"La principal virtud de la democracia es que deja obsoleta la revolución"
"La revolución consiste en imponer tu fantasía política a todos los demás"
"Los científicos deberían ir a donde les lleve su ciencia, no sus ideas políticas"
"Pensar suele reducirse a inventar razones para dudar de lo evidente"
"No es una de las dos Españas la que nos hiela el corazón, sino la atroz semejanza entre quienes creen que hay dos"
dijous, 1 de març del 2018
dimarts, 27 de febrer del 2018
¿Están diciendo en el manifiesto 'progre' que el juez debería someter sus decisiones jurídicas a las necesidades políticas?
La mayoría de los firmantes del anterior manifiesto, con los cuales discrepo ideológicamente, siempre me han merecido un gran respeto personal e intelectual. Pero creo que esta vez se han equivocado.
Una cosa es discutir si la decisión judicial de mantener en prisión preventiva a los dirigentes independentistas Oriol Junqueras, Joaquim Forn, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart es consistente jurídicamente o no y otra muy distinta es ponerla en tela de juicio porque entorpece el 'encontrar vías de salida a la situación' política.
¿Están diciendo los firmantes del manifiesto que el juez deberían someter sus decisiones jurídicas a las necesidades políticas? ¿Están reclamando que el interés político prime por encima de los otros poderes del estado y, en particular, del poder judicial? Peor aún ¿están insinuando que el juez Llarena está prevaricando al forzar 'un tratamiento penal a un problema político'?
Lamentable y vergonzoso.
dissabte, 24 de febrer del 2018
Una encuesta a la medida de ERC
El apoyo a la independencia cae al 40,8%
El 'no' a la independencia crece 10 puntos y alcanza el 53,9%
ERC superaría a Junts per Catalunya si se repitiesen las elecciones y Ciutadans volvería a ser la fuerza más votada
dijous, 22 de febrer del 2018
'Mutilaré a Cospedal' es expresión poética, 'Mutilaré a Ada Colau' sería delito de odio
La libertad de expresión es tan importante que hay que tolerar sus excesos. Pero hay expresiones que son algo mucho peor que ser excesivas: son amenazas, y amenazas creíbles. Y eso, nos guste o no, es un delito. A veces, puede ser difícil delimitar el delito de la libertad de expresión, pero para eso están los jueces, incluida la posibilidad de apelación si se cree que la sentencia es injusta.
La camada progre defiende a José Miguel Arenas, alias Valtonyc, simplemente porque es de los suyos. Para ellos, Valtonyc no es un delincuente, es un poeta. Poeta estilo Mao, Ho Chi Min e incluso Stalin adolescente. Asesinos que ejecutaron las amenazas de sus versos. Sin embargo, si las canciones de Valtonyc las hubiese compuesto un ultraderechista neonazi no serían obra de un artista sino de un genocida y se estaría pidiendo, probablemente con éxito, que se acallase para siempre su voz.
Si las letras fuesen estas, la izquierda hubiese salido a las calles indignada por la impunidad de tan flagrante delito: 'Llegaremos a la nuez de tu cuello, cabrón, encontrándonos en el palacio de Puigdemont, kalashnikov', 'Que explote un bus de Podemos con nitroglicerina cargada', 'Mataría a Carolina Bescansa, pero antes, le haría ver como su hijo vive entre ratas', 'Manuela Carmena tiene una cita en la plaza del pueblo, una soga al cuello y que le caiga el peso de la ley' o 'Después mutilaré a Ada Colau / Mónica Oltra, con la rabia del pueblo...'. Pero como los nombres son el Rey, Esperanza Aguirre o Cospedal, las canciones dejan de ser delito para ser obras de arte protegidas por el derecho de libre expresión.
Los que defienden al rapero condenado
Jorge Campos
22 de febrero de 2018
MALLORCADIARIO.COM.- La extrema izquierda, los separatistas y unos individuos que dicen que pertenecen al mundo de la cultura, pero que realmente pertenecen al mundo de los amigos de los delincuentes, consideran que la condena al rapero es una vulneración de la libertad de expresión; entre otras falsedades y barbaridades contrarias al Estado democrático de derecho.
La realidad es que estamos ante una sentencia condenatoria por los delitos de enaltecimiento del terrorismo, humillación a las víctimas, injurias graves y amenazas de muerte, dictada por la más alta instancia judicial de España, el Tribunal Supremo, que ratifica en todos sus extremos la de la Audiencia Nacional. Puede parecer ridículo tener que aclararlo, pero para algunos resulta necesario: No soy yo quien ha condenado al rapero, sino el Tribunal Supremo. Que me ha dado la razón sobre los hechos que denuncié: Las amenazas de muerte hacia mi persona. Amenazas que se han probado reales y probables de producirse según consta en las sentencias de los citados tribunales: «Jorge Campos merece una bomba» «llegaremos a la nuez de tu cuello, cabrón, encontrándonos en el palacio del Borbón, kalashnikov» «le arrancaré la arteria y todo lo que haga falta» «tu bandera española está más bonita en llamas, igual que un puto Patrol de la guardia civil cuando estalla». Amenazas reales y probables de producirse porque estas canciones las crea el rapero como respuesta a una previa condena por amenazas e intento de agresión hacia mi persona por varios miembros de Maulets/Arran, grupo violento con el que colabora Valtonyc.
Las barbaridades de las otras canciones: «Para todos aquellos que tienen miedo cuando arrancan su coche (en referencia a la Policía Nacional y Guardia Civil) que sepan que revienten sus costillas, exploten, brindaremos con champán» «tenemos corazón grande, y de justicia que se enamora si explotan tropas españolas», junto a las mofas sobre niños asesinados por ETA y sus familias, o sobre víctimas de secuestros, se incorporaron a la causa gracias al excelente atestado de la Policía Nacional. Por su gravedad fueron perseguidos por la Fiscalía y el caso trasladado a la Audiencia Nacional.
Esto no es libertad de expresión. La libertad de expresión tiene unos límites, sobrepasados totalmente cuando se incurre en enaltecimiento del terrorismo, humillación a las víctimas, injurias graves y amenazas de muerte contra mi persona. Amenazas del rapero que se dirigen a los grupos violentos de extrema izquierda separatista que, como ARRAN, llevan años insultándome, amenazándome e intentando agredirme. Y que acaban de volver a hacerlo en estos términos: “Jorge Campos, el pueblo de Mallorca no olvida que eres culpable de la sentencia al compañero Valtonyc. ¡Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos domir! ¡NI OLVIDO NI PERDÓN!”
En la memoria de las víctimas de los violentos constará esta sentencia como ejemplo de justicia y esperanza democrática, para mayor vergüenza de los pseudoartistas subvencionados, políticos y cargos públicos que defienden al rapero condenado.
Para Mas la declaración de independencia fue una mentirijilla que se exageró, 'pero eso no la convierte en un engaño'
"Sin violencia policial el 1-O hubiera pasado sin pena ni gloria" | "No era necesario llevar la DUI al Parlament" | "Los que se expresaban con sinceridad eran señalados como traidores" | "Un argumento se exagera para quedar bien ante la opinión pública" https://t.co/SwOKIKEWc4— The Catalan Analyst (@CatalanAnalyst) 21 de febrero de 2018
Puigdemont está cada día más solo y más traicionado
Marta Pascal le ha dicho a Puigdemont que ella nunca va a dejarle tirado, pero que tiene que entender que un pueblo entero no puede morir por él. Pascal sabe lo que se cuece en el entorno de Puigdemont y cómo se afilan los cuchillos para matarle.
Agustí Colomines, que hoy es uno de los principales ideólogos del forajido, le suplicó a Marta Pascal ser consejero de Cultura en la última crisis del gobierno autonómico, previa al 1 de octubre, y al no ser el elegido, se dedicó a insultar a la coordinadora de su partido sin más propósito que el de la venganza personal. Años atrás fue comunista, antes de incorporarse al carro convergente, cuando intuyó que iba a gobernar. Justo después de que no le hicieran consejero, colocó a su novia, Aurora Madaula, en el entorno de Puigdemont.
