma de Barcelona)
Susana Beltrán García (Profesora agregada de derecho internacional público, Universidad Autónoma de Barcelona - en excedencia- / Diputada de Ciudadanos en el Parlamento de Cataluña)
Montserrat Baras (Profesora de Ciencia política, jubilada, Universidad Autónoma de Barcelona)
Jorge Calero (Catedrático de Economía Aplicada, Universidad de Barcelona)
Félix Ovejero (Profesor titular de Filosofía Política, Universidad de Barcelona)
Eduardo Butragueño Cerviño (Profesor titular jubilado de Historia de la Filosofía, Universidad de Barcelona)
Paz Garzón González (Inspectora de Trabajo y Seguridad Social, jubilada)
Nuria Plaza Carrero (Profesora de Filología Hispánica, Programas de Study Abroad de Universidades de EE.UU en Barcelona)
Chantal Moll de Alba (Profesora de Derecho Civil, Universidad de Barcelona)
Alfonso Valero (solicitor y abogado – no practicante –, fundador del Foro de Profesores)
Gorka Maneiro Gorka Maneiro (Portavoz de Plataforma Ahora)
Marta Diez Castellnou (investigadora, Universidad de St. Andrews)
Miguel Ángel Quintana Paz (Profesor Titular de Filosofía Moral y Política, Universidad Europea Miguel de Cervantes)
Luis Perdices de Blas (Catedrático de Historia del Pensamiento Económico, Universidad Complutense de Madrid)
Ángela Herrero (Antropóloga)
Alfonso Ruiz Miguel (Catedrático de Filosofía del Derecho, Universidad Autónoma de Madrid)
Antonio Peña Freire (Profesor titular de Filosofía del Derecho, Universidad de Granada)
Fernando Jiménez Sánchez (Profesor titular de ciencia política, Universidad de Murcia)
José J. Jiménez Sánchez (Profesor titular de filosofía del derecho)
Carlota González Láynez (Project Coordinator, Nottingham Law School Legal Advice Centre)
Germán M. Teruel Lozano (Profesor Ayte doctor de Derecho constitucional, Universidad de Murcia)
José Martín Ostos (Catedrático de Derecho Procesal, Universidad de Sevilla)
José Torné-Dombidau y Jiménez (Profesor Titular de Derecho Administrativo UGR y Presidente del Foro para la Concordial Civil)
Jose A. Olmeda (Catedratico de Ciencia Politica, UNED)
Francisco Jose Ramos Vega (Abogado, Profesor colaborador de la UNIR)
Mauricio Suárez (Catedrático de Logica y Filosofia de la Ciencia, Universidad Complutense / Research Associate, London School of Economics)
Carlos Fernández Liesa
Carlos Diaz (Ingeniero Aeronáutico, Engine Systems, Alemania)
Rafael Sánchez Saus (Catedrático de Historia Medieval, Universidad de Cádiz / Ex-Rector de la U. San Pablo CEU / Director de la Cátedra Alfonso X el Sabio
Luis Miguez Macho (Catedrático de Derecho Administrativo, Universidad de Santiago de Compostela)
Fernando Vadillo (Profesor Titular de Matemática Aplicada, Universidad del País Vasco)
Antonio Hermosa Andújar (Universidad de Sevilla)
José Manuel Cansino (Profesor Titular de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla / Investigador asociado de la Universidad Autónoma de Chile)
Javier Roldán Barbero (Catedrático de Derecho Internacional Público, Universidad de Granada)
Rafael Dobado González (Catedrático de Historia Económica, UCM / Correspondiente de la RAH)
José Luis Márquez Arroyo (Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Sevilla)
Juan José Rubio Guerrero (Catedrático de Hacienda Pública, UCLM)
María Dolores Peláez (Professor of Spanish, Simmons University)
Juan Antonio García Amado (Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de León)
Marta Martin Llaguno (Catedrática de Universidad de Alicante)
José María Rosales (Catedrático de filosofía moral y política, Universidad de Málaga)
José María Marco (escritor, Profesor en la UPCO)
Alfonso García Figueroa (Profesor Titular de Filosofía del Derecho, Universidad de Castilla-La Mancha)
Antonio Guillamón
Pablo de Lora (Profesor Titular de Filosofía del Derecho, UAM)
Carlos M. Gutiérrez (Catedrático de literatura española, Universidad de Cincinnati, Ohio, USA)