En este sentido, Mara Pascal ha sido generosa con Puigdemont tratando de explicarle que su pretendido círculo íntimo va a traicionarle. No sólo Colomines, aunque sea la metáfora perfecta de la traición: también Elsa Artadi, que de independentista tenía lo justo cuando militaba en Convergència, y que se hizo de Puigdemont cuando fue su único modo de estar en la lista electoral. El PDECat todavía espera una explicación personal de Aradi -y no por teléfono, a las secretarias- de por qué abandonó su militancia.
Por su parte Quico Homs, propuesto por la CUP como coordinador de las defensas de los implicados en el 1 de octubre, se dedica al juego partidista del modo más indisimulado.
Hasta seis medios de comunicación acreditan que fue él quien filtró la declaración de Marta Rovira desde dentro de la Sala del Supremo, lo que está prohibido para cualquier abogado. Igualmente, hace meses, acudió a una de las reuniones del «estado mayor» del procés y filtró el nombre de los asistentes a la agencia Efe para incluirse como protagonista y hacerse el importante, pero con tan mala fortuna que confesó la alineación justo el día que faltaban dos de los más significativos titulares: y eso le delató, de modo que le expulsaron de las reuniones. Años antes le pasó con la foto de del «consell executiu» que filtró a «La Vanguardia»: sólo faltaba él, y todo el mundo supo que era el fotógrafo.
(...)
todo el mundo está a la espera de que Puigdemont baje de la nube de falso azúcar en oa que vive instalado. En algún momento se creyó que sería el Estado quien iba a bajarle; luego pensamos que serían los catalanes a través de su sufragio, y en los últimos días hemos comprendido que serán los propios dirigentes de su partido y de su entorno los que le harán entender que su momento ha pasado, que fuera de la legalidad él puede funcionar, pero no un pueblo entero que necesita su gobierno diario para sobrevivir y prosperar, y que su momento de rendirse ha llegado, y no porque lo diga España, sino porque siete millones de catalanes, incluyendo el millón que le votó, necesitan recuperar la normalidad, la funcionalidad, y esa autonomía que tanto desprecian los independentistas cuando la tienen funcionando a toda máquina y que cuando no la tienen, tanto la encuentran a faltar | SALVADOR SOSTRES
Leer el artículo completo aquí
dimecres, 21 de febrer del 2018
diumenge, 18 de febrer del 2018
La inmersión lingüística responde a la idea nacionalista que los catalanes son un solo pueblo y tienen un solo idioma
Las virtudes de la inmersión lingüística para aprender un idioma nadie las discute. Lo que se discute es si la inmersión en catalán ha de ser permanente y excluyente del castellano como lengua vehicular en todas las escuelas públicas de un territorio con dos lenguas oficiales.
En sus inicios, la inmersión se entendió ante todo como una acción de discriminación positiva -y como tal, temporal- dado que el catalán había sido excluido del sistema educativo y del conjunto de la administración pública durante los 40 años de la dictadura franquista. No olvidemos que se partía de una situación de bilinguismo asimétrico: en Cataluña, todos los ciudadanos de lengua materna catalana eran bilingues, aunque mayoritariamente analfabetos en su propio idioma; por el contrario, no todos los ciudadanos de lengua materna castellana eran bilingües, aunque prácticamente todos eran alfabetos en el suyo.
Tras tres décadas y media de inmersión lingüística, el monopolio del catalán en la escuela ha crecido y se ha extendido convirtiéndose en imprescindible e intocable. El consenso sobre la necesidad de la discriminación positiva del catalán ocultó que el nacionalismo había percibido que la inmersión lingüística era el instrumento clave que necesitava para la vertebración nacional de una futura Cataluña independiente. La inmersión total y permanente respondía a la idea que los catalanes son un solo pueblo y tienen un solo idioma. La inmersión lingüística se convirtió, de hecho, en el inicio del 'procés'.
A pesar de la evidencia, muchos siguen diciendo, especialmente en la izquierda, que la inmersión lingüística es una política de cohesión social, no de identidad nacional. Tal vez lo digan porque la idea fue de la socialista-catalanista Marta Mata y de Pepe González, socialista proveniente de la Federación catalana del PSOE. Frente al modelo inicial de Jordi Pujol de dos opciones escolares separadas, una en catalán y otra en castellano, el PSC y el PSUC consensuaron en el Parlament un modelo unificado y no segregador. Modelo que fue aceptado por la población castellanoparlante porque vieron en él un instrumento de promoción e integración en la sociedad catalana.
Sin embargo, hace tiempo que ese modelo ya no existe. Ha derivado en otro de voluntad monolingüe, de claro supremacismo lingüístico catalán, que agita el espantajo de la segregación escolar para blindarse. Un espantajo que nadie abandera en Cataluña, incluidos Ciutadans y el PP. La segregación no es alternativa a la inmersión monolingüe.
Lo que se plantea, hoy por hoy, es mucho más simple: cumplir lo que han sentenciado los jueces -el 25% de las asignaturas se tiene que impartir en lengua española- y que se haga efectivo - es decir, sin presiones, sin repudio y sin acoso- el cumplimiento del artículo 11.4 de la Ley de Educación de Cataluña, cuando dispone que "en el curso escolar en el que los alumnos inicien la primera enseñanza, las madres, los padres o los tutores de los alumnos cuya lengua habitual sea el castellano pueden instar, en el momento de la matrícula, y de acuerdo con el procedimiento que establezca el Departamento, que sus hijos reciban atención lingüística individualizada en esta lengua".
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Para una mayor información sobre las competencias que tiene todavía el Estado en materia educativa, ver este apunte de Teresa Freixes.
Para un conocimiento más detallado de la evolución del modelo de inmersión lingüística, ver este artículo que Joaquim Coll en El Periódico
Mercè Vilarrubias, Catedrática de Lengua: “La inmersión solo existe en Cataluña y en Groenlandia”
'Nadie pretende que no se use el catalán como lengua vehicular, lo que se pretende es que también pueda ser usado, simultáneamente, el español, como se hizo en los primeros años de la democracia. No se pide una "doble línea" escolar, con escuelas distintas según la lengua de la enseñanza. Se pide que en todas las escuelas se enseñen y se usen las dos lenguas, en condiciones no discriminatorias y, si es necesario, con acciones positivas respecto de la que precise mayor atención, para que los destinatarios de la enseñanza tengan el máximo de facilidades, tanto en su inserción social como en el desarrollo profesional futuro.' TERESA FREIXES
Los catalanes rechazan la inmersión lingüística obligatoria en catalán
dijous, 15 de febrer del 2018
Peterson: 'Hemos pasado de intentar convertir a las mujeres en hombres a intentar convertir a los hombres en mujeres'
Cayetana Álvarez de Toledo entrevista al psicólogo clínico canadiense Jordan B. Peterson. Fragmentos:
Jordan B. Peterson.- La izquierda en general considera que las jerarquías son malas. Es normal: las jerarquías producen ganadores y perdedores. Y ser un perdedor o convivir con perdedores -gente que lucha pero malvive- es existencialmente doloroso. Además está demostrado que el exceso de desigualdad genera sociedades inestables. La izquierda tiene derecho a preocuparse. A lo que no tiene derecho -porque es científicamente falso- es a culpar de la desigualdad al capitalismo, a Occidente o al presunto patriarcado. Ocurre también con la riqueza. Dicen: es injusto que la riqueza se distribuya de forma desproporcionada y que pocas personas acumulen la mayor parte.
Cayetana Álvarez de Toledo.- Lo cual es verdad.
Respuesta.- Pero no es culpa de nadie. Es un fenómeno enraizado en la naturaleza: los que más tienen, más acumulan. Se ve en el tamaño de las ciudades. En las masas de estrellas. En la altura de árboles. Ahora hay unos señores que se hacen llamar "econofísicos". Estudian la Economía a partir de las leyes de la Física. Y han descubierto cosas fascinantes: las mismas leyes que rigen la distribución del gas en el vacío rigen la distribución del dinero en la economía. El problema de la desigualdad no tiene una explicación simple. Las cosas son complejas. Y la izquierda debe asumir esa complejidad y, a partir de ahí, iniciar una profunda renovación intelectual. La izquierda de hoy es tan previsible. Está tan obsesionada con la identidad, la raza, el género, la victimización... Lleva más de 30 años de retraso intelectual...
Pregunta.- Desde que Derrida dijo: la verdad no existe, todo es interpretación.
R.- La constatación del fracaso del comunismo, de su criminalidad estructural, fue un shock para la izquierda.
P.- Archipiélago Gulag es su libro de cabecera.
Sí, después de Solzhenitsyn ni los más dogmáticos, ¡ni los intelectuales franceses!, pudieron seguir justificando el comunismo. ¿Qué hicieron entonces Derrida y los posmodernos? Una maniobra tramposa y brillante. Sustituyeron el foco del debate: de la lucha de clases a la lucha de identidades.
(...)
P.-Hablemos del caos. Sus vídeos y conferencias arrasan entre adolescentes y millenials, sobre todo varones. ¿Por qué?
R.- Hay una crisis de la masculinidad. La "tóxica masculinidad", dicen las feministas. Los chicos reciben de la sociedad moderna un mensaje devastador y paralizante. Primero, se les recrimina su agresividad, cuando es innata y esencial a su deseo de competir, de ganar, de ser activamente virtuosos. Luego se les dice que la sociedad es una tiranía falocéntrica corrupta de la que ellos, por supuesto, son culpables de origen por el mero hecho de ser hombres. Y finalmente se les advierte: «No se os ocurra intentar prosperar o avanzar, porque entonces además de culpables seréis cómplices activos de la tiranía feminicida». El resultado es que muchos varones, sobre todo jóvenes, tienen la moral por los suelos. Están empantanados, perdidos. No tienen rumbo ni objetivos.
P.- Usted insiste en la diferencia entre poder y competencia.
R.- Es esencial. Lo peor que han hecho los posmodernos es propagar la confusión entre poder y competencia, aptitud, habilidad. Las jerarquías no son de dominación sino de competencia. Lea la luminosa obra de Frans de Waal. Los chimpancés tiránicos acaban muy mal: destrozados a pedazos. Los chimpancés más exitosos -también sexualmente- son los que interactúan mejor. Los que hacen amigos y tratan bien a las hembras. La competencia es más eficaz que el poder puro y duro.
P.- El periodista Andrew Sullivan asegura que las relaciones gays son tan "agresivas" como las relaciones heterosexuales. Niega que exista una voluntad de dominio específica del hombre sobre la mujer y advierte contra la idea de guerra de sexos por falsa y peligrosa.
R.- Sólo los hombres débiles intentan dominar a las mujeres. Otra lectura imprescindible: Machos demoníacos, de Richard Wrangham. Hay tres géneros de orangutanes: las hembras; los machos dominantes, que cautivan a todas las hembras; y los machos débiles, que morfológicamente parecen adolescentes y que, como no logran aparearse, recurren a la violación. ¡Violan! La lección es evidente: sólo los perdedores recurren al poder para obtener más sexo del que, necesitándolo, pueden alcanzar.
(...)
P.- Usted denuncia el "intento de feminizar a los hombres".
R.- Hemos pasado de intentar convertir a las mujeres en hombres a intentar convertir a los hombres en mujeres. Y eso no conviene a ninguno de los dos sexos. Tampoco a las mujeres. Las mujeres tienen tanto interés como los hombres en acabar con la crisis de la masculinidad.
P.- Explíquelo.
R.- Una mujer sensata no quiere un párvulo como pareja. Quiere un hombre. Y si es lista y competente, quiere un hombre incluso más listo y más competente que ella.
P.- Veo ya a las feministas radicales rasgándose las túnicas.
R.- Las feministas radicales se equivocan ¡radicalmente! No distinguen entre un hombre competente y un déspota. Su pánico cerval a cualquier exhibición de habilidad masculina es revelador de una pésima experiencia personal. Dicen: "¡Arranquemos a los hombres sus garras y sus colmillos! ¡Socialicémoslos! ¡Hagámoslos blandos, flácidos y femeninos, porque así no podrán hacernos más daño!" Es una manera patológica de contemplar el mundo y las relaciones humanas. Y es también un grave error estratégico. Porque cuando anulas a un hombre, aumentas su amargura y su resentimiento. Lo conviertes en un ser inepto, atormentado, carente de sentido. Y las vidas sin sentido son desdichadas. Y el hombre anulado se enfada. Y entonces sí se vuelve agresivo. El despotismo de los débiles es mucho más peligroso que el despotismo de los fuertes.
P.- Usted vincula la crisis de la masculinidad con el auge de la extrema derecha.
R.- Cuando las únicas virtudes sociales son lo fofo e inofensivo, la dureza y la dominación se vuelven fascinantes. Mire el fenómeno de Cincuenta sombras de Grey. Seis meses estuve riéndome cuando se publicó. Pensé: ¡Qué apropiado! La cultura entera arde en exigencias de que el hombre envaine las armas y el libro más vendido de la historia es una fantasía sadomasoquista. Es extraordinario. Freud estaría a la vez horrorizado y exultante.
(...)
P.- ¿Qué quieren de verdad las mujeres de verdad?
R.- Lo mismo que querrían los hombres si los hombres fuesen los que paren: desplegar todo su potencial y competencia, pero también tener bebés.
P.- ¿En qué proporción?
R.- A los 19 años, las mujeres anteponen su carrera a la familia. A los 28, ya no tanto. Es una realidad de la que nadie habla. Salvo algunas mujeres de 37 a 40 años que han desaprovechado la ventana de oportunidad reproductiva y se sienten infelices.
P.- Bastaría con que los hombres ayudasen más con los niños.
R.- Los hombres están peor configurados que las mujeres para el cuidado de niños de menos de dos años. Esto es así. Podemos aleccionarlos. Pero, ojo: también hay mujeres -inteligentes, fuertes, formadas- que libremente deciden ser ellas las que cuidan de los niños. Lo hacen porque quieren, no porque nadie se lo imponga. Y esa decisión les lleva a tomar otra, previa. Cada hijo exige unos tres años de intensa dedicación. Es mucho tiempo. Y para una madre, causa objetiva de vulnerabilidad. ¿Qué hacen entonces las mujeres? Practican la hipergamia: buscan pareja en el mismo o superior nivel competencial que ellas. Hablemos claro: de igual o más capacidad socioeconómica que ellas. Esto ocurre en todas las culturas. Es una de las revelaciones más notables de la Biología y la Psicología evolutivas. Y en el caso de las mujeres hípercompetentes, es un problema. Cuanto más alto el coeficiente intelectual de una mujer, más baja la probabilidad de que encuentre una pareja estable.
P.- Los hombres no se atreven...
R.- ... Ni a invitarlas a salir. He trabajado durante décadas con abogadas altamente cualificadas. Me contrataban para mejorar su productividad laboral y sus relaciones afectivas. Sus vidas. Lo tenían durísimo para encontrar pareja. Fíjese en este dato del Pew Research Centre. En los últimos 15 años, el interés de las mujeres por el matrimonio ha subido muchísimo. En cambio el de los hombres se ha desplomado. Una pésima combinación.
(...)
P.- Su libro es un tratado de responsabilidad contra la cultura de la sobreprotección.