Ángel Sánchez Navarro (Catedrático de Derecho Constitucional, Universidad Complutense)
Javier Fernández Sebastián (Catedrático de Historia del Pensamiento Político, Universidad del País Vasco)
Carlos Martínez Gorriarán (profesor titular de Estética y Teoría de las Artes, Universidad del País Vasco)
Ignacio Morgado (Profesor universitario)
Manuel Fernández Salmerón (Profesor titular de Derecho Administrativo, Universidad de Murcia)
Javier Tajadura (Catedrático (A) de Derecho Constitucional, UPV-EHU)
Araceli Mangas Martín (Académica de Número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y Catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid)
Enrique Ujaldón (Doctor en Filosofía)
Leonor Zozaya-Montes (Profesora Ayudante Doctora, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria)
Antonio ñudi Tornero (Abogado)
Manuel Borrero Méndez (Economista, Portugal)
Sebastián Zambelli (doctor en ciencias políticas UNED, Argentina)
Francisco J. Contreras (Universidad de Sevilla)
Mariana C Castells (Professor in Medicine, Harvard Medical School)
Manuel Alegre Nueno (Profesor contratado doctor y titular acreditado / Investigador IUDESCOOP, Universidad de Valencia)
dimecres, 5 de setembre del 2018
La Resistencia
La victoria de Donald Trump en 2016 se les atragantó a millones de estadounidenses. Aunque se han atiborrado de bicarbonato, los partidarios de Hillary Clinton y los demócratas no han conseguido superar la indigestión. Tampoco muchos republicanos –la facción Never Trump dejó el partido incluso antes del desenlace– afligidos por el mismo mal.
La mayoría sigue sin reponerse. De las grandes cadenas de televisión no puedo hablar, porque no las frecuento, pero la lectura diaria de The New York Times o The Washington Post es una zambra. La Administración Trump es tramposa, mentirosa, carente de principios: un sindiós de todos los males sin mezcla de bien alguno. Llevan una cuenta estricta. «En 558 días el presidente Trump ha hecho 4.229 afirmaciones falsas o erróneas», ni una más, ni una menos; animan a «ganar la batalla decisiva de nuestras vidas» (¿qué se hizo del desembarco en Normandía?); Tom Friedman, muy disgustado, alerta de que «Trump trata de rehacer Estados Unidos a su imagen y semejanza», algo habitual en cualquier presidente que se precie; «estamos muy cerca de convertirnos en una nueva Polonia o Hungría», remacha Paul Krugman con su habitual sindéresis. Y no sigo porque estos juicios ya los traducen al castellano los corresponsales de El País y al catalán los de La Vanguardia.
Ah, la résistance.
[...]
Pero, como Sartre y como los torturadores de la tondue, el Partido Demócrata y los progresistas norteamericanos dramatizan para tapar sus propias carencias. El Diccionario de la Real Academia define resistencia como el «conjunto de personas que, generalmente de forma clandestina, se oponen con distintos métodos a los invasores de un territorio o a una dictadura». Justamente lo que no son los Estados Unidos de la era Trump.
Más modesto y más realista sería decir la verdad: que la resistencia estadounidense no es un episodio épico; que se limita a ejercer el derecho a la libertad de expresión que sigue intacto en el país gracias a unas instituciones democráticas que están por encima de los inquilinos de la Casa Blanca. Si quieren cambiar al actual, a los resistentes más les valdría diseñar una estrategia para ganar las próximas elecciones. Por el momento, no han dado muestras de tenerla. | JULIO ARAMBERRI - Revista de Libros
Torra no quiere volver a perder la autonomía
Delirante. Diecinueve páginas de inflamada y lacrimosa retórica para no decir nada concreto. Torra ha recurrido una vez más al teatro para contarnos un cuento. El manido cuento del victimismo y de la épica que le permita mantener la ilusión entre sus huestes, cada día más cansadas y decepcionadas.
Torra ha anunciado un programa de ferias y festejos que empieza hoy y que acaba el día en que el Tribunal Supremo dicte sentencia. Una movilización permanente que piensa mantener gracias a una larga 'marcha' de la que ha hablado mucho pero de la que tampoco ha dicho nada. Solo vaguedades. Se trataría, según sus palabras, de 'una marcha por los derechos civiles, sociales y nacionales de Cataluña; una marcha de ciudadanos que toman la libre determinación de ser pueblo constituyente'.
Sin embargo, y a pesar de ser un discurso repleto de fantasías, autoengaños y mentiras que producen algo más que vergüenza ajena, Torra no ha amenazado con ninguna acción política de su Govern que comporte dar un solo paso fuera de la ley. Dice que no aceptarán una sentencia condenatoria de los políticos presos, pero ni tan solo ha insinuado el desacato o la desobediencia. Lo único que ha dicho es que se reunirán para ver que hacen.
Ha insistido en que recuperaran las leyes 'sociales' que aprobaron demagógicamente sabiendo que serían tumbadas por los Tribunales por invadir competencias del Estado. Pero por recuperar, tanto puede entenderse que harán lo mismo y volverán a ser tumbadas o que las volverán a legislar pero esta vez dentro de sus competencias.
Pide un referéndum de autodeterminación PACTADO y sin plazos. Y lo pide porque el referéndum unilateral del 1-O no sirvió para nada, excepto para ir a la cárcel. Por lo que se refiere a la constitución de la República catalana lo remite a las entidades civiles, invitándolas a iniciar la 'primera fase del camino hacia un proceso constituyente' que compara -Valga'm Déu!- con el Congreso de Cultura Catalana que se desarrolló entre 1975 y 1978 de la mano del Colegio de Abogados de Barcelona.
Lean -si pueden- el discurso y lo comprobarán: mucha retórica pero ni una sola propuesta concreta que signifique unilateralidad o desobediencia. Torra y sus amigos no quieren volver a perder la autonomía, esa atalaya que les permite seguir en el poder ondeando la ficción de la república catalana.
dimarts, 4 de setembre del 2018
Confirmado, el catalanismo político ha llegado a su fin
Lo que se ha dado en llamar en Cataluña el 'procés' hacia la independencia está teniendo un final caótico. Y no puede ser de otra manera, porque los derrotados por la legalidad constitucional española están perdidos. Tienen votos, pueden formar gobierno, pueden presidir la Generalidad, pero están perdidos.
El catalanismo político ha jugado en los límites de la legalidad mucho tiempo, ignorándola cuando algunas sentencia judiciales no les daban la razón. Un equilibrio que se sustentaba en la inacción del poder central y que han roto por una apuesta mayor que pensaban tampoco tendría coste. Y lo ha tenido, muy grave. Pero lo peor no es el control de la Generalidad por el Estado, ni los presos en las cárceles, reos de duras condenas.
Lo peor es que la aplicación del artículo 155 de la Constitución supone el final de etapa de una generación que ha jugado con fuego, construyendo con palabras un 'procés' de cartón piedra, que por el material incautado por las fuerzas de seguridad, ni los protagonistas creían en él, ni sabían como concretarlo.
El catalanismo político ha terminado porqué ahora no hay relato posible. ¿Que programa va a hacer suyo un nuevo gobierno?: ¿la idependencia, la desobediencia, la hacienda catalana, "tenemos prisa", "no nos rendiremos"?. Esto ha terminado, veremos gente en la calle manifestándose, votos en las urnas y mucho ruído. Pero en unos años el griterío no se va a distinguir de los Sanfermines de Pamplona, de la Feria de Abril de Sevilla, de las Fallas de Valencia.
dilluns, 3 de setembre del 2018
diumenge, 2 de setembre del 2018
La 'ola de calor global' no ha sido excepcional
Fuente: Acerca de esa 'ola de calor global'
Qué es el HadCRUT4
La cifra del HadCRUT4 para julio de 2018 ya está disponible y muestra una anomalía de temperatura de 0.591, por lo que el 6 de julio de 2018 será el más cálido, después de 2017, 2016, 2015, 2010 y 1998. Y muy cerca del de 1858.