R.- Otro legado de la progresía: una generación de mimados y quejicas, cero preparados para encarar la vida. Esos padres edípicos, que hacen un pacto con su niño: "No nos abandonarás jamás y a cambio nosotros haremos todo por ti". Puro egoísmo envuelto en mimos. El resultado es que los niños crecen sin madurar. No tienen sentido de la responsabilidad. Son victimistas. Se vuelven inútiles y acaban resentidos.
La sentencia del TEDH no condena a España por 'malos tratos' a los etarras Portu Juanenea y Sarasola Yarzabal sino por no haber contrastado suficientemente las versiones de las partes
Teresa Freixes analiza la sentencia:
La condena a España se efectúa porque, en los procesos internos, no se investigó en forma exhaustiva si se cometieron o no los malos tratos a los detenidos. En esta jurisprudencia, el art. 3 CEDH se vulnera no sólo cuando los malos tratos se producen sino, también, cuando una alegación de malos tratos no se investiga de modo pertinente; a ello se le denomina “el aspecto procedimental” del art. 3, que exige un examen escrupuloso acerca de si la alegación de malos tratos o tortura ha sido investigada profundamente y en toda su extensión. Esta doctrina, todo hay que decirlo, es prácticamente universal y también es aplicada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y en los tribunales penales internacionales.
Es posible que, de haber entrado mejor en este terreno, la veracidad de las alegaciones de las partes hubiera podido jugar en sentido contrario al finalmente evidenciado en Estrasburgo, puesto que existían, pues así consta en la sentencia del TEDH, documentos —correspondencia de los demandantes con otros miembros de la banda— en los que se afirmaba que “lo relacionado con las torturas falsas sufridas por Igor en manos del enemigo está en buen camino…” . Y que “ésta es la estrategia que hay que seguir ante las caídas, siempre”. “Siempre hay que denunciar torturas, y nunca ratificarse ante el Juez”. Con lo que, entre estos elementos probatorios y las declaraciones en contra efectuadas por los detenidos, hubieran tenido que efectuarse mayores y mejores diligencias de contraste o contradicción que hubiera, como mínimo, puesto en duda razonable las acusaciones de malos tratos. Se supone que ello bien hubiera podido ser apreciado por el TEDH en su sentencia.
No se condena, pues, y repito, por haber existido tortura o malos tratos, sino por no haber aplicado protocolos de investigación más estrictos en un asunto en el que ha habido una acusación de haberlos efectuado. El TEDH no discute lo que los jueces dictaminaron, sino que, en pieza accidental, no introdujeron los elementos procedimentales exigidos por la jurisprudencia internacional alrededor del escrutinio preciso sobre la veracidad de las afirmaciones, de los etarras por una parte y de la policía por otra. Siendo que ante el Tribunal Supremo, en casación, poco puede alegarse sobre los hechos, recae sobre la instancia de apelación, es decir, en la Audiencia Nacional el reproche de no haber contrastado suficientemente todas las circunstancias que rodearon a la detención de los etarras. La condena de Estrasburgo no tiene mayores efectos jurídicos que la concesión de una indemnización “por daños morales” en aplicación del art. 41 del Convenio, ya que los autores del atentado en Barajas cumplen condena por ello y se supone que el importe otorgado por el TEDH se aplicará, como es debido, al resarcimiento —parcial, por desgracia— de las cantidades adeudadas a las víctimas y sus familiares. La propaganda que determinados sectores quieran hacer al respecto ya la conocemos, pero es eso, propaganda.
divendres, 9 de febrer del 2018
diumenge, 4 de febrer del 2018
El colapso del 'dossier' anti-Trump
En julio del 2016, cuando era casi seguro que Trump sería el candidato republicano, el FBI fue al tribunal FISA en busca de un permiso para vigilar la campaña de Trump. Se les negó el permiso. Volvieron a solicitarlo, esta vez con un dossier sobre Trump que, según el mismo director James Comey lo calificó más tarde, era porno/obsceno y no verificado. De todas formas, presentaron el documento al tribunal sin detallar debidamente el origen, las fuentes, si hubo prejuicios al elaborarlo, ni sin indicar quién lo financió. Y después de la investigación del Comité del Congreso, sabemos hasta los mensajes por twitter que los del 7º piso del edificio del FBI (la dirección) intercambiaban. El Congreso tiene miles de documentos y han indicado que SOLO EL 10% se han usado para el memorando (resumen de 4 páginas) que han divulgado. O sea, hay para rato. Y lo que se ha comprobado por ahora es:Leer el artículo completo, aquí
1.- El autor del dosier anti-Trump fue el ex-agente inglés del MI6, Christopher Steele. Mr Steele fue contratado por Fusion GPS para construir dicho dosier y a su vez, la dirección del Partido Demócrata controlada totalmente por Hillary Clinton, pagó más de $9 millones a Fusion GPS por mediación de la firma de abogados Perkins Coie. Tienen hasta las cuentas bancarias de Fusion GPS, por lo que no es especulación.
2.- Christopher Steele manifestó en una de las comunicaciones con Bruce Ohr, un alto cargo del Departamento de Justicia, que "was desperate that Donald Trump not get elected and was passionate about him not being president" [“estaba desesperado por que Trump no fuera presidente y apasionado para que no llegara a la Casa Blanca”]. Factor claro que indica que su trabajo no podía ser imparcial.
3.- ¿Por qué razón Bruce Ohr estuvo en contacto con Christopher Steele? Porque su esposa, Nellie Ohr, trabajaba con Fusion GPS en un claro conflicto de intereses, por el cual, el mismo fiscal independiente Robert Muller lo transfirió a otro puesto.
4.- Una vez obtenido el dosier anti-Trump (obsceno y no verificado) el FBI volvió al tribunal FISA sin informar de los prejuicios de Christopher Steele, ni mentar el hecho que el partido político opuesto pagó por el dosier. Así es como el tribunal les concedió el permiso de espiar a los miembros de la campaña Trump. Los que firmaron la petición han cometido un acto igual que jurar en falso al juez.
5.- El dossier, aún después de comprobarse que incluía falsedades, no sólo se usó para iniciar una investigación a miembros de la campaña de Trump, sino que fue distribuido por Steele a los medios para generar una narrativa contra Trump. Por ello y por manifestar que era un contacto con el FBI, Steele fue despedido, pero el daño ya estaba hecho. Lo que supuestamente era un dossier secreto, se divulgó en su totalidad en algunos medios después de haber ganado las elecciones. Esta persistencia sólo apunta a que querían la destitución de Trump por colusión con el enemigo para ganar las elecciones. Otros medios, aunque lo mencionaron, decidieron no publicarlo por no haber sido verificado. Pero el relato de la colusión Trump-Rusia era ya imparable. Su publicación aquí.
6.- Andrew McCabe, que era el protegido del ex-director James Comey y temporalmente director del FBI, declaró bajo juramento ante el Congreso que sin el fabricado dosier no hubiesen podido obtener permiso para espiar. También se debe indicar que su mujer se postuló para senadora estatal de Virginia por el partido demócrata y recibió unos $700.000 para la campaña por parte del ex-gobernador Terry McCauliffe, uno de los aliados políticos más cercanos de Hillary. McCabe era sumamente leal a Comey y después, segundo de abordo con el nuevo director Christopher Wray. El domingo pasado, Wray, preocupado por la revelación del memorando y su impacto sobre la imagen y la moral del FBI, fue al Congreso para ver las conclusiones de la investigación en el memorando. Al día siguiente, su lugarteniente McCabe dimitió. Es lo que ha dicho a sus amigos, pero se rumorea que “le dimitieron” porque Wray salió enfurecido del Congreso.