ACTUALIZACIÓN.-
Figura 6.4 del Informe Nacional de Evaluación del Clima de EEUU vía @curryja
divendres, 31 d’agost del 2018
M'acuso de treure gràcils esvàstiques catalanes
Qui ens ho havia de dir que dècades després del 'Jo també sóc adúltera' o 'Jo també he avortat' hauríem d'autoinculpar-nos de nou per la fotesa d'haver tret llaços grocs del carrer. Ho farem a la caserna central dels Mossos el pròxim 6 de setembre, vigília d'aquell día infame en que vam veure el rostre de botxí dels victimistes professionals imposant al Parlament el referèndum i les lleis de desconnexió amb l'oposició emmordassada.
El llaç groc no es el símbol de cap lluita épica per la llibertat de ningú sinó l'agit-prop del colpisme nacionalista contra el contracte constitucional que el 90% dels catalans vam subscriure de la mà de Miquel Roca Junyent i Jordi Solé Tura el 1978.
El llaç groc, com la mà alçada o el puny clos, quan es omnipresent i intocable deixa de ser llibertat d'expressió per esdevenir imposició i intimidació.
El llaç groc es una ostentació kumbayà de matonisme antiespanyol. Un identificador tribal que destría els bons catalans dels dolents, que separa el poble elegit dels traidors quintacolumnistes, 'bèsties amb forma humana' que han tingut la insolència de guanyar les eleccions.
Es per aixó que van tancar el Parlament i que no el tornarán a obrir fins haver trobat gall pel galliner de la rauxa patriòtica que els permeti remprendre l'assalt a la raó democràtica.
Sí. M'acuso de treure llaços grocs, aquestes gràcils esvàstiques catalanes.
[Versión en español]
Quién nos iba a decir que décadas después del 'Yo también soy adúltera' o 'Yo también he abortado' tendríamos que auto inculparnos de nuevo por la simpleza de haber quitado lazos amarillos de la calle.
Nos auto acusaremos en el cuartel central de los Mossos el próximo 6 de septiembre, víspera de aquel día infame en que vimos al verdugo bajo la careta de los victimistas profesionales imponiendo al Parlament el referéndum y las leyes de desconexión con la oposición amordazada.
El lazo amarillo no es el símbolo de ninguna lucha épica por la libertad de nadie sino el agit-prop del golpismo nacionalista contra el contrato constitucional que un 90% de los catalanes suscribimos de la mano de Miquel Roca Junyent y Jordi Solé Tura en 1978 .
El lazo amarillo, como la mano alzada o el puño cerrado, cuando es omnipresente e intocable deja de ser libertad de expresión para convertirse imposición e intimidación.
El lazo amarillo es una ostentación kumbayá de matonismo anti español. Un identificador tribal que discierne los buenos catalanes de los malos, que separa el pueblo elegido de los traidores quintacolumnistas, las 'bestias con forma humana', que han tenido la insolencia de ganar las elecciones.
Es por eso que cerraron el Parlament y que no lo volverán a abrir hasta que logren poner gallo en el gallinero del arrebato patriótico que les permita proseguir, de una manera u otra , el asalto a la razón democrática.
Sí. Me acuso de quitar lazos amarillos, esas gráciles esvásticas catalanas.
El llaç groc no es el símbol de cap lluita épica per la llibertat de ningú sinó l'agit-prop del colpisme nacionalista contra el contracte constitucional que el 90% dels catalans vam subscriure de la mà de Miquel Roca Junyent i Jordi Solé Tura el 1978.
El llaç groc, com la mà alçada o el puny clos, quan es omnipresent i intocable deixa de ser llibertat d'expressió per esdevenir imposició i intimidació.
El llaç groc es una ostentació kumbayà de matonisme antiespanyol. Un identificador tribal que destría els bons catalans dels dolents, que separa el poble elegit dels traidors quintacolumnistes, 'bèsties amb forma humana' que han tingut la insolència de guanyar les eleccions.
Es per aixó que van tancar el Parlament i que no el tornarán a obrir fins haver trobat gall pel galliner de la rauxa patriòtica que els permeti remprendre l'assalt a la raó democràtica.
Sí. M'acuso de treure llaços grocs, aquestes gràcils esvàstiques catalanes.
[Versión en español]
Quién nos iba a decir que décadas después del 'Yo también soy adúltera' o 'Yo también he abortado' tendríamos que auto inculparnos de nuevo por la simpleza de haber quitado lazos amarillos de la calle.