7.- Ahora también se sabe, que el FBI de Comey supo de los ilegales emails de Hillary Clinton por lo menos un mes antes de su admisión en el Congreso. Y también se sabe que, Comey, sabiendo bien el delito que significaba la propagación de miles de emails secretos desde un servidor desprotegido y privado, comenzó a escribir la exoneración de Hillary antes de entrevistarla. Es prácticamente imposible que su superior, la fiscal general del momento, Loretta Lynch, no supiera lo que estaba ocurriendo. Por lo que igual está en la diana de las investigaciones. Obama tendrá sus coartadas bien estudiadas.
8.- Otro de los agentes del 7º piso, Peter Strzok, que participó en la “investigación/exhoneración” de Hillary, después de haber enviado cientos de mensajes anti-Trump a su amante fue transferido por Comey a la investigación del caso Trump/Rusia. Claro que al poco, Muller lo sacó del equipo al conocer sus sectarios mensajes. Por lo cual envió otro mensaje a su amante que “tampoco le molestaba mucho, porque no había nada por investigar”. Pero meses después, Muller, muy amigo de Comey, sigue investigando a ver qué pesca. Comenzó a pescar atún y parece que no pescará ni siquiera un chicharro.
9.- Comey, cuando se reunió con Trump antes de despedirlo, le dijo: “No voy a ser como Edgar Hoover (famoso porque mantenía archivos de todos los políticos) y no eres foco de una investigación. Pero tengo un dosier sobre tí…..” Hay que ser descarado, falso y narcisista para hablar de esa forma sabiendo lo que estaban cocinando.
divendres, 2 de febrer del 2018
dimarts, 30 de gener del 2018
dissabte, 27 de gener del 2018
divendres, 26 de gener del 2018
dijous, 25 de gener del 2018
El verdadero consenso se alcanzó en 1978 y no hay que salir de él
Las pasadas elecciones autonómicas catalanas no deben valorarse únicamente por unos resultados que configuran dos bloques, los separatistas (o independentistas) y los constitucionalistas (o unionistas), en los que los primeros, sin mayoría de votos, pero con mayoría de escaños, decidirán probablemente cuál es el futuro presidente de la Generalitat. Otro factor debe también ser convenientemente valorado: la fuerza política ganadora, en votos y en escaños, es Ciudadanos, un partido unionista y desacomplejadamente no nacionalista.
Este resultado ha alarmado a los sectores nacionalistas, incluso a los más moderados, que siempre habían pensado que jamás ganaría un partido de tal naturaleza. ¿Por qué esta alarma si el constitucionalismo no ha obtenido votos suficientes para gobernar? La razón es la siguiente: por primera vez, el partido ganador en votos y escaños no está en el ámbito de lo que suele denominarse “consenso catalanista”, es decir, la ideología nacionalista transversal que ha dominado la escena política catalana desde 1980.
Este consenso catalanista significa, sustancialmente, el acuerdo sobre dos principios: Cataluña es un solo pueblo (“un sol poble”) y Cataluña es una nación (“som una nació”). Estas afirmaciones no son inocuas sino devastadoras: socavan la democracia constitucional. Veamos.
Los términos pueblo o nación son polisémicos, tienen significados distintos. En su sentido jurídico y político, fundado en las ideas ilustradas y liberales, pueblo y nación hacen referencia al conjunto de habitantes de un Estado unidos por una ley común, hoy la Constitución, garantía de la igualdad de los derechos y libertades de sus ciudadanos. En cambio, en su sentido cultural e identitario, fundado en las ideas historicistas y románticas, la unidad del pueblo está basada en una identidad colectiva única (“un sol poble”) que refleja ciertos rasgos comunes de tipo cultural, lingüístico, étnico, religioso o histórico; por esta razón configura a sus habitantes como iguales entre sí, les dota de un alto grado de solidaridad mutua y los distingue de los demás pueblos o naciones.
Mancini, a mitad del siglo XIX, formula el llamado principio de las nacionalidades que vincula esta supuesta identidad colectiva con el poder político: “Toda nación (identitaria) tiene derecho a un Estado propio”. Lo que en principio parecía ser un concepto cultural pasa a ser un concepto político: las naciones (identitarias) tienen derecho a un nuevo Estado, a separarse del anterior. Ahí nace definitivamente el nacionalismo político.
Sobre estas bases teóricas se construye el consenso catalanista. Se afirma que Cataluña es un solo pueblo, una nación, por supuesto en sentido identitario, porque se diferencia con el resto de España en lengua, historia, cultura, tradiciones y manera de ser. Así pues, según el principio de las nacionalidades (no el de autodeterminación, reconocido por el derecho internacional, que es muy distinto), Cataluña reúne todos los requisitos de una nación y, por consiguiente, tiene derecho a constituirse en Estado independiente. Este es el relato, como se dice ahora, falso en casi todo, pero seductor.
Sin embargo, en el momento constituyente de 1978, todavía pocos catalanes deseaban un Estado propio. En cambio, había un amplio consenso en reconocer los principios básicos de la tradición catalanista: la Generalitat como poder político autónomo; el catalán, junto al castellano, como lengua oficial, y la protección de una cultura escrita en catalán. La Constitución reconoció ampliamente estos principios que fueron desarrollados en el Estatuto de Autonomía: el catalanismo político había cumplido sus objetivos. Este fue el verdadero consenso.
Pero las primeras elecciones de 1980 las gana Convergència, un partido nacionalista, no meramente catalanista, que no podía conformarse con este marco constitucional y estatutario sino que debía desbordarlo: Cataluña no podía ser una comunidad autónoma como las demás porque era una nación. Así pues, a largo plazo, la acción política de Convergència se dirige a la ruptura con España aunque sabe que esta finalidad no puede ser inmediata y debe procederse antes a un largo período de “construcción nacional”.
Esta consiste, básicamente, en cultivar un narcisismo que acentúe y sublime las pequeñas diferencias con el resto de españoles hasta convertirlas en diferencias antagónicas; en mentalizar a los catalanes de que forman parte de una comunidad que se ve perjudicada al estar integrada en España; en desarrollar la comunidad autónoma como si fuera un pequeño Estado para así, cuando sea posible, poder dar el salto a la independencia. Desde el Gobierno de la Generalitat, se utilizaron tres instrumentos principales: los medios de comunicación, la escuela y el control de la sociedad civil. Nada se hacía en Cataluña sin permiso, la omnipresente sombra de Jordi Pujol era alargada.
Y esta sombra se proyectaba también en los partidos políticos de la oposición y en el tan subvencionado mundo de la cultura. Uno podía ser de derechas, de centro o de izquierdas, era indiferente, pero estaba prohibido discrepar en cuestiones identitarias: lengua, historia, autonomía, cultura. En eso había que obedecer. Disentir en estas cuestiones estaba prohibido y castigado. Los partidos, al igual que el mundo intelectual, se adaptaron a la situación sin rechistar, callaron religiosamente. La última y reciente fase es más conocida: el error del nuevo Estatuto y del Gobierno tripartito, la crisis económica que generalizó el descontento social, las mentiras repetidas una y mil veces, la constante desobediencia al derecho y al orden constitucional. Ahí estamos todavía.
Pero volvamos al inicio del artículo. ¿La fuerza parlamentaria de Ciudadanos, respaldada por más de un millón cien mil votantes, influirá en las posiciones del PSC y del PP, los otros dos partidos del bloque unionista? No me cabe ninguna duda. Es desde el exterior del consenso catalanista que se ha obtenido este resultado. Diría más: se ha alcanzado por situarse precisamente en esta posición. La sociedad catalana empieza a reaccionar: muchos han salido del armario y perdido el miedo frente a quienes nos han querido infundir miedo, se ha dado cuenta de que la política identitaria sólo conduce a la confrontación interna, a la salida de Europa y al aislamiento internacional, a la fuga de empresas y a la caída de las inversiones, al empobrecimiento.