Nos auto acusaremos en el cuartel central de los Mossos el próximo 6 de septiembre, víspera de aquel día infame en que vimos al verdugo bajo la careta de los victimistas profesionales imponiendo al Parlament el referéndum y las leyes de desconexión con la oposición amordazada.
El lazo amarillo no es el símbolo de ninguna lucha épica por la libertad de nadie sino el agit-prop del golpismo nacionalista contra el contrato constitucional que un 90% de los catalanes suscribimos de la mano de Miquel Roca Junyent y Jordi Solé Tura en 1978 .
El lazo amarillo, como la mano alzada o el puño cerrado, cuando es omnipresente e intocable deja de ser libertad de expresión para convertirse imposición e intimidación.
El lazo amarillo es una ostentación kumbayá de matonismo anti español. Un identificador tribal que discierne los buenos catalanes de los malos, que separa el pueblo elegido de los traidores quintacolumnistas, las 'bestias con forma humana', que han tenido la insolencia de ganar las elecciones.
Es por eso que cerraron el Parlament y que no lo volverán a abrir hasta que logren poner gallo en el gallinero del arrebato patriótico que les permita proseguir, de una manera u otra , el asalto a la razón democrática.
Sí. Me acuso de quitar lazos amarillos, esas gráciles esvásticas catalanas.
dijous, 30 d’agost del 2018
Manifiesto por la historia y la libertad
El “Manifiesto por la Historia y la Libertad” suscrito en marzo por más de doscientos expertos contra la reforma de la ley de Memoria Histórica suma casi 24.000 firmas. El manifiesto es una respuesta al proyecto de ley que ha presentado el PSOE en el Congreso para reformar la Ley de Memoria Histórica de diciembre de 2007.
El Manifiesto lo encabezan el historiador e hispanista Stanley G. Payne y el Director de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, Juan Velarde Fuertes. Entre las más de doscientas personas que lo han firmado, están las de Fernando Savater, Andrés Trapiello y Octavio Ruiz Manjón (ambos en el Comisionado de la Memoria Histórica del Ayuntamiento de Madrid), Félix Ovejero, Antonio Escohotado, Teo Uriarte, Joaquín Leguina, Jon Juaristi, Jorge Martínez Reverte, Elvira Roca, Federico Jiménez Losantos, Bietio Rubido, Julius Ruiz, Paco Vázquez, Enrique Calvet, Javier Nart, Gabriel Albiac y Manuel Pastor, entre muchos otros.
dissabte, 25 d’agost del 2018
Memorial of Barcelona Terrorist Attack: Strategy of Permanent Confrontation
Dossier elaborado por un grupo de profesionales sobre los incidentes habidos en la conmemoración de los fatídicos ataques terroristas del pasado año. Ha sido enviado a delegaciones diplomáticas extranjeras y piden difusión. [Vía Teresa Freixes]
dijous, 16 d’agost del 2018
Los males del periodismo no empezaron con Trump sino cuando el relato se impuso a los hechos
Unos 200 350 periódicos de EEUU han publicado simultánea y coordinadamente editoriales en defensa de la libertad de prensa y en contra de las duras críticas que han recibido muchos de ellos del presidente Donald Trump. Es lícito y comprensible que ante lo que consideran un ataque a la libertad de prensa por parte del máximo poder ejecutivo del Estado, la prensa convencional estadounidense se defienda y advierta de los potenciales peligros que ello puede tener para la democracia.
Sin embargo, hasta el momento Donald Trump se ha limitado a criticar, principalmente a través de su cuenta de Twitter, informaciones que considera 'falsas' o premeditadamente sesgadas en su contra por los medios 'liberales'. En ningún caso, que yo sepa, ni tan siquiera ha insinuado que podría tomar una sola medida tendente a limitar esa libertad. Entre otras razones porque no podría tomarla y porque, a diferencia de Puigdemont, Trump nunca ha roto ni ha dicho que rompería con la legalidad constitucional para llevar a cabo su proyecto político, se considere bueno o malo.
En la reacción editorial conjunta se muestra, pues, una orgullosa firmeza de los medios estadounidenses en la defensa de la libertad de prensa, pero también una preocupante falta de autocrítica. En su editorial, el New York Times afirma que es 'totalmente correcto' que se critique 'a los medios de comunicación por minimizar o exagerar las historias, por hacer algo mal. Los periodistas y editores de noticias son humanos y cometen errores. Corregirlos es esencial para nuestro trabajo'. Pero, a renglón seguido añade que 'insistir en que las verdades que no te gustan son "noticias falsas" es peligroso para el alma de la democracia'.
La pregunta es: ¿a qué verdades se refiere el NYT? ¿A la verdad de los hechos o a la verdad del relato?.
El periodismo, que nació como libelo, agitador partidista y baluarte de la libertad de expresión, evolucionó hacia una ética profesional que pretendía garantizar el derecho de los ciudadanos a una información veraz y objetiva. Esa pretensión sufrió, especialmente a partir de los años sesenta del siglo pasado, el asalto del subjetivismo romántico de la izquierda, del que formé parte durante una época.
En ese momento se decretó que en periodismo la objetividad no existe, principio que todavía se imparte en las Facultades de Ciencias de la Información. Se elevó la honesta subjetividad del amanuense, liberado finalmente de la tiranía de los hechos, a la categoría de ética profesional. Se despreció al notario y se encumbró al activista. El relato se impuso a los hechos.
Este es para mí, después de casi 50 años de ejercer de periodista en medios públicos y privados, el cáncer que corroe al periodismo contemporáneo. Ese ejército de periodistas políticamente correctos y románticamente izquierdistas -en EEUU solo el 7% de los periodistas en activo se identifican como republicanos- cuya vocación no es tanto la de ser testigos y notarios de los hechos sino protagonistas de los mismos. El periodismo como arma transformadora, como instrumento de la revolución.
Así lo vemos hoy en Cataluña, en donde la gran mayoría de los medios públicos y privados han adoptado el relato soberanista y se han lanzado a una aberrante agitación política desconocida en Europa desde la guerra en Yugoslavia. Y también lo hemos visto, en menor mesura, en EEUU donde la victoria electoral de Donald Trump sorprendió y sacó de sus casillas a la 'corrección política', especialmente la mediática, que intentó por todos los medios impedir, primero, que el excéntrico republicano tomase posesión de la presidencia y, después, construir un relato de delitos e infamias, especialmente la de colusión con Rusia, que tras casi dos años de investigación periodística y policial no ha dado resultado sustantivo alguno.
'S'ho hauríen de fer mirar', como decimos por aquí.
ADENDA
El enfrentamiento con Trump es utilizado por la prensa para intentar recuperar los lectores perdidos. Y para ello les dicen que no se trata solo de salvar puestos de trabajo sino la mismísima libertad de prensa. Parece como si solo los medios impresos en papel garantizaran esa libertad fundamental y no lo hicieran también los medios electrónicos y la prensa escrita digital.
La amenaza a la supervivencia de la prensa convencional no es cosa de Trump. No exageremos su capacidad. No es Dios. La crisis de la prensa no empezó el año pasado. Viene de más lejos. Es el sesgo y especialmente internet lo que ha puesto en la picota a esos grandes medios tradicionales. Medios que, en Europa, presionan a los gobierno y a la UE para obtener leyes que, con una concepción privilegiada y extralimitada del derecho a la propiedad intelectual, pretenden poner puertas al campo. Criminalizar los agregadores y los simples enlaces a noticias demuestra hasta que punto no han entendido nada. Les dejo con algunos datos sobre la situación de la prensa escrita en EEUU:
Sin embargo, hasta el momento Donald Trump se ha limitado a criticar, principalmente a través de su cuenta de Twitter, informaciones que considera 'falsas' o premeditadamente sesgadas en su contra por los medios 'liberales'. En ningún caso, que yo sepa, ni tan siquiera ha insinuado que podría tomar una sola medida tendente a limitar esa libertad. Entre otras razones porque no podría tomarla y porque, a diferencia de Puigdemont, Trump nunca ha roto ni ha dicho que rompería con la legalidad constitucional para llevar a cabo su proyecto político, se considere bueno o malo.