El verdadero consenso se alcanzó en 1978 y no hay que salir de él: autonomía, lengua y cultura. Pero autonomía no es soberanía, lengua es bilingüismo y cultura es toda la que se produce en Cataluña, en el idioma que sea. El paso al nacionalismo fue el gran error. Cataluña no es una nación identitaria homogénea sino una sociedad plural, no debe aspirar a ser un Estado sino a seguir siendo una comunidad autónoma integrada en España y en Europa.| FRANCESC DE CARRERAS
dilluns, 15 de gener del 2018
divendres, 5 de gener del 2018
divendres, 29 de desembre del 2017
Tabarnia y el regreso a la Edad Media
La eclosión de Tabarnia como espejo provocador en el que el separatismo nacionalista catalán se refleja como caricatura ha tenido un éxito tan fulgurante como imprevisible. La mayoría se arrellana en su ironía, pero algunos temen que el fenómeno desate fuerzas que sea incapaz de contener. Es pronto para saber en lo que derivará. Parece que ha venido para quedarse, pero lo más probable es que se marchite cuando se apague el foco mediático.
Sea como sea, Tabarnia y especialmente algunas de las cosas que se están escribiendo sobre ella, me han hecho recordar una idea política que se popularizó a finales del siglo pasado, poco antes del nuevo milenio, conocida como neomedievalismo o regreso a la Edad Media. Esa idea fue desarrollada en 1977 por Hedley Bull en su libro The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics. Según Bull, la globalización ha dado lugar a un sistema internacional semejante al medieval, donde ni los estados ni la Iglesia, ni otros poderes territoriales, ejercieron la plena soberanía, sino que participaron en soberanías complejas, superpuestas e incompletas en lugar de una única autoridad política en forma de estado con total soberanía territorial.
Hedley Bull vio que esa compleja combinación de organizaciones nacionales, sub y supranacionales o internacionales podrían ayudar a "evitar los clásicos peligros del sistema de estados soberanos mediante una arquitectura de estructuras superpuestas y lealtades transversales que mantengan unidos a todos los pueblos en una sociedad universal evitando al mismo tiempo la concentración inherente a un gobierno mundial". Más allá de la ONU, la más lograda y relevante de esas estructuras superpuestas y lealtades transversales es la Unión Europea.
De las muchas cosas que se publicaron en esos años sobre el tema he recuperado dos artículos. El primero, de Pasqual Maragall de 1993 en el que plantea el papel de las Regiones y las Ciudades en el seno de la Unión Europea, mentando explícitamente a las 'regiones nacionales [que] quieren participar de aquello que su ausencia de Estado les ha quitado: la soberanía'. El segundo, un artículo publicado por el The New York Times en enero de 1999 [en español, aquí] que responde a la pregunta: ¿Es posible que el ciberespacio y la globalización económica estén empujando el mundo moderno hacia un retorno a la Edad Media?
Los dos artículos evidencian, uno desde la gestión política y el otro desde la opinión académica, que el poder se dispersa, los estados-nación delegan soberanía y aparecen nuevos actores y nuevos poderes que se superponen y se combinan entre sí. Y no solo eso, apuntan también a la búsqueda de un nuevo 'centro', una nueva autoridad de referencia, 'algo así como el anhelo medieval de restaurar el Imperio Romano' en palabras de Stephen J. Kobrin. Un anhelo que empezó en la ONU y que se desarrolló en la Unión Europea.
Esa fragmentación del poder único del estado -que es lo que históricamente ha permitido que surgiera la democracia liberal- asusta a conservadores y socialdemócratas. Atrapados en su tradicional intervencionismo público temen una deriva anárquica y caótica, una fragmentación social y territorial, que aumente inevitablemente la desigualdad en beneficio de los más poderosos. Reaparece el proteccionismo y el nacionalismo, que ven la crisis producida por la globalización más como tragedia que como esperanza, más como problema que como solución. Y se enfrentan a ella como si fuera una etapa más del viejo combate que, desde el siglo XIX, opone la democracia liberal de mercado al socialismo estatista en todas sus franquicias.
El izquierdismo populista enarbola de nuevo los puños y las banderas rojas de la hoz y el martillo -tan asesinas o más que las banderas rojas de la cruz gamada y los brazos en alto- en un ejercicio de ensimismamiento político y fantasía ideológica a años luz de la realidad. Ni se trata del enésimo final del capitalismo, ni del fin de la democracia liberal. Por el contrario, el formalismo democrático-liberal -que se fundamenta en la división del poder como antídoto frente al poder absoluto- parece mejor dotado que el encorsetamiento dirigista para encauzar las transformaciones revolucionarias que se están desarrollando en las maneras de producir y de vivir. Entramos en otro mundo, pero conservadores y socialistas siguen en el anterior.
Los grandes cambios políticos y culturales de la humanidad -el Renacimiento, la Ilustración, la Revolución industrial...- encontraron en el pasado inspiración para abrir las puertas del futuro. Ahora, y por paradójico que pueda parecer, la Edad Media, que tan mala prensa histórica tiene como supuesta era de estancamiento, oscuridad y fanatismo, nos permite encontrar referentes para una sociedad internacional a la que los territorios, las identidades y los estados-nación se le han quedado pequeños, casi obsoletos, pese a que haya quién se empeñe en resucitarlos.
¿Que tiene que ver Tabarnia con todo eso? Nada y mucho. Nada, si se queda como espejo provocador del separatismo. Mucho, si se desarrolla como nueva 'estructura superpuesta' con 'lealtad transversal' en el marco jurídico-político de España y la UE. ¿Bueno o malo? Bueno, si se formula democráticamente, desde el respeto a las leyes y sin lesionar los derechos de nadie. Malo, si actúa como alter ego del separatismo nacionalista.
Sea como sea, Tabarnia y especialmente algunas de las cosas que se están escribiendo sobre ella, me han hecho recordar una idea política que se popularizó a finales del siglo pasado, poco antes del nuevo milenio, conocida como neomedievalismo o regreso a la Edad Media. Esa idea fue desarrollada en 1977 por Hedley Bull en su libro The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics. Según Bull, la globalización ha dado lugar a un sistema internacional semejante al medieval, donde ni los estados ni la Iglesia, ni otros poderes territoriales, ejercieron la plena soberanía, sino que participaron en soberanías complejas, superpuestas e incompletas en lugar de una única autoridad política en forma de estado con total soberanía territorial.
Hedley Bull vio que esa compleja combinación de organizaciones nacionales, sub y supranacionales o internacionales podrían ayudar a "evitar los clásicos peligros del sistema de estados soberanos mediante una arquitectura de estructuras superpuestas y lealtades transversales que mantengan unidos a todos los pueblos en una sociedad universal evitando al mismo tiempo la concentración inherente a un gobierno mundial". Más allá de la ONU, la más lograda y relevante de esas estructuras superpuestas y lealtades transversales es la Unión Europea.
De las muchas cosas que se publicaron en esos años sobre el tema he recuperado dos artículos. El primero, de Pasqual Maragall de 1993 en el que plantea el papel de las Regiones y las Ciudades en el seno de la Unión Europea, mentando explícitamente a las 'regiones nacionales [que] quieren participar de aquello que su ausencia de Estado les ha quitado: la soberanía'. El segundo, un artículo publicado por el The New York Times en enero de 1999 [en español, aquí] que responde a la pregunta: ¿Es posible que el ciberespacio y la globalización económica estén empujando el mundo moderno hacia un retorno a la Edad Media?
Los dos artículos evidencian, uno desde la gestión política y el otro desde la opinión académica, que el poder se dispersa, los estados-nación delegan soberanía y aparecen nuevos actores y nuevos poderes que se superponen y se combinan entre sí. Y no solo eso, apuntan también a la búsqueda de un nuevo 'centro', una nueva autoridad de referencia, 'algo así como el anhelo medieval de restaurar el Imperio Romano' en palabras de Stephen J. Kobrin. Un anhelo que empezó en la ONU y que se desarrolló en la Unión Europea.