En la reacción editorial conjunta se muestra, pues, una orgullosa firmeza de los medios estadounidenses en la defensa de la libertad de prensa, pero también una preocupante falta de autocrítica. En su editorial, el New York Times afirma que es 'totalmente correcto' que se critique 'a los medios de comunicación por minimizar o exagerar las historias, por hacer algo mal. Los periodistas y editores de noticias son humanos y cometen errores. Corregirlos es esencial para nuestro trabajo'. Pero, a renglón seguido añade que 'insistir en que las verdades que no te gustan son "noticias falsas" es peligroso para el alma de la democracia'.
La pregunta es: ¿a qué verdades se refiere el NYT? ¿A la verdad de los hechos o a la verdad del relato?.
El periodismo, que nació como libelo, agitador partidista y baluarte de la libertad de expresión, evolucionó hacia una ética profesional que pretendía garantizar el derecho de los ciudadanos a una información veraz y objetiva. Esa pretensión sufrió, especialmente a partir de los años sesenta del siglo pasado, el asalto del subjetivismo romántico de la izquierda, del que formé parte durante una época.
En ese momento se decretó que en periodismo la objetividad no existe, principio que todavía se imparte en las Facultades de Ciencias de la Información. Se elevó la honesta subjetividad del amanuense, liberado finalmente de la tiranía de los hechos, a la categoría de ética profesional. Se despreció al notario y se encumbró al activista. El relato se impuso a los hechos.
Este es para mí, después de casi 50 años de ejercer de periodista en medios públicos y privados, el cáncer que corroe al periodismo contemporáneo. Ese ejército de periodistas políticamente correctos y románticamente izquierdistas -en EEUU solo el 7% de los periodistas en activo se identifican como republicanos- cuya vocación no es tanto la de ser testigos y notarios de los hechos sino protagonistas de los mismos. El periodismo como arma transformadora, como instrumento de la revolución.
Así lo vemos hoy en Cataluña, en donde la gran mayoría de los medios públicos y privados han adoptado el relato soberanista y se han lanzado a una aberrante agitación política desconocida en Europa desde la guerra en Yugoslavia. Y también lo hemos visto, en menor mesura, en EEUU donde la victoria electoral de Donald Trump sorprendió y sacó de sus casillas a la 'corrección política', especialmente la mediática, que intentó por todos los medios impedir, primero, que el excéntrico republicano tomase posesión de la presidencia y, después, construir un relato de delitos e infamias, especialmente la de colusión con Rusia, que tras casi dos años de investigación periodística y policial no ha dado resultado sustantivo alguno.
'S'ho hauríen de fer mirar', como decimos por aquí.
ADENDA
El enfrentamiento con Trump es utilizado por la prensa para intentar recuperar los lectores perdidos. Y para ello les dicen que no se trata solo de salvar puestos de trabajo sino la mismísima libertad de prensa. Parece como si solo los medios impresos en papel garantizaran esa libertad fundamental y no lo hicieran también los medios electrónicos y la prensa escrita digital.
La amenaza a la supervivencia de la prensa convencional no es cosa de Trump. No exageremos su capacidad. No es Dios. La crisis de la prensa no empezó el año pasado. Viene de más lejos. Es el sesgo y especialmente internet lo que ha puesto en la picota a esos grandes medios tradicionales. Medios que, en Europa, presionan a los gobierno y a la UE para obtener leyes que, con una concepción privilegiada y extralimitada del derecho a la propiedad intelectual, pretenden poner puertas al campo. Criminalizar los agregadores y los simples enlaces a noticias demuestra hasta que punto no han entendido nada. Les dejo con algunos datos sobre la situación de la prensa escrita en EEUU:
If there is a war between the U.S. president and the American media, it's one he's likely to win — if only by attrition.Leer más...
Newsroom employment in the United States dropped by 23 per cent between 2008 and 2017, a loss of 27,000 jobs, largely precipitated by "failing" newspapers, which shed 45 per cent of their staff over that period.
Television news employment remained flat, while digital media jobs grew, but not nearly fast enough to offset the overall decline.
If anything, the print media free fall is now approaching terminal velocity, with 36 per cent of large American newspapers and 23 per cent of high-traffic digital outlets having gone through at least one more round of layoffs between the beginning of 2017 and this past April. And the larger their circulation, the more likely they were to have fired journalists.
Subscriure's a:
Missatges (Atom)


