Esa fragmentación del poder único del estado -que es lo que históricamente ha permitido que surgiera la democracia liberal- asusta a conservadores y socialdemócratas. Atrapados en su tradicional intervencionismo público temen una deriva anárquica y caótica, una fragmentación social y territorial, que aumente inevitablemente la desigualdad en beneficio de los más poderosos. Reaparece el proteccionismo y el nacionalismo, que ven la crisis producida por la globalización más como tragedia que como esperanza, más como problema que como solución. Y se enfrentan a ella como si fuera una etapa más del viejo combate que, desde el siglo XIX, opone la democracia liberal de mercado al socialismo estatista en todas sus franquicias.
El izquierdismo populista enarbola de nuevo los puños y las banderas rojas de la hoz y el martillo -tan asesinas o más que las banderas rojas de la cruz gamada y los brazos en alto- en un ejercicio de ensimismamiento político y fantasía ideológica a años luz de la realidad. Ni se trata del enésimo final del capitalismo, ni del fin de la democracia liberal. Por el contrario, el formalismo democrático-liberal -que se fundamenta en la división del poder como antídoto frente al poder absoluto- parece mejor dotado que el encorsetamiento dirigista para encauzar las transformaciones revolucionarias que se están desarrollando en las maneras de producir y de vivir. Entramos en otro mundo, pero conservadores y socialistas siguen en el anterior.
Los grandes cambios políticos y culturales de la humanidad -el Renacimiento, la Ilustración, la Revolución industrial...- encontraron en el pasado inspiración para abrir las puertas del futuro. Ahora, y por paradójico que pueda parecer, la Edad Media, que tan mala prensa histórica tiene como supuesta era de estancamiento, oscuridad y fanatismo, nos permite encontrar referentes para una sociedad internacional a la que los territorios, las identidades y los estados-nación se le han quedado pequeños, casi obsoletos, pese a que haya quién se empeñe en resucitarlos.
¿Que tiene que ver Tabarnia con todo eso? Nada y mucho. Nada, si se queda como espejo provocador del separatismo. Mucho, si se desarrolla como nueva 'estructura superpuesta' con 'lealtad transversal' en el marco jurídico-político de España y la UE. ¿Bueno o malo? Bueno, si se formula democráticamente, desde el respeto a las leyes y sin lesionar los derechos de nadie. Malo, si actúa como alter ego del separatismo nacionalista.
dijous, 28 de desembre del 2017
¿El futuro es medieval?
¿Es posible que el ciberespacio y la globalización económica estén empujando el mundo moderno hacia un retorno a la Edad Media?
Han transcurrido un par de décadas desde que Hedley Bull, por entonces profesor de relaciones internacionales de Oxford, ya fallecido, planteó la posibilidad de que el sistema de naciones-Estados vigente fuera sustituido por "un equivalente moderno y laico del tipo de organización política que existió en el Occidente cristiano durante la Edad Media". Desde entonces, numerosos investigadores han procurado explicar los cambios en el mundo actual estableciendo analogías con la Europa medieval.
Este neomedievalismo se fundamenta, básicamente, en que diversas presiones han llevado al sistema moderno de naciones -cuyo origen se remonta, por lo general, al Tratado de Westfalia (1648), que puso fin a la Guerra de los Treinta Años- a una situación, si no ya de total desmoronamiento, al menos de indudable y profundo debilitamiento.
Dispersión de la autoridad
En otro tiempo, las naciones-Estados ejercían una soberanía absoluta sobre un territorio claramente definido, "atando en un haz" -como dijo James Anderson, docente de la Universidad Abierta de Gran Bretaña- las responsabilidades por todos los aspectos de la vida "civil, moral y espiritual" de sus ciudadanos. No existía ninguna autoridad por encima del soberano de ese Estado, ya fuese un rey o un parlamento.
Hoy, las naciones-Estados ven cómo su haz de responsabilidades tradicionales es "desatado" por una combinación de fuerzas. El surgimiento de las multinacionales y los mercados globales limitan su influencia económica. El ciberespacio e Internet no pertenecen a nadie. Las naciones-Estados delegan una parte cada vez mayor de su soberanía al agruparse en organizaciones internacionales, reconociendo que muchas de sus aspiraciones sólo pueden lograrse mediante una acción concertada.
Esto hace que el ciudadano moderno pueda verse sometido a toda una gama de autoridades que, a menudo, se superponen.
Por ejemplo, un habitante de la Unión Europea ve moldeada su vida por las decisiones de las autoridades locales, los parlamentos nacionales, los eurócratas sin rostro de la Comisión de Bruselas y una hueste de entidades internacionales tales como la OCDE, numerosas agencias de la ONU y, desde el 1º de enero, el nuevo Banco Central europeo con su nueva moneda única, el euro.
Antes de la nación-Estado
La complejidad y dispersión crecientes de la autoridad moderna despiertan en algunos investigadores el recuerdo de la Edad Media, cuando aún no se había inventado la nación-Estado, los límites de los reinos solían ser vagos y quedaban librados a las circunstancias de las guerras y los matrimonios dinásticos, y muchos centros de poder diferentes competían por las influencias.
"En vez de basarse en el territorio -dice Anderson-, la soberanía política más bien era compartida por una amplia variedad de instituciones laicas y religiosas y diferentes niveles de autoridad: nobles y señores feudales, reyes y príncipes, gremios y ciudades, obispos, abades y papas."
"En la Europa medieval, el poder político y la autoridad no estaban definidos en forma geográfica -sostiene Stephen J. Kobrin, de la Universidad de Pensilvania, en un trabajo publicado recientemente por el Journal of International Affairs-. Tal vez tampoco lo estén en una economía mundial digitalizada, organizada en redes electrónicas superpuestas. Pensar en la Edad Media, el último período premoderno, quizá nos ayude a imaginar posibilidades para un futuro posmoderno."
Se entrevén otros paralelos. Acaso el cristianismo ya no sea la religión universal, pero algunos, particularmente en los Estados Unidos, sostienen que la democracia y los mercados libres están próximos a desempeñar un papel similar como una ideología de aceptación casi universal.
Richard Matthew, politicólogo de la Universidad de California (Irving), ha sugerido que el ecologismo está a punto de convertirse en una versión contemporánea del cristianismo por ser una causa global que trasciende las fronteras nacionales.
Kobrin cree que, al empezar a desmoronarse el mundo de las naciones-Estados independientes, se ha emprendido la búsqueda de "un centro", de algún organismo con la autoridad universalmente aceptada que reclamaban para sí los papas medievales. No sólo la ONU, sino casi todas las organizaciones intergubernamentales existentes fueron creadas después de la Segunda Guerra Mundial. "Es algo así como el anhelo medieval de restaurar el Imperio Romano", señala.
Castillos y señores
También descubre un paralelo entre los castillos, servidores y ejércitos privados de la aristocracia medieval y el aumento de la criminalidad, los barrios cerrados y las agencias de seguridad privadas en el mundo actual. Ve en esto un síntoma de debilitamiento del tradicional monopolio estatal del poder coercitivo.
En su descripción del colapso de la autoridad civil en gran parte del África Occidental, el escritor Robert Kaplan advierte que en algunas regiones las naciones-Estados van siendo reemplazadas por "un esquema de ciudades-Estados, barriadas-Estados y regionalismos nebulosos y anárquicos" que recuerdan los siglos de oscurantismo transcurridos entre la caída de Roma y el mundo medieval.
A su juicio, y el de otros, se diría que nos encaminamos hacia el futuro retrocediendo.
PAUL LEWIS | THE NEW YORK TIMES (2-01-1999)
Original en inglés, aquí
divendres, 22 de desembre del 2017
Todo parece igual, pero ya nada será igual
Aparentemente, las elecciones de ayer no han servido de nada porque en el Parlament las fuerzas independentistas siguen manteniendo la mayoría absoluta. Sin embargo, los resultados electorales, a poco que se los examine sin ideas preconcebidas, son en realidad una carga de profundidad que cambiará muchas cosas y cuyos efectos se irán desgranando en el futuro inmediato.
1.- Por primera vez desde 1980, las elecciones autonómicas en Cataluña las ha ganado un partido no nacionalista. Y las ha ganado en número de votos -más de un millón- y en número de escaños: 37, quitandoselos a todos los partidos. Es un punto de inflexión que acaba con el monopolio político nacionalista y arrebata la pretensión del independentismo de ser el único que representa la voluntad del pueblo catalán y que habla en su nombre.
2.- Puigdemont ha vampirizado al bloque independentista, descolocando a ERC -que ha sido el gran derrotado del 21-D- y laminando a la CUP, que pierde el grupo parlamentario. El partido del President ha fagocitado gran parte del PDCat y ha emergido como el partido radical del independentismo, el Sinn Féin catalán, pero tal vez como canto del cisne. Es revelador que nadie viera a Artur Mas o Marta Pascal en la celebración de la victoria de JuntsxCat.
3.- El independentismo, retórica republicana a parte, sabe que está en manos de la justicia y que lo volverá a estar si vuelve a delinquir. Y sabe que lo tiene difícil para ejercer su mayoría absoluta, ya que ocho de sus diputados electos -Puigdemont, Forn, Sánchez, Junqueras, Ponsati, Puig, Serret y Comín- no podrán votar por el hecho de estar en la cárcel o fugados. ¿Renunciarán a su escaño? ¿Volverá Puigdemont de Bruselas para ir a la cárcel? ¿Se quedará el independentismo sin diputados presos?
4.- La unidad del independentismo se ha roto, aunque de momento todavía guarden las apariencias. ERC ha sido atacada y humillada por JuntsxCat durante toda la campaña electoral y ya no parece dispuesta a aguantar más. Como apunta Salvador Sostres: Esquerra 'no está dispuesta ceder en nada, y más si se demuestra que el votadme para que pueda volver era no más que una farsa electoralista, otro fraude del gran cobarde'. Vamos a asistir a un duelo cainita entre JuntsxCat y ERC, con los restos del PDCat intentando volver sobre sus pasos al pragmático nacionalismo convergente.
5.- El PSC -el otro gran derrotado- sigue estancado en la cola de los grandes partidos en Cataluña. Ha obtenido 80.000 votos y un diputado más, que podrían deberse a los pocos votantes de Unió que han cambiado el voto por la presencia de Espadaler en la candidatura socialista. La equidistancia y la ambigüedad que tan hábilmente maneja Iceta no le ha servido de mucho. C's le ha quitado todos sus feudos. En el PSOE ya hay quién dice que el PSC 'ha dejado de ser la franquicia del PSOE en Cataluña' y que hay que romper con Iceta tras el resultado electoral.
6.- El radicalismo populista de izquierda pierde cancha oscurecido por el resplandor revolucionario del único radicalismo de masas realmente existente: el populismo identitario. Como al PSC, la balanceante y demasiadas veces sesgada equidistancia de los Comunes les ha pasado factura. Han quedado fuera de juego y parecen condenados a ser poca cosa más que la izquierda 'selecta' y testimonial que fue ICV.
7.- Estas elecciones han extendido el certificado de defunción parlamentaria del PP de Cataluña. Los populares, liderados por Albiol, han perdido el grupo parlamentario y han quedado reducidos a la irrelevancia. Han sido víctimas, sin duda, del voto útil que ha capitalizado Ciudadanos pero el declive del PP obedece, sobre todo, a los graves errores que ha venido cometiendo en Cataluña desde que Aznar sacrificó a Aleix Vidal Quadras en el altar del padre padrone de la corrupción nacionalista, Jordi Pujol Soley. Está por ver la dimensión de los desperfectos que en el resto de España provocarán las réplicas del terremoto que ha hundido al PP catalán, pero quien piense que no pasará nada significativo se equivoca.
Todo parece igual, pero ya nada será igual.
divendres, 15 de desembre del 2017
divendres, 8 de desembre del 2017
Propuesta estratégica para alcanzar con éxito la independencia
Este documento figura en la diligencias que se siguen en los Tribunales de Justicia contra los autores y ejecutores de las leyes de ruptura -eufemísticamente de 'desconexión'- con la legalidad constitucional española
dijous, 7 de desembre del 2017
Puigdemont, coches y fugas
Carles Puigdemont parece haber visto muchas películas de espías y de fugas de Alcatraz. Tantas que, como al hidalgo manchego con los libros de caballerías, se le han subido a la cabeza. Sus fugas son tan ridículas como los embates de Alonso Quijano contra los molinos, pero a diferencia de la noblez de éste las suyas aparecen chabacanas e indignas.
Cuando el entonces presidente Puigdemont se cambió de chaqueta y de coche en un túnel de Gerona, creyó burlar a la Guardia Civil y a la Policía Nacional, pero simplemente renunció a su dignidad actuando como un forajido y un MacGyver en lugar de hacerlo como correspondía a su cargo y a su representatividad.Fue el primer coche de Puigdemont. Prefirió un truco de prestidigitación en lugar de acudir a «votar» con su dignidad presidencial aunque se lo prohibieran, y hacerla valer como una banda de honor por encima de todas las cosas. (...)
El segundo coche de Puigdemont llegó justo a continuación. En Asuntos Internos de los Mossos lo tienen claro: en la huida del presidente depuesto, desde su casa de Gerona, su mujer Marcela fue clave. Salió en su coche desde la urbanización, pero en los asientos traseros, los agentes de la Policía autonómica que custodiaban la casa no vieron a nadie, y así lo comunicaron a sus superiores. Por lo tanto, Puigdemont salió escondido en el maletero del coche de su esposa, que le transportó algunos kilómetros como quien traslada un bulto, hasta el vehículo donde aguardaba un «mosso» amigo, hicieron el cambiazo, y huyeron hacia Francia en otro coche sin papeles. Lo que no queda claro es si, al cruzar la frontera, Puigdemont se agachó o volvió al maletero, pues en las cámaras del paso fronterizo tampoco consta el rostro del expresident cruzándolo. | SALVADOR SOSTRES
Fue en el transcurso de la operación del entonces juez Garzón contra los comandos de Terra Lliure que pretendían cometer atentados en las instalaciones. Entonces, exactamente igual que ahora, Puigdemont puso tierra de por medio. Y sin tampoco dar explicaciones a nadie antes de emprender la fuga. Así, en el muy festivo y esperado 1992, el joven periodista Carles Puigdemont, que había logrado alcanzar el puesto de redactor jefe del diario El Punt, todo un éxito profesional para un treintañero sin ningún tipo de formación universitaria, adoptó al súbito modo la extraña decisión de abandonar su empleo para residir durante una larga temporada lejos de nuestras fronteras. En el currículum oficial del ex presidente de la Generalitat se hace alusión al inopinado paréntesis calificándolo de "año sabático". Por aquel entonces, un infiltrado en Terra Lliure, cierto Josep Maria Aloy, informante que había sido captado por el legendario agente del Cesid Mikel Lejarza, el antiguo miembro de ETA conocido por Lobo, sembraba el pánico en el entorno de la banda. Las detenciones de militantes eran continuas. Los interrogatorios, duros. La desconfianza, total. Nadie se fiaba de nadie. Mientras las sospechas de la dirección de Terra Lliure no recayeron sobre su persona, los precisos datos que Aloy hacía llegar a la Policía sembraron la zozobra no sólo entre los comandos, sino también en el poroso entramado de simpatizantes que les proveía de cobertura tanto material y logística como política. Casualidad o no, justo ese fue el momento en el que decidió marcharse al extranjero. | JOSÉ GARCÍA DOMÍNGUEZ
dimarts, 5 de desembre del 2017
dilluns, 4 de desembre del 2017
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